La canción “Los muchachos de Castilla” adopta la forma de un romance narrativo de estructura sencilla y desenlace de resonancias tradicionales, siguiendo un molde poético de larga tradición en la literatura popular española. Aunque su difusión fue tardía, se documenta su conocimiento en el Campamento Nacional celebrado en Marbella en 1953, donde pasó a formar parte del repertorio juvenil del momento.
El texto incorpora versos literales del “Romance de Castilla en armas” de Federico de Urrutia, en el que se canta la hazaña del Alto de los Leones, un episodio convertido en símbolo dentro del relato épico de la Guerra Civil. La combinación de elementos literarios preexistentes con fórmulas del romance tradicional muestra cómo estas canciones se nutrían tanto de la poesía culta como de la tradición oral para construir un relato emocional y fácilmente memorizable.
LETRA
Los muchachos de Castilla
dejaron la mies dorada,
y por los caminos blancos
se fueron a la montaña.
Camisas color de cielo,
bayonetas color de plata,
y en el pecho cinco Flechas
del color de la alborada.
Trillan viejos en las eras,
acarrean las muchachas,
y los mozos van cantando
camino del Guadarrama:
-En el Alto del León
hemos de hacer una Hazaña,
que la canten las estrellas a las madres apenadas.
Empezaron a subir
y a caer en la demanda,
mas pasan sobre los montes
sonriendo entre las balas.
Toda la cuesta está roja
de sangre y de flechas santas;
pero conquistó la cumbre
la bandera roja y gualda.
Todas las madres quedaron
sin hijo y sin esperanzas,
y un Angel va repitiendo
camino del Guadarrama:
-En el Alto del León
hizo Castilla una hazaña
que la cantan las estrellas a las madres apenadas.
-Madrecita, madrecita,
madrecita, ya no llores,
que en el Alto del León llorarían los leones.
Los leones de Castilla,
madrecita ya no llores,
que es el Alto del León el Alto de los Leones.
