Francisco[1] Franco nació el 4 de diciembre de 1892 en El Ferrol[2] (La Coruña). Su padre, Nicolás Franco y Salgado-Araújo (1855-1942), era capitán de Intendencia de la Armada. Ascendió hasta el cargo de Intendente general de la Marina[3]. Su madre, María del Pilar Bahamonde y Pardo de Andrade (1865-1934), provenía de una familia con tradición en la Marina.
Francisco, que fue el segundo hijo varón, tuvo cuatro hermanos, Nicolás, Ramón, Pilar y Paz[4]. La familia fue disfuncional, debido a las diferencias entre sus padres; mujeriego y desapegado él, religiosa y conservadora ella. Los hermanos se educaron al amparo de su madre. Nicolás Franco y Salgado-Araújo fue destinado a Cádiz en 1907 y luego a Madrid. Falleció en 1942.
Francisco buscó apoyo en su madre, pues su padre prefirió a sus hermanos varones. Ello se reflejó en su modo de vida, con gran predominio de la moral dentro de un marco extremadamente religioso[5]. Su escasa estatura (164 cm.) y voz atiplada no le favorecieron en su juventud. Muy aplicado en los estudios, podía ser hermético. Sabía escuchar a sus interlocutores y era de pocas palabras[6].
Al cumplir 12 años, junto a su hermano Nicolás, entró en una escuela de preparación para ingresar en la Armada. No lo consiguió y en 1907, con 14 años, ingresó en la Academia Militar de Infantería de Toledo. El 19 de julio de 1910 concluyó sus estudios, egresando como segundo teniente[7].

Fotografía cortesía de la Fundación Francisco Franco
Fue destinado a El Ferrol, donde se relacionó con Francisco Franco Salgado-Araújo y Camilo Alonso Vega. Dos años más tarde fue adscrito a África, donde estuvo diez y alcanzó vertiginosamente un alto empleo militar.
El 17 de febrero de 1912 llegó a Melilla, destinado al Regimiento de África nº 68 comandado por José Villalba Riquelme, su antiguo coronel director en la Academia de Infantería de Toledo.
Comenzó su servicio de armas estableciendo contactos entre distintos blocaos[8] y protegiendo las minas de Beni Bu-Ifrur. El 19 de marzo entró en combate, donde demostró un enorme valor y sangre fría[9]. El 13 de junio de 1912 ascendió[10] al grado de primer teniente. A petición propia, el 15 de abril de 1913 fue destinado al Regimiento de Fuerzas Regulares Indígenas[11].
El 12 de octubre de 1913 recibió la Cruz al Mérito Militar de primera clase por su victoria en un combate del 22 de septiembre. El 1 de febrero de 1914 fue ascendido a capitán por su valor en la batalla de Beni Salem (Tetuán).
Franco mostraba gran valentía[12], unida a una notable capacidad táctica, característica ésta que le hacía destacar precisamente por no ser habitual. Era conocido por su arrojo, siendo partidario de lanzar cargas a bayoneta calada para desmoralizar al enemigo. Siempre encabezaba, imperturbable, los avances de su unidad, con evidentes riesgos personales. Insufló a sus subordinados esa virtud e impuso su propia férrea disciplina y orden[13]. Demostró gran interés en continuar su formación permanentemente, dedicando su tiempo libre a la lectura de tratados militares, lo que le confirió grandes conocimientos, que constantemente actualizaba.
Miembros de su tropa afirmaban que con Franco al frente no perdían batallas. Su aparente invulnerabilidad le ganó el calificativo de “hombre con baraka”, con buena suerte.
También se distinguió por su interés y dedicación en abastecer adecuadamente a sus tropas en un Ejército que por entonces descuidaba esa faceta. Logística, intendencia y sanidad fueron preocupaciones constantes para Franco. Por último, otra de las características de Franco como oficial era preservar la vida de sus soldados en toda circunstancia[14].
El 28 de junio de 1916, al tomar[15] El Biutz (Ceuta), recibió una herida grave en el vientre que le mantuvo meses hospitalizado en Ceuta. El 28 de febrero de 1917 fue nombrado comandante con efectos retroactivos[16] de 29 de junio de 1916, convirtiéndose en el comandante más joven de España.
En la primavera de 1917 fue destinado a Oviedo. Allí conoció a su futura esposa, Carmen Polo y Martínez Valdés.
Durante los tres años que estuvo destinado en la Península vivió el enfrentamiento entre peninsulares y africanistas[17]. En Asturias se enfrentó a la huelga general del 13 de agosto de 1917[18]. José Millán-Astray[19] y Franco se conocieron en Valdemoro en septiembre de 1919, durante unos cursos de tiro.
Conviene destacar algunos aspectos de la vida y desempeño de José Millán-Astray[20], cuya relación con Franco fue notable.
En 1905, Millán-Astray conoció y se casó con Elvira Gutiérrez de la Torre[21]. Solicitó el reingreso en la Escuela de Estado Mayor, donde obtuvo el Diploma en julio de 1909. Tras casi dos años de prácticas, el 3 de junio de 1911 fue nombrado profesor de la Academia de Infantería. En agosto de 1912 solicitó destino en Melilla. En enero de 1913 se incorporó al Regimiento del Serrallo n.º 69, en Ceuta.
Millán-Astray participó de forma destacada en numerosos combates, por lo que fue recompensado con una Cruz al Mérito Militar con distintivo rojo. Continuó en operaciones en 1914, recibiendo en abril la Cruz de María Cristina y en marzo de 1914, una segunda Cruz al Mérito Militar con distintivo rojo. En julio de 1914 recibió el empleo de comandante por méritos de guerra. En febrero de 1915 recibió el mando del 2º Tabor[22] de las Fuerzas Regulares Indígenas de Larache. Recibió una nueva Cruz al Mérito Militar en diciembre de 1915.
En septiembre de 1919, el ministro de la Guerra, general Antonio Tovar, le encomendó estudiar la organización de la Legión Extranjera Francesa. Para ello, Millán-Astray se desplazó a Sidi Bel Abbes y Tremecén, en Argelia, donde estuvo en octubre de 1919.
El 7 de enero de 1920 ascendió a teniente coronel. El 28 de enero de 1920, siendo ministro de la Guerra el general José Villalba Riquelme, un Real Decreto disponía la creación de un Tercio de Extranjeros[23]. Por la oposición del Ministerio de Hacienda, del comandante general de Melilla Manuel Fernández Silvestre[24], del general Riquelme[25] y de las Juntas de Defensa, el Real Decreto quedó desactivado.
Con todo y con eso, en junio de 1920 Millán-Astray propuso a Franco ser su segundo. Franco aceptó de inmediato.
Gracias a la gestión de Luis de Marichalar (Vizconde de Eza) como ministro de la Guerra, el día 31 de agosto de 1920, SM el rey Alfonso XIII aprobó el Real Decreto[26] de creación de un Tercio de Extranjeros. Sus órdenes de desarrollo fueron aprobadas el día 2 de septiembre, publicándose inmediatamente[27]. Ese mismo día 2, a propuesta del ministro de la Guerra, el Rey dispuso el nombramiento para el mando del Tercio de Extranjeros del teniente coronel Don José Millán-Astray, quien se incorporó inmediatamente. El 27 de septiembre, Franco fue nombrado jefe de la primera bandera (batallón) del Tercio y lugarteniente del fundador; el 10 de octubre llegaron los primeros doscientos legionarios a Ceuta. Nada más llegar a esta ciudad española del norte de África, Millán-Astray comenzó los trabajos de organización, consiguiendo formar tres banderas antes de finalizar el mes de octubre.[28]
El código de conducta de la nueva unidad fue el Credo Legionario[29], basado en el Bushido[30], referente moral de los guerreros samuráis. La nueva unidad sería conocida como Tercio de la Legión. A ella se incorporaron militares jóvenes como fue el caso de Francisco Franco, por aquél entonces comandante. Entre el 17 de septiembre de 1921 y el 10 de enero de 1922, Millán-Astray fue herido en dos ocasiones. En junio de 1922 le fue concedida la Medalla Militar Individual[31], recibiendo en octubre una nueva Cruz al Mérito Militar y en noviembre la Medalla de Sufrimientos por la Patria. El 26 de octubre de 1924[32] recibió un disparo que le destrozó el brazo izquierdo. Se lo amputaron tras declararse la gangrena. Una vez recuperado, en febrero de 1926 volvió al mando de El Tercio. El 2 de marzo de 1926 perdió el ojo derecho en la ocupación de Loma Redonda (Tetuán), sufriendo también grandes desgarros en el maxilar con afectación de la mejilla izquierda. En junio de 1927 ascendió a general de Brigada por méritos de guerra y fue nombrado coronel Honorario de El Tercio.
Ya muy mermado, ocupó puestos burocráticos y se desempeñó como conferenciante en España, Francia, Italia y diversos países de América[33]. En marzo de 1936 se dispuso su ingreso en el Cuerpo de Inválidos Militares, a petición propia.
El 18 de julio de 1936, Millán-Astray se encontraba dando conferencias en Buenos Aires. Volvió a España y se puso a disposición del general Franco. Como director de la Oficina de Radio, Prensa y Propaganda, realizó una activa y exitosa labor de divulgación, tanto en lo referido al Régimen en sí como para elevar la moral de las tropas en los frentes. Formó el Cuerpo de Mutilados por la Patria[34] de manera impecable, siguiendo instrucciones de Franco.
En julio de 1941 se le ascendió al empleo honorífico de general de División, por los relevantes servicios prestados a la Patria durante su vida militar. Fue procurador designado por el jefe del Estado entre 1943 y 1952. José Millán-Astray falleció a los setenta y cuatro años, el 1 de enero de 1954, en su domicilio de Madrid.
El lector acaso conozca alguna anécdota referida a José Millán-Astray. La más reiterada contiene el intercambio de expresiones que tuvo lugar entre José Millán-Astray y Miguel de Unamuno el 12 de octubre de 1936 en el Paraninfo de la Universidad de Salamanca, estando presentes el obispo de Salamanca, Enrique Plá y Deniel, José-María Pemán y Carmen Polo de Franco (esposa de Francisco Franco). Gentes como Hugh Thomas[35] divulgaron la especie de que nuestro protagonista había espetado a Unamuno la expresión “¡Muera la Inteligencia!” y que éste habría respondido con ese conocido por repetido “Venceréis, pero no convenceréis”. No hubo tal cosa, como hemos podido ver. Fue una recreación literaria[36] sin ninguna verosimilitud[37]. Millán-Astray y Unamuno se conocían, siendo ambos ateneístas. Millán-Astray atacaba a Unamuno por su deseo de monopolizar el uso del término “inteligencia” en beneficio suyo y de sus próximos.[38]

La Legión se distinguió por su inquebrantable disciplina y por ser la fuerza de choque del Ejército. En 1921, tras el desastre de Annual, con los soldados españoles huyendo y los Regulares indígenas pasándose a las filas de Abd el-Krim, la Legión fue la primera fuerza en llegar a Melilla para defenderla. Las Banderas de El Tercio evitaron su caída en manos de Abd el Krim, constituyendo la punta de lanza que hizo retroceder a los rifeños durante la reconquista del territorio perdido.
Franco comandaba la bandera que socorrió Melilla y recuperó parte de las posiciones. Fue condecorado y propuesto para su ascenso a teniente coronel por el coronel Sanjurjo[39]. El rey lo nombró gentilhombre.
En 1922, Franco publicó un libro, Diario de una Bandera, que relata acontecimientos vividos en África[40].
Como consecuencia de los enfrentamientos con los militares destinados en la Península, Baleares y Canarias, Millán-Astray dirigió una instancia al Rey solicitando la baja del Ejército[41]. No le fue aceptada, pero se le privó del mando del Tercio. En su lugar se nombró al teniente coronel Valenzuela, quien se hallaba al mando de una de sus banderas. Franco, desairado al considerar que el puesto le correspondía, solicitó el traslado a la Península, siendo destinado al Regimiento del Príncipe en Oviedo.
Muerto Valenzuela en combate durante la toma de Peña Tahuarda, Franco fue ascendido a teniente coronel y sucedió a Valenzuela en el mando de la Legión el 8 de junio de 1923.
El 13 de octubre de 1923, Franco viajó a la Península para contraer matrimonio. El rey Alfonso XIII accedió a ser su padrino de boda[42] y el 22 de octubre, Francisco Franco y Carmen Polo se casaron en la Iglesia de San Juan (Oviedo).

Al mando de la Legión, Franco protagonizó diferentes hechos de armas, la mayoría concretados en victorias. En diciembre de 1924, realizó con gran éxito la retirada de las tropas españolas de Xauen, por lo que se ganó el ascenso a coronel el 7 de febrero de 1925. En junio de 1925, España y Francia se aliaron contra Abd el-Krim. El 7 de septiembre se inició el desembarco de Alhucemas.

Durante el desembarco, desatendiendo la orden de retirada, Franco estableció una cabeza de puente en la playa[43]. El avance francés[44] consiguió que Abd el-Krim se rindiera. Como consecuencia de su papel en el desembarco, el 3 de febrero de 1926, Franco fue ascendido a general de brigada. Tenía 33 años: el general más joven de Europa.
De vuelta en la Península, Franco obtuvo el mando de la Primera Brigada de la Primera División de Madrid. El 14 de septiembre de 1926 nació Carmen, su única hija.
En febrero de 1927 se creó la Academia General Militar de Zaragoza, para construir la cual, el Ayuntamiento aragonés donó 500 Ha. en el campo de San Gregorio. Franco, que propuso a Millán-Astray como primer director de ésta, fue contrariado por el general Miguel Primo de Rivera, quien impuso al mismo Franco[45] en el puesto, con la anuencia del Rey.
El 4 de enero de 1928, Franco fue nombrado oficialmente al frente de la recién creada Academia General Militar de Zaragoza[46]. Franco había estado revisando meticulosamente in situ la construcción del edificio de mando. Asimismo, eligió al profesorado cuidadosamente[47]. El nivel de exigencia de la Academia fue muy alto, con pocos ingresados sobre los solicitantes, lo que garantizaba un alto nivel para los alumnos.[48]
Durante la Dictadura de Miguel Primo de Rivera[49], éste, que no era africanista, contemplaba la posibilidad de retirarse del Rif. Franco se opuso firmemente. Al cabo, Primo reconoció que Franco tenía razón y le acogió como analista fiable y hombre de confianza.
El general Miguel Primo de Rivera[50] dio un golpe de Estado el 13 de septiembre de 1923[51]. El Rey le concedió su respaldo y le encargó confeccionar un gobierno, que revistió la forma de un Directorio Militar. Le apoyaban gran parte del Ejército, de la Iglesia, de la patronal, casi todos los propietarios agrícolas e industriales, el somatén y los miembros los partidos más conservadores. Es de señalar que colaboraron con el régimen tanto el PSOE como la UGT.
La idea de Primo de Rivera era restaurar el orden civil alterado, laminar el caciquismo y regenerar la vida política. Él se veía como el cirujano de hierro que pondría orden. Su intención inicial era gobernar noventa días para relanzar el país, marginar a los profesionales de la política y después retirarse, entregando el poder al Rey.
Con ese fin, entre 1923 y 1925 ilegalizó a la CNT (anarquista), finiquitó la Mancomunidad de Cataluña, marginó a los partidos políticos y generalizó el somatén a toda España. En noviembre de 1926 creó la Organización Corporativa Nacional para regular relaciones laborales y condiciones de trabajo. La favorable coyuntura económica mundial (hasta octubre de 1929) hinchó las velas de su proyecto. En lo militar, reforzó la presencia española en Marruecos merced al Desembarco de Alhucemas (1925), que sometió a las cabilas rifeñas, lo que supuso el final de la guerra de Marruecos.
En el interior, se restableció la paz social, se llevó a cabo una impresionante labor de modernización de las infraestructuras (sobre todo, viarias) y se dio un gran impulso a la economía[52]. En la fase del Directorio Civil (1925-1930), se estableció una Asamblea Nacional (1927) que elaboró en 1929 un anteproyecto de Constitución. Ese mismo año se recrudeció la oposición contra Primo de Rivera: socialistas[53], republicanos, catalanistas, estudiantes, una intelectualidad voluble y el cuerpo de Artillería presionaron. El propio Rey viró en contra, hasta el punto de prescindir del Dictador el 29 de enero de 1930.
Quiso el monarca volver al statu quo ante, encargando formar gobierno consecutivamente al general Dámaso Berenguer (1930) y al almirante Juan Bautista Aznar (1931), pero esa vuelta atrás no fue posible.
Y no lo fue porque todos se alinearon contra el Rey: los partidos tradicionales, que le imputaron su original apuesta por el Dictador en 1923; los defensores de Primo de Rivera, que lo acusaban de traicionarle; los republicanos, socialistas y catalanistas, per se. Cuando el presidente Aznar convocó elecciones municipales para el 12 de abril de 1931, los resultados, muy favorables a la Monarquía en el conjunto de España, pero contrarios en las grandes ciudades, dieron el golpe de gracia al Rey y al régimen. Pensando en evitar cualesquiera derramamientos de sangre, Alfonso XIII optó por el exilio la noche del 14 de abril de 1931. Mientras se hallaba fuera de España, se alojó en hoteles de diferentes ciudades europeas. Al comenzar la Guerra Civil española, apoyó al bando nacional.
[1] Para ser exactos, Francisco Paulino Hermenegildo Teódulo. El último correspondía a uno de los santos del día, como quería la tradición en la época.
[2] El Ferrol, que había perdido peso tras Trafalgar, tenía 20.000 habitantes en la fecha.
[3] Equivalente a General de Brigada.
[4] Murió a los 5 años de edad.
[5] Su madre influyó para que ingresara en 1911 en la Adoración Nocturna: fue un católico convencido hasta su muerte.
[6] A lo largo de su vida fue acentuando su laconismo en paralelo al crecimiento de sus responsabilidades políticas e institucionales.
[7] Ocupó el puesto nº 251 entre los 312 oficiales de su promoción, seleccionados entre más de 1.500 solicitudes originales. Los criterios para ordenar a los egresados tenían en cuenta variables como la edad y la presencia física, elementos ambos que no le favorecieron y le retrasaron en el escalafón.
[8] Puestos fortificados.
[9] Ello le valió la Cruz del Mérito Militar.
[10] Por antigüedad. Fue el único ascenso de ese tipo en su carrera.
[11] Unidad de choque formada por el general Dámaso Berenguer con personal español e indígena.
[12] Que le reconocieron incluso sus más acérrimos enemigos. En el caso de Indalecio Prieto, la descripción es inequívoca: “Le he visto pelear en África y, para mí, el general Franco llega a la fórmula suprema del valor, es hombre sereno en la lucha”. Fue el 1 de mayo de 1936 (Indalecio Prieto, “Discursos fundamentales”). Recogido de “Los mitos de la Guerra Civil”, Pío Moa.
[13] Franco se granjeó “una gran reputación de oficial meticuloso y bien preparado, interesado en la logística, en abastecer a sus unidades, en trazar mapas y en la seguridad del campamento”. (Thomas Preston).
[14] Como ejemplo, la actitud del coronel Franco en la conquista del monte de las palomas junto a Axdir (30.9.1925), retrasando todo lo que fue necesario la maniobra de ataque para evitar bajas.
[15] En el parte de guerra se le describió como dotado “de incomparable valor, dotes de mando y energía desplegada en el combate”.
[16] En este caso, el ascenso no se le concedió inicialmente, pero Franco logró que se hiciera tras insistir en todas las instancias.
[17] Los primeros (con gran predominio en el arma de Artillería) consideraban abusivos los ascensos por méritos de guerra; los segundos entendían estos ascensos necesarios para premiar la arriesgada labor de los oficiales en África.
[18] Recorrió la cuenca minera durante la huelga de 1917, pero sin participar en acción alguna.
[19] Millán-Astray estaba intentando crear lo que luego fue la Legión.
[20] Millán-Astray nació en La Coruña el 5 de julio de 1879. Era hijo de José Millán-Astray, letrado del Ministerio de Gracia y Justicia y director de la Cárcel Modelo de Madrid, y de Pilar Terreros Segade.
Ingresó el 30 de agosto de 1894 en la Academia de Infantería de Toledo. Ascendió a alférez a los dieciséis años. En febrero de 1896 se graduó como segundo teniente, siendo destinado al Regimiento del Rey n.º 1 de Madrid. El 1 de septiembre de 1896 ingresó en la Escuela Superior de Guerra. Casi inmediatamente interrumpió sus estudios para incorporarse como voluntario en el Batallón Expedicionario nº 4 que zarpó hacia Filipinas, donde destacó por su valor en varios enfrentamientos, que le granjearon la Cruz de María Cristina, máxima condecoración al valor, una Cruz roja al Mérito Militar, una nueva Cruz de María Cristina y una segunda Cruz roja. El 13 de julio de 1897 embarcó en el vapor «Alicante» para volver a España. Durante el viaje de regreso empezó a concebir la idea de constituir unidades integradas por soldados profesionales.
[21] Hija del general Emilio Gutiérrez de la Cámara.
[22] Tabor equivale a batallón. El término corresponde a las unidades militares de las tropas españolas en África.
[23] Hoy denominada Legión Española.
[24] Quien preveía la marcha de parte de sus hombres ante la llamada de las nuevas fuerzas legionarias.
[25] Quien alegaba difusos eventuales conflictos diplomáticos.
[26] «Para llevar a la práctica Mi decreto de 28 de Enero de 1920, por el que se dispone la creación de un Tercio de Extranjeros … Articulo primero. Se procederá, desde luego, a la organización de la citada unidad, fijándose por el ministro de la Guerra los efectivos, haberes, y reglamento por el que ha de regirse…»
[27] Diarios oficiales números 196 y 197 de 2 y 3 de septiembre de 1920.
[28] En ello influyó su decisión de abrir banderines de enganche en las grandes ciudades de la Península.
[29] Normas morales por las que habrá de regirse la conducta de todo legionario.
[30] En la tradición japonesa, el bushidō se traduce como “el camino del guerrero”. Es un código ético estricto propio de los samuráis (o bushi), que exigía lealtad y honor hasta la muerte.
[31] Para entonces, la fama de valeroso del teniente coronel Millán-Astray se había extendido por España y el extranjero.
[32] En octubre de 1924, José Millán-Astray fue ascendido a coronel.
[33] Durante 1929 y 1930 pronunció conferencias en Argentina, Cuba y México.
[34] Encargado de organizar y reglamentar la recién creada Dirección General del Benemérito Cuerpo de Mutilados de Guerra por la Patria. En septiembre de 1939 fue nombrado director general de dicho Cuerpo, cargo que ostentó hasta su muerte.
[35] En su obra “La Guerra Civil Española” (1961), Ruedo Ibérico, Thomas introdujo la versión de Luis Gabriel Portillo que vemos en el siguiente pie de página. Thomas, en una nota al pie, refiere la fuente (Portillo) y dice: “Nunca habrá pleno acuerdo sobre lo que se dijo y el tono en que se dijo”. Pemán, que estuvo presente, insistió 27 años después en que Unamuno no replicó a Millán-Astray, porque el general no había hablado. Y cuenta que, después de unas palabras del rector al final del acto, el legionario se levantó y dio «unos gritos arrebatados de contradicción a Unamuno». Asegura que no dijo «muera la inteligencia», sino «mueran los intelectuales», «los falsos intelectuales traidores, señores». Severiano Delgado Cruz, tras exhaustiva investigación, confirmó que todo el relato de Portillo era un mito. Andrés Trapiello ha llegado a decir que «el mito sigue siendo válido, aunque no se dijeran textualmente las palabras que conocemos». Jean-Claude Rabaté lo explica: «el espíritu, la idea permanecen y el mito creado es muy importante para escenificar el enfrentamiento histórico entre una memoria republicana y otra franquista».
[36] Adjudicada a Luis Gabriel Portillo, político de Izquierda Republicana y amigo de Unamuno, que no estuvo presente en aquella reunión (se hallaba en Madrid) y al profesor Francisco Maldonado.
[37] Su origen está en un relato que escribió en 1941 Luis G. Portillo, exiliado en Londres, para una revista literaria, Horizon, con el título «Unamuno’s Last Lecture». Portillo había sido profesor en Salamanca y conocía a Unamuno.
[38] Así lo afirma el historiador y militar José María Gárate Córdoba.
[39]El ascenso fue denegado inicialmente al estar pendiente la investigación por los sucesos de Annual.
[40] Franco escribió con frecuencia. Además de su propio nombre y apellidos, utilizó varios seudónimos: Jaime de Andrade; Hakim Boor; Juan de la Cosa e Hispanus (éste compartido con Carrero Blanco y el general Díaz de Villegas).
[41] Se enfrentaba así a las Juntas de Defensa, integradas por militares con destino en la Península, que como sabemos se oponían a los ascensos por méritos de guerra.
[42] Fue representado por el gobernador militar.
[43] El desembarco fue un completo éxito. El desembarco de Alhucemas se convirtió en una referencia para operaciones anfibias, que Eisenhower estudió para preparar el Día D en Normandía. A diferencia de Galípoli, donde los británicos, utilizando las mismas barcazas, fracasaron estrepitosamente, Alhucemas proyectó la imagen de Franco en toda Europa.
[44] Ahí nació su estrecha amistad con el mariscal Philippe Pétain, el héroe de Verdún. Posteriormente, Franco obtuvo el galardón francés de Comendador de la Legión de Honor, para la que fue propuesto por el ministro de la Guerra francés, André Maginot.
[45] Franco acariciaba la idea de formar a los alumnos de las tres armas de Ejército en un mismo lugar, con idénticos criterios, para evitar disensiones y fragmentaciones como las que se estaban experimentando en la guerra de África y durante el período de la Dictadura.
[46] Fue entonces cuando conoció a Ramón Serrano Suñer, que se casaría con Zita, hermana de Carmen Polo.
[47] Para no dejar cabo alguno sin atar, Franco visitó la École Militaire de Saint-Cyr, en Versalles, y la Infanterieschule en Dresde, de las que extrajo útiles enseñanzas.
[48] De los 728 cadetes que ingresaron en la Academia durante los tres años en que Franco estuvo al frente, el 18 de julio de 1936 habían sobrevivido 700. Más del 95% de los cadetes de esas tres promociones permanecieron con Franco y el Alzamiento durante la Guerra Civil.
[49] Que Franco y muchos de los restantes españoles en posiciones relevantes, con excepción de los miembros de los partidos políticos arrumbados y de algunos sindicatos, recibieron con satisfacción y alivio.
[50] Miguel Primo de Rivera nació en Jerez de la Frontera el 8 de enero de 1870 y falleció en París el 16 de marzo de 1930. Como muchos de sus ancestros habían sido militares de alta graduación y público reconocimiento, ingresó a los catorce años (1884) en la Academia Militar. Se desempeñó sobre todo en Marruecos, Cuba y las Filipinas. Ascendió a general en 1912. En 1915, ya en la metrópoli, fue nombrado Gobernador Militar de Cádiz y desde 1919 fue Capitán General en Valencia (donde obliteró al terrorismo anarquista), Madrid y Barcelona. En 1920 fue elegido senador por la provincia de Cádiz. En 1921, influido por el Desastre de Annual, donde perdió a su hermano Fernando, sugirió el abandono de la presencia española en el Rif, lo que le costó el cargo de Capitán General de Madrid. En la capital catalana (mayo de 1922) se hubo de enfrentar nuevamente al terrorismo anarcosindicalista, al subsiguiente pistolerismo patronal, al auge del catalanismo, a la inestabilidad ministerial y a la descomposición del sistema de partidos. Para hacerles frente dio un golpe de Estado en 1923.
[51] A medianoche del 12 al 13 de septiembre, Primo de Rivera proclamó en Barcelona el estado de guerra. Los militares a sus órdenes ocuparon los edificios fundamentales en las cuatro capitales de la región, así como en Zaragoza y en Huesca. Aunque el Ejército no había secundado el golpe, tampoco se posicionó en defensa del régimen constitucional. El día 14, el Rey convocó a Primo de Rivera a Madrid y le nombró presidente del Directorio Militar.
[52] La Dictadura consiguió resultados económicos extraordinarios, nunca alcanzados antes, que la II República redujo considerablemente y que no fueron recuperados hasta bien entrada la época franquista, como luego veremos. Lanzó un programa de grandes obras públicas, creó una excelente red de carreteras, se pusieron en explotación nuevos recursos hidráulicos a través de las Confederaciones Hidrográficas, se desplegó la industria pesada y la exportación agraria alcanzó cotas extraordinarias. Durante ese período, se reforzó el proteccionismo. Las empresas Telefónica (con la ITT en posesión del porcentaje de capital mayoritario) y la Compañía Arrendataria del Monopolio de Petróleos (CAMPSA) vieron la luz entonces.
[53] El PSOE, que hasta entonces había hecho buenas migas con Primo de Rivera, se alió con los Republicanos y atacó frontalmente al Directorio.
