Tras la muerte de Francisco Franco, el 20 de noviembre de 1975, miles de personas acudieron a Madrid para despedir al Jefe del Estado. Entre quienes se acercaron al Palacio Real hubo también personas que habían combatido en el bando republicano durante la Guerra Civil o que habían mantenido posiciones contrarias a Franco.
El diario ABC, en su edición del 22 de noviembre de 1975, recogió algunos de estos testimonios. Son declaraciones personales de antiguos adversarios que, muchos años después del final de la guerra, expresaban ante los periodistas sus propias experiencias y sentimientos respecto a Franco.
El texto reúne varias de estas voces, entre ellas las de José Isla, José Ortega, Juan Cano y otras personas que habían estado en el bando contrario durante la Guerra Civil. Sus declaraciones muestran percepciones diferentes y permiten acercarse a un episodio poco habitual: el testimonio de quienes habían combatido contra Franco y que, al producirse su muerte, decidieron acudir a despedirle.
El diario de Madrid ABC, del 22 de noviembre de 1975, recoge en varias páginas la opinión de algunos que hacían cola ante el Palacio Real para decir el último adiós a Franco. Han llegado de todas partes. Tendremos ocasión de volver sobre esto, pero ahora nos interesa el testimonio de los que estuvieron frente a él. Son páginas inefables:
«José Isla: Estuve en el bando rojo durante toda la guerra, luchando contra él, contra sus tropas, contra sus nacionales. He luchado contra Franco y hoy vivo gracias a él, y tengo familia y trabajo y paz. Yo debo esperar aquí el tiempo que sea, y luego ir a decirle: Ayer frente a ti, hoy en una España en paz, a tus órdenes, mi General».
«Un rojo: No es necesario decir el nombre. Ponga usted eso… un rojo. Estuve en la cárcel al terminar la guerra. Estaba contra Franco, pero no contra España. Y cuando me convencí de que Franco era el hombre que España necesitaba, comencé a admirarle, y a quererle, y a entenderle. Hoy estoy aquí. ¿Qué más puedo decir?».
«José Ortega: Yo estuve en el frente del Ebro, pero al otro lado. Hoy estoy aquí, porque Franco me ha convencido».
«Juan Cano: Se luchaba en el frente rojo y nos decía… ¡Que vienen los de Franco!… Me hirieron dos veces. Una de ellas casi mortal. Estuve en la cárcel cuando acabó la guerra. Hoy estoy aquí para rendirle mi homenaje a Franco, porque él no era un hombre de ideas políticas de aquí o de allá, sino un español que ha dado su último aliento por algo que a todos nos importa: España».
Yo mismo en mi ministerio sacerdotal he encontrado a muchas personas que estuvieron en el otro «bando» que luego amaban con inmensa gratitud a Franco.
A esto hay que añadir la ayuda prestada a los judíos en la segunda guerra mundial, como ellos mismos han manifestado con inmensa gratitud en diversas ocasiones.
Terminemos este apartado con otro testimonio de Don Alfredo Sánchez Bella: «Franco a nadie persiguió, contra nadie concentró ningún tipo de ataque personal. Nadie los expulsó. De los de la cultura se autoexiliaron. Nadie los expulsó. De esto puedo dar fe. Y la inmensa mayoría fueron incorporados a las tareas docentes e investigadoras».
Los testimonios recogidos por ABC el 22 de noviembre de 1975 constituyen un documento periodístico de especial interés para conocer algunas de las reacciones que produjo la muerte de Franco entre personas que habían estado en el bando republicano o que habían sido adversarias suyas.
Las declaraciones publicadas reflejan experiencias personales muy distintas: antiguos combatientes que recuerdan la guerra, personas que pasaron por la cárcel y otros que manifiestan haber cambiado con el tiempo su percepción de Franco. En algunos casos expresan agradecimiento; en otros, simplemente explican las razones que les llevaron a acudir al Palacio Real.
Más allá de la valoración política que cada lector pueda hacer de estos testimonios, su interés histórico reside precisamente en que proceden de personas que estuvieron al otro lado durante la Guerra Civil. Son voces recogidas por la prensa en los días inmediatamente posteriores a la muerte de Franco y forman parte del ambiente social y político de aquel noviembre de 1975.
Este conjunto de declaraciones permite, por tanto, aproximarse a un momento singular de la historia española: el final de una época y las primeras manifestaciones públicas de quienes, desde posiciones enfrentadas durante la guerra, quisieron expresar su propia visión ante la desaparición de Francisco Franco.
