INTRODUCCIÓN
Mariano Navarro Rubio fue una de las figuras clave de la política económica española del siglo XX. Ministro de Hacienda entre 1957 y 1965, desempeñó un papel decisivo en el fin de la autarquía y en la apertura de la economía española mediante el Plan de Estabilización de 1959 y la posterior reforma fiscal.
Navarro Rubio, Mariano. Burbáguena (Teruel), 14.XI.1913 – Madrid, 3.XI.2001. Ministro de Hacienda, gobernador del Banco de España.
Hijo de un médico rural, estudió el bachillerato en los escolapios de Daroca y Derecho en la Universidad de Zaragoza. Influyeron en él los profesores social-católicos Sancho Izquierdo y Minguijón. Conoció los grandes textos de Castán Tobeñas y a Federico de Castro. Políticamente, tras una breve etapa republicana, se situó a la derecha pero nunca en la Falange ni en los grupos derechistas tradicionales. En la Guerra Civil se incorporó a las tropas de Franco. Se graduó como capitán provisional en la Academia de Oficiales y, antes de abandonar el Ejército, ingresó en los Regulares de Alhucemas. Fue miembro de Acción Católica y tras la guerra se vinculó al Opus Dei.
Hizo el doctorado en Derecho con Olariaga, Castiella y Maldonado como profesores, y Antonio Hernández Gil y Alberto Ullastres como compañeros. En el Consejo Superior de Acción Católica conoció a Joaquín Ruiz Jiménez, Antonio García de Pablos y Víctor García de la Hoz, e intimó con Ullastres, por quien entró en contacto con el Opus Dei.
Ingresó en el Cuerpo Jurídico Militar, donde llegó a obtener el grado de general, y en el mundo sindical ganó plaza de secretario técnico sindical y fue sucesivamente director de la Escuela Sindical y del Centro de Estudios Sindicales. Asimismo, fue procurador sindical en Cortes (Comisiones de Justicia, Agricultura y Ejército), letrado del Consejo de Estado (número uno de su oposición), consejero-delegado del banco Popular Español y vicepresidente del Instituto de Estudios Agro-Sociales, cuya revista fundó y dirigió desde 1952. En 1955 era subsecretario de Obras Públicas, desde donde creó el Centro de Estudios Hidrográficos y el Gabinete Técnico de la Dirección General de Carreteras.
En 1957 Franco lo designó ministro de Hacienda, cargo que ocupó hasta 1965. Ullastres como ministro de Comercio, y Navarro Rubio en Hacienda, junto a Juan Sardá, que dirigía el Servicio de Estudios del Banco de España, pusieron en marcha el Plan de Estabilización de 1959 y la Reforma Fiscal de 1964, que con los Planes de Desarrollo, supusieron el fin de la autarquía y el comienzo de la apertura exterior de la economía española. Su equipo lo formaron profesionales y personas de su confianza como Juan Antonio Ortiz, Juan J. Espinosa San Martín, Luis Coronel de Palma, y una generación más joven de economistas que colaboradores suyos: Fuentes Quintana, José Luis Sampedro, Carlos Solchaga, Miguel Boyer o Mariano Rubio, entre otros.
López Rodó, Navarro Rubio y Ullastres trabajaron como equipo, aunque con fricciones, ya que no hubo unidad de criterio entre ellos. El nombramiento de López Rodó como comisario del nuevo Plan de Desarrollo en 1962 —sustrayendo esta competencia del Ministerio de Hacienda— hizo que Navarro Rubio presentase su dimisión, que Franco difirió.
Desde su entrada en el Gobierno se prepararon las llamadas “medidas preestabilizadoras”. La medida más decisiva fue la reforma tributaria de 1957, que buscaba la suficiencia en la recaudación para acabar con los déficits presupuestarios y la emisión de deuda pública. La de 11 de julio de 1964 fue más general, retocó la contribución sobre la renta y cambió la tributación indirecta al crear el Impuesto sobre el Tráfico de Empresas. Navarro Rubio consiguió que el régimen aceptase los planteamientos liberalizadores que llegaron a negociar la adhesión de España al Banco Mundial, al Fondo Monetario Internacional (FMI) y a la Organización Europea de Cooperación Económica (antecedente de la OCDE), comenzándose en 1962 a plantear la posibilidad de que España ingresara en la Comunidad Económica Europea.
En 1962 se llevó a cabo la reforma bancaria a través de la Ley 2/1962 de 14 de abril de Bases de la Ordenación del Crédito y de la Banca y otras normas complementarias entre las que destacó el Decreto-Ley de 17 de junio de ese año de Nacionalización y Reorganización del Banco de España, que reordenó el sistema financiero y nacionalizó el citado banco. Se establecieron los pilares para hacer del instituto emisor el protagonista de la política monetaria, atribuyó la autoridad monetaria al Ministerio de Hacienda, pero se cedió su instrumentación al banco.
Entre 1965 y 1970 fue gobernador del Banco de España. Organizó, con la ayuda de Ángel Madroñero, el Servicio de Estudios al que llevó a economistas como Mariano Rubio, Miguel Boyer y Carlos Solchaga, entre otros. Como gobernador ostentó las presidencias del Instituto de Crédito a Medio y Largo Plazo y del Instituto de Crédito de las Cajas de Ahorro. En 1969 ingresó en la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas. La crisis del “caso Matesa” (Maquinaria Textil del Norte de España, SA) se saldó con la salida del Gobierno de todos los ministros del Opus Dei. Mariano Navarro Rubio fue procesado y posteriormente indultado en 1971.
Al cesar como gobernador del Banco de España pasó a presidir el Fondo para la Investigación Económica y Social (FIES), frecuentó el Colegio de La Rábida donde dio cursos y conferencias y la Universidad de Navarra. Es destacable su papel impulsor de la doctrina social católica y su preocupación por los problemas sociales de la empresa, sobre los que publicó varios libros y escritos. Creó la Fundación Navarro Rubio con sede en Daroca.
Estuvo en posesión de la Medalla de Oro de la provincia de Teruel (1965) y de la Gran Cruz de Carlos III, que le fue concedida en 1961 por haber impulsado el Plan de Estabilización.
Murió en Madrid el 3 de noviembre de 2001.
CONCLUSIÓN
La trayectoria de Mariano Navarro Rubio combina formación jurídica, compromiso social católico y una profunda influencia en la modernización económica de España. Como ministro de Hacienda y gobernador del Banco de España, impulsó reformas estructurales que sentaron las bases del crecimiento económico de las décadas posteriores, dejando una huella duradera en la historia económica y política del país.
