INTRODUCCIÓN
Edgar Neville (Madrid, 1899–1967) fue una de las figuras más singulares, brillantes y polifacéticas de la cultura española del siglo XX. Escritor, dramaturgo y cineasta, su obra se caracteriza por una combinación única de elegancia, humor, sensibilidad y cosmopolitismo. Vinculado a la llamada “otra Generación del 27”, compartió inquietudes con figuras como Mihura o López Rubio, pero desarrolló una voz propia que transitó con naturalidad entre la literatura, el teatro y el cine.
Su paso por Hollywood a finales de los años veinte marcaría profundamente su concepción cinematográfica, incorporando técnicas narrativas modernas a un universo profundamente español. A su regreso, supo retratar como pocos el Madrid castizo, la ironía social y los matices del alma humana, dejando una filmografía que hoy sigue despertando admiración. Redescubrir a Neville es adentrarse en un mundo donde el talento y el estilo se dan la mano con una mirada lúcida y profundamente artística.
Edgar Neville (Madrid, 1899 – id., 1967) Escritor y director de cine español.
Estudió derecho en la Universidad Central de Madrid, ingresó en 1922 en la carrera diplomática y alternó la actividad profesional con una carrera literaria iniciada con sus crónicas sobre la guerra de Marruecos (1921). Después colaboró en las publicaciones Blanco y Negro, Nuevo Mundo y algunas revistas de humor, al mismo tiempo que publicaba la colección de relatos Eva y Adán (1926) y la novela Don Clorato de Potasa (1929), cuyo título ya denota el carácter humorístico que Neville imprimió a toda su obra posterior.
En 1929 viajó a Estados Unidos y se hizo cargo del consulado de España en Los Ángeles, donde entró en contacto con el mundo del cine, que por aquella época se convertía en sonoro, y recibió varios encargos para escribir las versiones españolas de filmes realizados en Hollywood, como Yo quiero que me lleven a Hollywood (1931).
Vuelto a España, dirigió la película El malvado Carabel (1935), basada en una novela de Wenceslao Fernández Flórez; en Italia rodó los filmes Frente de Madrid (1939) y Sancta Maria (1941). Durante la posguerra española adaptó para la gran pantalla La torre de los siete jorobados (1944), de Emilio Carrere, y en 1947, Nada, de Carmen Laforet. Según la crítica cinematográfica, sus mejores trabajos como director de cine fueron El último caballo (1950) y Duende y misterio del flamenco (1952), la única película en la que su elegante estilo literario encontró una adecuada correspondencia cinematográfica.
En sus diversas obras de teatro se perciben influencias de autores como Miguel Mihura, J. López Rubio y Víctor Ruiz Iriarte. A Margarita y los hombres (1934) siguió su pieza más célebre, El baile (1952), que consiguió un gran éxito y cuya versión cinematográfica dirigiría él mismo en 1960. Después escribió Veinte añitos (1954), Adelita (1955), Prohibido en otoño (1957) y La vida en un hilo (1959).
Comentario a la biografia por Fernando Alonso Barahona
“Creo que el cine es una novela que se escribe plásticamente , que se fotografían las descripciones , que se impresionan los diálogos. El director de cine es un novelista que maneja un instrumento diferente de la pluma, pero el enfoque literario, la manera de contar el cuento es caso el mismo “
EDGAR NEVILLE ( recogido por Julio Pérez Perucha . el cinema de Edgar Neville. Semana internacional de cine de Valladolid 1982
Fue uno de los escritores , dramaturgos y cineastas más destacados del siglo XX . Pese a ello algunos indocumentados y sectarios quieren evitar que su nombre ocupe espacios públicos en virtud – dicen – de la llamada ley de memoria histórica . El talento de Neville se encuentra muy por encima de la mediocridad de los santones de la corrección política .
Pese a la apariencia extranjera de su nombre, Edgar Neville nació en Madrid en 1899 en el seno de una familia aristocrática. Hombre vital por encima de todo, gran conversador y tertuliano , amante de la vida y sus placeres, aristócrata de alma y corazón. Formó parte de «La otra Generación del 27», la de unos jóvenes humoristas (Miguel Mihura, José López Rubio, Tono, Antonio Robles…) que compartían tertulias y experiencias vitales con sus homólogos supuestamente serios o los poetas. Neville fue amigo y admirador de Federico García Lorca, mientras se consideraba discípulo de José Ortega y Gasset, seguidor de Ramón Gómez de la Serna y cultivador del teatro, la poesía, la novela , el cine y la pintura . Sin duda un gran humanista ,
Fue durante su estancia en California cuando descubrió Hollywood y las versiones en español de sus películas para el mercado hispanohablante; Sin dudarlo comenzó a trabajar como dialoguista en estas versiones y se hizo buen amigo de Chaplin . En Nueva York escribió su novela Don Clorato Potasa El estallido de la guerra le aconseja salir de España a la que volvería en 1937. Trabajó como documentalista para el Departamento de Dionisio Ridruejo y filmó una notable película : Frente de Madrid sobre la vida dura del Madrid en guerra
Neville, elegante cosmopolita era conde de Berlanga del Duero , había heredado una considerable fortuna y además era marido de Angeles Rubio- Arguelles, cuya madre Carlota Alessandri, era una rica propietaria . El matrimonio no cuajó pero Neville lo mantuvo hasta el final . Edgar Neville vivio una historia de amor con la gran actriz Conchita Montes. Vivían casi juntos sin que Neville se hubiera separado de su esposa . Ella era la cabecera de cartel de sus obras de teatro , siempre ella con su elegancia, porte y distinción . Conchita Montes le dedico un artículo emotivo en el prólogo del libro de Perucha antes mencionado. : El no era el direcgor al uso de aquellos tiempos . No era el tipo de director cómodo al que se contrata con facilidad porque ya se sabe lo que va a hacer. Era un artista, por eso con frecuencia tuvo que producir sus propias películas “
Sin dejar los artículos ni la escena el cine se convirtió pronto en una de sus tareas principales . Sus mejores películas se mantienen frescas y hoy son pieza de admiración para cinéfilos .
La torre de los siete jorobados, 1944 una de las principales obras de culto del cine español : Antonio Casal , uno de los actores del momento , gana en la ruleta gracias a la ayuda de un fantasma al que solamente él puede ver; enamorado de la hija del fantasma, se esfuerza en salvarla de la conspiración de una extraña secta de delincuentes que opera desde un entramado de laberintos situados bajo las calles de Madrid que parecen salidos de una película del expresionismo alemán. Con momentos ta surrealistas como la aparición del espectro de Napoleon , harto de que le llamen en cualquier sesión espiritista.
Publicaba Emilio Carrere en 1944 en el periódico Madrid el poema siguiente: «Barrio de la Morería, / patinado de poesía y ungido de tradición; / con sus casucas judaicas, / con sus leyendas arcaicas / y su honda desolación. / Rinconcito madrileño, / que yace en profundo sueño / de los siglos a través; / en cuya paz solitaria/ cantaba la legendaria / campana de San Andrés». En estos versos dedicados a uno de los muchos rincones del viejo Madrid cargados de esencias y evocaciones, el autor de la novela La torre de los siete jorobados, recapacita sobre el complejo entramado urbanístico de la ciudad desde el punto de vista de su particular mirada
Adaptación de la novela de Emilio Carrere, , La torre de los siete jorobados (1944) narra las peripecias de Basilio Beltrán (Antonio Casal), un joven algo ingenuo encaprichado de «La Bella Medusa» (Manolita Morán), la cantante de un espectáculo de variedades. Como conseguir la compañía de la muchacha (y de su tragona madre, que hace las veces de carabina) le sale bastante caro, trata de aumentar su pecunio jugando a la ruleta, consiguiendo en el juego la ayuda inesperada de un fantasma (Félix de Pomés). Pronto este, que se revelará como el espectro de don Robinsón de Mantua, un afamado arqueólogo, le pedirá como contrapartida a Basilio que proteja a su sobrina Inés (Isabel de Pomés), la cual se halla en un grave peligro.
Pese a su gran prestigio es posible que haya envejecido un poco , pero su puesta en escena, la construcción de los decorados y la atmósfera continua resultando fascinante. Fue clasificada en segunda categoría y se estrenó el 23 de noviembre de 1944.
El crimen de la calle de Bordadores 1945 con Manuel Luna, Mary Delgado, Antonia Plana, Julia Lajos, Rafael Calvo es otra de las obras maestras de Neville, mezcla de casticismo e intriga policial, una obra que por si misma desmiente los tópicos sobre el cine español de la época. Admiramos en la película una perfecta reproducción de ese Madrid chulesco, pícaro, arrabalero y fascinante de finales del Siglo XIX. Parte de una historia real : un crimen que tuvo lugar en la Calle Fuencarral en el año 1888, y que en la película se situa en la vecina Calle de Bordadores . Se trataba del asesinato de una acaudalada viuda perteneciente a la alta burguesía madrileña. Con un estilo personal Neville logra una película extraordinaria, sin duda una de sus cumbres artísticas. Fue clasificada además en primera categoría y obtuvo uno de los Premios del sindicato nacional del espectáculo.
Domingo de carnaval 1945 con la maravillosa musa Conchita Montes, Fernando Fernán Gómez, Guillermo Marín, Julia Lajo es del mismo estilo y nivel :
La mañana de un domingo de Carnaval de 1917 o 1918 (la fecha exacta no la aclaró del todo Neville) un sereno descubre el cadáver de una avarienta prestamista en su casa situada en una típica corrala en pleno Rastro madrileño.
Para aclarar lo sucedido, el jefe de la policía, viendo que peligra sus días de permisos durante dichas fiestas populares, le encarga la investigación del crimen a su ayudante, el joven y predispuesto Matías, que precipitadamente detiene al vendedor y charlatán Nemesio (Joaquín Roa) por haber mantenido la noche anterior a los hechos una discusión acalorada con la víctima. Su hija, Nieves (Conchita Montes), convencida de la inocencia de su padre, comienza a investigar por su cuenta. En este transcurso, el comisario y la joven se verán inmersos en un incómodo asunto de tráfico de drogas, que gira en torno al señorito Gonzalo (Guillermo Marín). Durante la investigación irá surgiendo una evidente complicidad entre Matías y Nieves, que deja la puerta abierta a una futura relación emocional entre ambos
Neville vuelve a jugar con el casticismo madrileño en afortunada combinación con la trama policíaca y añade un elemento nuevo : la descripción entrañable y a la vez realista de oficios desaparecidos, de tradiciones perdidas, de ese carnaval que por cierto estaba prohibido en el año de estreno de la película pero que por supuesto se recreaba sin problemas en la pantalla .
La vida en un hilo 1946 es la comedia por excelencia de su época. La sombra de Lubitsch planea claramente sobre una historia de ambiente burgués con un alto grado de ironía pero con un punto de interesante reflexión : Conchita Montes, se lamenta a la muerte de su marido, de lo insípida que fue su vida con él y echa la culpa al destino de no haberle dado la oportunidad de ser feliz. Sin embargo, una vidente con la que se encuentra le recuerda que ella una vez tuvo la ocasión de elegir entre dos hombres y dos tipos de vida y le muestra lo que hubiera sido su existencia en el caso de elegir al otro pretendiente. Es el cruce de trayectorias que hubiera encantado a Borges y a Julian Marías .
Nada 1947 es uno de sus mayores empeños, la adaptación cinematográfica de una novela de la escritora Carmen Laforet ( 1921-2004 ) , premio Nadal 1945 . Nada era su primera novela y es sin duda una de las obras literarias más importantes de la España del siglo XX. Otro misterio para los cultivadores del pensamiento único que no aciertan a comprender como en la España de los años cuarenta se publica una novela existencialista, femenina y con una visión amarga de la sociedad que le rodea, y además tiene un éxito espectacular y es galardonada con un Premio de máxima importancia. Y a menos de dos años de la publicación se lleva al cine por un director de máximo prestigio.
La web https://carmenlaforet.com/ recoge con cariño y detalle todo lo concerniente a esta escritora maravillosa que mantenía una idea definitoria de la fascinación de escribir : Si uno es escritor, escribe siempre, aunque no quiera hacerlo, aunque trate de escapar a esa dudosa gloria y a ese sufrimiento real que se merece por seguir una vocación.
En ella de nuevo la gran Conchita Montes encarna un complejo personaje femenino : una mujer se traslada a casa de sus tíos para estudiar en la universidad y poco a poco va adentrándose en el mundo de sus extraños familiares y descubriendo sus secretos. Una joya que paso desapercibida en su momento ( al contrario que la novela ) pero que hoy emerge como una película fascinante y en la que Neville sabe adoptar el punto de vista femenino de la autora, una historia de mujeres y esperanzas, de ilusiones y – a ultima hora- de vida. Aunque a veces en algunos períodos pueda no quedar nada. F. Collado en un notable artículo –solo perjudicado por la absurda mania ideologica de tratar de explicar la película desde la incredulidad de que fuera rodada en la época en que lo fue – escribió : La influencia de Welles y su operador Gregg Toland gravita sobre esas buhardillas opresivas, esos focos sobre los techos, las sombras expresionistas y esa familia opresiva (El Cuarto Mandamiento). Incluso la banda sonora goza de una atmósfera experimental con notas distorsionadas, firmada por un habitual de Neville, el compositor gaditano Muñoz Molleda . https://www.elcineenlasombra.com/nada-edgar-neville-critica/
Tomás Blanco, Julia Caba Alba, María Cañete, José de Caparrós, Mary Delgado, María Denis, Fosco Giachetti, Adriano Rimoldi completan el reparto de esta obra maestra de Edgar Neville. La versión estrenada sufrio cortes pero su autor no dejó de estar satisfecho de la obra final . Lo cuenta Julio Pérez Perucha en El cinema de Edgar Neville ; 27 Semana Internacional del Cine de Valladolid 1982
Para desmentir una vez más a la crítica convencional hay que reseñar que la película obtuvo la clasificación de Primera B asi como uno de los cuatro segundos premios del Sindicato.
El señor Esteve 1948 con el mítico actor teatral Manuel Dicenta / 1905-1974 ) y Alberto Romea se desenvuelve también en Barcelona (Neville no solo fue el cineasta de Madrid ) . Por su parte, El marques de Salamanca 1948 es una rareza biografíca en la filmografía de su autor . Protagonizada por Alfredo Mayo y Conchita Montes estuvo producida por la Comision Oficial del Centenario del Ferrocarril en España, ya que el biografiaod fue un gran constructor de ferrocarriles.
El último caballo, 1950 con Fernando Fernán Gomez al lado de Conchita Montes , es la historia de un recluta que finalizado el servicio militar no encuentra donde cobijar a su caballo porque los vehículos de motor están arrinconando a los de tracción animal. Una encantadora película maravillosamente interpretada por F, Gomez y Conchita Montes, con el inolvidable Jose Luis Ozores en un personaje entrañable.
Miguel Angel Palomo escribió (El Pais 26 mayo 2015 ) :
El último caballo, en la que el maestro ofrecía la primera película neorrealista del cine español, tres años antes del Berlanga de Esa pareja feliz. Una absoluta maravilla, emotiva hasta lo indecible, en la que un soldado se hace cargo de un caballo que el Ejército pretende vender para su uso en una plaza de toros. Sus peripecias, envueltas en una comedia ácida y sangrante, pero también tierna, viven en un Madrid urbano y hambriento. El último caballo apuesta por la utopía de un cine diferente y por la que sueñan unos personajes asfixiados por su entorno urbano y por la inhumanidad de sus semejantes.
Plena de escenas entrañables como los esfuerzos del protagonista para salvar, esconder y alimentar a su caballo, una auténtica comedia poética que seguramente encantaría a Lubitsch, Mitchell Leisen o Rene Clair.
La actividad de Neville es notable, siempre simultaneada con el teatro y los artículos de periódico . Cuento de hadas 1951 con Conchita Montes e Ismael Merlo , Duende y misterio del flamenco 1952, homenaje al arte flamenco con la presencia de Antonio , La ironia del dinero 1955 on Fernando Fernán Gómez y Guillermo Marín .
De 1959 es El baile , una de sus obras de éxito en la escena , derroche de elegancia , aquí protagonizada por Conchita Montes, Alberto Closas y Rafael Alonso en un trío insólito, atrevido para la época pero de sublime elegancia.
Y en 1960 Mi calle, llena de encanto, dibujo coral de los personajes y un desenlace que recuerda Madrid de corte a checa de Agustín de Foxá . Sobre ella – su ultima película – diría su autor : “Mi calle, viejo y amado guión mío , que tal vez sea mi mejor film , y que tiene mucho mas de fondo y poesía de lo que muchas gentes vieron “ .
J.M Ramirez Asensio en La razón de la proa ha resumido de forma brillante la peculiar idiosincrasia de este artista singular :
se instaló cómodamente en la sociedad resultante de la guerra civil para no perder ni uno sólo de los privilegios y lujos de los que siempre le gustó gozar (Fernando Fernán Gómez, impresionado cuando lo conoció, escribió años después: «ya tenía perro, chalet, coche, piscina, amante, secretaria y mayordomo, cuando los demás teníamos café con leche»). En fin, como dijo su también amigo Ramón Gómez de la Serna, parecía «criado con biberón de leche de elefante traída de la India»
Un personaje simpático, brillante, agudo, inteligentísimo y cosmopolita que fue pionero, entre otras cosas, en lanzar la imagen de una Marbella casi californiana, llena de lujo, fiestas interminables, elegantes damas y refinados caballeros y, sobre todo, mucho frenesí, que atrajo a toda la jet set mundial y que el disfrutó hasta el final de sus días.
Edgar se definió el mismo perfectamente en aquellos días dorados: «Nos damos la gran vida los que tenemos propensión a ello, los que gastamos todo lo que ganamos no en comprar valores ni en hacer negocios, sino en vivir como queremos». A fe mía que lo consiguió. Sin hacer daño a nadie pero también procurando que no se lo hicieran a él ¿Es eso reprochable
http://www.larazondelaproa.es/articulo/personas/un-tipo-con-suerte/20211104224936006382.html
Redescubrir a Edgar Neville es tomar contacto con la elegancia, la ironía, el talento y un estilo que nunca se ha ido del todo porque permanece en los corazones .
Interesante también el libro de Christian Franco Torre, Edgar Neville. Duende y misterio de un cineasta español, Ed Shangrila, Santander, 2015.
CONCLUSIÓN
Edgar Neville fue, ante todo, un creador libre. Su obra, ajena a etiquetas rígidas, refleja una personalidad compleja y fascinante que supo captar la esencia de su tiempo sin renunciar a su estilo propio. Desde el costumbrismo madrileño hasta el cine más poético, pasando por la comedia sofisticada o el drama existencial, su legado constituye una de las aportaciones más originales del cine español.
Hoy, lejos de polémicas o lecturas interesadas, su figura emerge con fuerza renovada. Sus películas, su teatro y sus escritos siguen hablándonos con una frescura sorprendente, recordándonos que el verdadero arte no envejece. Edgar Neville permanece como un símbolo de elegancia, ingenio y amor por la vida, un artista irrepetible cuya obra merece seguir siendo descubierta y celebrada.
