Entre las voces más representativas del entorno institucional del régimen se encontraba Pilar Primo de Rivera, figura clave al frente de la Sección Femenina durante décadas. Su reacción ante la muerte de Francisco Franco estuvo marcada por un tono profundamente emocional y personal.
En sus palabras se refleja no solo la valoración política del dirigente, sino también la sensación de seguridad y estabilidad que, según su percepción, representó su figura durante cuarenta años. Su declaración combina reconocimiento histórico, dimensión espiritual y confianza en la continuidad institucional bajo el entonces Príncipe de España.
“La verdad es que estamos muy tristes. Nos habíamos habituado a que nos sacaba de todas y vivíamos tranquilos. Quizás en el mundo no haya habido un hombre tan sereno, tan inteligente, tan seguro, que sin ningún alarde ha vencido cuantas enormes dificultades se le han presentado a España desde el año 36. Cuarenta años de historia en el eje de su persona, en los que no sólo ha salvado situaciones nacionales sino internacionales también. Aunque el mundo y Europa concretamente, a la que en circunstancias muy apuradas ayudó, no se lo agradezcan. Dios le habrá dado el premio que por su vida merece y espero que ayude a los españoles a seguir la obra que con tanta ejemplaridad y eficacia ha presidido. Y ayude también al Príncipe a seguir caminando”.
CONCLUSIÓN
El testimonio de Pilar Primo de Rivera forma parte del conjunto de declaraciones que evidencian el impacto humano y político que supuso el fallecimiento de Franco en noviembre de 1975. Su intervención destaca especialmente por el énfasis en la serenidad, la capacidad de liderazgo y la dimensión providencial que atribuye al personaje.
Como otras voces recogidas en esta serie, sus palabras ayudan a comprender el clima emocional de aquel momento y la percepción que determinados sectores del régimen tenían sobre el papel desempeñado por Franco en la historia contemporánea de España. Analizar estos testimonios permite contextualizar mejor el tránsito entre el final de una etapa y el inicio de otra bajo la Corona.
