INTRODUCCIÓN
Las relaciones entre Falange Española y el fascismo italiano han sido objeto de debate historiográfico durante décadas, oscilando entre interpretaciones que subrayan una dependencia directa y otras que defienden una evolución autónoma del movimiento español. Este texto aborda esa cuestión desde una perspectiva documental, analizando tanto la participación en los congresos internacionales de Montreux como los contactos políticos y económicos establecidos con la Italia de Mussolini.
En un contexto europeo marcado por la crisis de las democracias liberales, el auge de los totalitarismos y la polarización ideológica, la Falange surge como un proyecto que, aunque influido por corrientes contemporáneas, buscó definirse con rasgos propios. La relación con el fascismo italiano, por tanto, debe entenderse dentro de ese marco complejo de afinidades, diferencias y necesidades estratégicas.
J.M.Cepeda ha zanjado en sus programas sobre la Historia desconocida de la Falange la controversia sobre los congresos fascistas de Montreux en 1934 y 1935 .
La Conferencia fascista de Montreux de 1934 fue un encuentro celebrada por un grupo de diputados de organizaciones fascistas europeas. La conferencia se celebró el 16 y 17 de diciembre de 1934 en Montreux, Suiza, y fue organizada y presidida por Comitati d’Azione per l’Universalita di Roma (CAUR) . Participaron trece países europeos ( con la llamativa ausencia de la Alemania nazi ) . Gimenez Caballero y Jose Antonio estuvieron invitados si bien remarcaron que era a titulo personal y no como Falange Española.
José Antonio tenía intención manifiesta de asistir a este primer Congreso Internacional Fascista de Montreux en diciembre de 1934, ya que incluso se desplazó días antes a dicha localidad suiza, a la que llegó el día 15 de diciembre por la tarde, aunque tuvo que regresar a España la mañana siguiente para tratar asuntos de máxima urgencia.
Cepeda lo resume de forma clara y determinante :
A este primer Congreso Fascista, efectivamente no asistió personalmente José Antonio, ya que la representación oficial de Falange la llevó «Ernesto Giménez Caballero», aunque al final de este artículo desvelaremos en primicia realmente lo que pasó con la inasistencia de José Antonio.
Después de celebrado este primer Congreso, se convocaron dos reuniones más de la Internacional Fascista, que se celebraron en París en enero de 1935 y otra en Amsterdam los días 29 y 30 de marzo de 1935.
En esta reunión de Amsterdam se produjo un hecho muy significativo, Ramiro Ledesma Ramos en nombre de las JONS , se inscribió en la Internacional Fascista, enviando su adhesión y su saludo (no olvidemos que en aquella fecha Ramiro ya había sido separado de FE de las JONS e intentaba poner en marcha unas JONS totalmente autónomas e independientes de la Falange, sin mucho éxito, dicho sea de paso).
SEGUNDA REUNIÓN DE LA INTERNACIONAL FASCISTA EN MONTREUX, 11 Y 12 DE SEPTIEMBRE DE 1935.
La reunión comenzó sobre las 10:00 h. de la mañana del día 11 y al poco tiempo de que el Presidente de la misma, el italiano Coselschi, iniciara la lectura sobre los trabajos efectuados, JOSÉ ANTONIO, entró en la sala de reuniones.
En ese momento, Coselschi interrumpe su parlamento para saludar al Jefe de la Falange haciendo una glosa sobre la lucha diaria de los falangistas contra el comunismo en España, saludando de esa manera a José Antonio y a los caídos de la Falange, guardando todos los asistentes un minuto de silencio por ellos.
Después interviene José Antonio ante la asamblea, agradeciéndoles la acogida que le han dispensado tanto a él como a la Falange, enviándoles el sincero saludo suyo y el de la Falange española.
Al propio tiempo se justifica ante los asistentes por no poder tomar parte en los trabajos de la comisión, alegando que «España no está aún preparada para unirse a un movimiento supranacional y universal, ya que en España se ha sufrido mucho por culpa de las Internacionales masónica, socialista y capitalista».
Sigue José Antonio manifestando que «es preciso preparar a los espíritus españoles para este tipo de trabajos supranacionales, aunque cree necesario reconocer que los pueblos civilizados tienen el derecho y el deber de transmitir nuestra civilización a los pueblos sometidos«.
José Antonio resumirá de forma palmaria su posición :
`La Falange Española de las JONS ha logrado convertirse en el único movimiento fascista en España, lo cual era difícil, habida cuenta del carácter individualista del pueblo. Su fusión con las viejas JONS es tan perfecta que el fundador de las JONS [Ramiro Ledesma Ramos] fracasó hace algunos meses cuando trató de separarlas.’
Informe de José Antonio Primo de Rivera sobre la coyuntura política española en 1935, destinado al conde Ciano. Reproducida en el tomo XII de la Historia de España dirigida por Manuel Tuñón de Lara: Textos y documentos de historia moderna y contemporánea p. 447.
Desde luego el informe anterior hay que ponerlo en conexión con su declaración de 19 de febrero de 1934 :
“Por otra parte, la Falange Española de las J.O.N.S. no es un movimiento fascista; tiene con el fascismo algunas coincidencias en puntos esenciales de valor universal; pero va perfilándose cada día con caracteres peculiares y está segura de encontrar precisamente por ese camino sus posibilidades más fecundas.
No hay contradicción entre ambas manifestaciones. Por encima de polémicas es necesario realizar algunas reflexiones históricas:
- En toda la década de los treinta del siglo pasado y al menos hasta el estallido de la Segunda Guerra Mundial el fascismo italiano era un movimiento moderno, admirado por muchos y en algunos aspectos incluso de moda por sus éxitos iniciales de gestión Nos referimos naturalmente al espacio no comunista ( el otro gran modelo que poco a poco iba ocupando el territorio de la Internacional socialista ). Mussolini era para muchos el gran líder del momento ( recordemos que hasta 1933 Hitler no alcanza el gobierno del Reich y hasta 1934 no establece su dictadura total ).
- Aunque Mussolini estuviera orgulloso de servir como modelo a otros movimientos, resulta excesivo y reduccionista calificar de fascistas a todos los movimientos de las terceras vías que surgen en la década . El rexismo (Degrelle ), la Guardia de Hierro (Coudreanu), el nacionalismo austriaco (Dollfuss ). En un sentido amplio al ser el fascismo italiano el primero en el tiempo y alcanzar el poder en 1922 era cómodo calificar de fascista a cualquier otro movimiento europeo similar , Pero es evidente que cada nación tuvo sus características especiales. Jose Antonio lo expresa de forma rotunda : cada dia se van adquiriendo sus caracteres peculiares .Y al contrario que el comunismo que proclama la revolución universal, los movimientos de la tercera vía ponen el acento en su propio nacionalismo y dejan en muy segundo plano ese concepto peligroso del “ internacionalismo “ .
En suma, es evidente que cuando Ramiro Ledesma funda su grupo uno de sus modelos es Mussolini – sin dejar a un lado a Hitler que aún no era canciller y al mismo Lenin pese al antagonismo – y en la fundación de Falange ese gobierno italiano ejerce una influencia evidente . Pero la evolución posterior de la historia revelara hasta qué punto la influencia del fascismo puro fue más bien superficial en España . Ledesma negará este calificativo a Falange tras su escisión, y Dionisio Ridruejo, sincero fascista en aquellos años, se desenganchara del régimen de Franco cuando compruebe – con decepción – que la nueva organización carece de los elementos revolucionarios y radicales del fascismo ideal.
Después, la Segunda Guerra Mundial hará volar por los aires todas estas disquisiciones.
La agobiante necesidad económica de Falange en 1935, asediada en muchos frentes, abandonada por Eliseda, Ansaldo y los militantes más conservadores , monárquicos y de mayores posibilidades financieras, hace que Jose Antonio explore la via italiana .
“Tras conseguir una frágil estabilización del partido, Primo de Rivera decidió el 20 de abril viajar a Roma, donde se entrevistó con Mussolini el 6 de mayo para citarse días después en Génova con el presidente de los CAUR, Eugenio Coselschi. Pudo así pactarse la ayuda de 50 000 liras mensuales (unas 30 000 pesetas) que Giménez Caballero había gestionado en diciembre anterior cuando fue designado representante falangista en el congreso de grupos fascistas celebrado en Montreux, y que Ciano ordenó gestionar a Amadeo Landini, agregado de prensa de la Embajada italiana en París. Según los términos del acuerdo, Primo recogió personal y regularmente en la capital francesa esta suma procedente de la Subsecretaría de Prensa y Propaganda desde el 3 de junio de 1935 hasta enero de 1936, último mes en que viajó al país vecino antes de ser detenido, aunque en febrero la ayuda ya se había reducido un 50% por las dificultades económicas que soportaba Italia a raíz de las sanciones impuestas por guerra en Abisinia. El dinero dejó de fluir del todo tras la detención de Primo en marzo de 1936, pero la financiación no se suspendió de forma oficial hasta noviembre de ese año
Sobre la ayuda fascista a Falange, la primera referencia fue la de Friedlander, 1963: , quien asegura que los pagos «no significaban ningún acuerdo de gran alcance», pero el verdadero divulgador de este suceso fue Gallo, 1969. Pueden verse también datos de interés en Gil Pecharromán, 1994: 265-266;; Payne, 1997: 264 y Angel Viñas, 1977 . En ellas se recoge la correspondencia entre el mayor Celso Luciano (jefe de gabinete del Ministerio de Prensa y Propaganda) y Amadeo Landini (agregado de prensa de la Embajada italiana en París).
https://www.youtube.com/watch?v=ueGqflQrBJM ( emitido el día 20-11-1981 en TV ). En el programa inolvidable de La clave sobre Jose Antonio, su creador Jose Luis Balbín pudo reunir nada menos que a Raimundo Fernández Cuesta, Ramón Serrano Suñer , Pilar Primo de Rivera, Jose Prat , E Rojas , Ian Gibsony Jose Luis Aranguren en un ejercicio de reconciliación, rigor histórico y capacidad personal .
Cuando Gibson introduce el tema de la subvención italiana tanto Fernández Cuesta como Serrano Suñer lo niegan tajantemente . El primero además alude a su condición de Secretario General de la Falange en aquellos momentos y a la pobreza vivida que llego en ocasiones a provocar cortes de luz ante la falta de pago . Sin embargo, Raimundo en un momento extraño llega a comentar : “ otra cosa es que Jose Antonio hubiera podido recibir alguna cantidad “ . Penella en su Falange teórica, relata como Jose Antonio viajaba a París para recoger las cantidades ( nunca excesivas y durante muy pocos meses ) en absoluta discreción y secreto .
Francisco Torres en EL ULTIMO JOSE ANTONIO , aclara igualmente a cualquier duda aportando las pruebas y documentos de la financiación italiana en la temporada 1935-1936.
En cualquier caso nada ilegal ni extraño en aquel escenario donde todos los grandes partidos contaban con abundantes fuentes de financiación , y de todo tipo y condición .
entrevista que le hicieron a José Antonio el 14 de noviembre de 1934, es decir, cuando ya era el único Jefe Nacional de la Falange en el periódico parisino «Le Petit Journal», en la cual José Antonio aclaraba lo que pensaba sobre los más importantes dirigentes del fascismo europeo, Adolfo Hitler y Benito Mussolini
el fascismo italiano es el esfuerzo heroico de un hombre, de un grupo de hombres, para deshabituar a un pueblo de ciertas maneras de ser y habituarlo a otras, para transformarlo… o si usted lo prefiere, para formarlo … Mussolini es un escultor, mientras que Hitler… (duda un momento)… Hitler, continúa, es un gran orador. No transforma al pueblo alemán, solamente lo adula
CONCLUSIÓN
El estudio de las conexiones entre Falange y el fascismo italiano revela una realidad más matizada de lo que a menudo se presenta en los debates simplificados. Existieron contactos, influencias y apoyos concretos —especialmente en el plano económico durante un periodo limitado—, pero también una voluntad explícita de diferenciación ideológica por parte de sus dirigentes.
Lejos de encajar plenamente en un modelo extranjero, Falange trató de construir una identidad propia, condicionada por la tradición española, el contexto político interno y las circunstancias de una Europa en crisis. Comprender esta dualidad entre influencia y singularidad resulta esencial para interpretar con rigor histórico el papel de la organización en los años previos a la Guerra Civil.
