INTRO
La retirada de nombres del callejero en aplicación de la Ley de Memoria Democrática sigue generando controversia en distintas ciudades españolas. En Pamplona, la eliminación de la calle Hermanos Ímaz ha desatado un intenso debate que va más allá de la memoria histórica, al entrelazarse con la historia de las víctimas del terrorismo. Lo que hasta hace poco era una vía prácticamente desconocida ha pasado al centro de la discusión pública, obligando a preguntarse quiénes fueron realmente los hermanos Ímaz y por qué su nombre ha sido objeto de esta decisión.
Perdida en el callejero de Pamplona, entre Padre Moret y la Avenida del Ejército, era Hermanos Ímaz una calle desconocida por la mayoría de los pamploneses. Y quien la conociera, por vivir o trabajar en las inmediaciones, seguramente no sabría responder, si le preguntaran, quiénes eran los hermanos Ímaz.
Pero, hace unos días, Asirón y su equipo de gobierno, en su afán de “eliminar la simbología franquista… eliminar los vestigios toponímicos franquistas en nuestras calles» decidieron, por decreto, sacarla del anonimato.
¿Quiénes fueron los hermanos Ímaz? ¿Fueron franquistas, como se quiere dar a entender?
Los hermanos Imaz, que han dado nombre a la calle, pertenecieron a una familia de militares. Uno de ellos murió en la guerra de Cuba y 4 lucharon en la guerra civil en el bando nacional. Dos de ellos murieron y otros dos continuaron su carrera militar durante el franquismo
Como se ve, de franquismo, aparte del periodo histórico, de la época, nada de nada.
Muchos de quienes leéis esto, y superáis los 40 tacos, habéis vivido unos cuantos años de franquismo y no por ello habéis sido franquistas.
Los hermanos Ímaz fueron, como dice la placa de su calle, militares.
Aquellos navarros que lucharon, como los Ímaz, en el autodenominado «bando nacional», en su mayoría labradores, hijos y nietos de labradores, que comulgaban con los sentimientos carlistas de «Dios, Patria, Fueros y Rey», ¿fueron, también, franquistas? Preguntemos al Carlismo si su papel en la guerra fue favorable a la jefatura de la sublevación; si en la Dictadura estuvo con Franco; si en la Transición y hoy en día sienten añoranzas del mismo…
Entonces, ¿por qué van a retirar la placa de estos hermanos? ¿por haber sido militares? ¿por haber hecho la guerra en el bando nacional? En parte sí; ser militar español no agrada al equipo de gobierno de Pamplona. Pero esta razón no explica por qué van en primer lugar a por ellos y en el mismo paquete que «Conde de Rodezno».
Asirón (el alcalde) no da «putada sin hilo», y la razón principal del desprecio que se hace a esta familia de militares hay que buscarla, a mi juicio, en que ETA ya juzgó a esta familia y la condenó a muerte. Y ejecutó la sentencia en la persona del hijo de uno de ellos. Un hijo de esos «Hermanos Ímaz», concretamente de Gerardo, fue la primera víctima mortal de ETA en Navarra:

Joaquín Ímaz (Pamplona, agosto de 1927), comandante de la Policía Armada, fue la primera (26.11.1977, Plaza de Toros) víctima mortal de ETA en Navarra
Nos lo cuenta Javier Marrodán, en Relatos de plomo:
Joaquín Imaz había nacido en Pamplona en agosto de 1927 y pertenecía a una familia de militares que había merecido el honor de una calle, la Hermanos Imaz, perpendicular a la avenida del Ejército. La saga se remontaba a su abuelo, coronel de Inválidos en la guerra de Cuba, y continuaba con sus cuatro hijos varones. Todos ellos lucharon en la guerra de África: el más pequeño murió y otro, Gerardo, se casaría después con Carmen Martínez. Tuvieron dos hijos, Joaquín y María Cruz, que nació en África. Ambos se quedarían huérfanos a los nueve y a los seis años, cuando a su padre (Gerardo Ímaz), que fue uno de los fundadores de la Legión y mandaba la Sexta Bandera, lo mataron en la toma de Vargas de Toledo al inicio de la Guerra Civil.
En resumen, tras el desprecio a la Policía Nacional y a las víctimas, negándoles la Ciudadela para su exposición, Asirón y su equipo de gobierno del Ayuntamiento de Pamplona suman, al retirar la placa de los Hermanos Ímaz, un nuevo ultraje: esta vez a los militares y en la persona de Joaquín Ímaz, otro insulto a la Policía Nacional y a las víctimas. Y en todos los casos, a los ciudadanos de Pamplona.
¿Alguien da más?
Y esto no ha hecho más que empezar.
CONCLUSIÓN
La supresión de la calle Hermanos Ímaz pone de relieve la complejidad de aplicar criterios históricos en el espacio público, especialmente cuando confluyen memoria, política y víctimas del terrorismo. Más allá de interpretaciones ideológicas, el caso invita a reflexionar sobre cómo se construye el relato colectivo y qué lugar ocupan en él tanto los episodios históricos como las víctimas más recientes. El debate, lejos de cerrarse, parece marcar el inicio de nuevas controversias en torno al callejero y la memoria en Pamplona.
