«La inauguración de hospitales junto con la de pantanos se convirtieron en imágenes recurrentes en el NODO. Pero la dictadura duró casi cuarenta años y puso en marcha por primera vez en la historia de España un seguro obligatorio de enfermedad de características muy peculiares, construyó una red de hospitales del seguro (denominados residencias sanitarias) y fijó la firma de convenios de colaboración con el sector privado (que obtuvieron negocio de este seguro); todo ello, en conjunto, puso las bases del futuro mapa hospitalario público y en buena medida privado».
(Pons-Pons et al., 2018, p. 15).
Resulta absurdo pensar que no existían hospitales públicos en España antes de la Guerra Civil pero el impulso que otorga el régimen de Franco a la sanidad pública es incuestionable. Los pocos hospitales públicos que existían eran municipales o provinciales, pero no porque ningún ayuntamiento ni diputación provincial los hubiese construido. En una enorme mayoría de casos se trata de casas de misericordia u hospitales fundados por órdenes religiosas, familias nobles, indianos agradecidos o filántropos que habían fundado en vida un hospital o que habían dejado claras instrucciones para que se dedicase a ello su herencia o parte de la misma. El aumento de la población, la sofisticación de los equipos médicos y la especialización de los profesionales de la medicina disparó los costes y muchos de esos hospitales acabaron en manos de ayuntamientos y diputaciones provinciales como única alternativa a su cierre y desaparición.
«A partir de los años 50 y hasta los 80 se pusieron en funcionamiento más de 150 residencias y más de 1.000 ambulatorios. Ello originó una escasez de médicos en España. La asistencia era principalmente de tipo ambulatorio, adscribiéndose a cada médico un cupo de asegurados y sus familiares. La hospitalización en los casos quirúrgicos se hacía en las residencias. En ellas no había cooperación entre los distintos cirujanos, los cuales se limitaban a operar a sus enfermos sin ningún tipo de responsabilidad colectiva en el centro». (Morán et al., 2017, p. 233).
| Fallecidos al año en España por enfermedades | |||
| Neumonía | Meningitis | Gripe | |
| 1940 | 40.301 | 6.129 | 4.346 |
| 1952 | 18.525 | 3.616 | 2.775 |
| 1975 | 11.506 | 436 | 4.787 |
| Sarampión | Tifus | Difteria | |
| 1940 | 2.068 | 3.399 | 3.169 |
| 1952 | 744 | 661 | 297 |
| 1975 | 41 | 28 | 1 |
| Viruela | Escarlatina | ||
| 1940 | 609 | 127 | |
| 1952 | 0 | 56 | |
| 1975 | 0 | 3 | |
| Fuente: INE | |||
«El Fuero del Trabajo fue la primera de nuestras leyes fundamentales. No puedo recordar sin emoción los momentos en que se proclamó. Eran los tiempos, que ya muchos no pueden recordar, en que España se jugaba el todo por el todo en una lucha en la cual el enemigo de enfrente no era verdaderamente los españoles que combatían, sino las ideas y los intereses de las Internacionales que los aprisionaban. Había que dejar perfectamente claro por lo que se luchaba, que nosotros no lo hacíamos por una clase determinada o por una visión anticuada de la vieja España. Ansiábamos como el que más una España moderna, social, industrial, progresiva, en que todos los productores tuvieran un sitio digno, sin servidumbres de partidos ni abusos patronales, ni sindicatos saboteadores del producto nacional, sin odios ni rencores, una España impregnada de eficiencia económica y de justicia social. Al pueblo español, a nuestros soldados heroicos salidos de los campos y de los pueblos y también de las ciudades liberadas e incluso a los engañados del otro lado, les dijimos desde el primer momento la verdad porque luchábamos, nuestra verdad, ésa que hoy no son programas ni palabras, sino instalaciones magníficas del Seguro de Enfermedad, instituciones de previsión social, universidades laborales, legislación social ejemplar, esa paz y prosperidad del mundo del trabajo que España no había conocido antes. Yo bien sé que aún quedan metas por conquistar; no me canso de recordar a todos los españoles la necesidad de una más astricta conciencia social nacional y una responsabilidad mayor en el manejo de los instrumentos públicos y privados que se nos confían, que no son para nuestro placer o para los lujos familiares, sino para la comunidad nacional. Pero no es menos cierto que el progreso social necesita seguir paralelamente al desarrollo económico; que la responsabilidad que antes recordaba alcanza a todos, que es necesaria una lealtad a la empresa propia, que si se hunde se hundirá con todos, y lo mismo ocurriría con una economía nacional amenazada por la inflación y la ineficacia.
Pues bien, el Fuero del Trabajo, verdadera carta magna de la justicia social de España, mantiene en su ideario todo su vigor. Estoy cierto que muchos de estos postulados han sido ya en gran parte alcanzados, pero su lenguaje ha quedado atrasado y merece revisión. Lo mismo sucede por lo que respecta a la enunciación de la vida sindical, en la que en estos años de paz han ido surgiendo nuevas iniciativas a desarrollar, plenamente acordes con la versión que de la doctrina social de la Iglesia han dado los más recientes documentos papales y conciliares.
Por todo ello, la exposición de motivos y varias declaraciones del Fuero del Trabajo son objeto de nueva redacción, sin comprometer el futuro, en espera de una nueva ley sindical, que será en su día sometida a vuestro estudio para desarrollar algunos de estos preceptos fundamentales».[1]
«La nueva red de hospitales, repartida de forma homogénea sobre el territorio, mejoró de un modo sustancial las condiciones de trabajo de los médicos, que encontraron en los nuevos establecimientos del Seguro unos medios de exploración, diagnóstico y tratamiento muy superiores a los que podían encontrar en el término medio de los hospitales privados. El ambiente de un trabajo más adecuado permitiría pronto fijar bases para la acreditación del médico especialista y acabar con la extendida práctica de la posguerra de los médicos que se anunciaban pícaramente colgando en su puerta el cartel genérico de médico especialista para captar una clientela despistada. Por su parte, los enfermos se encontraron también en ese nuevo ambiente, totalmente distinto al que era habitual en los centros sanitarios corrientes, y fueron superando su arraigado sentimiento de desgracia ante el ingreso en un hospital». (Pieltáin, 2003, p. 55).
Por otra parte, querido lector, este sencillo cuadro le ayudará a resolver esas disputas que surgen entre cuñados en cada Nochebuena, aquí están algunos de los datos y fechas sobre los que los españoles no parecemos capaces de ponernos de acuerdo. Pero no olvidemos que se trata tan sólo de una versión, la del autor de este libro. Por supuesto, existen otras. Existen algunas cuestiones, como la protección a los desempleados, de la que se ocuparon regímenes muy distintos y gobiernos de todas las tendencias; citamos los diferentes casos por la importancia de los mismos y para insistir en la importancia del bien común que durante mucho tiempo inspiró a nuestros gobernantes y legisladores.
| Derecho, concepto de la ayuda, paga, prestación o subsidio | Año |
| Comisión de Reformas Sociales | 1883 |
| Ley de accidentes de trabajo | 1900 |
| Regulación del trabajo infantil | 1900 |
| Derechos de la mujer trabajadora | 1900 |
| Instituto de Reformas Sociales | 1903 |
| Descanso dominical | 1904 |
| Instituto Nacional de Previsión | 1908 |
| Vacaciones remuneradas | 1918 |
| Retiro Obrero Obligatorio | 1919 |
| Jornada laboral de 8 horas | 1919 |
| Seguro Obligatorio de Paro Forzoso | 1919 |
| Asistencia a los trabajadores del mar | 1919 |
| Protección a las madres trabajadoras | 1922 |
| Voto femenino | 1924 |
| Subsidio a las familias numerosas | 1926 |
| Seguro Obligatorio de Maternidad | 1929 |
| Caja Nacional contra el Paro Forzoso | 1931 |
| Ley de contratos de trabajo | 1931 |
| Ley de accidentes de trabajo para los trabajadores del campo | 1932 |
| Protección del fallecimiento derivado de enfermedad profesional | 1932 |
| Ley de accidentes de trabajo para los trabajadores industriales | 1932 |
| Divorcio | 1932 |
| Matrimonio civil | 1932 |
| Abolición de la prostitución reglamentada | 1935 |
| Ley de Bases de enfermedades profesionales | 1936 |
| Ley de subsidios familiares | 1938 |
| Seguro Obligatorio de Vejez | 1939 |
| Préstamos a la nupcialidad | 1941 |
| Seguro contra la silicosis y enfermedades profesionales | 1941 |
| Premios a la natalidad | 1941 |
| Seguro Obligatorio de Enfermedad | 1942 |
| Plus Familiar | 1942 |
| Pensión de viudedad | 1943 |
| Régimen Especial de Seguridad Social Agraria | 1943 |
| Paga extraordinaria de Navidad | 1944 |
| Jurados de Empresa | 1947 |
| Seguro de Enfermedad Profesional | 1947 |
| Paga extraordinaria de Verano | 1947 |
| Seguro Obligatorio de Vejez e Invalidez | 1947 |
| Seguro Escolar | 1953 |
| Pensión de viudedad | 1955 |
| Equiparación de los trabajadores agrícolas con los de la industria | 1955 |
| Ley de accidentes de trabajo | 1958 |
| Ley de convenios colectivos | 1958 |
| Montepío Nacional del Servicio Doméstico | 1959 |
| Mutualidad Nacional de Previsión Social Agraria | 1959 |
| Protección a los autónomos | 1960 |
| Seguro Nacional de Desempleo | 1961 |
| Ley de ayuda a ancianos, enfermos desamparados e infancia desvalida | 1962 |
| Igualdad salarial entre hombres y mujeres | 1962 |
| Salario mínimo interprofesional | 1963 |
«La protección familiar fue, como se ha dicho, una de las líneas maestras de la política social franquista, y así se reflejaba en sus Leyes Fundamentales. El Fuero del Trabajo de 1938 anunció la relevancia que se confería a la familia, y en la misma idea insistió el Fuero de los Españoles de 1945, cuyo art. 22 proclamaba que ‘el Estado reconoce y ampara a la familia como institución natural y fundamento de la sociedad, con derechos y deberes anteriores y superiores a toda ley humana positiva’.
Por consiguiente, es claro que la tutela de las necesidades familiares no podía quedar constreñida a la configuración originaria del subsidio familiar, que se vio acompañado de una serie de medidas de distinta naturaleza y calado destinadas, por un lado, a proporcionar cobertura ante la actualización de diferentes riesgos sociales, y, por otro, a consolidar el modelo de familia anunciado en el Fuero del Trabajo, que se basaba en el matrimonio, la alta natalidad (‘el Estado protegerá especialmente a las familias numerosas’, según el art. 22 del Fuero de los Españoles) y la preferencia por el trabajo del varón frente al de la mujer». (Castro Argüelles et al., 2008, p. 94).
Una de las consecuencias de la mejora del sistema sanitario, de la universalización de las prestaciones sociales y de la mejora en los hábitos de prevención, alimentación y vivienda la constituye sin duda la espectacular mejora de la esperanza de vida de los españoles, la segunda más alta del mundo después de la del Japón. La esperanza de vida de los niños españoles al nacer pasó de los 34,9 años en el año 1900 a los 49,9 años en 1930, los 72,4 años en 1970, los 78,6 años en el año 2000 y los 80,2 años en 2021[2]. Como curiosidad, la talla media de los reclutas incorporados al Servicio Militar creció de manera significativa, siendo de 163,6 cm en 1900, de 169,8 cm en 1975 y de 172,3 cm en 1985.
«Entre 1938, fecha de promulgación del Fuero del Trabajo, y 1945, fecha de promulgación del Fuero de los Españoles, las diferencias que se aprecian entre uno y otro texto no son grandes. En el Fuero del Trabajo se habla de ‘enfermedades profesionales y tuberculosis’, en tanto que en Fuero de los Españoles se habla genéricamente de ‘enfermedad’. Tampoco figura en el Fuero del Trabajo la asistencia en el caso de muerte, que se inserta en el Fuero de los Españoles». (Hillers, 1975, p. 361).
Tampoco podemos ignorar que no resulta fácil hoy en día para nadie elogiar públicamente alguna actuación del régimen del general Franco, por pequeña que sea y por pequeño que sea el elogio, ante el más que probable riesgo de resultar marginado de toda actividad académica o profesional, o incluso resultar señalado como franquista quedando convertido por lo tanto en un paria social y cultural.
Resulta absurdo pensar que todo se hiciese mal en un régimen que duró cuarenta años. Si es justo que hablemos de la represión, de las penurias de la posguerra y de la falta de libertades políticas también parece justo que se reconozcan actuaciones como la del Instituto Nacional de Previsión, el Seguro Obligatorio de Enfermedad y la Seguridad Social.
«En la actualidad casi se podría decir que cualquier investigación académica, basta leer no pocos trabajos de máster o grado, para darse cuenta de ello, tiene que posicionarse, cada cierto número de páginas, como antifranquista o entrar en el combate con el franquismo como si este fuera una realidad viva». (Torres García, 2018)
[1] Declaraciones del Jefe del Estado ante las Cortes Españolas el 22 de noviembre de 1966.
[2] 80,2 años para los hombres y 85,8 años para las mujeres. Fuente: INE.
