En el verano de 1974, un general Franco que ya padecía la enfermedad de Parkinson sufre una tromboflebitis y es ingresado en el Hospital Provincial de Madrid. Una vez dado de alta recuperó una vida más o menos normal en el palacio de El Pardo hasta que a las 21:30h del 5 de noviembre de 1975 tuvo que ser sometido a una intervención de urgencia en un improvisado quirófano en el Cuerpo de Guardia del palacio. Las excepcionales circunstancias que rodearon a estos hechos son de sobra conocidas y existen además numerosos testimonios escritos por testigos de primera mano[1].
Pese a que el Caudillo había ordenado de manera clara que no quería volver a ser ingresado en un hospital, pocos días más tarde se convertía en paciente de la Ciudad Sanitaria Provincial Francisco Franco, que él mismo había inaugurado el 15 de julio de 1968, quedando ingresado en la habitación 609. Las imágenes del Generalísimo de los Ejércitos en batín y pantuflas junto a su esposa o despachando con un sonriente Carlos Arias Navarro (Madrid, 1908-1989) ayudaron a dar una imagen real a los españoles y al mundo de lo que ya era Francisco Franco Bahamonde en aquel momento, un anciano enfermo de 82 años que consumía sus últimas semanas de vida. Sin embargo también mostraron a sus enemigos que el final estaba cerca, que “el hecho biológico irremediable”, como decían por entonces aquellos que no se atrevían a llamar a la muerte por su nombre, se acercaba.
No parece mala idea que un líder político confíe en el sistema público de Sanidad de su país. No tenemos en nuestros tiempos demasiados buenos ejemplos en cuanto a esto.
Durante la agonía de Franco se emitían uno o dos partes médicos diarios, por lo general sin demasiada información, reiterativos e incluso redactados en un lenguaje torticero para que casi nadie entendiese nada, que firmaban todos los médicos. Éstos eran tantos que a menudo era más extenso el espacio dedicado a las firmas que la propia información médica sobre el paciente. Así se decidió cambiar los nombres y firmas de todos los especialistas por la fórmula “El equipo médico habitual”[2].
Algunos de los médicos que trataron a Franco dejaron testimonio escrito de sus vivencias junto al Jefe del Estado. El médico más joven de los que fueron reclutados para formar parte del “equipo médico habitual” es el cardiólogo y escritor José Luis Palma Gámiz (Lucena, 1944), autor de un interesante libro de recuerdos sobre aquellos últimos meses de vida del Caudillo, El paciente de El Pardo[3]. Manuel Hidalgo Huerta (Madrid, 1915-2005), cirujano en el mismo equipo, publicó Cómo y por qué operé a Franco[4]. No podían permanecer al margen los que fueron médicos personales del Caudillo; Vicente Gil García, médico personal de Franco entre 1937 y 1974, escribió Cuarenta años junto a Franco[5]. Vicente Pozuelo Escudero, médico personal de Franco en sus últimos meses de vida, escribió Los últimos 476 días de Franco[6].
El parte médico diario es leído en el Telediario de las nueve de la noche de la primera cadena de Televisión Española (TVE), en ocasiones con explicaciones muy breves y a veces de manera más detallada:
«El pronóstico de Su Excelencia no ha variado. Persiste la misma gravedad. Firmado: el equipo médico habitual».
«A las 19 horas del día 26 de octubre de 1975, la situación clínica de S.E. el Jefe del Estado no ha experimentado ningún cambio desde el último parte. Firmado: el equipo médico habitual».
«A las siete horas del día 27 de octubre, la evolución clínica de S.E. el Jefe del Estado desde el parte anterior ha sido la siguiente: ha pasado la noche descansando tranquilo. Ha remitido casi totalmente con el tratamiento la hemorragia gástrica y los trastornos del ritmo cardíaco, mejorando la situación cardio-circulatoria. Mantiene un nivel de conciencia normal. Persiste la gravedad. Firmado: el equipo médico habitual».
En los días transcurridos durante el último ingreso hospitalario de Franco se emitieron 56 partes médicos y 115 comunicados. El 21 de octubre de 1975 se entrega a la prensa el primero de los partes médicos, en el que tan sólo figuran nueve firmas al pie.
Francisco Franco Bahamonde muere a las cuatro horas y veinte minutos de la madrugada del jueves 20 de noviembre de 1975. El último parte médico está firmado por treinta y seis profesionales aunque en total llegaron a ser treinta y ocho. El último parte firmado por el equipo médico habitual tras la muerte de Franco dice lo siguiente:
«Enfermedad de Parkinson. Cardiopatía isquémica con infarto agudo de miocardio anteroseptal y de cara diafragmática. Úlceras digestivas agudas recidivantes con hemorragias masivas reiteradas. Peritonitis bacteriana. Fracaso renal agudo. Tromboflebitis ileo-femoral izquierda. Bronconeumonía bilateral aspirativa. Choque endotóxico. Parada cardíaca. Madrid a las 7,30 horas del día 20 de noviembre de 1975. Firmado: el equipo médico habitual».
A este último parte médico le siguió el certificado oficial de defunción y que sirvió también para redactar el acta notarial del fallecimiento.
«Vicente Pozuelo Escudero, doctor en Medicina y Cirugía con ejercicio en Madrid, calle Serrano 6, inscrito con el número 6943 en el Colegio Oficial de Médicos de la Provincia, certifico la defunción del Exmo Sr. Don Francisco Franco Bahamonde, Jefe del Estado, que ocurrió a las cinco veinticinco horas del día veinte de noviembre de mil novecientos setenta y cinco en la Residencia de La Paz, Seguridad Social, población de Madrid. Murió a consecuencia de parada cardíaca por choque endotóxico peritonítico y son manifiestas en el finado las señales de descomposición, rigor, ausencia de pulso y latido. Tenía la edad de ochenta y dos años, de estado casado. Era natural de El Ferrol de El Caudillo, hijo de Nicolás y de Pilar, cuya identidad conozco de ciencia propia». (Palma Gámiz, 2004, p. 213).
También reproducimos a continuación el texto del acta de embalsamamiento del cuerpo del Caudillo.
«A las cinco horas treinta minutos de la mañana de hoy, el Equipo formado por Prof. Dr. D. Bonifacio Piga Sánchez-Morate, Catedrático de Medicina Legal de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense y Decano de los Médicos Forenses de Madrid; el Prof. Dr. D. Modesto Martínez-Piñeiro Vargas, Ex Director del Instituto Anatómico Forense de Madrid; el Prof. D. Antonio Piga Rivero, Adjunto de Medicina Legal y Médico Forense y D. Antonio Haro Espín del Instituto Anatómico Forense de Madrid, ha procedido a practicar en el cadáver de S.E. el Jefe del Estado Español, Francisco Franco Bahamonde, el embalsamiento legal que corresponde a su circunstancia, mediante técnica de inyección intra arterial por ambas carótidas, axilares y femoral izquierda, con evacuación de sangre venosa. Dicha operación se ha efectuado lentamente, comprobándose la perfecta penetración y difusión del líquido conservador, concluyéndose el acto con las suturas cutáneas de las zonas incididas a las diez horas.
Madrid, a veinte de Noviembre de mil novecientos setenta y cinco.
Firmado por: Dr. Bonifacio Piga, Dr. Piga Rivero, Dr. Martínez-Piñeiro y D. Antonio Haro Espín».
A las 06:13 horas de la mañana del jueves 20 de noviembre de 1975, se escuchan estas palabras por Radio Nacional de España y por conexión obligatoria con ésta también por el resto de emisoras españolas:
«Atención españoles, habla el ministro de Información y Turismo».
A continuación, pronuncia estas palabras el ministro de Información y Turismo León Herrera Esteban (Jaén, 1922-Madrid, 2003):
«Con profundo dolor y sentimiento doy lectura al comunicado siguiente: a día 20 de noviembre de 1975, las Casas Civil y Militar de S.E., informan a las 5:25 horas que, según comunican los médicos de turno, S.E. el Generalísimo acaba de fallecer por parada cardiaca, consecuencia de un shock tóxico por peritonitis. Desde la misma tristeza en esta hora dolorosa para España a la que Franco entregó su vida, recemos una oración por su alma y tengamos, al propio tiempo, un recuerdo muy especial para su familia que hoy está en la vanguardia del inmenso dolor nacional».
Tras las palabras de Herrera Esteban, sonó el Himno Nacional.
[1] Sobre esta cuestión, Palma Gámiz, 2004, pp. 137-156.
[2] En el anexo III se encuentra una relación de los que formaron dicho equipo.
[3] Ed. Rey Lear Agualarga Editores, S.L. Madrid, 2004.
[4] Ed. Garsi. Madrid, 1976.
[5] Ed. Planeta. Barcelona, 1981.
[6] Ed. Planeta. Barcelona, 1980.
