INTRODUCCIÓN
La aplicación de la Ley de Memoria Democrática en España ha generado un intenso debate social, político e histórico. En ciudades como Valencia, este proceso se ha traducido en una profunda transformación del callejero, la retirada de símbolos y la reinterpretación del pasado reciente. Este artículo aborda, desde una perspectiva crítica, las implicaciones de estas medidas, analizando cómo afectan a la memoria colectiva, al patrimonio y a la comprensión de la historia.
Los que hemos vivido buscando un “heroísmo en lo cotidiano” he intentado ser dignos del legado vitalista de lo que se conoce como “Tercera posición”, o contra la Decadencia de Occidente, de Europa, vamos, hemos admirado a la “casa madre” a Roma.
Porque en Roma, en la Roma actual, en Italia, se sigue considerando a la Roma “fascista” a la Roma de “M”, como parte de un pasado que existió. Por ello, salvo alguna prohibición penal, convenientemente tolerada: pedir un taxi con el brazo en alto, no se ha promulgado legislación alguna que “castigue” el ejercicio personal y, en su caso, la admiración, a la memoria de Benito Mussolini. Antes al contrario, Italia ha sabido aprovechar magníficas construcciones –el estadio olímpico, el barrio romano de EUR, o lo que en un pequeño pueblo de la Romagna, en Predappio, que tiene un museo dedicado a su preclaro hijo más preclaro. Es decir, que en Italia, el país hermano, han sabido convertir en un motor turístico y económico, visitado por miles de italianos y extranjeros, lo que en definitiva ocurrió, fue realidad, fue historia y que cada uno la aprendió, vivió y recordó a su manera.

En España, las cosas han ocurrido de forma distinta, peor, mucho peor. Pasado un período 25 años de mutua aceptación y comprensión -sobre todo entre todos aquellos que vivieron la guerra civil- como españoles, elementos “franquistas” -recuérdese a Felipe González pasando unas vacaciones en el “Azor”.

Aquí, unos personajillos, políticos de profesión, Zapatero–Sánchez, pusieron en marcha la “máquina de enfangar el pasado”: la ley de “Memoria histérica” de 2007, para prohibir y, su gemela, la “Memoria vengocrática”, “la castigadora. Objetivo masónico de ambas: enconar a los españoles, para que nos olvidamos de un presente color hormiga. Y esto se consigue atizando el rencor y obviando el mandato cristiano que dice “dejad que los muertos entierren a los muertos”, pues aquí ha pasado algo muy contrario. Aquí, los “vivos” -Zapatero/Sánchez, se han empeñado en “desenterrar a los muertos” y, es más, al borrar cualquier signo que los recuerde, que nos recuerde el pasado, cada uno el suyo, con sus luces y sus sombras.
Muchos -y mejor que yo- han hablado y escrito sobre lo que esta “condenación de memoria”, así la llamaban los romanos: “damnatio memoriae”: borrar cualquier recuerdo en los monumentos, monedas, escritos, etc. que hicieran referencia a la vida del “tirano”, normalmente un Emperador asesinado a traición por cortesanos descontentos y muy defensores de las “virtudes republicanas”: el caso de Julio César, asesinado por su propio hijo, el muy republicano Bruto.
Aquí, en Valencia, que fue capital de la II República durante unos meses, tal vez por ese afán de entroncarse con un pasado mítico, pese a que la anuencia con el Régimen fue de especialmente cálida, la provincia de Valencia, se convirtió en un territorio de caza contra la burguesía y los partidos conservadores por parte de unas milicias armadas que crearon sus propias “cárceles del pueblo” –chekas- lugares de detención y tortura, cuando no de almacenamiento de candidatos al “paseo” nocturno o al Picadero de Paterna.

Mención aparte merece la destrucción total de la cr

uz de Benifayó por la alcaldesa socialista. Con los escombros se fue lema en homenaje a todos los que dieron su vida por España, quedan vulnerados los recuerdos de todas las familias de todos los bandos. Y eso gracias a la furia destructora de “la ley-piqueta memoria democrática”.

Mención especial merece el “Pantano del Generalísimo”. Ya sabemos la de chistes que se hicieron en vida del Caudillo -y que a él le hacían mucha gracia cuando se los contaban-. Pues bien, según los datos aportados a través de Transparencia detallan las actuaciones en Benagéber, donde se demolieron «contrafuerte, escudo labrado y letras existentes en la cubierta del edificio de la presa (antes Embalse del Generalísimo)», con un coste de 6.369,44 euros.

Si de inquisidores furiosos tenemos que hablar, un “pequeño-gran-hombre-conseller”, de nombre Vicent Marzá, ha enviado instrucciones precisas para que los más de 80 centros escolares de España en los que se conservan denominaciones de la dictadura sean cambiadas: buenos alcaldes, buenos ministros, buenas personas como López Rosat, Vicente Mortes o Villar Palasí han desaparecido y han puesto en su lugar el nombre de medianías personales o accidentes geográficos. Y eso que se trataba de la Conselleria que debería respetar el patrimonio cultural. Vaya con los catalanistas. Me imagino que también le quitarán el nombre de Joan Fuster a las plazas del mismo nombre, toda vez que, Juan Fuster, fue un camarada del SEU en los años 40. Hoy tiene una plaza en Sueca, su pueblo natal, donde tanto y tan bien le conocen.
Por haber residido allí -mi familia procede de Caudete de las Fuentes- quiero reseñar el “neo-bautizo” de mi barrio, donde me forjé en la calle, a base de pedradas y peleas con los chavales de los barrios de alrededor.

Naturalmente, no podía permanecer esta placa conmemorativa de un barrio construido por los sindicatos fascistas -la Confederación Nacional Sindicalista: la CNS-. En este caso, el escarnio a los progres social-comunistas era intolerable. Un dictador fascista construyendo barrios populares, con miles de viviendas. ¡A ver si la gente se empieza a preguntar porqué nosotros no hemos hecho ni una sola vivienda de promoción pública¡

Trece años después de la aprobación de la Ley de Memoria Histórica, que obliga, entre otras muchas cosas, a eliminar la simbología franquistas de los edificios públicos, los cuarteles de la Guardia Civil de València han cumplido con este simple trámite. El escudo con el águila delSan Juan, que era un evangelista, patrón de España desde Isabel la Católica, como el yugo y las flechas: yugo, por Ysabel, flechas, por Fernando.
Todos los escudos que fueron retirados de los colegios, de las iglesias, de la Capitanía Militar y del Gobierno Militar, e incluso se guardó en un almacén la estatua ecuestre del dictador, que estaba en el Convento de Santo Domingo (Capitanía Militar) una vez retirada de la Plaza del Ayuntamiento, otrora Plaza del Caudillo, deberían haberse guardado, porque todos eran -con mayor o menor fortuna estética- parte de la historia real de la nación española.

Y voy a acabar ya. Confundir memoria con historia es peligroso. Mientras que la historia ha sido real, y deja rastro: las fuentes, los registros, los monumentos, las calles. Construir selectivamente “historias” para convertirlas en “memoria” y dotarles de “carga emocional” y mucho, muchísimo dinero en subvenciones, premios literarios, artículos periodísticos, etc., se convierte en una agresión que genera un péndulo histórico. Esto es lo que nos enseña, precisamente, la Historia como ciencia social. Si los activistas políticos, periodistas “académicos” e “influecers” en general, crean un pasado mítico y feliz perdido-la Segunda República- por culpa de unos malvados franquistas, fallecidos hace varias decenas de años, a los que hay que borrar de cualquier referencia social, provocando una “muerte civil” de personas ya fallecidas, de las que no se les puede decir “ni pruna”, de su honestidad personal, valía profesional, ejecutoria de servicio público. De lo que estoy seguro es que a ciertos familiares, con “manos porosas” -Javier Milei dixit-, jamás les cambiarán el nombre de unas calles ni derribarán sus bustos. Porque de todos estos personajillos solo nos quedará las referencias de sus avatares judiciales y la vergüenza ajena de haber estado durante demasiado tiempo bajo la tiranía de unos mequetrefes.
1-Avenida del Oeste en sustitución de Barón de Cárcer.
2-Avenida Amado Granell Mesado (militar) en sustitución de General Urrutia.
La calle Amado Granell Mesado pasa a llamarse Calle de Manuela Solís Claràs (ginecóloga).
3-Plaza de la Llotjeta en sustitución de plaza dels Màrtirs.
4-Plaza del Grup Parpalló en sustitución de la plaza Profesor López Ibor.
5-Plaza de Las 13 Rosas en sustitución de la plaza de Zumalacárregui.
6-Plaza de Joan Fuster (escritor) en sustitución de plaza de Eduardo Marquina.
7-Plaza del Equipo Crónica en sustitución de plaza de Francisco Bosch Ariño, catedrático.
8-Plaza del Profesor José Ballester Gozalvo en sustitución de la plaza Federico Mayo.
9-Calle de La Ilustración en sustitución de la calle Matrimonio Alcántara-Ríos.(*)
(*) El Ayuntamiento de Valencia, dirigido por Joan Ribó, del partido de izquierda nacionalista Compromís, ha decidido quitar cambiar el nombre a 51 calles de la ciudad aplicando la ley de Memoria Histórica para eliminar “los vestigios franquistas”.
Sin embargo, como ya está pasando en otros lugares las autoridades hacen su propia interpretación de la ley. Esto es al menos lo que denuncia Luis Suárez de Lezo, a cuyos bisabuelos les retirarán la calle en Valencia antes de verano.
En un mensaje publicado en Facebook que ha llegado a los medios de comunicación explica quiénes eran sus abuelos y por qué Ribó va a eliminarlos del callejero. “Nunca fueron franquistas, su único delito fue ser católico”.
Ahora será la calle de la Ilustración
A partir de ahora la calle del matrimonio Alcántara-Ríos pasará a llamarse de la Ilustración, cuando en realidad sus abuelos fueron asesinados por una cuadrilla anarquista en la Guerra Civil. El bisnieto denuncia que no pueden ser acusados de franquistas pues murieron antes de que existiera el franquismo.
Este matrimonio no tenía cargos políticos ni militares. Simplemente eran católicos devotos. El bisnieto relata que el objetivo era su bisabuelo pero cuando lo iban a matar su mujer dijo que si ser católico era un delito podrían fusilar a los dos. Y así lo hicieron los anarquistas, dejando además tres huérfanos, entre ellas la abuela del joven que firma el escrito.
El «delito» de ser católicos
Este es el mensaje escrito por Luis Suárez de Lezo:
«Acabo de descubrir con sorpresa que el Ayuntamiento de Valencia ha decidido incluir a la Calle Matrimonio Alcántara-Ríos en su listado de calles a renombrar en aplicación de la Ley de la Memoria Histórica. Lo consideran un “vestigio franquista”…
Y digo con sorpresa porque hasta donde yo sé mis bisabuelos, esto es, el matrimonio Alcántara-Ríos, nunca fueron franquistas. Nunca ocuparon cargos políticos. Ni fueron militares. De hecho, nunca llegaron a conocer la España de Franco, porque fueron cobardemente asesinados en una cuneta por una cuadrilla de anarquistas a los pocos meses de comenzar la Guerra Civil, concretamente el 15 de febrero de 1937.
Su único delito fue ser católicos. En un primer momento sólo pretendían asesinar a mi bisabuelo. Ella les dijo que, si ser católico era un delito, podían fusilarlos a los dos. Así hicieron. Dejaron huérfanos a tres niños. Una de ellas mi abuela. Tenía 12 años. Hoy, con 94, sigue emocionándose al recordarles.
No deja de ser paradójico que llamen Memoria Histórica a este ejercicio de amnesia selectiva.
Por ser católicos les quitaron la vida y por ser católicos les quitan la calle.
Desde el cielo estoy seguro de que poco les importa este agravio. Esto era lo único que podían quitarles a estas alturas. Nunca les van a quitar el cariño, la admiración y el orgullo de todos sus descendientes”.
10-Calle de Castelló de l’Albufereta en sustitución de la calle Comandante Franco.
11-Calle Félix del Río (activista vecinal) en sustitución de Doctor Marco Merenciano.
12-Calle Marie Curie (científica) en sustitución de Alfonso Peña.
13-Calle de la Cultura en sustitución de la Rinconada Federico García Sanchiz.
14-Calle de la Solidaridad en sustitución de General Ibáñez Alonso.
15-Calle dels Jurats en sustitución de la calle Ángel del Alcázar (Antonio Rivera Ramírez).
16-Calle Olimpia Arozena Torres (profesora) en sustitución de la calle Salvador Ferrandis Luna.
17-Calle Higinio Noja (profesor) en sustitución de la calle Samuel Ros.
18-Calle Alejandra Soler (maestra) en sustitución de la calle Doctor Beltrán Bigorra.
19-Calle Just Ramírez (arquitecte) en sustitución de la calle Economista Gay.
20-Calle Jerónima Galés (impresora) en sustitución de la calle General Barroso.
21-Calle Agustí Centelles Ossó (fotógrafo) en sustitución de la calle Gual Villabí.
22-Calle Andreu Alfaro (escultor) en sustitución de calle Francisco Morote Greus.
23-Calle de la Democracia en sustitución de Calle Castán Tobeñas.
24-Calle de Gloria Fuertes (escritora) en sustitución de Ramón Contreras Mongrell.
25-Calle de María Zambrano (filósofa) en sustitución de la calle Vicente Maroto.
26-Calle de Simone de Beauvoir (filósofa) en sustitución de la calle Luciano Vilatela.
27-Calle de la Poesía en sustitución de la calle Damian Adalid.
28-Calle de la Literatura en sustitución de la calle José María Osset.
29-Calle del Cine en sustitución de la calle Casilda Castellví.
30-Calle de la Fotografía en sustitución de la calle Carmen Tronchoni.
31-Calle Emilia Pardo Bazán (escritora) en sustitución de la calle Sabas Arias.
32-Calle Pilar Soler Miguel (política) en sustitución de la calle José Muñoz.
33-Calle Federica Montseny (política) en sustitución de la calle Francisco Llobell.
34-Calle Virginia Woolf en sustitución de la calle Juan José Gómez.
35-Calle Norman Bethune (metge) en sustitución de la calle Alfredo Culla.
36-Calle Maria Montessori (pedagoga) en sustitución de la calle Francisco Alegre.
37-Calle Joan Reixach (pintor) en sustitución de la calle José María Corbín Ferrer.
38-Calle Antonio Ballester Villaseca ‘Tonico’ (escultor) en sustitución de la calle Juan Antonio Valero de Palma.
39-Calle Francisco Javier Goerlich Lleó (arquitecto) en sustitución de la calle Francisco Dolz.
40-Calle María Cambrils Sendra (escritora) en sustitución de Servando Conejero.
41-Calle Elena Just Castrillo en sustitución de la calle Vicente Agustí.
42-Calle Konrad Rudolf en sustitución de la calle Juan Romero.
43-Calle Empar Navarro i Giner (maestra) en sustitución de la calle José Pelufo.
44-Calle María de Maeztu (pedagoga) en sustitución de la calle Mario Aristoy.
45-Calle Rosa Estruch Espinós (política) en sustitución de la calle Arturo Fosar.
46-Calle Mariano Carsí Pascual (metge) en sustitución de la calle Salvador Cortils.
47-Calle Olympe de Gouges (filòsofa) en sustitución de la calle Manuel Grifoll.
48-Calle Enriqueta Agut Armer (mestra) en sustitución de la calle Tomás Ribes.
49-Calle Concepción Aleixandre Ballester (ginecóloga) en sustitución de la calle Federico Iranzo.
50-Calle Ada Lovelace (matemática) en sustitución de la calle Luis Sanjuán.
51-Calle Presen Sáez de Descatllar (profesora) en sustitución de la calle Jerónimo Luzzati.
Están recurridas y admitidas a trámite las siguientes calles:
- Federico García Sanchiz.
- General Ibáñez Alonso.
- Plaza de los Mártires.
- Francisco Bosch i Ariño.
- Ángel del Alcázar.
- Federico Mayo.
- Salvador Ferrandis Luna.
- Samuel Ros.
- Beltrán Bigorra.
- Economista Gay.
- General Barroso.
- Gual Villabí.
- Eduardo Marquina.
- Francisco Morote.
- Castán Tobeñas.
- Zumalacárregui.
- Ramón Contreras.
- Vicente Maroto.
- Luciano Vilatela.
- Damián Adalid.
- José María Osset.
- Casilda Castelví.
- Carmen Tronchoni.
- Sabas Arias.
- José Muñoz.
- Francisco Llobell.
- Juan José Gómez.
- Alfredo Culla.
- Francisco Alegre.
- José María Corbín Ferrer.
- Juan Antonio Valero de Palma.
- Francisco Dolz.
- Servando Conejero.
- Vicente Agustí.
- Juan Romero.
- José Pelufo.
- Mario Aristoy.
- Arturo Fosar.
- Salvador Ortils.
- Manuel Grifoll.
- Tomás Ribes.
- Federico Iranzo.
- Luis Sanjuán.
- Jerónimo Luzzati.
- Matrimonio Alcántara-Ríos.


Maravilloso y esclarecedor artículo
mi enhorabuena al autor del artículo, por lo bien documentado. Éste gobierno actúan como talibanes. Pretenden borrar los mejores años que vivió España. Éramos la quinta potencia.