INTRODUCCIÓN
Francisco Rodríguez Acosta fue una figura destacada de la administración provincial durante la posguerra española, desempeñando el cargo de gobernador civil y jefe provincial del Movimiento en Albacete entre 1943 y 1956. Su prolongada permanencia en el puesto lo convierte en uno de los dirigentes más longevos en este tipo de responsabilidades dentro del contexto político del momento.
Con una trayectoria que combinó la carrera militar y la actividad política, Rodríguez Acosta participó en diferentes destinos tanto en la Península como en el norte de África, además de mantener una implicación activa en la organización del movimiento falangista durante los años previos a la Guerra Civil.
Fue Gobernador civil y Jefe Provincial de Falange Española Tradicionalista y de las JONS en Albacete entre abril de 1943 y febrero de 1956, erigiéndose así en uno de los más longevos. Cuando llegó a estas tierras manchegas, venía de ocupar la misma responsabilidad en Jaén primero y en Pontevedra después. Rodríguez Acosta era teniente coronel de infantería y camisa vieja de la Falange. Siguiendo una literaria semblanza biográfica publicada en diario Albacete (19 de abril y 16 de diciembre de 1943), Rodríguez Acosta nació en “tierras de Toledo” para marcharse muy pronto a Jaén, lugar donde permaneció durante su infancia y juventud. Su padre fue Francisco Rodríguez Martín, relevante jurista y autor de varias obras y tratados, pero nuestro biografiado eligió la carrera militar.
Como teniente coronel sirvió ya durante la Dictadura de Primo de Rivera, y prestó servicios en Mancha Real (donde luego conseguiría fundar una numerosa JONS) y otras localidades jienenses para después marchar a África y retirarse acogido al conocido decreto de Azaña. Sobre sus actividades durante el periodo republicano, se decía que a las órdenes y en contacto directo con José Antonio Primo de Rivera colaboró intensamente en la propaganda y organización falangista en Jaén (en su toma de posesión, el Gobernador saliente, Laporta, lo situaba en el I Consejo Nacional de la primigenia Falange Española con José Antonio), hasta que tras las elecciones de 1936 fue hasta dos veces detenido y finalmente confinado en Pontevedra.
Desde allí y una vez iniciada la guerra, llegó a Sevilla por Portugal incorporándose al ejército franquista y permaneciendo toda la campaña en el sur. Cuando Jaén cayó en manos sublevadas, fue designado Gobernador y Jefe Provincial del Movimiento cargo en el que permaneció hasta abril de 1940 en que marchó a Pontevedra con similares cometidos, para recalar finalmente en Albacete en 1943 con cuarenta y nueve años. Se hallaba en posesión de varias condecoraciones: tres Cruces Rojas del Mérito Militar, otra del Mérito Militar pensionada, la de Campaña de Melilla y Tetuán, encomienda de la Orden Imperial del Yugo y las Flechas y la placa de la Orden de San Hermenegildo. El 9 de octubre de 1944 fue galardonado por el Ministerio de Justicia con la Medalla del Mérito Social Penitenciario. En la cuarta legislatura (1952-55) fue Procurador en Cortes por designación directa. Murió en 1973 tras haber recibido homenajes en Jaén (medalla de oro de la ciudad) y en la propia Albacete, que bautizó la actual Avenida de España (donde tenía su sede el Gobierno Civil que ocupó durante ciento cincuenta y cuatro meses) con su nombre.
CONCLUSIÓN
La figura de Francisco Rodríguez Acosta refleja el perfil de los responsables provinciales durante la España de posguerra, caracterizados por una estrecha vinculación entre la carrera militar y la gestión política. Su paso por Albacete, así como por otras provincias como Jaén y Pontevedra, pone de manifiesto la importancia de estos cargos en la estructura administrativa del periodo.
Su legado, recordado tanto a través de reconocimientos institucionales como en la toponimia urbana, forma parte del estudio histórico de una etapa clave del siglo XX en España, cuya interpretación sigue generando interés y análisis en la actualidad.
