Que este proceso de popularización de Franco entre las generaciones más jóvenes, cuyas fuentes de información son canales alternativos y los comentarios del abuelo frente al discurso oficial que dimana de los libros de textos y de las explicaciones en las aulas, está ahí, lo indican algunos reportajes.
Detengámonos en el realizado por el diario El Periódico (30-11-2025), reproducido en otros medios de la cadena, tratando de explicar «por qué les fascina cantar el Cara al sol» ante el hecho de que «El Cara al sol vuelve a las aulas»:
«La escena la conocen bien en el instituto […] habituado a oír en el centro las notas del célebre himno falangista […]: “No falta, siempre que hay un evento musical en el salón de actos, aparece algún alumno y empieza a tocarlo en el piano, o lo interpretan por los pasillos con la flauta dulce”. Y en el IES […] de perfil obrero [la] directora reconoce que ha tenido que poner sanciones disciplinarias a varios estudiantes por gritar: “¡Viva Franco!” en el patio o exhibir la bandera del aguilucho [quien esto escribe conoce la sanción de 8 días de expulsión por hacerse una foto en el pasillo del instituto con la bandera de España y algunos levantando el brazo; lo que jamás sucedería si llevaran la camiseta del Che Guevara y levantaran el puño].
Los propios menores confiesan que el cántico franquista, loas al dictador y a los símbolos del antiguo régimen se han convertido en parte de su día a día, una suerte de fascinación a medio camino entre una seña de identidad política y una atracción a la cultura pop del meme. “A mí me echaron del Camino de Santiago por cantar el Cara al sol en un viaje con el instituto”, contaba orgulloso […].
“Franco hizo cosas bien y mal, aquí muchos pensamos así” reconocían […] A dos calles, un alumno de otro centro cruzaba la acera con una mochila adornada con una bandera preconstitucional [la bandera con el águila de San Juan estuvo vigente hasta octubre de 1981 en España] y la Cruz de Borgoña. “A mí me obligó un profesor a arrancarla de la portada de una libreta. No entiendo por qué ofende una bandera que simboliza la gloria del imperio español y que hoy luce el Ejército en sus desfiles”. El prestigio que han alcanzado los discursos de ultraderecha entre la población de menor edad ya no es noticia […]
A pesar de esta distancia generacional con la España del franquismo, o quizás precisamente por eso, muchos jóvenes confiesan su atracción por aquella etapa de nuestro pasado y abiertamente plantean su deseo de que vuelva. “Durante el franquismo se hicieron muchas cosas buenas, se protegió al trabajador, se aprobaron las pagas de verano y navidad, se construyeron millones de viviendas sociales” enumeraba [otro joven…]
“Con Franco había respeto por la autoridad y ganas de trabajar. También había vivienda, que ahora falta”, apuntaba esta semana Samuel […] “A mí me han contado que con Franco podías dormir con la puerta de la casa abierta porque sabías que nadie iba a entrar a robar, no como ahora, que tienes que ir por la calle con mil ojos, no te vaya a atacar un moro” aportaba Jacobo […], “me sé la letra del Cara al sol de memoria y también sé tocar la melodía con el ukelele”, añadía ufano […]
¿Dónde se han informado estos jóvenes para acabar pensando que el franquismo fue un régimen y un tiempo añorable al que desearían volver? […] Aparte de algún que otro “se lo he oído a mi abuelo”, la mayoría señala a las redes sociales […]
El número de seguidores que tienen los principales partidos en las plataformas da buena cuenta del palizón que la ultraderecha le pega hoy en día al resto de discursos políticos en las redes sociales. Frente a los 72.000 usuarios que siguen el perfil del PP en Tik Tok o los 161.000 que ven los vídeos del PSOE, los de VOX suman casi 800.000. En Instagram el PP cuenta con una parroquia de 194.000 followers y la del PSOE se queda en 170.000, pero la de VOX supera el millón de seguidores.
[Para el historiador Steven Forti] “la ultraderecha ha sabido conectar con el espíritu rebelde propio de la juventud. Está de moda. Hoy, para esas edades, lo más transgresor es ser facha” […] los jóvenes confirman esa impresión: “Cantar el Cara al sol en el instituto es divertido. A los profes, sobre todo a los más rojos, les pone muy nerviosos, y eso mola”, confiesan entre risas».
La información alternativa en las redes pone en cuestión el discurso común sobre Franco y su régimen. Un ejemplo, un joven de la España rural, en The Spanish Patriot cuenta lo siguiente:
«En 1939, después de la guerra civil, se creó el Instituto Nacional de Colonización, encargado de expropiar grandes fincas privadas, de nobles y marqueses, parcelar y crear el municipio desde cero y asentar en estos pueblos nuevos a familias trabajadoras. Eso mismo fue lo que pasó aquí en El Chaparral [Granada]. En el 56 se le expropió el latifundio al marqués de Ibarra. En el 60 empezaron la obra y para el 64 esto ya era un pueblo con casas adosadas, iglesia, escuela, centro social, red de riego, camino y acequia y fue asentando familias trabajadoras que, tras pagar una hipoteca ridículamente pequeña, pasaba a ser propiedad privada suya. Franco era más socialista que el PSOE. Aquí te cuento lo que nadie nunca te ha contado».
Incidamos en lo que nos relata el testimonio referido. Hace unas semanas el Ministerio de Vivienda (que no es un invento de Pedro Sánchez, sino creado por Franco en 1957 y luego eliminado en 1977, recuperado por Rodríguez Zapatero en 2004 y eliminado en 2010 por el mismo presidente socialista ante su escasa efectividad, siendo contraproducente mantenerlo) presentaba, ante la crisis de la vivienda y el precio en constante alza de los alquileres, el denominado pomposamente Plan de Vivienda en Alquiler Asequible (PVAA) «para articular el desarrollo de los nuevos hogares», cuya aplicación real será efectiva cuando se construyan, y se tardará años, un volumen de viviendas suficientes (se pondrán en el mercado 120.479 viviendas, creando para ello una nueva entidad estatal, Casa 47 a partir de SEPES. Más allá de ello, a la espera de que se todo se transforme en leyes y normativas, se anuncia que el precio máximo del alquiler no superará el 30% de los ingresos de los inquilinos. Curiosamente, cuando el régimen de Franco optó, en una primera fase, por implementar casas en alquiler, el precio máximo del mismo no podía superar el 20% de los ingresos, cuando lo habitual era que en la familia solo ingresara uno de sus miembros. Nos repetimos la pregunta, ¿qué política era más social/socialista?
A partir de aquí podríamos entrar en un largo listado de cuestiones que modifican la «verdad oficial» sobre Franco y su régimen, que ponen en duda partes importantes, incómodas, del relato que se intenta consolidar.
