Además de los hechos que se acaban de relatar, es preciso señalar que, además, en la última semana del mes de enero de 1977 ocurrieron cosas como estas:
El mismo dia 24 en que el GRAPO secuestró al teniente general Villaescusa, un despacho de abogados laboralistas sito en la calle Atocha 55, fue asaltado por dos individuos que, armados con sendas metralletas dispararon sobre los allí reunidos, resultando muertos Luis Javier Benavides, Enrique Valdevira, Ángel E. Rodríguez, Francisco J. Sauquillo y Serafín Holgado. Además resultaron heridos de diversa consideración Miguel A. Sarabia, María Dolores González, Luis Ramos y A. Ruiz Huerta. Al parecer buscaban al líder de CC. OO del Transporte, Joaquín Navarro.
Fueron detenidos los autores y sus cómplices en poco tiempo, resultando ser José Fernández Cerrada, y Carlos García Juliá, siendo cómplices Francisco Albadalejo, Fernando Lerdo de Tejada y Leocadio Jiménez.
El entierro fue multitudinario y se celebró en Madrid sin incidentes, lo que fue una baza a favor de la legalización del PCE. Tan importante que el propio ministro de la Gobernación, Rodolfo Martín Villa, reconoce en sus memorias (10) que el PCE se había ganado entonces su legalización.
Asimismo resultó muerto en Madrid el estudiante Arturo Ruiz García el mismo día 24. Fue
detenido el argentino Jorge Cesarsky y el español José Ignacio Fernández Guaza como autores del asesinato.
También resulto muerta por impacto de un bote de huno disparado por la Policía al disolver una manifestación en Madrid, la joven Mary Luz Nájera Julián. También ocurrió el día 24.
No se decreta el estado de excepción, pero se suspenden dos artículos del Fuero de los Españoles en todo el territorio nacional. Sería prorrogado un mes.
Efectivamente, el Gobierno de Adolfo Suárez, a la vista de los últimos atentados, decreta la suspensión de los artículos 15 y 18 del Fuero de los Españoles. No se recurre al estado de excepción porque el Presidente Suárez no lo estima necesario, al contrario de Torcuato Fernández Miranda. El Presidente cree que es suficiente.
Los citados artículos del Fuero de los Españoles disponían: Artículo 15: “Nadie podrá entrar en el domicilio de un español ni efectuar registros en él sin su consentimiento, a no ser con mandato de la autoridad competente y en los casos y en la forma que establezcan las leyes.” Artículo 18: “Ningún español podrá ser detenido sino en los casos y en la forma que prescriben las leyes. En el plazo de 72 horas, todo detenido será puesto en libertad o entregado a la Autoridad Judicial”.
Para decretar esta suspensión se acudió al artículo 35 del mismo Fuero, que establecía la posibilidad de suspender temporalmente los artículos 12 al 18, con mención al alcance y duración.
Recordemos que durante el mes de enero, como hemos relatado, prácticamente toda la actividad terrorista fue llevada a cabo por el GRAPO y la Extrema Derecha; singularmente llamativo fue el asesinato múltiple de los abogados de la calle Atocha.
Pero resultaba extraño que esa decisión excepcional del Gobierno obedeciera a los atentados del GRAPO y no a los inmediatamente anteriores de ETA; (recuérdese el asesinato de Araluce y sus escoltas).
Adolfo Suárez compareció en TVE en la noche del 29 para hacer un llamamiento a la serenidad y dijo, entre otras cosas, que el terrorismo no era exclusivo de España -lo que sonaba a mala disculpa- y citó la firma del Convenio Europeo para la Represión del Terrorismo al día antes en Estrasburgo. Añadió que España seguiría su camino hacia el futuro con orden y libertad, aunque a veces con dolor y que el Gobierno sentía la confianza que le daban las Fuerzas Armadas, garantía del orden constitucional y que a las de Orden Público no les iba a faltar el aliento de los españoles.
Liberación de Oriol y Villaescusa
En un brillante servicio, la Policía rescató a los señores Oriol y Villaescusa el 11 de febrero. A las 14,10 fue liberado Villaescusa en Alcorcón y a las 15,40, Oriol en Vallecas. Villaescusa estaba en el 8 bajo A de la calle Sierra de Alcubierre, en la zona llamada Parque Ondarreta 2, en Alcorcón. Oriol estaba en el bloque 21-4º D de la Colonia de El Sardinero, en Vallecas.
El primer detenido fue Juan José Díaz Fernández, que tenía la llave de un piso en la calle José Paulete 14-2º C. La Policía espera en la vivienda a que lleguen los compinches de aquél y el primero en hacerlo es Hierro Chomón, quien intuyó la presencia policial y tras un breve tiroteo pudo escaparse. El que sí entró fue Olegario Sánchez Corrales que inmediatamente fue detenido.
La Policía había dado con el truco empleado por los terroristas, el robo de documentación de coches por un lado y el de documentaciones relativas a mismos modelos por otro. Así robaban un R – 12 en Madrid y en Zaragoza la documentación y matricula de otro R-12. La usaban en caso de ser parados por la Policía y los agentes no solían comprobar el número de motor y bastidor.
Al tiempo, los policías vigilaban un coche que comprobaron usaba Cerdán. Aquella noche, tras haberle pinchado una rueda, llegó éste al vehículo y un inspector le indicó que tenía el neumático pinchado, lo que le hizo apearse para ver la rueda. En ese momento lo detuvieron.
Cerdán tenía las llaves de Ondarreta 2 y se averiguó el piso. Correspondía al número 8 de la calle Sierra de Alcubierre, bajo, letra A de Alcorcón y allí entraron utilizando la propia llave de Cerdán. Estaban Abelardo Collazo, la mujer de Cerdán (Encarnación Martínez Santiago) y el secuestrado Villaescusa, que al principio no creyó que los que entraban eran policías por la pinta de “hippy” que tenia alguno.
Cerdán dijo donde estaba Oriol: en la calle San Claudio 33 4º D, en Vallecas. Llamaron los policías al timbre y abrió Celsa Barcia esposa de Hierro. Ahí se produjo un tiro casual al abrir ella la puerta pensando que subían un sofá que habían pedido y encontrarse con la Policía. Intentó cerrar la puerta y atrapó la mano del inspector que portaba su pistola y se produjo un disparo fortuito que no alcanzó a nadie. Estaban Gil Araújo y Oriol. Hierro se había marchado poco antes.
Al referirse a este incidente en la rueda de prensa, el comisario Conesa dijo que “Había el temor de que nos encontráramos con resistencia que podía poner en peligro la vida de los secuestrados.” También se le preguntó si el GRAPO tenía conexiones con otras organizaciones políticas, y dijo: “Hoy estamos hablando de hechos, de la liberación de los señores Oriol y Villaescusa. En principio creemos que no, pero NO QUIERO ENTRAR EN EL TEMA DE LAS CONEXIONES.
También hay que destacar que tras ser liberado Villaescusa, su hija Macarena habló de lo bien que había sido tratado su padre por los secuestradores, que le preguntaban SI LE GUSTABA LA COMIDA O PREFERÍA OTRA COSA. Con respecto a la medicación por sus problemas de corazón, dijo que no le había faltado y que EL ANÁLISIS DE SANGRE NO LLEGARON A HACÉRSELO.
Por su parte, Oriol manifestó, entre otras cosas que “HE RECIBIDO UN TRATO CORDIAL Y AFECTUOSO. SE OCUPABAN DE QUE COMIERA LA MEJOR COMIDA. HA SIDO COMO ESTAR EN UNA CASA DE CAMPO RURAL, EN UN SITIO GRATO Y AGRADABLE. HEMOS JUGADO A LAS CARTAS, AL TUTE, AL MUS… UNO DE ELLOS SE PREOCUPABA DE QUE HICIERA GIMNASIA A DIARIO”.
También uno de sus hijos manifestó que “La gran preocupación de mi padre es el niño pequeño que había con el matrimonio cuando la Policía lo liberó.
Es importante hacer una referencia especial a Cerdán. Al ser llevado a dependencias policiales dijo a los inspectores que era un hombre de guerra y pidió que se le tratase según lo establecido en la Convención de Ginebra. Se autodenominó “general” o “comandante” de los GRAPO, sus soldados. Contó absolutamente todo lo que sabía, sorprendiendo a la Policía, que esperaba más resistencia por parte del detenido. En un momento dado se le comenta que otro de los detenidos se niega a declarar. Cerdán pide verlo; se lo traen, le hace un saludo militar y le ordena que conteste a lo que le pregunten los policías. Y así lo hizo. (11)
Estas detenciones permitieron a la Policía proceder a las de más de treinta miembros del PCE(r) -GRAPO, entre ellas destaco como más caracterizados a Luis Alonso Riveiro, Rosa María Díaz Domínguez, Secundino Dopico Galego, Juan García Martín, José Jiménez Belinchón y Pilar Lago Pereira, entre otros.
En los registros la Policía se incautó de 7 pistolas Star 9 largo y corto; 1 revólver Llama 38; 2 metralletas Star Z-45; 3 subfusiles 9 largo Star; 30 escopetas de caza diversas; 26 bombas de mano; 256 cartuchos para armas de distintos calibres, 1009 para escopeta; 338 kilos de dinamita Goma 2; 25 kilos pólvora de mina, innumerable propaganda, 5 uniformes militares, 20 placas de matricula, pelucas, planos de la Dirección General de Seguridad, de varios campamentos de instrucción militar etc. y, finalmente, de dos millones trescientas diez mil cuatrocientas pesetas.( 12)
Es de destacar también un episodio que protagonizó, involuntariamente, Oriol. Me refiero a un reportaje fotográfico que se le hizo en cautiverio.
A ese reportaje hace mención Pío Moa en su citada obra. Explica que cuando estaba detenido Oriol, un camarada de Barcelona los llamó diciendo que había entablado contacto con Eliseo Bayo Poblador, redactor de la revista Interviú y éste quería algún reportaje o una entrevista con Oriol. Tras muchas vacilaciones, Moa y Bayo se entrevistaron en Madrid, cerraron el trato con las condiciones que puso el GRAPO. Oriol fue fotografiado y entrevistado. La Policía incautó a la revista el material, pues en tanto se había secuestrado a Villaescusa y se había impuesto la condición de materia reservada la actuación policial en materia de terrorismo como vimos.
Eliseo Bayo era el marido de Lidia Falcón, detenida que fue cuando el magnicidio de Carrero y, obviamente, amnistiada como el resto
El reportaje salió después en una revista llamada Noticias; Oriol aparecía leyendo El País del día 18 de enero. Se transcribía la cinta grabada en la que él daba cuenta de detalles del secuestro e intercambiaba preguntas de tipo político con su interlocutor.
También, aunque sea dar un pequeño salto en el tiempo, creo muy interesante destacar que en el juicio sobre los secuestros, celebrado dos años más tarde, dos de los procesados, Fernando Hierro Chomón y Casimiro Gil Araújo, manifestaron que la familia, a través del Gobierno, había ofrecido 5.000 millones de pesetas por la liberación del señor Oriol. Según los procesados citados, la oferta fue rechazada PORQUE NO SE AJUSTABA A LOS OBJETIVOS QUE SE PRETENDÍAN CON EL SECUESTRO.
Por supuesto cuando declaró el señor Oriol, éste hizo constar que “Hacerme preguntas sobre los hechos relacionados con mi secuestro sería rehabilitar éstos, cuando lo cierto es que han sido amnistiados”. El criterio del testigo fue admitido por el tribunal.
Villaescusa declaró, entre otras cosas que el trato físico y moral recibido por los secuestradores había sido muy bueno, que cuando compraron medicinas para él, habían corrido algún riesgo. También dijo que jugaban a las cartas con los secuestradores.
Una opinión interesante: la de José María Ruiz Gallardón
Fue publicada en el diario ABC el 15 de febrero de 1977 una vez liberados los señores Oriol y Villaescusa. Decía así en uno de sus párrafos:
“Al tiempo, esos dos secuestros han proporcionado una baza importante a sectores de la izquierda política del país, que, al repudiarlos enérgicamente se presentan ante la opinión pública como lo que nunca han sido, esto es, como partidos de orden. En este sentido, EL GRAPO y sus acciones terroristas han prestado un servicio inestimable, muy concretamente al Partido Comunista Español. Tan evidente y tan eficaz que da pie a la sospecha de que no están descaminados quienes piensan que los “intoxicadores” de marxismo leninismo de que adolecen los “grapos” hay que buscarlos entre aquellos a quienes esta intoxicación sirve tan maravillosamente y son, al tiempo, expertos destacadísimos en la inoculación de tales doctrinas. Rentable agitación doctrinal.”
Siempre a imagen y semejanza de lo que hacía su admirada ETA, la banda de los GRAPO editó el libelo correspondiente al secuestro de Oriol y Villaescusa, con este título, que recordaba mucho el que los terroristas vascos pusieron al magnicido de Carrero: “Operación Ogro”.
Otras opiniones sobre los secuestros
Es de destacar un reportaje ofrecido por la revista “Cambio 16” en su n.º 272 del 27 de febrero en la que recaba la opinión de representantes de varios grupos terroristas sobre los secuestro de Oriol y Villaescusa. Estas son los extractos de las opiniones de representantes de las organizaciones que se citan:
El representante de Septiembre Negro: “Contrasta la limpieza técnica de los primeros momentos y la posterior sorpresa del desenlace… se mantenía a los secuestrados en pisos comprados urgentemente, sin medidas de seguridad. Oriol en una habitación con vistas a la calle y Villaescusa en un bajo, con lo que esto implica por su proximidad a la vía pública…Tambien se extrañaron de que fueran a buscar a Oriol “A un despacho al que apenas asistía y menos un sábado, en el momento en que su escolta no estaba. Ellos preferirían el secuestro en la carretera sin los testigos de la casa.
Militantes de ETA no entendían cómo pudo mantenerse a los dos rehenes en pisos normales, con escas vigilancia y el riesgo de que pudieran dar un grito o alguna señal que alertase a cualquiera….”Los GRAPO son jóvenes ultrarradicalizados sin gran coherencia política, que pueden ser manejados por cualquiera.”
Los Tupamaros interpretaban las contradicciones anteriores como “la prueba de la improvisación de los secuestradores, que compraban las casas sobre la marcha a medida que la Policía iba allanando los lugares. No se pueden plantar condiciones diferentes en las sucesivas misivas,” concluían.
El mismo día de la liberación de Oriol y Villaescusa, el PCE presenta sus estatutos
El mismo 11 de febrero el PCE presentaba en el Registro de Asociaciones Políticas, sus estatutos absolutamente edulcorados, que aceptaban la democracia liberal, negaban cualquier relación de dependencia con el extranjero (en clara alusión a Moscú) y postulaban la reconciliación nacional. Así vemos:
El Partido Comunista de España tiene como fines esenciales la contribución democrática a la determinación de la política española con objeto de conseguir la plena democratización del sistema político. Reafirma su plena independencia nacional en la elaboración de su línea política. Sus objetivos son la reconciliación nacional que asiente las bases de una convivencia pacífica entre los españoles, y el establecimiento de una democracia auténticamente representativa.
Claro que en esta ocasión Carrillo actuó en el más puro marxismo – de Groucho – Estos son mis principios, pero si no le gustan, tengo otros.
Como curiosidad Carrillo le comenta a José Mario Armero que el PCE no recibe ayuda económica de Moscú… tan sólo, le dice, en 1948 Stalin entregó al PCE 500.000 $.
