INTRODUCCIÓN
Luis Alarcón y de la Lastra fue un militar y político español cuya trayectoria se desarrolló entre el final de la monarquía alfonsina, la Guerra Civil y las primeras décadas del régimen franquista. Oficial de Artillería de formación, combatiente destacado en el conflicto de 1936-1939 y posteriormente alto cargo del Estado, su figura representa el perfil de militar que, tras la guerra, desempeñó responsabilidades políticas, administrativas y sociales en el nuevo régimen, tanto a nivel nacional como en el ámbito andaluz.
Alarcón y de la Lastra, Luis. Conde de Gálvez (VI), marqués de Rende. Sevilla, 24.IX.1891 – 19.XI.1971. Teniente general, ministro, diputado y gobernador civil.
En septiembre de 1907 ingresó en la Academia de Artillería de Segovia, siendo promovido a segundo teniente en junio de 1912. Tras un corto período de destino en Melilla alterna sus destinos entre Algeciras y Sevilla Con la llegada de la II República se retiró, acogiéndose a la llamada “Ley de Azaña” con el empleo de capitán, siendo diputado a Cortes por Sevilla en 1933.
El 18 de julio de 1936 se adhirió al levantamiento, poniéndose a las órdenes del general Queipo de Llano.
Encabezando pequeños grupos de falangistas contribuyó a pacificar los barrios obreros de Sevilla, en especial Triana.
El 8 de agosto, al frente de la novena batería del tercer Regimiento Ligero, se incorporó en Almendradejo (Badajoz) a la columna del comandante Castejón, con la que participó en todas las operaciones de la marcha hacia Madrid, entre ellas la toma de Badajoz y Toledo.
El día 19 de noviembre, en San Martín de Valdeiglesias, fue herido dos veces al frente de su batería.
A lo largo de la Guerra Civil participó en las principales batallas de la misma, bien como Jefe de Agrupación, como es el caso del Frente de Madrid o la batalla del Jarama, ya como comandante general de Artillería, como lo hizo en Teruel en el Cuerpo de Ejército de Galicia.
En abril de 1937 y por anulación de los efectos de la “Ley de Azaña” fue ascendido sucesivamente a los empleos de comandante y teniente coronel.
En 1939, tras la guerra, fue gobernador civil de Madrid, hasta que el 9 de agosto de ese mismo año fue nombrado ministro de Industria y Comercio, cargo que ocupó hasta el 16 de octubre de 1940, cuando fue sustituido por Demetrio Carceller, impuesto por Cataluña.
Fue ascendido a coronel en septiembre de 1940, a general de brigada en 1952 y a general de división en septiembre de 1957.
Obtuvo diversas distinciones en su carrera militar, entre las que destacan la Cruz laureada de San Fernando colectiva en la campaña de Marruecos. También fue distinguido con la Medalla Militar individual, Tres Medallas de sufrimientos por la patria, Medalla de mutilado de guerra, Medalla, Placa y Gran Cruz de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo y cuatro Cruces de guerra.
Fue designado procurador en Cortes desde 1943 hasta 1967. Tras pasar a la situación de reserva, a voluntad propia el 9 de julio 1959, fue delegado del Gobierno en la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, hasta el 10 de septiembre de 1966.
Ocupó la presidencia del Real Círculo de Labradores y mantuvo diversas actividades sociales y económicas, promoviendo viviendas sociales para funcionarios, la defensa del río Guadalquivir, al que dedicó una conferencia con aportaciones básicas.
Rehabilitó el título de conde de Gálvez con fecha de 9 de agosto de 1955 y el de marqués de Rende en 1968. Fue maestrante de Granada y miembro de la Real Academia de Buenas Letras de Sevilla. Asimismo, desde el 10 de octubre de 1967 ocupó la Presidencia del Patronato de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Sevilla.
El 1 de abril de 1967 le fue concedida la Gran Cruz de la Real y Muy Distinguida Orden de Carlos III.
Estuvo casado con Catalina Domínguez y Pérez de Vargas, con la que tuvo nueve hijos: María de la Concepción, Araceli, Fermín, Manuel, Juan, Ángela, Ignacio, María Luisa y Nina. Enviudó y casó en segundas nupcias con Teresa Romero y de Solís.
Falleció en Sevilla el 19 de noviembre de 1971, siendo ascendido a teniente general honorífico, con carácter póstumo, el 16 de noviembre de 1972.
CONCLUSIÓN
La biografía de Luis Alarcón y de la Lastra refleja una prolongada dedicación al servicio del Estado, primero desde la carrera militar y después desde la gestión política y administrativa. Su participación activa en la Guerra Civil, su paso por el Gobierno como ministro de Industria y Comercio, así como su presencia continuada en las Cortes y en diversas instituciones civiles y sociales, le sitúan entre los protagonistas del aparato político del franquismo. Su fallecimiento en 1971 cerró una trayectoria marcada por el ejercicio del poder, la obtención de altas distinciones militares y civiles y una estrecha vinculación con la vida pública sevillana y nacional del siglo XX.
