Hay que recordar que en estas fechas (1975) no reivindicaban ninguna acción, pues no se consideraban lo suficientemente fuertes para eludir la acción policial; estimaban que aún eran tan solo una organización, no un partido, como señalamos anteriormente.
Por ese mismo motivo tampoco reivindicaron el primer asesinato de la banda, que perpetraron en el Canódromo de Madrid.
Fue el 2 de agosto y estuvieron en el hecho Cerdán, Abelardo Collazo y González Zazo; éste último robó un coche Simca 1000 en el que fueron al canódromo madrileño. Presenciaron las carreras y al finalizar esperaron a la pareja de la Guardia Civil que prestaba servicio en aquel recinto y a medianoche, cuando llegaron a la calle Juan José Bautista les dispararon por la espalda cuando pasaban los guardias frente al número 8 de aquella calle.
Los guardias civiles eran Casimiro Sánchez García, que resultó muerto, e Inocencio Cabezón Sánchez. Este último pudo repeler la agresión y disparó sobre los asesinos logrando ponerlos en fuga.
Casimiro Sánchez recibió nueve impactos de bala que le ocasionaron la muerte muy pronto, no obstante pudo arrastrarse unos quince metros hasta un portal, dejando un reguero de sangre. Inocencio Cabezón tenía alojada una bala entre la arteria aorta y la vena cava, que requirió mucho tiempo para su extracción
Abelardo Collazo fue el autor de las heridas que recibió Inocencio Cabezón y González Zazo fue el autor del asesinato de Casimiro Sánchez. Cerdán se quedó en el interior del coche con el motor encendido.
Los guardias fueron trasladados al Hospital Gómez Ulla, donde solo pudieron certificar la muerte del primero de ellos, que presentaba nueve impactos de bala, uno de ellos en la boca. Era natural de Herreros de Suso (Ávila), contaba 44 años y dejó viuda y cuatro hijos, Francisco, Tomás, Maria del Pilar y Florentina..
En la mañana del lunes 4 fue celebrado el funeral “Corpore Insepulto” en la Dirección General de la Guardia Civil por Casimiro Sánchez. Presidió el vicepresidente del Gobierno y ministro de Gobernación, García Hernández, los ministros de Justicia, Sánchez Ventura, de la Presidencia, Carro Martínez y de Vivienda, Rodríguez de Miguel, así como el subsecretario de Gobernación, director y subdirector general de la Guardia Civil y otras autoridades civiles y militares.
Terminado el funeral, oficiado por el teniente capellán de la Benemérita Ramón Valero, se dio lectura a las órdenes por las que se conceden a don Casimiro Sánchez García las Cruces al Mérito Policial con distintivo rojo y del Mérito Militar con distintivo blanco de cuarta clase que se impusieron sobre la bandera nacional que cubría el féretro, por el ministro de la Gobernación y el jefe del Estado Mayor Central respectivamente.
Tomó seguidamente la palabra el ministro Garcia Hernández, quien, entre otras cosas dijo: “No es momento de convergencias ni plataformas y tampoco de hablar de las buenas intenciones del Partido Comunista, que a través de uno de sus grupos armados, es el responsable de este asesinato”. Asimismo afirmó que “ No admito el fariseísmo de quienes en estos momentos se lamentan y que se trata de un vil asesinato cometido por aquellos que precisamente predican con la abolición de la pena de muerte y la concordia”.
Creo que fueron unas palabras valientes y muy acertadas.
El féretro fue trasladado al cementerio de Carabanchel donde recibió sepultura.
Inocencio Cabezón, que tenía 48 años, fue herido en el hombro izquierdo y en el tórax. Pudo llegar al hospital por su pie e indicó que su compañero había muerto. Es natural de Santiago del Campo (Cáceres), estaba casado y era padre también de cuatro hijos, María del Carmen, José Fernando, José Luis y María del Pilar.
El asesinato tampoco fue reivindicado como ninguna de las otras acciones, ni por el PCE (r) ni por la Sección Técnica, pero Cerdán informó al día siguiente a Delgado de Codes, para que éste, como miembro de la Comisión Ejecutiva del PCE (r) informase a la misma.
Este asesinato respondió al acuerdo tomado en una reunión celebrada en el mes de julio, en Aluche, por Manuel Pérez Martínez, Abelardo Collazo, Pío Moa, Enrique Cerdán y Delgado de Codes, en la que acordaron dar una adecuada respuesta al Gobierno por las detenciones practicadas por la Policía entre los más importantes miembros de ETA en aquel verano.
Hay que destacar que como sea que el PCE (r) – GRAPO no reivindicaba nada en esta época, el asesinato de Casimiro Sánchez, así como el cometido en el mes de julio con el policía armada Lucio Rodríguez, se imputaban al FRAP, que en el caso del policía era cierto, y el fiscal jurídico militar que entendía de este caso y solicitaba la pena de muerte para los asesinos, manifestaba asimismo que “el FRAP era la rama de acción del Partido Comunista de España”.
Estas palabras vienen a aseverar lo dicho por el ministro García Hernández
El FRAP no protestó porque le venía bien la propaganda.
