El Cuartel General del Generalísimo seguía radicado oficialmente en Salamanca, pero éste había llegado a pernoctar habitualmente en Burgos y, después del paréntesis de Brunete, Burgos era el lugar más idóneo que pudiera haber para seguir las operaciones contra Santander, con el frente apenas a sesenta kilómetros de la capital castellana. Ahora bien, si Franco era particularmente austero en la atención a sus necesidades, porque las operaciones le absorbían por completo, sus costumbres imponían a su séquito una parquedad mortificante.
El edificio de la Diputación Provincial de Burgos, en el que se alojaba con su séquito[1], poseía empaque, pero no habitabilidad. Según Calderón, tan atento a los detalles de confort y buena mesa, todos tenían que compartir un único retrete. De modo, que con el apoyo de Dª Carmen, buscó un acomodo más apropiado y encontró en la propia ciudad el palacio de La Isla, perteneciente a la familia Muguiro, que lo cedió. Acondicionado en secreto, el 13 de agosto, al regresar de su viaje al frente su ayudante marino le comunicó que su residencia era ésta sin más[2]. Es una versión muy novelesca, y probablemente novelada; lo cierto es que, desde esa fecha, el Cuartel General salmantino se traslada definitivamente a Burgos. Y el traslado tuvo que ordenarlo Franco.
Eliminación del frente Norte
La ruptura del frente santanderino tuvo lugar al día siguiente, 14-VIII, y Franco se hizo presente en los dos extremos de lo que sería la bolsa del Alto Ebro: Soncillo y Aguilar de Campóo. Hay que saber que, en línea recta, Soncillo y Aguilar de Campoo distan sólo 43 kilómetros, y el Puerto del Escudo y Reinosa, apenas 22. Pero la bolsa republicana del alto Ebro imponía una distancia por carretera de al menos 70 (trazadas líneas rectas sobre territorio nacional) entre los dos primeros puntos.
Lo que dice Franco Salgado lo corrobora y especifica aún más Medrano: el Generalísimo se hizo presente cada día (14, 15 y 16), en los dos cuerpos de ejército (de facto) actuantes: el CTV y las Brigadas Navarras[3]. El 16 pudo contemplar la conquista del Puerto del Escudo a la mañana y a la tarde visitar Reinosa, recién liberada el día anterior. [F 085] En cambio, el 17 recibió en Burgos el informe encargado a Yagüe una semana antes[4]. El avance valles abajo se había convertido en casi una persecución y podía confiar en el triunfo y confiárselo a otros.
Tras un avance rapidísimo, el 24-VIII las tropas nacionales, al entrar en Torrelavega, habían embolsado todo el este de la provincia[5], y también la capital montañesa. El día 25, según Franco Salgado, Franco hizo acto de presencia “llegado hasta el Km 10 de Torrelavega, población ocupada este día por nuestro Ejército”. Como hemos dicho, la toma de Torrelavega databa del 24 y no se entiende bien si Franco llegó hasta 10 kilómetros de Torrelavega o 10 kilómetros más allá. La hoja de servicios de Medrano explica que Franco llegó a Los Corrales de Buelna (10 kilómetros antes de Torrelavega) el día 24 en que caía esta población.
Comprobada la victoria abrumadora (era la primera bolsa republicana que se cerraba, puesto que en Málaga y Vizcaya se había evitado deliberadamente hacerlo), Franco no quiso hacerse presente en la entrada victoriosa con italianos y navarros y regresó a planear la siguiente campaña, Asturias, iniciada sin solución de continuidad.
En ese momento se había desencadenado (24-VIII), la ambiciosa ofensiva republicana para converger en Zaragoza desde el norte y el sur del Ebro. Daría lugar a la batalla de Belchite. El sólo nombre histórico que le ha quedado acuñado es elocuente manifestación del alcance real a que se redujo la Gran Ofensiva sobre Zaragoza, merced a la fiera resistencia del frente aragonés, con el refuerzo de escasas reservas recibidas del Centro. La decisión de Franco fue esta vez diferente a la de Brunete: estaba a las mismas puertas de Santander (cayó en dos días) y sin enemigo en pie en toda la Montaña. Aznar le atribuye entonces la frase:
“En Aragón, que resistan; pero yo no detengo ni amenguo las operaciones del Norte, porque en el Norte está la victoria”[6].
Sí se enviaron a Aragón refuerzos:
––– veteranos sacados del frente de Madrid (de donde también procedía la principal masa de operaciones republicanas) eran las divisiones 13 y 150,
––– junto a dos unidades bisoñas de reserva general: las divisiones 105 y 151. La orden de partida la dictó Franco el mismo día 24 y tres días después se acusó ya el inicio de la llegada de éstos a norte y sur del Ebro.
De todos modos, de lo dicho hasta aquí y de la ausencia de mayores referencias en la biografía de La Cierva y en la hoja de servicios de Franco Salgado, podría parecer que Franco se desentendió por completo de la suerte del frente de Aragón, limitándose solamente a seguirla desde el despacho mediante partes. Y no fue tampoco así. En sus memorias, el segundo anota un párrafo muy vago:
“En este periodo de la guerra, tanto Franco como los jefes que le acompañaban recorríamos constantemente los dos frentes que a él le preocupaban, que eran el aragonés y el de Asturias”[7].
La fuente a la que alude en este caso (un viaje de Franco por causa de Aragón) se puede reconocer en Lojendio:
“Aislados, a unos quince kilómetros de la nueva avanzadilla nacional, los hombres de Belchite aún resistían. Por aquellos días salió un atardecer de Burgos el general Franco con dirección a Zaragoza. No llegó hasta la capital aragonesa. Pasado el pueblo de Alfaro, en la casilla del portazgo, que se encuentra en el cruce de la carretera de Castejón, tuvo lugar una importante reunión de jefes. En la noche, sólo los coches distribuidos por las distintas rutas que allí convergen podían denunciar en lugar tan apartado un consejo de la naturaleza del que se celebraba. Contenida la ofensiva, el problema que allí se planteó fue principalmente el de la asistencia a Belchite, el de las posibilidades de una contraofensiva en aquella dirección. El momento difícil había pasado. Quedaba muerto y desarticulado uno de los más peligrosos ataques de conjunto llevados a cabo por los marxistas. El principio moral se salvaba con la continuidad de la campaña de Asturias. Había que intentar tan sólo el gesto sentimental y caballeresco que respondiese a la heroicidad de los sitiados”[8].
La fecha de ese consejo nocturno la podemos fijar por otros testimonios, los de las hojas de servicios de Medrano y Martínez Maza y resulta ser ya muy tardía: la noche del 4-IX. De modo que la benévola versión de Lojendio debe corregirse en función de la fecha: el día siguiente recibían los defensores de Belchite la orden de abandonar la posición y romper el cerco. Era el reconocimiento de que el socorro era imposible, al cual debió llegarse en dicha reunión.
En ese mes de septiembre Franco realizó un curioso último viaje a Salamanca (23/24-IX). No se trataba de un paso atrás en su itinerario, sino de recibir las cartas credenciales del nuevo embajador alemán, Eberhard von Stohrer. Pese a que Franco ya tenía su cuartel general en la capital de la España nacional, la Plaza Mayor salmantina había demostrado ser un marco majestuoso adecuado y parece muy conforme a la mentalidad conservadora de Franco no cambiar lo que había salido bien. En realidad, no hacía dos meses que había recibido allí al nuevo embajador italiano Guido Viola di Campalto (1-VIII); no iba a establecer diferencias entre sus dos principales aliados. [F 086]
Es de notar lo poco que habían durado los primeros embajadores de los totalitarios aliados de Franco, apenas seis meses. Habían resultado demasiado entrometidos en los asuntos españoles para el gusto de Franco, que forzó su relevo. Lo cual no lo muestra precisamente como un satélite dócil[9].
Después de la notable presencia de Franco reseñada en la breve campaña de Santander, supone cierta sorpresa que la Hoja de Servicios de Franco Salgado sólo recoja dos viajes acompañando al Caudillo a los frentes de Asturias, en los que las operaciones tuvieron triple duración:
––– El 28-IX al sector de Ribadesella, efectivamente conquistado el día anterior, adelantándose al flanco interior. Era un jalón principal de la maniobra sobre Asturias desde el Oeste y resulta congruente que Franco se personara para contemplar la situación por sí mismo.
––– Y el 10-X hasta Tarna[10]. El puerto y la localidad de este nombre se habían tomado el 7-X-37. Pasada la divisoria quedaba abierta una nueva vía de amena para la invasión de los valles centrales asturianos. [F 087]
Si estas dos visitas deben darse por seguras no tendrían por qué haber sido las únicas:
Extraña que la ardua batalla por la sierra de Cuera y el Mazuco no hubiera atraído a Franco hasta la primera línea en septiembre. Y en cuanto al sector sudoriental, el de los puertos de San Isidro y Tarna, Aranda había cursado su directiva para operar por allí el 20-IX, cuando acababan las operaciones del sector de Pajares, y había roto el fuego el día 25-IX. Por Calderón, más atento y fiable en estos detalles, sabemos que Franco visitó con más asiduidad a Aranda y pernoctó en su puesto de mando en la zona:
“Para las operaciones de Asturias íbamos algunos días[11] a dormir en una finca que en Turón [sic] (al norte de la provincia de León) tenían los descendientes de D. Tomás Allende. Era enorme. Allí estaba el Cuartel General de Aranda y cabíamos todos bien instalados”[12].
Sin embargo, tales visitas al frente tampoco eran continuas: el 8-X-37 Franco recibía en el burgalés palacete de La Isla a Mgr. Antoniutti como Encargado de Negocios por fin oficial de la Santa Sede.
El 22-X, al día siguiente de la caída de Gijón, Franco celebró junta de generales en Burgos para intercambiar ideas para las nuevas operaciones a emprender[13].
Nace ‘Términus’
Los nacionales, tanto el propio Caudillo como su entorno, supieron sacar la lección adecuada del modo en que el Cuartel General fue llevado a Burgos por etapas (y primero ‘interinamente’): no debía repetirse. El campamental estado nacional iba institucionalizándose, aunque lo hiciera lentamente.
––– Por una parte, Franco encomendó a Calderón la búsqueda de posibles emplazamientos en Aragón para operar en aquel frente. Los preseleccionados fueron un “noviciado de monjas en Sangüesa”[14], el ‘palacio de Carlos V’ en El Bocal de Fontellas[15], el palacio del duque de Híjar en Épila y el palacio del duque de Villahermosa en Pedrola, que el CTV estaba a punto de requisar como polvorín[16]. [F 088]
Este hecho es interesante por cuanto muestra que la ofensiva sobre Madrid, proyectada y no llevada a cabo aquel invierno tuvo carácter coyuntural: la voluntad de operar en el valle del Ebro era anterior y la principal[17].
––– Por otra parte, se acuñó el concepto ‘Términus’ para el Cuartel General. Ya no se trataba de ‘Salamanca’ ni de ‘Burgos’, el Cuartel General como tal se institucionalizaba, con independencia de su localización variable. Ello incluía la organización de un tren de mando o de un conjunto de vehículos automóviles acondicionados para alojamiento, despacho, transmisiones y sala de mapas. Han quedado algunos testimonios fotográficos de aquellas dependencias móviles.
Sobre esta cuestión, a falta de fuente mejor, nos remitimos a varias páginas de Internet, y a alguna infografía de La Guerra Civil, mes a mes[18]. [F 089]
En resumen, lo que sabemos de ese doble puesto de mando móvil es muy poco:
El Términus ferroviario era arrastrado por una locomotora de tipo ‘Montaña’ fabricada por Euskalduna, la número 4608, conocida como ‘Pasamontañas’. A Franco no le satisfizo porque era un medio de poca flexibilidad de movimientos (la malla ferroviaria española no ha sido nunca muy densa), con dificultades de ocultación y gran vulnerabilidad a los ataques aéreos.
El Términus automóvil se componía de cinco camiones Ford 817 T de 1938, a los que se añadieron otros dos Chevrolet al acabar la guerra. Tuvieron matrículas correlativas y cada uno de ellos fue carrozado con una finalidad específica: dormitorio y despacho, sala de juntas, telecomunicaciones, ayudante, comedor, cocina y enfermería. Igualmente, se dice que habrían sido regalados por Henry Ford. La adaptación fue realizada por la firma Carde y Escoriaza de Zaragoza, fabricante de material ferroviario; las cajas de los camiones parecen proceder del material en stock adaptado.
De ellos se conservan tres: uno en el museo de vehículos de la Guardia Real en El Pardo, otro en el museo militar de Valencia y otro adquirido por un empresario asturiano con destino a un museo bélico en El Cueto. Al parecer, hasta 1981 todas las autocaravanas se conservaron juntas en el cuartel de automovilismo de Canillejas. Franco había seguido empleándolos durante muchos años para sus expediciones campestres de caza o pesca.
Por su parte, también el jefe del ejército del Norte, Dávila, poseyó un cuartel general rodante, conocido como ‘Escala’ e instalado en un vagón de tren[19]. [F 090]
La pausa invernal
Por lo demás, los meses de noviembre y diciembre de 1937 supusieron un interludio en las operaciones. Sin frentes activos, los desplazamientos del Caudillo son escasos y dirigidos a la retaguardia. Destaca el viaje a Pamplona de 9-XI-37, que supuso la apoteosis de las brigadas navarras tras su campaña por toda la cornisa cantábrica, premiada con la Laureada colectiva para Navarra. [F 091]
En cambio, Serrano Suñer organizó varios actos de masas o protocolo en la propia capital burgalesa:
––– El 1º de octubre, primer aniversario de la Exaltación de Franco a la Jefatura del Estado se descubrió una lápida en el palacio de Capitanía y en él tuvo lugar una recepción solemne y una arenga a la multitud desde su balcón. Por la noche pronunció una alocución radiada. [F 092]
––– El 12 de octubre de 1937, Franco preside en Burgos una masiva demostración de estudiantes del SEU de FET y de las JONS en el estadio de Laserna, de la cual se rodó un documental. Políticamente resultó un fracaso por los incidentes habidos entre falangistas y carlistas. [F 093]
––– Y el 2-XII-37 se celebró en el monasterio de Las Huelgas de Burgos la jura y primera reunión del Consejo Nacional de FET y de las JONS: una vistosa ceremonia sin trascendencia política alguna: el ‘Partido’ nunca sería la fuerza dominante de la España de Franco. Aquella aparatosa colectividad debía actuar tan solo como vistoso acompañamiento coral a la real concentración de todos los poderes en la persona de Franco. [F 094] Los nombrados fueron 50 personalidades –tres mujeres– procedentes de un espectro mucho más amplio que las anteriores organizaciones unificadas, FE de las JONS y Comunión Tradicionalista. El escasísimo papel del Consejo no debe ocultar la calidad personal de los seleccionados. Merece la pena indagar en su composición, no sólo desde la perspectiva del equilibrio interno o a quiénes convenía contentar, sino de su participación en la labor de gobierno, para algunos muy duradera, o de su evolución a posturas de oposición.
También en este mes de diciembre Franco se entrevistó, por dos veces (6 y 25-XII), con el Regente carlista, D. Javier de Borbón-Parma, al cual, a continuación, hizo salir de España por segunda vez.
Es posible que Franco también realizara entonces algún desplazamiento privado por la retaguardia, que haya dejado menos rastro: si Calderón no se lo ha inventado por completo (algo que resulta tan extraño a un talante de historiador, aunque exista), el Caudillo y su familia le visitaron hacia el cambio de año, cuando estaba internado en el Hospital Provincial de Palencia, de resultas de un accidente de coche[20]. [F 095]
En diciembre de 1937 presenciamos nuevos desplazamientos de Franco, ahora hacia el Sur: el Parador de Medinaceli[21] parece el nuevo escenario previsto para su actividad. [F 096] Primero, para supervisar la concentración de fuerzas que embolsarían Madrid desde el frente alcarreño; luego, para decidir y organizar el socorro a Teruel.
La Hoja de Servicios de su ayudante sólo concreta el viaje con esta última finalidad de 21/22-XII-37 hasta Monreal del Campo, pernoctando en Medinaceli. En cambio, en sus memorias emplea un plural amplio y vago:
“Para la preparación de este avance nos trasladábamos con frecuencia al parador de turismo de Medinaceli, donde muchas noches pernoctábamos. Allí el Caudillo se reunía con los generales y jefes de Estado Mayor que mandaban las unidades que habían de tomar parte en la operación proyectada, que se iba demorando por el mal tiempo reinante”[22].
La eliminación del frente Norte trajo como fruto las relaciones oficiosas con Inglaterra. Los gobiernos de Londres y Burgos acordaron el 11-XI-37 intercambiar agentes en orden a las relaciones comerciales. Por parte española se nombró representante al duque de Alba (llamándose Jacobo Fitz-James Stuart se le abrían muchas puertas) y por parte inglesa al diplomático de carrera sir Robert Hodgson, el cual llegó a Salamanca el 20-XII y se entrevistó con los miembros de la entonces existente aún Junta Técnica del Estado. [F 097]
La batalla de Teruel y la jefatura del Gobierno
La batalla de Teruel supone la transición definitiva de Burgos a ‘Términus’. Primeramente, Franco emplea como puesto de mando avanzado un tren que cambia de posición dentro de la línea del valle del Jiloca[23]. Al acabar esa batalla aparecerá Pedrola como acomodo estable del Cuartel General, y desde él se adelantará por temporadas a Alcañiz, Tamarite de Litera o Raimat para seguir las operaciones de la batalla del Ebro y la campaña de Cataluña.
Atacando Teruel, los republicanos obtuvieron su objetivo inicial de arrebatar la iniciativa estratégica a los nacionales. En realidad, los dos bandos estuvieron empeñados ese invierno en operaciones de oportunidad que no consideraban decisivas: no lo era para los nacionales el avance sobre Madrid desde la Alcarria y lo que los republicanos deseaban verdaderamente era poder lanzar su ‘Plan P’, para cortar la zona nacional por Extremadura antes de los nacionales cortaran su propia zona en el Mediterráneo.
Franco había concebido formar cuerpos de ejército de maniobra homogéneos, según la procedencia de sus divisiones, indicada en las decenas de sus numerales: Galicia (81, 82, 83 y 84), Castilla (61, 62 y 63) o Navarra (1ª, 3ª, 4ª y 5ª). El 24-X-37 dio orden de constituirlos, y, poco después, el Marroquí. Pero para el avance invernal proyectado sobre Madrid crearía agrupaciones circunstanciales y los cuerpos antedichos nunca operaron con una composición homogénea con el nombre.
Cuando la ofensiva de Rojo se desencadenó sobre Teruel (15-XII-37), Franco envió el inmediato refuerzo de la 81 división el mismo día, pero todavía no procedió a desarticular su despliegue ofensivo, confiando en que la situación se resolviera localmente. Sólo cuando se vio que las fuerzas locales y las inicialmente enviadas eran insuficientes[24], se decidió a dar la batalla en Teruel y trasladar toda su masa operativa. Se podría decir que durante una semana confió en resolver Teruel con un expediente al modo de Belchite, y sólo al cabo de ella procedió a actuar como en Brunete.
Ese cambio de foco estratégico es el que se decide en su viaje a Medinaceli donde conferencia dos días seguidos con los jefes de los cuerpos preparados y los que van a actuar. Mejor que Franco Salgado lo explica el diario de operaciones de Varela:
El Generalísimo convocó casi a medianoche del 20 una reunión de generales para el día siguiente en el Parador de Medinaceli (21-XII). Allí se reunieron con él Saliquet y Vigón por el ejército del Centro, Kindelán por la Aviación y Varela por el cuerpo de ejército de Castilla, que se iba a enviar. Los tres últimos y Franco recogieron en Molina de Aragón a Dávila, jefe del ejército del Norte y siguieron con él a su cuartel general en Monreal del Campo. Franco se separó de Varela en Maranchón y durmió en Medinaceli. Y al día siguiente celebraron nueva reunión allí[25].
Por una foto que publicó Belforte en su libro La Guerra Civile in Spagna, si el pie no está errado, se sitúa a Franco el 28-XII-37 revistando contingentes de legionarios italianos ¡en Miranda de Ebro, cuartel general del CTV! En esa fecha la ofensiva en la que debían haber constituido el grueso ya había sido anulada y podrían haber regresado en ese caso a su base principal. Indicamos la mención, pero no la tomamos para nuestro itinerario. [F 098]
Sin especificar la fecha, al parecer en diciembre, pero más probablemente en enero del 38, Franco Salgado llega a decir que Franco estableció su puesto de mando “en un sitio peligrosamente avanzado, quedando a retaguardia suya los de cuerpo de ejército” (que estuvieron en Santa Eulalia y Albarracín)[26].
El avance se emprendió penosamente y la gran nevada de fin de año impidió la liberación de los sitiados, que finalmente se rinden o caen prisioneros (7 y 8-I-38), tras larga, penosa y encomiable resistencia. Este grave tropiezo forzó la comparecencia de Franco en su puesto avanzado del frente, ahora de manera permanente durante veinte días, algo nunca hecho antes[27].
Franco Salgado resume en su Hoja de servicios:
[…] en la plaza de Burgos, donde permaneció hasta el seis de enero que salió acompañando a Su Excelencia para el frente de Teruel, pernoctando el siete en Medinaceli, el ocho y nueve en Calatayud, el diez y once en Daroca. Del doce al veintiséis en diversos puntos: Alhama de Aragón, Fuentes de Jiloca, Paracuellos de Jiloca, haciendo a diario, acompañando a Su Excelencia, excursiones a los frentes de operaciones en el sector de Teruel. El día veintiséis regresó a Burgos […]”.Párrafo del que hay que retener lo que hemos reproducido en cursivas y en el que hay que observar que las cinco poblaciones anotadas como lugares de pernocta –sin olvidar el propio Medinaceli– están sobre la línea férrea: en esa localización está la huella del tren ‘Términus’ y de sus limitaciones. Afortunadamente, otras hojas de servicios, las de Medrano y Martínez Maza, nos ayudan a reconstruir los lugares de pernocta de Franco a lo largo de enero y febrero de 1938.
Entre febrero y marzo, Franco estuvo en el frente turolense hasta 45 jornadas, interrumpidas por cortas estancias en Burgos, algunas muy breves, para celebrar sus primeros consejos de ministros.
Y de nuevo, existe alguna discrepancia entre las fuentes manejadas:
––– Franco Salgado escribió:
“Franco y su reducido Cuartel general en el frente de batalla estaba instalado en un tren llamado también Términus. El tren tenía un coche despacho de S.E., otro salón, oficinas, comedor y cocina. Mi general recibía en ese tren a los diferentes generales de Cuerpo de Ejército: Varela, Dávila, Aranda y Kindelán. Por las mañanas salíamos parándonos en los diferentes puestos de mando, en especial en el del general Varela [las cursivas son nuestras], donde estábamos al tanto de las fluctuaciones de los diferentes combates que se desarrollaban. Almorzábamos muy a la ligera, sin reunirnos para ello; y cuando se empezaba a poner el sol regresábamos en coche al tren Términus, que cada día se encontraba en sitio distinto para disminuir el peligro de que pudiera ser localizado y destruido por la aviación enemiga […]”[28].
Con todas las reservas hay que acoger el párrafo de la Hoja de servicios de Franco Salgado en que escribe:
“El día veintiséis [de enero] regresó a Burgos, donde permaneció hasta el cuatro de febrero, que salió otra vez para el frente de Teruel, en donde estuvo hasta el veintiséis de dicho mes en que regresó a Burgos. Del veintiséis al ocho de marzo en Burgos […]”.
Lo cierto es que volvió al Términus ferroviario en el frente otros veinte días de febrero de 1938, pero ahora interrumpidos por estancias en Burgos con motivo de los consejos de ministros.
––– En el libro de Núñez Calvo sólo se registra en el resto de la batalla una entrevista entre Varela y Franco, el día 8-I-38: [Varela marchó] “para Ojos Negros, en donde conferenció [de 17:30 a 22:30] con el Generalísimo y los generales Saliquet, Aranda, Yagüe, Dávila y Vigón”[29]. Obsérvese que la larga reunión transcurre en horas de oscuridad: previamente habrían estado todos en sus puestos de observación y mando en el frente.
En este caso, la discrepancia más parece que deba resolverse concluyendo que en el diario de operaciones de Varela también hay omisiones, por los motivos que sean, que no se reducirían a estas fechas.
––– Los días 23 y 24 de enero Medrano sitúa a Franco en el lejano Morata de Jalón en lugar de Morata de Jiloca, como hace Martínez Maza, a quien seguimos.
––– Respecto a los días 20 y 21 de febrero, sabemos por Martínez Maza que estuvo en Cella y San Blas, y por Medrano que estuvo en La Muela de Teruel y el puesto de mando de Varela, pero no indican dónde pernoctó. Por defecto, hemos conservado el lugar de las tres noches anteriores.
––– En la jornada siguiente, 22-II-38, Lojendio[30], Medrano y Martínez Maza coinciden en que el regreso de Franco a Burgos se produjo el mismo día de la recuperación de Teruel y de un Consejo de Ministros (22-II-38).
Con la batalla de Teruel se solapa otro nuevo compromiso para el Generalísimo, también Jefe del Estado.
A la par que prepara la recuperación de la capital del Bajo Aragón, y dueño ya de las alturas de Celadas y Muletón, Franco firma una ley (la segunda que promulgó) de organización de la Administración Central del Estado (30-I-1938), por la cual en el ‘estado campamental’ de Burgos se establece un Gobierno y una docena de Ministerios.
Como consecuencia, el día 31 se promulgan los once decretos de nombramiento de los ministros (BOE de 1-II-38). Y el día 2-II-38 los ministros juran sus cargos ante Franco en el palacio de La Isla y celebran a continuación su primera reunión. Fruto simbólico de la misma fue el decreto que estableció el escudo de la España Nacional, basado en el de los Reyes Católicos, con sustitución de las armas de Sicilia por las de Navarra. [F 099]
Al día siguiente (3-II), se celebró una reunión de ministros (a excepción de los generales Dávila y Martínez Anido), presidida por el Vicepresidente, general Jordana; pero no se trató de un consejo, sino de la toma de medidas de régimen interior de los nuevos organismos aparecidos. A partir de entonces se celebraron consejos de ministros con periodicidad semanal: 8, 16 y 22 de febrero y 2 de marzo. Había pendiente mucha tarea administrativa que acometer.
Esa actividad duplica las actividades de Franco y debe ser tenida en cuenta para establecer con certeza la existencia de viajes a Burgos para asistir a ellos, aunque no sepamos las fechas exactas de ida y vuelta. Y, aunque su puesto de mando avanzado estaba en un tren, eso no significa que pudiera realizar con él desplazamientos nocturnos a Burgos y vuelta. El pobre sistema ferroviario español no podía verse trastornado por el solo desplazamiento del Generalísimo en la única vía que alimentaba la batalla.
Interesa explicar especialmente la ausencia de Franco del primer consejo de ministros celebrado: la batalla del Alfambra fue el combate resolutorio de la pugna por Teruel. Se desplomó el frente republicano de una gran bolsa, permitiendo maniobrar la reconquista por el flanco norte. Aunque finalmente se realizó entre el 5 y el 7 de febrero, “la operación debió haber comenzado el 3 de febrero, teniendo que retrasarse dos días a causa de la nula visibilidad”[31]. Franco se ausentó para estar presente en un momento de máxima importancia, que al final se retrasó.
Igualmente, si al acabar la batalla con la reconquista de Teruel (22-II), Franco se encontraba en Burgos, presidiendo el consejo de ministros, ¿por qué su ayudante, que omite esas ausencias intermedias del frente, retrasa su regreso a Burgos al día 26? Lo más posible es que Franco quisiera contemplar directamente la ciudad tan duramente disputada y las nuevas líneas, pero eso no pasa de especulación razonable. Y, efectivamente, Medrano y Martínez Maza corroboran otra visita al frente entre los días 23 y 26. Con seguridad, y según su hábito, inició ya los preparativos de su siguiente operación.
Martínez Bande recoge una información de Juan José Calleja, según la cual “El 24 de febrero celebró en Zaragoza una reunión el Generalísimo con los jefes de Cuerpo de Ejército y de las agrupaciones aéreas, a los que explicó su plan”[32]. Dejamos constancia de la afirmación, pero concuerda mal con los demás testimonios. No por primera vez –ni por última–, nos es imposible contrastar la información con el diario de operaciones de Varela: en éste, el general bilaureado no asiste a ninguna reunión de generales en los días 23, 24 ni 25, y sí conferencia con Dávila en Caminreal el 26. Podría existir un error de fechas, pero omitir una reunión con más generales y Franco parece demasiado. A no ser que, por ser su sector el más meridional de Aragón y no planearse operar desde él, no fuera convocado. La reunión debió existir, pero pudo ser en otra fecha u otro lugar.
Nuevamente, al iniciarse la batalla de Aragón, se nos dice que Franco está celebrando consejo de ministros el día de la ruptura del frente (9-III-38) y parte esa misma noche[33]; Franco Salgado dirá que “salió para el frente de Teruel”.
A partir de este momento deberemos prescindir a menudo de las vagas indicaciones de Franco Salgado, que ya no es el ayudante que acompaña a Franco a los frentes, sino el jefe de todo su séquito (su ‘casa’). Afortunadamente, contamos con las hojas de servicios de Medrano y Martínez Maza para especificar mejor los pasos de Franco.
El caso es que el 9-III-38, a la tarde, Franco se trasladó a un nuevo cuartel general en Pedrola.
El palacio de los duques de Villahermosa en Pedrola es una residencia amplia, con empaque y jardines, a 31 km de Zaragoza Ebro arriba, que no está en un entorno urbano como en Salamanca o Burgos. Sin duda es ésta la preferencia de Franco, la cual le condujo finalmente a instalarse el resto de su vida en El Pardo.
Como se habrá podido apreciar, este periodo comprende muchos menos viajes y veremos que suma muchos menos kilómetros. No sólo porque sea más breve que el anterior y el posterior, sino porque la hoja de servicios de su ayudante vuelve a omitir desplazamientos y a contener vaguedades respecto de su número. Por sus expresiones podemos creer razonablemente que hubo más desplazamientos al frente asturiano, a la concentración de fuerzas en la alta Alcarria y al mismo frente de Teruel, aunque debamos limitarnos a lo que podemos afirmar con seguridad, que sigue a continuación.
Y, además, no se precisaron desplazamientos más largos, porque la posición central de Burgos es óptima para los teatros de operaciones del periodo del Norte y de la Alcarria, en tanto que para la batalla de Teruel Franco se benefició ya del ‘Términus’ rodante, y los desplazamientos en coche desde él no nos constan, solamente los estimamos.
Tabla. Viajes con Burgos como Cuartel General
Resumen de viajes y localizaciones de Franco durante la guerra con Cuartel General en Burgos
(13-VIII-1937 / 9-III-1938)
Mínimos seguros
| FECHA | PARTIDA | PUNTOS INTERMEDIOS / DESTINO | DESTINO / REGRESO | Km
(en línea recta) |
MOTIVO | FUENTE | |
| 1 | 13-VIII-37 | Salamanca | ––– | Burgos | 224 | Nuevo Cuartel General (Palacio de La Isla) | FFSA |
| 14-III | RUPTURA EN SANTANDER | ||||||
| 2 | 14-VIII | Burgos | Soncillo
Aguilar de Campóo |
Burgos | 211 | Ruptura Santander | FFSA |
| 3 | 15-VIII | Burgos | Soncillo
Aguilar de Campoo |
Burgos | 211 | Ruptura Santander | FFSA |
| 4 | 16-VIII | Burgos | Reinosa | Burgos | 186 | Campaña de Santander | FFSA |
| Burgos | Recibe a Yagüe | Yagüe | |||||
| 5 | 25-VIII | Burgos | Los Corrales de Buelna | Burgos | 244 | Campaña de Santander | Medrano |
| 26-VIII | LIBERACIÓN DE SANTANDER | ||||||
| 6 | 4-IX-37 | Burgos | Alfaro / Castejón | Burgos | 332 | Consejo de generales acerca de Belchite | Medrano |
| 7 | 23-IX | Burgos | ––– | Salamanca | 224 | Credenciales del nuevo embajador alemán | FFSA |
| 24-IX | Salamanca | ––– | Burgos | 224 | FFSA | ||
| 8 | 28-IX | Burgos | Ribadesella | Burgos | 332 | Campaña de Asturias | FFSA |
| 1-X-37 | Burgos | ‘Día del Caudillo’ | Prensa | ||||
| 9 | 10-X | Burgos | Tarna | Burgos | 304 | Campaña de Asturias | FFSA |
| 12-X | Burgos | Concentración del SEU | Calderón | ||||
| 21-X | ENTRADA EN GIJÓN. FIN DEL FRENTE NORTE | ||||||
| 10 | 9-XI-37 | Burgos | Pamplona | Burgos | 352 | Laureada a Navarra | FFSA |
| 2-XII-37 | Burgos | Jura en las Huelgas del Consejo Nacional | Prensa | ||||
| 6-XII-3 | Burgos | Recibe a D. Javier | |||||
| 15-XII | ATAQUE REPUBLICANO A TERUEL | ||||||
| 20-XII | Burgos | Llega Hodgson | |||||
| 11 | 21-XII | Burgos | Monreal del Campo
Maranchón |
Medinaceli | 360 | Decisión de ‘ir’ a Teruel | FFSA |
| 22-XII | Medinaceli | ––– | Burgos | 168 | Regreso | FFSA | |
| 25-XII-37 | Burgos | Recibe a D. Javier | |||||
| 12 | ¿? | ¿Burgos? | ¿Palencia? | ¿Burgos? | 156 | ¿Visita en el hospital a Calderón? | Calderón |
| 31-XII-37 | GRAN NEVADA EN TERUEL | ||||||
| 13 | 7-I-38 | Burgos | (Frente) | Medinaceli | 168 | Batalla de Teruel | FFSA |
| 8-I-38 | CAEN LOS ÚLTIMOS REDUCTOS DE TERUEL | ||||||
| 8-I-38 | Medinaceli | (Frente)
Ojos Negros |
Calatayud | 228 | Batalla de Teruel | FFSA – Varela | |
| 9-I-38 | Calatayud | (Frente) | Daroca | 179 | Batalla de Teruel | Mnez. Maza | |
| 10-I-38 | Daroca | (Frente) | Daroca | 150 | Mnez. Maza | ||
| 11-I-38 | Daroca | (Frente) | Daroca | 150 | Mnez. Maza | ||
| 12-I-38 | Daroca | (Frente) | Alhama | 182 | Mnez. Maza | ||
| 13-I-38 | Alhama | (Frente) | Alhama | 214 | Mnez. Maza | ||
| 14-I-38 | Alhama | (Frente) | Alhama | 214 | Mnez. Maza | ||
| 15-I-38 | Alhama | (Frente) | Alhama | 214 | Mnez. Maza | ||
| 16-I-38 | Alhama | (Frente) | Fuentes de Jiloca | 195 | Mnez. Maza | ||
| 17-I-38 | Fuentes de Jiloca | (Frente) | Fuentes de Jiloca | 176 | Mnez. Maza | ||
| 18-I-38 | Fuentes de Jiloca | (Frente) | Fuentes de Jiloca | 176 | Mnez. Maza | ||
| 19-I-38 | Fuentes de Jiloca | (Frente) | Fuentes de Jiloca | 176 | Mnez. Maza | ||
| 20-I-38 | Fuentes de Jiloca | (Frente) | Paracuellos de Jiloca | 188 | Mnez. Maza | ||
| 21-I-38 | Paracuellos de Jiloca | (Frente) | Alhama | 207 | Mnez. Maza | ||
| 22-I-38 | Alhama | (Frente) | Alhama | 214 | Mnez. Maza | ||
| 23-I-38 | Alhama | (Frente) | Alhama | 214 | Mnez. Maza | ||
| 24-I-38 | Alhama | (Frente) | Alhama | 214 | Mnez. Maza | ||
| 25-I-38 | Alhama | (Frente) | Alhama | 214 | Mnez. Maza | ||
| 26-I-38 | Alhama | ––– | Burgos | 398 | Mnez. Maza | ||
| 30-I-38
31-I-38 2-II-38 |
Burgos | Crea por ley el Consejo Ministros
Designa los ministros Los ministros juran y se reúnen |
Prensa | ||||
| 14 | 3-II-38 | Burgos | ––– | ¿Fuentes de Jiloca? | 218 | Consejo de Ministros | NO ASISTE |
| 4-II-38 | Fuentes de Jiloca | (Frente) | Fuentes de Jiloca | 176 | Batalla de Teruel | (Estimación) | |
| 5/7-II-38 | BATALLA DEL ALFAMBRA | ||||||
| 5-II-38 | Fuentes de Jiloca | (Frente) | Fuentes de Jiloca | 176 | Batalla de Teruel | (Estimación) | |
| 6-II-38 | Fuentes de Jiloca | (Frente) | Fuentes de Jiloca | 176 | (Estimación) | ||
| 7-II-38 | Fuentes de Jiloca | ––– | Burgos | 218 | (Estimación) | ||
| 8-II-38 | Burgos | Consejo de Ministros | Prensa | ||||
| 11-II-38 | Burgos | ||||||
| 15 | 12-II-38 | Burgos | (Frente) | Alhama | 189 | (Estimación) | |
| 13-II-38 | Alhama | (Frente) | Paracuellos de Jiloca | 207 | (Estimación) | ||
| 14-II-38 | Paracuellos de Jiloca | (Frente) | Paracuellos de Jiloca | 200 | (Estimación) | ||
| 15-II-38 | Paracuellos de Jiloca | ––– | Burgos | 205 | (Estimación) | ||
| 16-II-38 | Burgos | Consejo de Ministros | Prensa | ||||
| 16 | 17-II-38 | Burgos | ––– | Fuentes de Jiloca | 218 | Batalla de Teruel | (Estimación) |
| 18-II-38 | Fuentes de Jiloca | (Frente) | Fuentes de Jiloca | 176 | (Estimación) | ||
| 19-II-38 | Fuentes de Jiloca | (Frente) | Fuentes de Jiloca | 176 | (Estimación) | ||
| 20-II-38 | Fuentes de Jiloca | (Frente) | Fuentes de Jiloca | 176 | (Estimación) | ||
| 21-II-38 | Fuentes de Jiloca | ––– | Burgos | 218 | (Estimación) | ||
| 22-II-38 | RECONQUISTA DE TERUEL | ||||||
| 22-II-38 | Burgos | Consejo de Ministros | Prensa | ||||
| 17 | 23-II-38 | Burgos | ––– | Morata de Jiloca | 213 | Batalla de Teruel | (Estimación) |
| 24-II-38 | Morata de Jiloca | ( ¿Zaragoza? ) | Morata de Jiloca | 184 | Reunión de generales ¿? | Mtnez. Bande | |
| 25-II-38 | Morata de Jiloca | (Teruel) | Alhama | 199 | Batalla de Teruel | (Estimación) | |
| 26-II-38 | Alhama | ––– | Burgos | 189 | Regreso al C.G. | FFSA | |
| 2-III-38 | Burgos | Consejo de Ministros | Prensa | ||||
| 18 | 9-III-38 | RUPTURA AL SUR DEL EBRO | Ofensiva de Aragón | ||||
| 9-III-38 | Burgos | ––– | Pedrola | Consejo Nacional
Cambio de C.G. |
Medrano | ||
| TOTAL | 11.328 | ||||||
Resumen
*** Días: 13-VIII-37 / 9-III-1938 = 209
*** Jornadas de viaje o en puesto de mando avanzado: 53 (25 %)
*** Kilómetros: 11.328
Se hace preciso repetir la advertencia de que se trata de un mínimo que en este periodo contiene repetidas estimaciones. Ahora, al total resultante no le afectan sólo el modo de cálculo adoptado, ni las posibles omisiones. Parece más que probable, a partir de los testimonios de Franco Salgado que hubiera más viajes: a la campaña de Asturias (como preparatorios de la de Santander) y a la preparación de aquella Segunda Batalla de Guadalajara que no se dio. Pero sin conocer dato alguno no cabe sino dejar constancia de la cuestión y pasar adelante.
Sí hemos incluido dos estimaciones:
––– En el mes de enero hemos ido situando el Términus rodante en los lugares que indica Franco Salgado y diariamente calculado un viaje de ida y vuelta hasta el frente. Como el punto exacto de éste nos es desconocido, sus visitas se movieron entre Gea de Albarracín y el sector del Jarama, pero la contienda se centró ante Teruel, hemos tomado siempre el mismo punto de destino: Cella.
––– A partir de los datos conocidos (presencia continuada en el frente de Teruel según Franco Salgado y celebración de consejos de ministros según la prensa) hemos reconstruido el mes de febrero suponiendo que los días anterior y posterior a las reuniones del Gabinete realizó viajes entre el emplazamiento de Términus y Burgos, y que el resto de los días se desplazó desde el triángulo ferroviario descrito a los alrededores de Teruel. En realidad, bien pudo suceder que los días en que salió de Burgos llegara hasta el mismo frente o de él proviniera cuando viajaba a la capital nacional, pero, obedientes a nuestro criterio general de nunca pecar por exceso, no hemos ampliado la estimación a esos días.
*** Dicha distancia supone 54,2 km/día y 213,7 km/jornada fuera del Cuartel General fijo.
El kilometraje sigue siendo alto, aunque menor que en el periodo anterior (y con él la media diaria y por jornada), y no sólo porque este periodo fue más corto (unos dos tercios del salmantino), sino por la focalización de los viajes a frentes operativos.
Lo que no disminuye es la proporción de presencia en el frente de Franco: se mantiene en uno de cada cuatro días aproximadamente.
[1] Ya había pernoctado en él en la jornada de su Exaltación a la Jefatura del Estado.
[2] Manuel Calderón, Memorias de un marino vasco, pp. 138-140 y 142-143.
[3] El puesto de mando del CTV estaba situado exactamente en el cerro de la Maza o Maza de Bezana, de 1.165 metros de altitud, 1km al norte de Castrillo de Bezana, que son 4 de Soncillo, y distante sólo 8 km del Balneario de Corconte y 9 del propio puerto del Escudo. Vid. José Luis García Ruiz, La participación italiana en el Frente Norte, pp. 149-152 y 160.
Según un pie de foto, llegó a instalar un cuartel general avanzado en una casa solariega de Aguilar de Campoo. No fue así. Se trataba del cuartel general de Solchaga, en el que Franco se hizo presente.
[4] Luis E. Togores, Yagüe, el general falangista de Franco, p. 515.
[5] Medió, además, la complicidad negociada previamente, aunque no se llegara a pacto, de los nacionalistas vascos, que arrastró a casi todos los batallones de esa procedencia. Traición a la República Española de los que soñaban con una república vasca. Pasado traidor que no ha sido suficientemente reprochado a los nacionalistas, desde izquierdas ni derechas después de la Transición.
[6] Manuel Aznar, Historia militar de la Guerra de España, tomo III, p. 13.
[7] Mi vida junto a Franco, p. 242.
[8] Luis María de Lojendio, Operaciones militares de la guerra de España, PP. 353-354.
[9] En el bando opuesto ocurrió lo mismo con el embajador soviético Marcel Rosenberg, cuyas visitas constantes a Largo Caballero y la tirantez final con él fueron notorias. Y aunque el español terminó cayendo por las intrigas comunistas en V-1937, antes (II-37) había abandonado Valencia el enviado del Kremlin; un año más tarde sería ejecutado en el curso de las grandes ‘purgas’ soviéticas.
[10] Presencia que también recoge Lojendio en su p. 314.
[11] Las cursivas son nuestras.
[12] Manuel Calderón, Memorias de un marino vasco, p. 158. En realidad, se trata del palacio o casona de los Allende en Burón, hoy desmontado piedra a piedra, por haber alcanzado su emplazamiento la cola del embalse de Riaño.
[13] Rafael Dávila Álvarez, La Guerra Civil en el Norte, p. 327.
[14] Lo que radicaba en Sangüesa era el noviciado de la provincia capuchina de Navarra-Cantabria-Aragón.
[15] Que no es tal palacio, sino la primitiva casa de esclusas de la que nace el Canal Imperial, aguas abajo de Tudela y pertenece a la Confederación Hidrográfica del Ebro.
[16] Manuel Calderón, Memorias de un marino vasco, pp. 158-159.
[17] José Manuel Martínez Bande (La batalla de Teruel, p. 24) recoge este párrafo de la decisión del Generalísimo el 28-XI-37 de operar sobre Madrid ese invierno:
“Retrasos sufridos en la organización y armamento de las Divisiones que combatieron en el Norte, como también la necesidad de tener a punto de empleo las nuevas baterías, aconsejan aprovechar el tiempo, realizando una operación que acreciente nuestra superioridad, causando al enemigo un desastre moral y material, resolviendo situaciones tácticas duras y recuperando un crecido número de tropas de las empeñadas en los frentes, que aumenten nuestra capacidad ofensiva”. Las cursivas son nuestras; Martínez Bande apostilla a continuación: “Es decir, que la decisión sobre Madrid tiene un mero carácter circunstancial: la capital de España ya no es un objetivo estratégico, y éste –es decir, el gran objetivo capaz de tener un carácter fundamental, quizá resolutivo– no es aquella capital, sino, aunque no se diga en la decisión, el tan repetido valle del Ebro”.
[18] https://ojoaltren.wordpress.com/2017/04/22/la-autocaravana-de-franco-o-como-construirse-una-con-retales-de-un-camion-y-un-tren/
https://desguacemotocoche.blogspot.com/2012/11/la-coleccion-de-coches-de-la-casa-real.html
https://www.vialibre-ffe.com/noticias.asp?not=10160
https://www.forotrenes.com/foro/viewtopic.php?f=9&t=13368&start=480
“El ‘Terminus’ de Franco” en La Guerra Civil, mes a mes, tomo 29 (septiembre 1938), pp. 178-179.
[19] Lojendio opina que se movió poco de una vía muerta de la estación de Zaragoza (p. 445), llamada Delicias, pero lo vuelve a mencionar en la campaña de Cataluña (p. 539). En el libro publicado para el Diario de operaciones de Varela, este ‘Pullmantur’ aparece con ocasión de la batalla de Teruel, en la estación de Monreal del Campo, explícitamente en las anotaciones de los días 21-I y 26-I, aunque hay más referencias al puesto de mando de Dávila en esa población y estación de ferrocarril (vid. pp. 337 y 339).
[20] Manuel Calderón, Memorias de un marino vasco, pp. 168-171.
[21] Con exactitud, en Medinaceli no hubo nunca un Parador Nacional, sino un Albergue Nacional de Carretera (1935-1972), más tarde privatizado y hoy abandonado.
[22] Mi vida junto a Franco, p. 248. En Monreal del Campo Franco se entrevistó con Dávila y asumió la gravedad de la situación en el sector turolense (Vid. Rafael Dávila Álvarez, La Guerra Civil en el Norte, p. 340).
[23] Vid. Luis María de Lojendio, Operaciones militares de la guerra de España, p. 369.
[24] A la división 81 siguieron muchas otras unidades sueltas, la constitución de un ‘Ejército de operaciones de Teruel’ al mando de Aranda (17-XII) y el envío de las divisiones 62 y 82 el día 20-XII.
[25] Jesús N. Núñez Calvo, General Varela. Diario de operaciones 1936-1939, pp. 271-272.
[26] Mi vida junto a Franco, p. 248.
[27] La Hoja de servicios y las memorias de Franco Salgado se contradicen acerca del momento del previo regreso a Burgos. Aquí seguimos la Hoja de servicios, más próxima a los hechos, en tanto que las memorias están cargadas de intención apologética: “Desde Burgos Franco podía tomar con más eficacia las medidas pertinentes para enviar a nuestros frentes cirujanos y material sanitario”. Pero, sin la gran nevada, la liberación estaba a punto de culminarse y no se entiende que abandonara el frente justo antes de ella para que le sorprendiera la noticia del gran temporal en Burgos.
[28] Mi vida junto a Franco, p. 250.
[29] Jesús N. Núñez Calvo, General Varela. Diario de operaciones 1936-1939, p. 331.
[30] Luis María de Lojendio, Operaciones militares de la guerra de España, p. 393.
[31] José Manuel Martínez Bande, La batalla de Teruel, p. 187.
[32] José Manuel Martínez Bande, La llegada al mar, p. 25. En Zaragoza tenía su sede el Cuartel General del Ejército del Norte. Al parecer, Términus-Pedrola no estaba habilitado todavía.
[33] No es exacto: los días 7 y 9 por la mañana, el Caudillo había asistido a las sesiones ordinarias del Consejo Nacional de FET y de las JONS, que tenían por objeto la aprobación de Fuero del Trabajo y tuvieron lugar en el ayuntamiento burgalés. [F 100]
