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En su Hoja de servicios, Franco Salgado se refiere por primera vez a Pedrola el 11 de marzo de 1938:
“Del veintiséis al ocho de marzo en Burgos, prestando el cometido y servicios de su cargo. El día nueve de este mes salió para el frente de Teruel hasta el día once, en que regresó a Términus (Pedrola)”.
En realidad, no ha sido así: el 9-III pernocta ya en Pedrola y desde allí van a tener lugar las salidas radiales a los frentes de Aragón y aquéllos en los que éste se transforma: Levante y Cataluña. Ni una sola vez vuelve Franco a los frentes secundarios del Centro y Sur. La guerra se va a decidir exclusivamente en el valle del Ebro.
De Términus en Pedrola nos ha dejado Lojendio esta página de semblanza[1]:
“La vida de Pedrola fue admirable por cuanto tuvo de sencillez, austeridad y labor intensa. Una vida que por su valor ejemplar debía ser más conocida de la generalidad de los españoles. Acompañaban, como siempre, al Generalísimo, su Secretario y Jefe Militar de la Residencia, coronel Franco, el jefe de su Asesoría Jurídica, teniente coronel [Lorenzo Martínez] Fuset, el Jefe de la Sección de Operaciones de su Estado Mayor, teniente coronel Barroso, el de la Sección Cartográfica, comandante Medrano, sus ayudantes, teniente coronel Díaz-Varela y comandantes Martínez Maza y duque de Pinohermoso, el enlace de Aviación comandante Juste, el cronista oficial, ‘Tebib Arrumi’, y el capellán D. José María Bulart. Dos capitanes de escolta –Torres y Cano[2]– y servicios muy reducidos y concretos.
“Parece mentira que así, con un séquito tan limitado que sumaba escasamente las diez personas, se haya podido realizar la amplísima labor que se llevó a cabo en aquel puesto de mando. Desde el Generalísimo hasta todos sus colaboradores, nadie se eximía del servicio continuo y constante, sin turno ni descanso”. [F 101]
No cabe ninguna duda de la austeridad de nuestro personaje, y no es por ahí por donde se le ha atacado, sino por lo extremadamente exiguo, cerrado y familiar de su círculo íntimo. De ello nos ocuparemos al cerrar este libro.
El siguiente año (marzo de 1938 a marzo de 1939) es el de las grandes campañas de Aragón, Levante y Cataluña, con el largo interludio de la batalla del Ebro. La información de la Hoja de servicios de Franco Salgado es muy pobre en datos geográficos concretos[3], y seguimos a Medrano y Martínez Maza.
El itinerario de Franco en el último año de guerra debe interpretarse desde una nueva polaridad doble: la dirección militar y la gestión política.
La dirección militar y la jefatura suprema actúan desde el Cuartel General, ‘Términus’. Éste, a su vez, se desdobla en una sede fija, Pedrola, y una sede móvil avanzada, que tuvo dos emplazamientos principales: Alcañiz para la batalla del Ebro y Raimat para dirigir el avance por Cataluña.
Pero en febrero de 1938 Franco ha establecido, por ley de Organización de la Administración Central del Estado (30-I-1938), un Gobierno y ha nombrado a sus primeros titulares al día siguiente.
A partir de entonces los movimientos de Franco se articulan en dos direcciones: desde su Cuartel General a los frentes (sea en visitas de una jornada u ocupando el puesto de mando móvil destacado) y desde su Cuartel General a la capital burgalesa.
Burgos, capital de la España Nacional
Esta mención suscita una mínima digresión previa sobre la capitalidad del bando nacional.
En tanto que unión moderna de reinos medievales[4], España en su conjunto precisó dotarse de una capital y Felipe II adoptó Madrid (1559) por criterios modernos de centralidad, que asegurara una administración más fácil[5].
Salvado el paréntesis vallisoletano (1601-1606), Madrid consolidó enseguida su posición porque llenaba una función necesaria. Su única contraindicación es no ser puerto de mar, pero nuestra península, pese a depender del mar, es muy maciza y las comunicaciones marítimas no son relevantes para su tráfico interno.
Los trastornos de la Edad Contemporánea sí han afectado reiteradamente a la capitalidad madrileña.
––– Los invasores napoleónicos detentaron Madrid la mayor parte de la Guerra de Independencia, y la resistencia improvisada, agrupada en juntas, Junta Suprema Central, Regencia y Cortes alzó como capitales provisionales Sevilla (XII-1808 / I-1810) y Cádiz (1810-1813).
––– Tras el triunfo del golpe liberal de Riego, la resistencia realista fue generalizada, e incluso intentó establecer en la Seo de Urgel una capitalidad alternativa para su Regencia, que resultó efímera[6]. Cuando la insurrección fue apoyada por la expedición francesa del duque de Angulema los liberales se replegaron, llevando consigo al rey, nuevamente a Sevilla y Cádiz[7].
––– Las guerras carlistas fueron guerras civiles extraordinariamente largas, en las que aquéllos, pese a no conseguir el apoyo de ninguna unidad militar precedente, ni el dominio de ninguna capital de provincia, lograron unos territorios liberados mínimos pero estables y ofrecieron como cortes a sus itinerantes reyes, algunas temporadas, poblaciones como Oñate o Estella.
––– La Guerra Civil por antonomasia, al convertir Madrid en línea de frente durante dos años y medio, hizo que los dos bandos erigieran capitales alternativas.
*** El Gobierno republicano abandonó Madrid, con urgencia y sin formalidad, para establecerse en Valencia (XI-36) y más adelante trasladó su residencia oficial a Barcelona (Decreto de 28-X-37, sin exposición de motivos). Esta última elección se entiende peor: al fin y al cabo, Valencia se encontraba equidistante de Barcelona, Madrid y los frentes andaluces; de Barcelona sólo se aprecia que poseía la ventaja de la proximidad a la frontera (por la llegada de armas y también la posibilidad de huida) y, además, de reforzar el control sobre la díscola Generalitat con sus veleidades soberanistas.
*** Los nacionales fijaron su capitalidad tempranamente en Burgos y la mantuvieron allí hasta seis meses después de concluida la guerra.
Por motivos políticos, estas capitales provisionales de la España partida han recibido un tratamiento totalmente dispar. Desde una perspectiva histórica, lo lógico sería estudiar en conjunto y en contraste ese fenómeno de las capitalidades, republicana y nacional, fuera de Madrid. Pero la politización sectaria fuerza la historia, sometiéndola a marcos totalmente deformantes.
De este modo
––– La capitalidad republicana de Valencia (menos de un año) ha sido objeto señalado de estudios y conmemoraciones, en los que no faltaba la intención política de apologética de la II República –y promoción de la III–)
––– Que Barcelona fuera sede del gobierno de la República por más de un año no ha sido objeto de un tratamiento semejante: por motivos políticos nacionalistas no interesa divulgar que España tuviera por capital Barcelona, ya que se trata generalizadamente de inculcar la idea de España como algo totalmente ajeno a Cataluña, obviar que la división fratricida afectó a los catalanes y sugerir que la guerra enfrentó a ‘Espanya contra Catalunya’[8].
––– En Burgos nadie se ha atrevido a reivindicar como gloria de la patria chica haber sido capital de España durante toda la guerra, de principio a fin y otros seis meses más. Se trata de plegarse a otro interés político: una férrea damnatio memoriae de cuanto ataña a los nacionales; hay que descalificar, arrancando del pasado, cuanto no sean izquierdas y extremas izquierdas.
El mejor ejemplo de cuanto acabamos de decir son dos estudios académicos: el de la capitalidad burgalesa dedica más de la cuarta parte de su extensión (pp. 211-295) a la represión nacional, en tanto que el libro dedicado a Valencia en la República despacha con dos páginas, de las 92 que dedica a la capitalidad y la guerra, la represión republicana que en ella tuvo efecto[9]: y lo hace con párrafos vagos y exculpatorios, en los que ni siquiera aparece una cuantificación aproximada[10] y en los que se reitera –tres párrafos de un total de nueve– que la represión la provocaban los nacionales, pero que disminuía y seguía disminuyendo[11]. Entresacamos literalmente:
“Durante los primeros meses de guerra se desatará la violencia. Las noticias que llegan de los territorios ocupados por los golpistas son terribles. La represión formó parte, desde el primer momento, de la estrategia diseñada por los sublevados para alcanzar el poder, el terror será el instrumento utilizado para evitar la resistencia.
“En la zona republicana se vive una gran tensión; partidarios del golpismo, militares facciosos, militantes de organizaciones derechistas, algunos patronos, sacerdotes y miembros de órdenes religiosas, comúnmente asociados a la derecha, serán declarados enemigos, algunos de ellos fueron encarcelados, y asesinados los que corrieron peor suerte. Se asaltan y queman iglesias, se ocupan propiedades y palacetes. No sólo hubo violencia política: las circunstancias dan pie a venganzas y pillaje. Fue notoria en aquellos días las fechorías de grupos incontrolados que, al margen de las organizaciones antifascistas, protagonizaron asesinatos, paseos, ajustes de cuenta o extorsiones económicas”.
[…]“Con el avance de la contienda, el Gobierno republicano logra cierto control de la situación, disminuyendo la violencia indiscriminada en la ciudad”
[…]“Poco a poco irá restableciéndose una relativa normalidad […] y fueron desapareciendo las bandas armadas y los grupos incontrolados”
[…]“Con los gobiernos de Largo Caballero […] el papel de los comités va perdiendo importancia”
[…]“No obstante, ante la presencia de una ‘Quinta Columna’ hostil, que provoca sabotajes y pasa información al enemigo, se habilitan lugares de detención y checas”
De las víctimas perpetradas por los republicanos (en número mayor que las cifras más elevadas atribuidas a los nacionales en Burgos) ni nombres, ni circunstancias, ni cantidad global siquiera, menos aún su desglose para mujeres o clérigos[12]. Esta comparación –obligada– entre las dos capitales resume todo lo que la campaña de ‘memoria histórica’ pretende verdaderamente en su maniqueísmo.
Burgos era en 1936 una pequeña ciudad de menos de 40.000 habitantes: la mitad que Valladolid, San Sebastián o Córdoba, por no compararla con Sevilla o Zaragoza, las ‘grandes’ ciudades de la zona nacional original.
Como sede de poder civil poseía su Ayuntamiento, Diputación Provincial y Gobierno Civil. No tenía Universidad, pero sí Audiencia Territorial. Y su sede episcopal tenía la categoría de arzobispado.
Militarmente era sede de la 6ª División Orgánica (que se extendía a Palencia, Santander, las tres Provincias Vascongadas, Logroño y Navarra). Tenía, por consiguiente, una Capitanía y una notable guarnición compuesta por tres regimientos: el ‘San Marcial’ nº 22 de Infantería, el ‘España’ nº 5 de Caballería y el nº 11 de Artillería Ligera. También era cabecera del 12º Tercio de la Guardia Civil, que abarcaba Logroño y Palencia con la propia provincia (2, 2 y 4 compañías respectivamente). Además de Servicios y dependencias, claro está.
La 6ª División era aquélla que sublevaba directamente Mola (aunque desde Pamplona) y naturalmente acogió la Junta de Defensa Nacional. En aquel momento, incomunicada la extensión nacional del norte de España de los islotes del Sur, se encontraba equidistante de Madrid, Zaragoza y la frontera de Irún y constituía una elección más que razonable. Por este último motivo Burgos se convirtió en la capital de la España Nacional y siguió siéndolo hasta octubre de 1939[13].
El problema surgió cuando la simplicísima Junta Técnica del Estado[14] se fue desarrollando, hasta sustituirla un Gobierno compuesto por once ministros además del propio Franco.
La Junta Técnica del Estado (el nombre guardaba paralelismo con la Junta de Defensa Nacional) fue instituida por Ley de Franco con fecha del mismo día 1-X-36 con siete ‘comisiones’ y funcionaba en la burgalesa ‘Casa del Cordón’. La presidencia de las distintas comisiones fue ejercida por civiles de específica competencia técnica y nula relevancia política; sólo Amado, presidente de Hacienda, fue conservado en el Gobierno formal que sucedió a la Junta Técnica en la misma competencia; los dos presidentes sucesivos de la Junta, generales Dávila y Jordana, también pasaron al primer gobierno.
La sucesiva organización de los máximos colaboradores civiles de Franco merece exponerse en un cuadro:
| JUNTA TÉCNICA DEL ESTADO | GOBIERNO | ||
| Secretaría General
del Jefe del Estado |
Nicolás Franco Bahamonde | ||
| Presidente | Fidel Dávila Arrondo
(relevo en 3-VI-37) Francisco Gómez-Jordana |
Presidente | Francisco Franco |
| Secretaría de Relaciones Exteriores | Francisco Serrat y Bonastre | Exteriores y
Vicepresidente |
Francisco Gómez-Jordana |
| Justicia | José Cortés López | Justicia | Tomás Domínguez Arévalo
(conde de Rodezno) |
| Secretaría de Guerra | Germán Gil y Yuste | Defensa Nacional | Fidel Dávila Arrondo |
| Gobierno General | Francisco Fermoso Blanco
Luis Valdés Cavanilles |
Orden Público | Severiano Martínez Anido |
| Interior | Ramón Serrano Suñer | ||
| Hacienda | Andrés Amado y Reygondaud | Hacienda | Andrés Amado y Reygondaud |
| Industria, Comercio y Abastos | Joaquín Bau Nolla | Industria y Comercio | Juan Antonio Suances |
| Agricultura y Trabajo agrícola | Eufemio Olmedo Ortega | Agricultura | Raimundo Fernández-Cuesta |
| Cultura y Enseñanza | José María Pemán y Pemartín | Educación Nacional | Pedro Sáinz Rodríguez |
| Obras Públicas y Comunicaciones | Mauro Serret y Mirete | Obras Públicas | Alfonso Peña Boeuf |
| Trabajo | Alejandro Gallo Artacho | Organización y Acción Sindical | Pedro Gonzalez-Bueno y Bocos |
Establecer en Burgos once ministerios, además de la residencia del Generalísimo, Jefe del Estado y del Gobierno (en el Palacio de la Isla) y su Estado Mayor (en el Colegio de las Damas Negras), doblado por el Estado Mayor de la Armada (Escuela Normal)[15] era imposible. Se recurrió, por estricta necesidad, a un expediente de distribución de ministerios por otras ciudades, una capitalidad repartida que no ha sido estudiada, pese a que sería una experiencia interesante que considerar en época de mayores facilidades de viajes, trasportes y comunicaciones.
Franco y cuatro ministerios tenían su sede en Burgos. Otros seis la tenían fuera: 2 en Vitoria, 2 en Santander, 1 en Bilbao y 1 en Valladolid.
Los ministerios, sus titulares y sus sedes quedaron establecidos de la siguiente manera:
| Presidente | Francisco Franco | Burgos | Palacio de la Isla |
| Cuartel General | Burgos | Colegio Niño Jesús (Damas Negras) | |
| E. M. Armada | Juan Cervera Valderrama | Burgos | Escuela Normal (C/ San Pablo, 16) |
| Exteriores y Vicepresidente | Francisco Gómez-Jordana | Burgos | Palacio del Condestable
(“Casa del Cordón”) |
| Justicia | Tomás Domínguez Arévalo (conde de Rodezno) | Vitoria | Oficinas técnicas de la Diputación (Pza. Provincia) |
| Defensa Nacional | Fidel Dávila | Burgos | Salón de Recreo (Teatro Principal) |
| Orden Público | Severiano Martínez Anido | Valladolid | Acera de Recoletos, 5 (?) |
| Interior | Ramón Serrano Suñer | Burgos | Gobierno Civil |
| Hacienda | Andrés Amado | Burgos | Palacio de la Audiencia |
| Industria y Comercio | Juan Antonio Suances | Bilbao | Diputación Provincial |
| Agricultura | Raimundo Fernández-Cuesta | Burgos | Ayuntamiento |
| Educación Nacional | Pedro Sáinz Rodríguez | Vitoria | Escuela de Artes y Oficios |
| Obras Públicas | Alfonso Peña Boeuf | Santander | Últimos dos pisos de la Delegación de Hacienda |
| Organización y Acción Sindical | Pedro Gonzalez-Bueno y Bocos | Santander | Parte de la Diputación Provincial, en Puerto Chico |
Al respecto, es de subrayar que en los planes iniciales sólo se contaba con repartir los ministerios entre Burgos y Valladolid. ABC de Sevilla publicó (3-II-38, p. 8), al informar de la jura de los nuevos ministros, el siguiente suelto:
“Interrogado el señor Serrano Suñer acerca de los lugares en que se instalarán los ministerios, dijo que en Burgos quedarán la Presidencia, Vicepresidencia, Asuntos Exteriores, Defensa Nacional, Interior, Hacienda, Industria y Acción Sindical, y en Valladolid, Justicia, Orden Público, Educación Nacional, Obras Públicas y Agricultura”.
Sabemos que en Valladolid Serrano Suñer tomó posesión del Gobierno General del Estado (6-II-38), que enseguida debió preferir permanecer junto a Franco, y que allí falleció el ministro Martínez Anido (en 24-XII-38). La relación anterior refleja la distribución definitiva.
Como consecuencia de ella, el despacho del alcalde y los plenos municipales quedaron desplazados al Círculo de la Unión en el Paseo del Espolón. [F 102]
Hasta el 1º de abril de 1939, el Gobierno de Franco celebró consejo de ministros al menos 39 veces. Todas presididas por el propio Caudillo, salvo una reunión de trabajo –que no consejo de ministros– inicial[16].
Entre Pedrola y Burgos hay –en línea recta– 215 km. Tan sólo la ida y vuelta a esos consejos de ministros habría supuesto más de 8.000 kilómetros de viajes en 40 jornadas (que a su vez son el diez por ciento de los días del plazo contemplado): mucho más de lo ahorrado con al instalar ‘Terminus’ sobre ruedas y evitarse diarios desplazamientos de larga distancia a los frentes.
En la realidad no debieron llegar a tantos, porque se nos dice que en ocasiones se celebraron consejos de ministros en Pedrola (en Burgos no tenían lugar en La Isla, sino en la casi inmediata sede del Cuartel General, colegio del Niño Jesús o ‘de las Damas Negras’). En cualquier caso, Franco se sometió a un viajar continuo sin detrimento de su polifacética labor.
Para introducir orden, los entreverados movimientos de Franco se pueden clasificar en tres grupos:
––– Supervisión permanente de los frentes;
––– Atención, algo menos que semanal, a la institucionalización y gobernación del Nuevo Estado;
––– Otras actividades de retaguardia, que son las menos numerosas.
La supervisión de los frentes
La presencia de Franco en los frentes, visitando a unos u otros mandos subordinados es la más difícil de seguir, porque se acogen al secreto militar, no aparecen en la prensa y Franco Salgado deja en su Hoja de servicios referencias muy vagas, con omisiones importantes. Afortunadamente, acuden en nuestro auxilio las Hojas de servicios de sus otros ayudantes y colaboradores.
La campaña de Aragón
Para la ofensiva de Aragón, Franco Salgado alude a viajes “casi a diario” a los frentes de la provincia de Zaragoza, pero sitúa a Franco en muy pocos lugares concretos. Hagámoslo nosotros:
––– 10-III-38. Se le sitúa en Bádenas (provincia de Teruel, de ahí la afirmación de Franco Salgado), que se nos dice tomada ese día. Se trata del sector en que opera la 1ª división de Navarra.
––– 11-III-38. Se persona en Fonfría (también Teruel), donde se encuentra el cuartel general del CTV.
––– El 13-III-38 visita Belchite, la heroica población que se desistió de socorrer siete meses antes. Menudean las fotografías tomadas allí, donde dirige una arenga en regla a una numerosa tropa. [F 103]
––– El 14-III-38, según Martínez Maza, viaja a Daroca, que está en la retaguardia de la línea inicial. ¿Quizá simplemente es su lugar de pernocta en el Términus ferroviario? No explica más.
––– El 16-III-38 visita en su cuartel general al último cuerpo de ejército operante en ese momento: el de Galicia de Aranda, situado en Vivel del Río Martín.
––– La noche del 22/23-III-38 (22:00) se produce el paso del Ebro por el meandro de Quinto: el cuerpo de ejército marroquí, al Sur del Ebro y sin frente hacia el Este, va a contribuir al derrumbamiento del ejército del Este republicano al Norte del Ebro, tomándolo de revés, para luego marchar en flecha hacia Lérida. Sin duda, Franco contempló ese día el paso, lo que no nos consta es si veló esa noche, o llegó ya por la mañana.
––– Torres sitúa el 24-III a Franco compareciendo en el sector oscense en que operaba Solchaga y pernoctando luego en el Bocal de Fontellas (Tudela). Lo indicamos, pero no lo seguimos, puesto que Medrano sitúa a Franco simplemente en Pedrola.
Tras un viaje a Burgos, se señalan tres nuevos viajes de seguimiento del avance por Aragón:
––– El 29-III, al puesto de mando de Solchaga en Barbastro.
––– El 31-III, está en Fraga atento al paso del Cinca por Yagüe.
––– Y el 1-IV se acerca por Alcañiz hasta Caspe.
Después realiza un nuevo viaje a Burgos para presidir el consejo de ministros… y no nos constan nuevos viajes al frente, ni a Lérida, ni al Mediterráneo, los dos puntos finales de la victoriosa campaña. No cabe sino especular sobre viajes omitidos, o que por la buena marcha no considerara necesaria su presencia, o que el Términus ferroviario no podía todavía circular hasta un punto avanzado conveniente.
Con viajes a Burgos intercalados, Franco Salgado indica varias estancias en el ‘Cuartel General de campaña’ entre los días 7 y 20 de abril, 23 de abril y 2 de mayo o 5 y 30 de este mes. Parece que debe referirse a Pedrola, pero debe anotarse que Martínez Maza coloca el 16 de abril un viaje a Zuera, al Norte de Zaragoza. ¿Una visita de un sector por el que se produjo la ruptura?
La campaña del Maestrazgo (o de Levante)
Sin transición, la campaña de Aragón se convirtió en avance penoso por el Maestrazgo y la velocidad fue sustituida por una progresión muy lenta. Es otra de las decisiones discutidas de Franco, y que sin duda prolongó la guerra… si el avance de Lérida a Barcelona hubiera sido tan rápido como se lo prometía Yagüe, lo que no pasa de futurible.
Hoy se hace menos hincapié en este asunto, pues se conoce que es verdad que en ese momento (bajo la impresión del Anschluss, 12-III) el gobierno francés sopesó la intervención directa de su ejército para evitar que un aliado de Alemania se situara en su frontera meridional. Y también hay que anotar que la derivación al Maestrazgo se había contemplado en la Instrucción general de 14-III como una explotación lateral del éxito que había de ser la llegada al mar, estableciéndose en la línea Teruel-Sagunto[17].
Con todos estos antecedentes, extraña que no sepamos que Franco se acercara a este frente en más de dos meses de operaciones. Sólo nos constan visitas al cuartel general del Ejército del Norte los días 9 y 21 de mayo[18]. En cambio, el 18-V se hace presente en el ‘sector de Monzón’, indicado así con falta de precisión notable[19]; probablemente visitara la cabeza de puente de Balaguer, cuya ocupación había dado lugar a combates mayores que los anteriores y sería objeto de una áspera y sangrienta disputa diez días después. [F 106]
Parece que Franco considerara esos meses más importante su tarea como jefe del conjunto que la atención al punto concreto de la acción, que fue cambiando repetidamente, y que confiaba en sus mandos subordinados para que el avance prosiguiera.
La visita al frente levantino se produce por fin el primer día de junio: el 30 de mayo pernocta en Puig Moreno, más exactamente en su ‘Términus’ ferroviario detenido en la vía entonces existente y hoy levantada. Al día siguiente, por Morella, donde se entrevistó con Aranda, alcanzó Vinaroz, y allí revistó a una representación de la Flota amarrada en su pequeño puerto[20]; [F 104] regresó a dormir a Puig Moreno (31-V). El día 1-VI retornó a Pedrola, pasando primero por las proximidades del frente (Ejulve – Monteagudo – Cedrillas – Montalbán) hasta Teruel, entrevistándose en Cedrillas con Varela, jefe del cuerpo de ejército de Castilla[21].
El resto de junio, y también la mayor parte de julio, su equipo de ayudantes y colaboradores no registra otros desplazamientos de Pedrola que a Burgos. Solamente el 14-VII se persona en las operaciones del frente de Levante, a los dos meses y medio de comenzadas. La razón se encuentra en el desencadenamiento de la ofensiva sobre Sagunto y Valencia que se entiende como definitiva.
La prevista convergencia inicial de sólo los cuerpos de ejército de Galicia y Castilla (si bien con 4 y 7 divisiones respectivamente) había encontrado una resistencia fortísima por la complejidad del relieve y la superioridad numérica de la defensa, acrecida con reservas.
El cuerpo de ejército de Galicia (Aranda), que avanzaba por el litoral se enfrentaba a alineaciones montañosas transversales, que sólo podían ser envueltas desde su cabecera en el interior. Ante la sierra de Espadán, muy fortificada como parte de la ‘Línea XYZ’, quedó definitivamente detenido los días 18/22-VII.
Para esas fechas el Ejército de Levante republicano ponía en línea 21 divisiones, organizadas en 7cuerpos de ejército. Franco por su parte, había tenido que ir incrementando sus efectivos, creando una Agrupación de Enlace, luego el cuerpo de ejército del Turia y, finalmente recurriendo al CTV[22]. Había sido prudente en la elección del objetivo por motivos internacionales; en cambio, subestimó al adversario e inició la maniobra con fuerzas demasiado cortas.
Es en este momento (repetimos: 14-VII) cuando Franco se persona en el frente que Franco Salgado califica ‘de Teruel’, de un modo exacto geográficamente, pero históricamente engañoso[23]: nada tiene ya que ver con la batalla de Teruel, sino que se trata del punto de partida para el envolvimiento de la sierra de Espadán desde las cabeceras de los ríos Mijares y Palancia, el cual contempla como objetivo Valencia y toda la parte plana de su provincia.
La ruptura se había iniciado el día 13, después se redujo con éxito la bolsa de Rubielos, y las tropas nacionales avanzaron hasta tomar contacto con las posiciones de la línea XYZ. Justo en ese momento se detuvo el ataque nacional y no llegó a haber ningún ataque a ellas ante Viver, y menos aún fracasado o reiteradamente fracasado, como lo habían sido los ataques contemporáneos de Aranda.
El ejército republicano del Ebro había cruzado el río que le daba nombre. Franco, que consideraba bien encauzadas las operaciones, proseguía una estancia en Burgos más prolongada de lo habitual por el segundo aniversario del Alzamiento.
La larga batalla del Ebro
Desde el 25 de julio, en que los republicanos pasan el río en fuerza y consiguiendo relativa sorpresa, hasta el 16 de noviembre, en que lo repasa su último contingente, se prolonga la batalla del Ebro, que es la más larga de la guerra y muy personal de Franco, puesto que se entabló y libró contra el parecer de la mayoría de sus consejeros.
El Ebro, ¿Verdún de Franco?
Varias decisiones estratégicas se le han discutido a Franco en la conducción de su Guerra de Liberación.
Ya vimos la del desvío a Toledo, y mencionamos la continuada reiteración de esfuerzos sobre Madrid. Una vez decidida la liquidación del frente Norte, impera la aprobación de sus decisiones, tanto en esa elección como en acudir a Brunete y en no hacerlo a Belchite. Posteriormente, en cambio, tampoco se critica acerbamente ni la coyuntural segunda batalla de Guadalajara –no realizada–, ni su desvío a Teruel, si no es por su demora. La ofensiva de Aragón goza de la general estima, como la más lograda maniobra en avance, destrucción de fuerzas y objetivo estratégico alcanzado: la división de la zona enemiga.
Después, sólo restan dos opciones estratégicas que se hayan discutido al Generalísimo de los nacionales por los críticos posteriores y aun por sus colaboradores de entonces: la marcha hacia Valencia en lugar de a Barcelona, en abril de 1938, y la decisión de dar la batalla en el Ebro en vez de limitarse a contener al enemigo y recuperar su iniciativa en el punto anterior (hacia Valencia) o en Lérida.
Al final, bien parece –lo esté o no– lo que bien acaba, pero la batalla del Ebro ha sido tremendamente criticada, pese a que Franco se manifestó siempre contento de haberla dado.
De nuevo, la comparación permite entender las cosas cuando se las observa en su contexto y se las coteja con las análogas. Pareciera que el Ebro fuera una elección de Franco comparable a la carnicería de Verdún, por lo menos atendiendo a la forma en que se narra.
Sin embargo, pese a unas dinámicas parecidas en su desarrollo (frontal y de desgaste) se trata de batallas muy diferentes en planteamiento y desenlace, además de en su magnitud absoluta. Examinémoslo.
Propósito:
El Estado Mayor del Káiser planteó deliberadamente su ataque (21-II-1916) como una batalla de usura, para destruir al enemigo material y moralmente, ‘desangrar a Francia’, por la falta de superioridad suficiente para conseguir la victoria de otro modo. Pensaba hacer que las bajas francesas, con los medios de destrucción acopiados, fueran muy superiores a las propias. Los franceses aceptaron la batalla para no ceder un terreno vital y simbólico al enemigo, lo cual era la tónica general de aquella guerra en el frente occidental desde hacía año y medio, tras las batallas del Marne y el Aisne (IX-1914) en que concluyeron los movimientos de avance y contraataque.
Por el contrario, en el Ebro la iniciativa fue republicana, no de Franco, y el objetivo estratégico era fundamentalmente diversivo, pues no había objetivos intrínsecos en el territorio a conquistar, ni más allá de él, salvo en el caso de una hipotética explotación favorabilísima[24].
Franco aceptó la batalla por cuanto no tenía reservas suficientes para realizar varios esfuerzos principales simultáneos, es decir, para contener el ataque de Modesto y proseguir sus avances en curso hacia Valencia y hacia Almadén. Sus objetivos se convirtieron en castigar moral (recuperación del terreno perdido) y materialmente al ejército del Ebro atacante, aprovechando la desventaja táctica de aquél, con un río a la espalda, y su desventaja estratégica de menores reservas humanas en la región catalana que en la Centro-Sur. La batalla de usura no fue la primera intención de Franco, aunque la acción luego derivara hacia mostrar ese aspecto.
Dimensiones y magnitud:
Las diferencias entre la Gran Guerra (por entonces se ignoraba que era la Primera de dos guerras Mundiales) y la Guerra de España eran muy grandes en magnitudes absolutas, pero muchísimo mayor en la densidad de las fuerzas implicadas para la longitud de los frentes correspondientes. Sí estaban en proporción con las poblaciones de los contrincantes de cada caso: 70 millones de alemanes y 40 millones de franceses en 1914, frente a 25 millones de españoles en 1936 para sostener a los dos bandos. Una cuarta parte.
En 1916, el frente Occidental se extendía a lo largo de tan sólo unos 720 km, y a fines de ese año se atrincheraban en él 127 divisiones alemanas frente a 168 francesas, inglesas y belgas. En julio de 1938 los frentes españoles se prolongaban, a grandes rasgos, nada menos que unos 1.400+350 km, como mínimo, y cada bando apenas disponía de unas 50 divisiones para cubrirlos. Es decir, unos frentes dos veces y media más largos para menos de la mitad, o un tercio, de efectivos: la densidad de tropas era cinco veces menor como poco.
Las dimensiones de la batalla propiamente dicha fueron más parejas en terreno y nuevamente muy desiguales en hombres y densidad militar.
––– Verdún: El saliente de Verdún apenas medía 45 km de Norte a Sur (de Brabant a Saint Mihiel) y 40 de Oeste a Este (de Avocourt a Buzy). Pero el terreno realmente disputado fue mucho menor: apenas una franja con extremos en Avocourt y Etain (34 km) con una flecha máxima Norte-Sur de 10 km desde Flabas a Fleury. Unos 300 km2 fueron el total de extensión disputada, no toda con la misma intensidad.
La batalla se prolongó a lo largo de diez meses (II/XII-1916), pero, en realidad, los combates se dividieron en tres grandes fases: ataque alemán (hasta VII-16), simultaneidad con la batalla del Somne (iniciada ésta el 24-VI-16, para el desahogo francés), y contraataque final francés (X/XII-16), si bien ya había comenzado en junio.
Los efectivos empeñados sucesivamente ascendieron a un total de 40 divisiones distintas germanas, por unas 70 francesas[25].
––– Ebro: La batalla se libró en la orilla derecha de este río, entre la desembocadura del Segre y la del Canaletas, arco cuyos extremos distaban 50 km de NW a SE –con 85 de desarrollo sobre el río, que los republicanos acortaron a 56 (si bien el ataque inicial incluyó un intento por Amposta, a 30 km más allá de Cherta)–. La profundidad máxima de la bolsa, entre Mora y el Puig Caballé, al Sur de Gandesa, fue de 20 km y el teatro total de los combates alcanzó los 540 km2 de extensión, aunque la zona verdaderamente disputada durante dos meses estuvo reducida a 150 km2.
En cuanto a la duración total, no llegó a la mitad de los 303 días de Verdún: ‘sólo’ 114 (25-VII / 15-XI-38), con sus pausas como en aquélla, la última entre 15 y 29-X-38.
Los efectivos empeñados en este teatro de dimensiones equiparables fueron inferiores cuatro veces cuanto menos: 11 divisiones completas republicanas por 10 divisiones completas nacionales[26].
Igualmente, la gran concentración de tropas y bocas de fuego a escala española (500 piezas nacionales de todos los calibres en la ruptura del 30-X-38) era muy inferior a las implicadas en el Verdún de la Gran Guerra: 1.200 piezas alemanas al iniciar la batalla, que ya eran 1.700 pesadas al comenzar junio, cuando los franceses alineaban 2.700 de todos los calibres. De nuevo, la magnitud de la batalla del Ebro queda en un cuarto, o menos, que la de Verdún.
En cambio, la batalla española superó ampliamente a Verdún en el aspecto aéreo, pese que la lorenesa fuera la primera batalla que prestó atención al dominio del cielo sobre ella, a las tácticas para conseguirlo, y a las concentraciones aéreos masivas. En Verdún se trataba todavía de garantizar la observación aérea propia y de negársela al contrario; en el Ebro, el apoyo aéreo formaba parte normalizada de cada ataque, y los combates diarios y masivos de las dos cazas –para protegerlo o impedirlo– involucraron cantidades muy elevadas de aparatos, comparables a las de veinte años antes, con ser ahora más complejos y caros, y sostenidas por las dos mitades de una potencia media. Aquellos combates diarios condujeron a un desgaste más acusado de la caza republicana.
En cuanto a las bajas, siempre difíciles de establecer y siempre más discutidas aún, Martínez Bande concluye:
“El lector es, en general, amante de los números concretos, rotundos. Démosle gusto aquí, por una vez, bien que parapetándonos tras una montaña de reservas: 60.000 y 70.000 para los ejércitos de Franco y de Vicente Rojo, respectivamente, pero por defecto”[27].
Las cantidades antedichas merecen dos acotaciones:
––– el orden de magnitud de las bajas –insistimos, no de muertos– es la quinta parte que las de Verdún, en consonancia con los efectivos,
––– en este caso las bajas guardan una mayor desproporción: son un 16% superiores para el derrotado; en este aspecto la victoria es mucho más favorable a los nacionales que lo fue a los franceses.
Resultados:
––– La consideración de victoria francesa en Verdún se desprende del fracaso alemán en tomar un objetivo situado apenas a 14 km de las líneas iniciales, de la sangría padecida y de la pérdida final, en un mes, de una extensión considerada como el tercio principal de los avances de cinco meses. Las bajas totales padecidas fueron relativamente parejas, contra la previsión alemana, aunque las francesas, pese a ser vencedoras, fueran algo superiores[28].
––– La batalla del Ebro fue más breve, la victoria nacional más nítida y completa que la francesa (en resultado territorial y en diferencia de bajas[29]) y más decisiva para el resultado de la guerra[30].
Franco había librado –y vencido completamente– una batalla similar a la de Verdún a escala española, pero con mucho más movimiento y maniobra. Geográficamente, estuvo concentrada en un campo de batalla de igual tamaño, pero mucho más accidentado en detrimento suyo; temporalmente, se resolvió en alrededor del 40% de la duración total de aquélla. Si en efectivos y bajas los totales ibéricos corresponden claramente a la cuarta parte de la batalla lorenesa, sin embargo, pueden suscitarse dudas en cuanto a la escala que relaciona una y otra batalla si se integra el tiempo[31].
Puesto que Verdún se consideraba en ese momento (justo antes de la Segunda Guerra Mundial) el punto culminante de la Gran Guerra, se comprende que Franco sintiera orgullo profesional por haber dirigido con éxito una batalla semejante, aunque pocos años después, y de entonces en adelante, aquel sangriento enfrentamiento haya caído en el descrédito de los críticos y teóricos militares.
Togores ha escrito que el Ebro fue “la última de las batallas terrestres de la Primera Guerra Mundial y la primera de las grandes batallas aéreas de la Segunda Guerra Mundial”[32].
Y Verdún era la victoria de Pétain, al que Franco admiraba y apreciaba. Lo había conocido con motivo del desembarco de Alhucemas, lo trató cuando fue embajador en España (1939/40) y se entrevistó con él en Montpellier (13-II-41).
––– Franco realizó una primera visita al sector de Gandesa por Híjar y Alcañiz, en ida y vuelta desde Pedrola (30-VII). Sin embargo, después habría permanecido en dicha población hasta el 14-VIII. Urgía mover refuerzos para la contención y posterior contraofensiva y ese era su papel, que se dirigía desde el cuartel general.
––– En 15-VIII realizó Franco una segunda comparecencia hasta Caspe. Lo cual debe relacionarse con la reciente liquidación de la bolsa Mequinenza-Fayón, más próxima a esa localidad. Pero regresó inmediatamente y marchó a Burgos, como veremos.
––– Su regreso definitivo al frente, y erección del campamento del ‘Términus’ rodante, tuvo lugar después de una inspección del frente que quedó detenido el mes anterior, camino de Segorbe: Sarrión y Barracas (18-VIII)[33]. Sector que sería atacado un mes más tarde. Luego recorrió Rubielos de Mora, Mora de Rubielos, Allepuz, Aliaga, Ejulve y Alcorisa hasta Alcañiz.
‘Términus’ era ahora un campamento levantado en la hondonada de Val de Hueso, un par de kilómetros al norte de Alcañiz[34]. Lógicamente, el Generalísimo no puede situar su sede en primera línea, sino detrás de los cuarteles generales de divisiones, cuerpos y Ejército del Norte, pero para presenciar las operaciones diversos cuarteles generales se reúnen con diferencia de unas docenas de metros en el Coll del Moro, a cuatro kilómetros al oeste de Gandesa. [F 108] Lo cual quiere decir que cada día de la batalla que Franco reside en Términus-Alcañiz, con sólo acudir a Coll del Moro y regresar, recorría 90 km. Y lo hizo más de treinta veces[35].
––– La primera estancia en Términus-Alcañiz dura del 19 al 24 de agosto. Franco llegó de Burgos vía Teruel (sector de Sarrión y Rubielos de Mora, conquistado el mes anterior y que sería objeto de un ataque al mes siguiente)[36]. Los días 20 a 23 no estuvo en Coll del Moro todavía, sino hacia Batea, observando la evolución de la lucha en Villalba de los Arcos. El 25 marchó a Pedrola tras acercarse por la mañana al frente de Prat de Comte al pie de Pándols, que se acababa de intentar conquistar, infructuosamente, en las dos semanas anteriores.
––– Una segunda estadía en Términus-Alcañiz se repite del 1 al 18 de septiembre, procediendo de Pedrola y retornando allí.
––– De nuevo sucede que para Franco Salgado, un tercer periodo en Términus-Alcañiz se habría extendido del 24 de octubre al 2 de noviembre, coincidiendo su estancia con la ruptura definitiva en Cavalls. A su llegada, el día 23, habría presidido, precisamente, la junta de generales en que se terminó diseñando la ofensiva definitiva[37].
Sin embargo, Martínez Maza especifica una presencia más asidua en el frente, pero no continua: al menos los días 15/16-X, 21/22-X y 28-X/1-XI, entreverados con retornos a Pedrola e incluso Burgos para presidir la Junta Política.
––– Finalmente, el día 8-XI realizó una visita hasta Corbera y Gandesa (de nuevo los lugares en que se había combatido) mientras se completaba la retirada republicana, con base y regreso en Pedrola. Ciertamente, existen fotos en Gandesa, que se han fechado el 13-XI, pero no parecen congruentes con su actividad conocida.
La campaña de Cataluña
Para la última batalla de Franco, la ofensiva sobre Cataluña, la superioridad alcanzada es más que suficiente.
De creer a la Hoja de servicios de Franco Salgado, Franco ni siquiera se hizo presente en la ruptura (sucedida el 23-XII-38). Si no se trata de una nueva omisión, Franco no llegó al frente hasta Año Nuevo del 39 por la tarde, estableciéndose inicialmente cerca de Tamarite de Litera, después de haber recorrido el frente de la 40 división entre Torres de Segre y Alcarrás. Desde Tamarite hizo inspecciones radiales[38], retornando el 4 a Pedrola. El día 5 celebró consejo de ministros, probablemente en Pedrola.
La siguiente inspección, el 12-I-39, Términus quedó ya establecido en el castillo de Raimat[39] hasta el término de la campaña. [F 109] De los dos días siguientes (13 y 14-I) consta que Franco quiso visitar la disputada población de Borjas Blancas, cuya conquista (6-I-39) supuso la ruptura definitiva de las líneas republicanas, y al otro día el monasterio de Poblet. En fechas sucesivas el frente (además de ocupar Tarragona el 15) tuvo su centro de gravedad en la conquista de Cervera y el avance hacia Igualada.
Del 19 al 22 regresó a Pedrola; del 23 al 31 tornó a Raimat; volvió a Pedrola entre el 1 y 13 de febrero y, acabada ya la campaña, pero debiendo dislocar el ejército del Norte, estuvo en Raimat los 14 /15 y 19/22 de febrero, estos últimos como escala para acudir a los desfiles de Barcelona y Tarragona.
En realidad, carecería de sentido que Franco se hubiera trasladado de Pedrola a Raimat para permanecer sentado allí, mientras el frente, al avanzar, se alejaba cada vez más de sus ojos. Por el contrario, lo lógico es suponer una docena de aproximaciones al frente de al menos un centenar de kilómetros de recorrido a la ida y a la vuelta, que sumarían unos 1.200 más en número redondos, muy por defecto.
Digamos que las interrupciones de su presencia en Cataluña están motivadas porque los 20-I, 2-II, 9-II y 17-II-39 presidió sendos consejos de ministros, seguramente en Pedrola.
El 20-I, además, también se hizo presente por la mañana en los campos de San Gregorio (Zaragoza), que habían sido de la Academia General Militar.
Allí radicaba la Agrupación de Carros de Combate (hasta X-38 Bandera de Carros de Combate del Tercio) y el capitán de artillería Félix Verdeja, jefe de la compañía de taller, había realizado un prototipo de carro de combate diseñado por él que salvaba los principales defectos de los modelos italianos y alemanes recibidos por los nacionales; por el contrario, aunaba las mejores cualidades de los ‘negrillos’ y del T-26 soviético a un tren de rodadura de su invención, además de anteponer la cámara del motor a la de combate y disminuir la altura, cosas ambas que redundaban en una mayor protección. El diseño propiamente dicho era innovador y las características comparables a los ‘tanques’ de las mayores potencias en esa fecha. Franco pudo contemplar la segunda demostración del carro [F 110], que nunca entraría en producción por la destrucción sufrida por la industria nacional y los inmediatos y enormes avances con que la Guerra Mundial impulsó el arma acorazada.
Se ha repetido que Franco estuvo observando la línea del Llobregat, cuya rápida ruptura acarreó la entrada en Barcelona y la gran y definitiva derrota de los republicanos. Efectivamente, por las fechas estuvo en el frente (¿y a qué otro lugar se dirigiría?) pero no se nos dan más detalles. Si acaso, uno negativo: tampoco quiso apresurarse a entrar en la Ciudad Condal y permitió disfrutar del triunfo inmediato a los generales de los cuerpos de Navarra y Marroquí.
La atención al gobierno de la nación
Las fechas de los consejos de ministros del año que transcurre desde la instalación del Cuartel General en Pedrola hasta la Victoria son las siguientes[40]:
Marzo de 1938: 19 (S) y 25 (V).
Abril: 5 (M) 21/22 (J/V).
Mayo: 3 (M), 12 (J) y 24/26 (M/J)[41].
Junio: 4 (S), 15 (X)[42] y 24 (M).
Julio: 5 (M) y 16 (S).
Agosto: 5 (V) y 27 (S).
Septiembre: 29 (J).
Octubre: 6 (J) y 13 (J).
Noviembre: 10 (J), 17 (J) y 24 (J).
Diciembre: 1 (J), 10 (S), 15 (J), 22 (J) y 29 (J).
Enero de 1939: jueves 5 (J) y 20 (V).
Febrero: 2 (J), 9 (J) y 17 (V).
Marzo: 2 (J), 10 (V), 16 (J) y 24 (V). [Gráfico xx]
El total de consejos celebrados en trece meses fue de 39, lo que hace una periodicidad, alta para las circunstancias, de uno cada diez días; dicho de otro modo, tres cada cuatro semanas. No deben confundirse con las reuniones de la Junta Política, presididas también por Franco, que fueron al menos tres: 4-V, 25-V y 19-X-38[43].
En domingo y lunes no se convocó ninguno; en martes fueron 7; en miércoles, 4; en jueves suman 17; en viernes 6, y 5 en sábado. Prolongaron las sesiones el día siguiente dos de ellos.
Se puede observar que la fijación de las fechas es pragmática, pero tiende a la regularidad. Al principio se pretendió que los consejos se celebraran todos los martes, pero, después, la experiencia los condujo a los jueves (casi la mitad de ellos). La periodicidad semanal no pudo mantenerse por causa de los sucesos en los frentes, o también por viajes que motivaran la ausencia de Franco o de algún otro ministro, como Serrano Súñer.
La mayor perturbación en su regularidad la produjo la batalla del Ebro. De nuestro rastreo se desprende, salvo omisión, que transcurrió más de un mes sin consejos de ministros entre el 27 de agosto y el 29 de septiembre, y casi otro tanto entre el 13 de octubre y el 10 de noviembre
En cuanto al lugar, se ha dicho que se realizaron consejos de ministros en Pedrola además de en Burgos, pero sin mayor precisión[44]. Éstos no fueron tan abundantes como pudiera inferirse.
En realidad, aparte de que, por causa de la guerra, la noticia de todos apareciera fechada en Burgos, de la mayoría sabemos que su fecha se encuentra entre dos viajes de llegada y salida de Burgos atestiguados por nuestras fuentes. De modo que las celebraciones en Pedrola deben reducirse, exactamente, a 7: 5 y 27-VIII-38; 5 y 20-I-39, y los 2, 9 y 17-II-39.
Celebrarlos allí entrañaba montar una docena de comitivas (una por cada ministro) hasta Pedrola y vuelta, en lugar de sólo la de Franco. Y Pedrola estaba todavía más alejada que Burgos para los ministros con sede en otras ciudades. Era, evidentemente, más molesto y complejo, pero no era un capricho de Franco por comodidad. Las fechas indicadas corresponden sólo a las operaciones más intensas y, en 1939, con un frente más distante, ya en tierras catalanas: entonces Pedrola venía a suponer un término medio entre Alcañiz o Raimat, de donde venía Franco, y Burgos.
Pero el gobierno de España imponía también, aunque pocas todavía, obligaciones internacionales. Había visitantes que recibir en busca del apoyo de la opinión y del reconocimiento oficial, y cuando éste llegaba exigía una ceremonia tan solemne como fuera posible.
El 5-III-38 presentaron en Burgos sus cartas credenciales al Caudillo los ministros plenipotenciarios de Guatemala y la Soberana Orden de Malta. [F 111]
Se ha de destacar, la jornada del 24-VI-38 en las que tuvo lugar la presentación de las cartas credenciales de los nuevos embajadores de dos países más importantes para la diplomacia española que los recientes aliados político-militares, Italia y Alemania, con cuyos enviados civiles o uniformados las reuniones eran frecuentes.
Se trataba ahora de Portugal y el Vaticano: la presentación de cartas credenciales por parte del embajador luso, Teotónio Pereira[45] y del nuevo nuncio apostólico, Gaetano Cicognani. [F 112] Esta vez tuvo lugar ya en Burgos. El 23-XI-38 sería el turno del reconocimiento oficial por el Japón, con la presentación de credenciales del embajador Makoto Yano. [F 113] Representantes del Manchukuo lo hicieron el 19-X y 20-XII-38.
A esas alturas, en la España nacional había ya representantes oficiosos de otros países, pero por esa condición no eran recibidos por Franco con solemnidad.
Comparecencias políticas en retaguardia
El nuevo régimen imponía sus conmemoraciones políticas, que también Franco atendió:
––– El 19 de abril, primer aniversario de la Unificación, Franco efectuó un mensaje radiado que fue escuchado en concentraciones del partido único en toda España, destacando la de Sevilla. Lo pronunció ante la concentración multitudinaria en el Campo de la Victoria de Zaragoza y luego visitó brevemente a la Virgen del Pilar. [F 114]
––– Al 18 de Julio, fecha erigida en símbolo de la nueva cruzada, dedicó Franco una docena de días seguidos en la retaguardia.
El 15-VII llegó a Burgos desde Pedrola. El 16 celebró consejo de ministros, pero además recibió la invitación de la Armada a vestir su uniforme como Capitán General de la misma[46].
A las once y media del lunes 18 pronunció un nuevo discurso por Radio Nacional. La celebración en Burgos fue muy singular, pues estando Franco en su residencia de La Isla, no se dirigió en ningún momento a la concentración que se hizo frente a ella: el general López Pinto fue el orador y luego se escuchó el mensaje radiado. Hubo actos y desfiles por toda España, y concentraciones y discursos significativos tuvieron lugar en Sevilla con Pemán y Queipo de Llano, Ceuta con Serrano Suñer y Valladolid con Fernández Cuesta.
El día 19 recibió al líder del Parti Populaire Français, Jacques Doriot[47]. En cuanto a otras informaciones para esas fechas que aparecían firmadas por Ricardo de la Cierva en sus fascículos de 1972, han desaparecido con justicia en la edición de 1986[48].
––– El 16 de agosto, en su residencia de Burgos, Franco recibe a unas niñas marroquíes en viaje por España. El ABC de Sevilla afirma que a la salutación en árabe de una de ellas contestó en igual lengua (algunas palabras, suponemos). [F 115]
El detalle es llamativo, por cuanto no aparece ningún otro motivo por cuya causa Franco se desplazase desde la batalla del Ebro hasta Burgos por dos días, máxime estando en curso el segundo contraataque operativo sobre Pandols, aquel choque especialmente sangriento dentro de una batalla sangrienta, que reveló la firme voluntad de resistencia republicana en la bolsa. Una vez más, de no emerger otros motivos, aparecería el especial cuidado de Franco en brindar atenciones a los marroquíes.
––– Entre septiembre y octubre, Franco Salgado vuelve a situar a Franco durante un periodo de veinte días largos en Burgos, lo cual, en detalle, no es nada preciso, solamente que el 19 de septiembre pernoctó en Pedrola, “donde permaneció hasta el veintiocho, en que fue a Burgos” y que el día 22 de octubre “se trasladó a Términus (Pedrola) y al día siguiente a Términus (Campamento)”.
Lo cierto es que de estas jornadas sabemos bastante más de los lugares en que hizo acto de presencia el Generalísimo, aunque no tengamos certeza de los desplazamientos intermedios. ¿Pernoctó en Pedrola, en Burgos o en otro lugar, con los necesarios desplazamientos?:
En cualquier caso, el día 1º de octubre, segundo aniversario de su exaltación a la Jefatura del Estado, se celebró con un Tedéum en la catedral y recibió el regalo de fajín y bastón de mando con recepción en Capitanía. [F 116]
El domingo 2-X Franco condecoró a algunos de los 10.000 ‘legionarios’ italianos del CTV que se repatriaban[49]. Igualmente, su hija impuso la medalla militar colectiva a la bandera del regimiento San Marcial. [F 117] Lo curioso del caso es que en las noticias de prensa de la época no se hace mención alguna a la localidad en que sucedieron estos hechos. Se ha citado Miranda de Ebro, pero la portada del ABC de 7-X-38 indica Logroño.
Y los días 6 y 13 de ese octubre celebró sendos consejos de ministros.
La indicada celebración del ‘Día del Caudillo’ poseyó una importante y llamativa repercusión sobre zona republicana, en la que vuelve a ser protagonista la vía aérea como en los comienzos de este trabajo, repercusión que no queremos omitir. Se trata de verdaderas operaciones bélicas con todo su riesgo –y alguna baja–, y sin embargo no reflejadas en los partes oficiales de guerra, la prensa nacional presentó como ‘Un gesto generoso del Caudillo’ varios bombardeos con motivo de la fecha ¡con pan![50]. Los cuales produjeron un impacto notabilísimo en la moral enemiga:
El 3-X-38, hacia las 16:00 horas, actuaron sobre Madrid 10 Ju-52 y 18 SM-79 –de tripulaciones españolas–, procedentes Calamocha y Alfamén.
La misma noche (4-X ya, a 00:30) fueron 4 He-59 de Pollensa –éstos de la escuadrilla de hidroaviones de la Legión Cóndor– los que arrojaron 57 sacos con 12.000 panecillos sobre Barcelona.
Alguno de los libros que tratan el tema añaden lanzamiento de panecillos por los hidroaviones de Mallorca sobre Mahón y Palamós el día 5.
El 6-X Alicante recibió por dos veces análogo ‘bombardeo’. En esta ocasión se trató del primer servicio de guerra de 2 aparatos CANT Z-506; uno de ellos, pilotado por Ramón Franco, resultó alcanzado por el fuego antiaéreo; las fuentes republicanas lo atribuyeron, con notable inexactitud, a tres hidroaviones y cinco aparatos terrestres.
Y el 15-X se repitió el lanzamiento sobre Madrid, entre las 14:45 y las 16:05, de 145.000 panecillos a cargo de 18 SM-79 procedentes de Alfamén, llegados en al menos tres grupos de 5 y 6 aviones.
En total se lanzaron unos 400.000 panecillos, unos en sacos y otros envueltos en bolsas impresas con los colores rojigualdas y diversos mensajes[51]. [F 118]
––– El 20 de noviembre, segundo aniversario de la por fin admitida muerte de José Antonio Primo de Rivera, no trajo consigo sino una nueva alocución radiofónica a la noche y unas solemnes exequias en la catedral burgalense al día siguiente[52]. [F 119]
––– En diciembre de 1938, acabada la larga batalla del Ebro y antes de finalizar el año, Franco acude a Santiago de Compostela a celebrar el año jubilar jacobeo[53]. Un testimonio de índole religiosa, como éste, poseía en la retaguardia de la Cruzada un valor mayor que el de un acto político.
El domingo 4-XII era su cumpleaños y en esa fecha estrenó el Pazo de Meirás[54] [F 121] y pisó tierras gallegas por primera vez en la guerra; su visita a Santiago tuvo lugar al día siguiente (5-XII) acompañado de su esposa, y a la salida de la catedral [F 122] recorrió a pie la estrecha Rúa del Villar; luego tornó al Pazo, donde comió y pernoctó. Al regreso de ese viaje (6-XII) se desvió para visitar el monasterio de Sobrado de los Monjes, en ruinas desde la desamortización, y ordenó que se restaurara para instalar allí, inicialmente, un orfelinato.
Por su destino y objeto este viaje constituye una excepción única en el itinerario general de Franco en la guerra.
––– Finalmente, culminada la victoria en Cataluña, que dejaba irremisiblemente decidida la guerra[55], Franco realizó un gesto novedoso, que reflejaba la trascendencia de lo acaecido: se apresuró a organizar un magnífico desfile y a presidirlo personalmente.
Para ello pasó dos noches en Barcelona (casi con seguridad en el palacio de Pedralbes, que había usado Azaña para formalidades de su presidencia):
Llegó en la tarde del 20 y recibió saludos protocolarios.
El 21-II, durante cuatro horas presenció el paso por la Avenida Diagonal[56] de seis divisiones completas, una por cada cuerpo de ejército participante en la campaña. [F 123]
Y el 22 se desplazó en coche a Tarragona y en el puerto embarcó en la torpedera Requeté que actuó como falúa, para abordar el crucero auxiliar Mar Negro: ante él desfilaron 3 cruceros (distintos los tres), 4 destructores, 2 submarinos, 3 cañoneros y 2 minadores (un tercero, el Marte abandonó la línea de fila por avería)[57]. Transbordó luego al Canarias, donde la marinería desfiló ante él y compartió el almuerzo o una copa en la cámara de oficiales. [F 124] Teóricamente, la flota republicana era superior o equivalente (3 cruceros y 9 destructores en servicio[58], más 2 submarinos). De modo que la celebración de la revista implicaba cierto riesgo, pero se trataba de una nueva victoria moral para deprimir la del contrario, oscilante entre el desafío y el menosprecio.
Al finalizar su estancia en el Canarias desembarcó y visitó brevemente la catedral tarraconense. Luego, partió por carretera hacia Lérida.
Para los preparativos de la Ofensiva de la Victoria, Franco vuelve a instalarse en Burgos desde el 26 de febrero, sin levantar del todo[59] el cuartel general de Pedrola.
Por eso, al aeródromo burgalés de Gamonal volarán dos veces los emisarios republicanos de Casado a negociar su rendición (22 y 25-III-39)[60], después de recibir previos mensajes de aquél por diversos conductos.
De todos modos, para la Ofensiva Final, cuyo empuje principal se dirigiría cruzando el Tajo al oeste de Toledo para luego cortar las comunicaciones entre Madrid y Valencia, se había preparado una nueva sede avanzada de Términus en “El Cristo”, entre Oropesa y Arenas de San Pedro, que no se llegó a estrenar. Pensamos si no fuera más bien el Monasterio del Santísimo Cristo de las Misericordias en Calzada de Oropesa (entre Oropesa y Navalmoral de la Mata), lugar idóneo por su situación, en tanto el otro no conseguimos localizarlo[61]. [F 125]
Pero las atenciones internacionales ocupaban mucho del tiempo en Burgos, que se puede entender enumerando sólo algunas de sus conclusiones oficiales: embajadores de Suiza y Polonia se acreditaron el 14-III; el tratado de Amistad con Portugal, firmado el 18-III-39; la presentación de cartas credenciales del mariscal Pétain como embajador de Francia tuvo lugar el 24-III [F 126]; después, la adhesión al Pacto AntiKomintern (27-III) y otro acuerdo inmediato de cooperación con el III Reich (31-III). El embajador inglés, Maurice Peterson, presentó sus cartas credenciales muy poco después (7-IV-39). [F 127] El embajador norteamericano, Alexander W. Weddle, no lo haría hasta el 15-VI-39, a la par que Perú. [F 128]
Y en Burgos retocará y firmará Franco su lacónico y archiconocido parte de la victoria el 1º de Abril[62]. [F 129]
Y ese mismo día, recibirá el espaldarazo del papa Pío XII, que le ha cursado el siguiente telegrama:
“Levantado nuestro corazón al Señor, agradecemos sinceramente con Vuestra Excelencia deseada victoria católica España, hacemos votos porque este queridísimo país, alcanzada la paz, emprenda con rigor sus antiguas cristianas tradiciones que tan grande le hicieron. Con estos sentimientos efusivamente enviamos a Vuestra Excelencia y a todo el noble pueblo español nuestra apostólica bendición. Pius P.P. XII”.
Merecen recordarse la contestación inmediata de Franco:
“Intensa emoción me ha producido paternal telegrama de Vuestra Santidad con motivo victoria total de nuestras armas, que en heroica Cruzada han luchado contra enemigos de la religión, la patria y la civilización cristiana. El pueblo español, que tanto ha sufrido, eleva también con Su Santidad su corazón al Señor que le dispensa su gracia y le pide protección para su gran obra del porvenir y conmigo expresa a Vuestra Santidad inmensa gratitud por sus amorosas frases y por su apostólica bendición que ha recibido con religioso fervor y con la mayor devoción hacia Vuestra Beatitud. Francisco Franco, Jefe del Estado español”.
Y también la justa apostilla de Ricardo de la Cierva[63]:
“Era como si Franco, en el día más hondo de su vida, tras demostrar sobriedad suprema en la redacción de su último parte de guerra, no supiese, en cambio, como cortar su barroca gratitud a Pío XII”.
Tabla. Viajes con Pedrola como Cuartel General
Resumen de viajes y localizaciones de Franco durante la guerra con Cuartel General en Pedrola
(10-III-1938 / 1-IV-1939)
| FECHA | PARTIDA | PUNTOS INTERMEDIOS / DESTINO | DESTINO / REGRESO | Km
(en línea recta) |
MOTIVO | FUENTE | |
| 9-III-38 | RUPTURA DEL FRENTE AL SUR DEL EBRO | ||||||
| 1 | 10-III-38 | Pedrola | Bádenas | Pedrola | 160 | ||
| 2 | 11-III-38 | Pedrola | Fonfría | Pedrola | 182 | ||
| 3 | 13-III-38 | Pedrola | Belchite | Pedrola | 136 | ||
| 4 | 14-III-38 | Pedrola | Daroca | Pedrola | 154 | ||
| 5 | 16-III-38 | Pedrola | Vivel del Río | Pedrola | 212 | ||
| 6 | 19-III-38 | Pedrola | — | Burgos | 215 | Consejo de Ministros | |
| 20-III-38 | Burgos | — | Pedrola | 215 | |||
| 22-III-38 | RUPTURA DEL FRENTE AL NORTE DEL EBRO | ||||||
| 7 | 23-III-38 | Pedrola | Quinto | Pedrola | 144 | Paso del Ebro | |
| 8 | 25-III-38 | Pedrola | — | Burgos | 215 | Consejo de Ministros | |
| 26-III-38 | Burgos | — | Pedrola | 215 | |||
| 9 | 29-III-38 | Pedrola | Sector de Barbastro | Pedrola | 226 | ||
| 10 | 31-III-38 | Pedrola | Fraga | Pedrola | 266 | Puentes sobre el Cinca | |
| 11 | 1-IV-38 | Pedrola | Sector de Alcañiz – Caspe | Pedrola | 290 | ||
| 2-IV-38 | ENTRADA EN GANDESA | ||||||
| 4-IV-38 | LIBERACIÓN DE LÉRIDA Y DE MORELLA | ||||||
| 12 | 4-IV-38 | Pedrola | ––– | Burgos | 215 | ||
| 5 y 6-IV-38 | Consejo de Ministros | ||||||
| 7-IV-38 | Burgos | ––– | Pedrola | 215 | |||
| 15-IV-38 | LLEGADA AL MAR POR VINAROZ | ||||||
| 13 | 19-IV-38 | Pedrola | Zaragoza | Pedrola | 62 | Aniversario Unificación | |
| 14 | 20-IV-38 | Pedrola | ––– | Burgos | 215 | ||
| 21 / 22-IV-38 | Consejo de Ministros | ||||||
| 23-IV-38 | Burgos | ––– | Pedrola | 215 | |||
| 23-IV-38 | RUPTURA SOBRE ALIAGA | ||||||
| 15 | 2-V-38 | Pedrola | ––– | Burgos | 215 | ||
| 3-V-38 | Consejo de Ministros | ||||||
| 4-V-38 | Junta Política | ||||||
| 5-V-38 | Burgos | ––– | Pedrola | 215 | |||
| 16 | 9-V-38 | Pedrola | Zaragoza | Pedrola | 62 | C.G. Ejército del Norte | |
| 17 | 12-V-38 | Pedrola | — | Burgos | 215 | ||
| 12-V-38 | Consejo de Ministros | ||||||
| 15-V-38 | Burgos | — | Pedrola | 215 | |||
| 18 | 18-V-38 | Pedrola | Sector Monzón-Balaguer | Pedrola | 336 | ||
| 19 | 21-V-38 | Pedrola | ––– | Pedrola | 62 | C.G. Ejército del Norte | |
| 20 | 23-V-38 | Pedrola | ––– | Burgos | 215 | ||
| 24 / 26-V-38 | Consejo de Ministros | ||||||
| 25-V-38 | Junta Política | ||||||
| 28-V-38 | Burgos | ––– | Pedrola | 215 | |||
| 21 | 30-V-38 | Pedrola | ––– | Puig Moreno | 109 | ||
| 31-V-38 | Puig Moreno | Morella
Vinaroz |
Puig Moreno | 212 | Aranda
Revista de la Flota |
||
| 1-VI-38 | Puig Moreno | Cedrillas
Teruel |
Pedrola | 273 | Varela | ||
| 22 | 2-VI-38 | Pedrola | ––– | Burgos | 215 | ||
| 4-VI-38 | Consejo de Ministros | ||||||
| 5-VI-38 | Burgos | ––– | Pedrola | 215 | |||
| 14-VI-38 | LIBERACIÓN DE CASTELLÓN | ||||||
| 15-VI-38 | (Seguramente en Burgos, aunque no constan viajes) | Consejo de Ministros | |||||
| 23 | 23-VI-38 | Pedrola | ––– | Burgos | 215 | ||
| 24-VI-38 | Presentan credenciales el Nuncio y el embajador de Portugal
Consejo de Ministros |
||||||
| 26-VI-38 | Burgos | ––– | Pedrola | 215 | |||
| 24 | 4-VII-38 | Pedrola | ––– | Burgos | 215 | ||
| 5-VII-38 | Consejo de Ministros | ||||||
| 7-VII-38 | Burgos | ––– | Pedrola | 215 | |||
| 25 | 14-VII-38 | Pedrola | Puebla de Valverde | Pedrola | 354 | Ruptura hacia Valencia | |
| 26 | 15-VII-38 | Pedrola | ––– | Burgos | 215 | ||
| 16-VII-38 | Consejo de Ministros | ||||||
| 18-VII-38 | Segundo aniversario del Alzamiento | ||||||
| 25-VII-38 | COMIENZA LA BATALLA DEL EBRO | ||||||
| 27-VII-38 | Burgos | ––– | Pedrola | 215 | |||
| 27 | 30/31-VII-38 | Pedrola | Sector de Gandesa | Pedrola | 330 | Batalla del Ebro | |
| 5-VIII-38 | [ Pedrola ] | Consejo de Ministros | |||||
| 10-VIII-38 | CONTRATAQUE A PANDOLS | ||||||
| 28 | 15-VIII-38 | Pedrola | Sector de Caspe | Pedrola | 290 | Batalla del Ebro | |
| 29 | 16-VIII-38 | Pedrola | ––– | Burgos | 215 | Niñas marroquíes | |
| 17-VIII-38 | |||||||
| 18-VIII-38 | Burgos | Sarrión – Barracas – Rubielos de Mora – Mora de Rubielos – Allepuz – Aliaga – Ejulve – Alcorisa | Alcañiz | 510 | Frente de Sarrión | ||
| 19-VIII-38 | CONTRATAQUE A GAETA | ||||||
| 19/24-VIII-38 | Alcañiz | Coll del Moro | Alcañiz
(6 veces) |
552 |
Batalla del Ebro | ||
| 25-VIII-38 | Alcañiz | Prat de Comte | Pedrola | 214 | |||
| 27-VIII-38 | [ Pedrola ] | Consejo de Ministros | |||||
| 30 | 1-IX-38 | Pedrola | ––– | Alcañiz | 122 | Batalla del Ebro | |
| 2 / 18-IX-38 | Alcañiz | Coll del Moro | Alcañiz
(17 veces) |
1.564 |
|||
| 3-IX-38 | CONTRATAQUE A CORBERA | ||||||
| 18-IX-38 | COMIENZAN LOS ATAQUES FRONTALES HACIA CAMPOSINES | ||||||
| 19-IX-38 | Alcañiz | Coll del Moro
Alcañiz |
Pedrola |
214 |
|||
| 31 | 28-IX-38 | Pedrola | ––– | Burgos | 215 | A Burgos | |
| 29-IX-38 | Consejo de Ministros | ||||||
| 2-X-38 | Burgos | Logroño | Burgos | 208 | Despedida italianos | ||
| 6-X-38 | Consejo de Ministros | ||||||
| 13-X-38 | Consejo de Ministros | ||||||
| 14-X-38 | Burgos | ––– | Pedrola | 215 | |||
| 32 | 15-X-38 | Pedrola | ––– | Alcañiz | 122 | ||
| 16 / 18-X-38 | Alcañiz | Coll del Moro | Alcañiz
(3 veces) |
276 |
Batalla del Ebro | ||
| 18-X-38 | Alcañiz | ––– | Burgos | 330 | |||
| 19-X-38 | Junta Política | ||||||
| 20-X-38 | Burgos | ––– | Alcañiz | 330 | |||
| 21 / 24-X-38 | Alcañiz | Coll del Moro | Alcañiz
(4 veces) |
368 | Batalla del Ebro | ||
| 24-X-38 | Alcañiz | ––– | Pedrola | 122 | |||
| 33 | 28-X-38 | Pedrola | ––– | Alcañiz | 122 | ||
| 29-X /
2-XI-38 |
Alcañiz | Coll del Moro | Alcañiz
(5 veces) |
460 |
Batalla del Ebro | ||
| 30-X-38 | SIERRA DE CAVALLS |
|
|||||
| 2-XI-38 | Alcañiz | ––– | Pedrola | 122 | |||
| 34 | 8-XI-38 | Pedrola | Gandesa – Corbera | Alcañiz | 214 | Batalla del Ebro | |
| 9-XI-38 | Alcañiz | ––– | Burgos | 330 | |||
| 16-XI-38 | FINAL DE LA BATALLA DEL EBRO | ||||||
| 17-XI-38 | Consejo de Ministros | ||||||
| 23-XI-38 | Credenciales embajador de Japón | ||||||
| 24-XI-38 | Consejo de Ministros | ||||||
| 4-XII-38 | Burgos | ––– | Meirás | 393 | Cumpleaños en Meirás | ||
| 5-XII-38 | Meirás | Santiago | Meirás | 112 | Peregrinación a Santiago | ||
| 6-XII-38 | Meirás | Sobrado de los Monjes | Burgos | 393 | |||
| 10-XII-38 | Consejo de Ministros | ||||||
| 15-XII-38 | Consejo de Ministros | ||||||
| 22-XII-38 | Consejo de Ministros | ||||||
| 23-XII-38 | OFENSIVA DE CATALUÑA | ||||||
| 29-XII-38 | Consejo de Ministros | ||||||
| 30-XII-38 | Burgos | ––– | Pedrola | 215 | Regreso | ||
| 35 | 1-I-39 | Pedrola | Sector de Serós | Tamarite de Litera | 183 | Campaña de Cataluña | |
| 2-I-39 | Tamarite de L. | Sector de Camarasa | Tamarite de L. | 76 | |||
| 3-I-39 | Tamarite de L. | Castelldans | Tamarite de L. | 104 | |||
| 4-I-39 | Tamarite de L. | Pedrola | 136 | ||||
| 5-I-39 | [ Pedrola ] | Consejo de Ministros | |||||
| 36 | 12/18-I-39 | Pedrola | ––– | Raimat | 141 | Campaña de Cataluña | |
| 13-I-39 | Raimat | Borjas Blancas, Mollerusa | Raimat | 85 | |||
| 14-I-39 | Raimat | Poblet | Raimat | 130 | |||
| 15-I-39 | LIBERACIÓN DE TARRAGONA | ||||||
| 15-I-39 | Raimat | Frente | Raimat | 140 | |||
| 16-I-39 | Raimat | Frente | Raimat | 140 | |||
| 17-I-39 | Raimat | Frente | Raimat | 140 | |||
| 18-I-39 | Raimat | ––– | Pedrola | 141 | |||
| 37 | 20-I-39 | Pedrola | Zaragoza | Pedrola | 62 | Demostración del carro ‘Verdeja’ | |
| 20-I-39 | [ Pedrola ] | Consejo de Ministros | |||||
| 38 | 23-I-39 | Pedrola | ––– | Raimat | 141 | Campaña de Cataluña | |
| 24 a 31-I-39 | Raimat | Frente | Raimat
(8 veces) |
1.776 |
|||
| 26-I-39 | LIBERACIÓN DE BARCELONA | ||||||
| 1-II-39 | Raimat | ––– | Pedrola | 141 | |||
| 2-II-39 | [ Pedrola ] | Consejo de Ministros | |||||
| 4-II-39 | LIBERACIÓN DE GERONA | ||||||
| 9-II-39 | [ Pedrola ] | Consejo de Ministros | |||||
| 10-II-39 | LA GUERRA EN CATALUÑA HA TERMINADO | ||||||
| 39 | 14-II-39 | Pedrola | ––– | Raimat | 141 | ||
| 15-II-39 | Raimat | ––– | Pedrola | 141 | |||
| 17-II-39 | [ Pedrola ] | Consejo de Ministros | |||||
| 40 | 19-II-39 | Pedrola | ––– | Raimat | 141 | Victoria en Cataluña
DESFILE
REVISTA NAVAL |
|
| 20-II-39 | Raimat | ––– | Barcelona | 144 | |||
| 21-II-39 | |||||||
| 22-II-39 | Barcelona | Tarragona | Raimat | 173 | |||
| 23-II-39 | Raimat | ––– | Pedrola | 141 | |||
| 41 | 26-II-39 | Pedrola | ––– | Burgos |
215 |
Cambio Cuartel General para el final de la guerra | |
| 2-III-39 | Consejo de Ministros | ||||||
| 10-III-39 | Consejo de Ministros | ||||||
| 16-III-39 | Consejo de Ministros | ||||||
| 24-III-39 | Consejo de Ministros | ||||||
| 26-III-39 | OFENSIVA DE LA VICTORIA | ||||||
| 28-III-39 | LIBERACIÓN DE MADRID | ||||||
| 1-IV-39 | FINAL DE LA GUERRA | ||||||
| TOTAL | 21.160 | ||||||
Resumen
*** Días: 10-III-38 / 1-IV-1939 = 388
*** Jornadas de viajes o en puesto de mando avanzado: 166 (43 %)
*** Kilómetros: 21.112. Como hemos indicado en su lugar, y es preciso reiterar, los desplazamientos desde Pedrola durante la campaña de Aragón, los posibles al frente del Maestrazgo o los efectuados en la campaña de Cataluña desde Raimat debieron sumar realmente algunos millares de kilómetros más sin exageración, aunque no los computemos[64].
*** A razón de 55 km/día y 126 km/jornada fuera del Cuartel General.
Las cifras de este último periodo merecen una valoración cuidadosa.
––– Incluso tratándose del más largo de los periodos que hemos distinguido en su itinerario, sorprende el kilometraje total, porque no hay en estos trece meses un solo desplazamiento a otro teatro que el valle del Ebro: ni a los frentes del Centro o del Sur, ni al desaparecido frente cantábrico. Y el cuartel general estuvo establecido en muy buena posición para atender a los sucesivos puntos neurálgicos de las operaciones.
––– En realidad, las medias de kilómetros por días naturales o jornadas de viaje son menores que en los otros periodos, luego la clave de la singularidad de la etapa basada en Pedrola se encuentra en la frecuencia muy superior del número de desplazamientos.
––– Ese notable crecimiento de las jornadas de viajes, que pasan de la cuarta parte a cerca de la mitad de las fechas, engloba dos fenómenos distintos:
de una parte, los viajes diarios al frente durante semanas, posibilitados por los cuarteles generales avanzados;
de otra parte, los viajes ‘políticos’ del cuartel general militar a la capital burgalesa.
No cabe duda de que las jornadas en el frente durante la batalla del Ebro superaron las cuarenta, y las veinte la presencia en la mucho más corta campaña de Cataluña. Nunca siguió Franco las operaciones tan de cerca, pero no son esos viajes los que implican el aumento del recorrido en el último tercio de guerra, sino su presencia en los consejos de ministros. Sólo el trayecto directo Pedrola-Burgos, en uno u otro sentido, lo efectuó hasta en 27 ocasiones, que totalizaron 5.800 km, más de la cuarta parte del total contemplado. Y aún habría que sumar otros movimientos no directos, o desde el frente a Pedrola, que tienen todos por común denominador la celebración de una reunión de gobierno, para volver a continuación a los cuidados de la guerra tras una pausa de sólo un par de días.
––– A pesar de haber definido a este periodo por la sede en Pedrola del Cuartel General, sólo pasó 187 noches en dicha localidad aragonesa y, en cambio, fueron 143 las que transcurrieron en Burgos (respectivamente, 48% y 37% del total, el resto corresponden a los cuarteles de mando avanzados). En suma: Pedrola sería de su agrado, pero no significó para Franco un domicilio de guerra estable y reposado. Por el contrario, las exigencias de la realidad política le fueron imponiendo una estancia en la capital superior a la inicial (mera asistencia a la reunión del gobierno y vuelta inmediata), que cada vez se fueron prolongando más. Como en el caso de Salamanca a Burgos, también de Pedrola a Burgos la transición se impuso paulatinamente.
[1] Luis María de Lojendio, Operaciones militares de la guerra de España, pp. 446-447.
[2] El capitán de la Guardia Civil Buenaventura Cano Portal (no confundir con su hermano Luis, conspirador de Melilla y de renombre posterior, aunque también sirvió en el Regimiento de la Guardia de S.E.) procedía de la Comandancia de Sevilla Exterior en 1936, durante más de quince años fue uno de los principales responsables de la seguridad de Franco y alcanzó en 1965 el empleo de general de brigada y mandó las zonas Iª y IIª de la misma.
De Eusebio Torres Liarte, teniente en 1936 de la Comandancia de Marruecos, sabemos que en 1957 había alcanzado el grado de teniente coronel de la Guardia Civil.
Vid. Miguel Platón, El primer día de la guerra, p. 817.
[3] Como ‘Términus’ es un concepto y no un lugar, que puede referirse tanto a Pedrola como al ‘campamento’ avanzado, cuando no especifica más nos deja en la ignorancia.
[4] En lo político es así. El sentimiento de comunidad de todos los pueblos peninsulares es una realidad paralela y subyacente anterior. Anteriores todavía fueron la visión de los foráneos, que veían como ‘hispani’ a los pueblos que encontraron en Iberia, los conquistaron y los administraron como una entidad, y el reino visigodo que consiguió erigirse sobre esa circunscripción como independiente, único y unitario. El cual constituyó para la Reconquista una referencia legitimadora. El legado más duradero de la invasión musulmana ha sido para España la cristalización de la división política de los núcleos resistentes que acentuó la diversificación del bajo latín.
[5] No muy diferentes de los criterios por los cuales Washington, Ottawa, Managua o Canberra son hoy capitales elevadas desde la nada. Es una modernidad que los españoles no saben reivindicar. Por otra parte, Madrid no era cabeza anterior de ningún reino, lo que le hubiera dado preeminencia sobre los demás, y no tenía sede episcopal, lo que ahorraba a la corte de Felipe II enojosos problemas de competencias y prelaciones.
[6] Capturada en VII-1822, la Regencia se instaló allí al mes siguiente, pero la plaza fue expugnada por Espoz y Mina en II-1823.
[7] Al margen de que la intervención francesa era de signo político diametralmente opuesto a la anterior, y el apoyo popular también, las constantes geopolíticas no dejaban de ser las mismas. Esta nueva capitalidad andaluza fue tan breve como la de Urgel: seis meses, desde abril al 1º de octubre de 1823.
[8] A título de muestra véase el Atles de la Guerra Civil a Catalunya. En él se dedica a la cuestión la página 384. Bien entendido que en ella Barcelona se muestra como “capital política” o “capital de la República”, con cuidada omisión del nombre de España o del adjetivo ‘español’.
[9] Comparamos los libros Valencia 1931-1939. Guía urbana. La ciudad en la 2ª República (2007) y Luis Castro, Capital de la Cruzada. Burgos durante la Guerra Civil (2006).
[10] Por contraste, al tratar de los bombardeos navales y aéreos nacionales se deja mención expresa de que “Valencia sufrió 442 bombardeos, con un saldo de 825 muertos y 2.831 heridos” (p. 250).
[11] Valencia 1931-1939. Guía urbana. La ciudad en la 2ª República, pp. 261-262.
[12] Siendo capital de la República, no fue casualidad que las ‘checas’ de Valencia –que se establecieron a la par que el Gobierno, por cierto– dieran material para escribir un libro, precisamente por las mismas fechas de los otros que aludimos: César Alcalá, Checas de Valencia. El terror y la represión en la Comunidad Valenciana durante la guerra civil (2006). Alcalá enumera hasta 6 cárceles y 26 checas en Valencia capital (pp. 84 y 86), en tanto que la Guía urbana de la Universidad sólo menciona 9 (p. 262).
Luis Castro rechaza de plano que las muertes debidas a la represión nacional burgalesa fueran del orden de 800, como ofrecen Ramón Salas Larrazábal y Ángel David Martín Rubio. Según él, posee referencia nominal de 1.660 víctimas mortales –que no exhibe–, para concluir “creemos que no es aventurado fijar la cifra de víctimas mortales de la represión en esta provincia en torno a las 2.500, como mínimo” ¡un plus del 50%, por si acaso! (pp. 249-252).
Pues bien, Ramón Salas evaluó en 3.838 las muertes atribuibles a la represión republicana en Valencia, que Ángel David Martín Rubio corrigió a 3.986. César Alcalá publica una lista nominativa de 6.188 asesinados naturales de la Comunidad Valenciana, es decir: no sólo en la provincia valenciana, bien que ésta suponía el 60% de la población total. En realidad, según sus cuentas, fueron 5.062 naturales del Reino los que recibieron muerte dentro de las tres provincias.
Ciertamente, la población provincial valenciana triplicaba entonces la burgalesa (1.050.000 frente a 355.000).
Vid. Ramón Salas Larrazábal, Pérdidas de la guerra, pp. 268-274, 292 y 359-384; Ángel David Martín Rubio, Paz, piedad, perdón …y verdad, pp. 370 y 371, y César Alcalá, Checas de Valencia, pp. 141-148 y 217-250.
[13] Sobre la capitalidad burgalesa en la guerra puede consultarse la página de la red
https://burgospedia1.wordpress.com/2015/01/20/burgos-1936-1939-capital-de-la-cruzada-por-francisco-blanco/ que tampoco es demasiado extensa.
[14] Bajo la presidencia de Dávila, asistido por Montaner, la Junta Técnica del Estado se estructuraba en siete comisiones, todos cuyos presidentes, vocales y administrativos eran civiles. El número de vocales de cada comisión variaba: Hacienda (8), Justicia (6), Industria, Comercio y Abastos (9), Agricultura (10), Trabajo (4), Cultura y Enseñanza (8) y Obras Públicas y Comunicaciones (8). 62 personas para llevar la administración central del Estado, completadas con una Oficialía Mayor, Asesoría Jurídica, Archivo, Registro General y Secretaría de la Presidencia.
Al lado de la Junta Técnica propiamente dicha, completaban su labor la Secretaría General del Jefe del Estado (Nicolás Franco), la Secretaría de Relaciones Exteriores (Serrat y Bonastre), la Secretaría de Guerra (Gil y Yuste) y un Gobierno General (generales Fermoso y Valdés Cavanilles sucesivamente). Una Sección de Prensa y Propaganda, inicialmente dependiente de la Secretaría de Relaciones Exteriores, se configuró luego como Delegación adscrita a la Secretaría General. (Vid. Rafael Dávila, La Guerra Civil en el Norte, pp. 206-209)
[15] El Estado Mayor de la Armada se estableció en Burgos más tarde que los ministerios (16-IV-38). Había quedado varado en Salamanca, donde compartió palacio con Franco inicialmente. Durante diez meses Cervera no había tenido proximidad física con Franco, limitándose a despachar cuando era convocado, lo cual alimenta las lamentaciones del almirante (cuando él llegó a Burgos el Generalísimo estaba ahora radicado en Pedrola) y explica sus intentos desesperados de hacerla notar, tales como la revista de Vinaroz, el ofrecimiento del puesto de Capitán General de la Armada con motivo de la Virgen del Carmen de 1938 o el proyecto de desembarco auxiliar a la campaña de Cataluña.
[16] La primera reunión del Consejo tuvo lugar en el palacio de La Isla el mismo día 2-II, inmediatamente después de la jura de los ministros. Al día siguiente, éstos se reunieron (salvo los generales Dávila y Martínez Anido) en el despacho del vicepresidente, general Jordana, en la Casa del Cordón. Es un error retrasar el primer consejo al segundo día y conferirle categoría de tal (Vid. ABC de Sevilla, 4-II-38, p. 11).
[17] Vid. José Manuel Martínez Bande, La llegada al mar, p. 142 y La ofensiva sobre Valencia, pp. 37-38.
[18] Sin certeza, situamos ‘Escala’ por defecto en la estación de Zaragoza.
[19] Monzón se encuentra a 50 km a retaguardia del frente, tanto de Lérida como de Balaguer.
[20] Los dos cruceros con los que contaba el Bloqueo del Mediterráneo estaban entonces operando y, en cualquier caso, mal pudieran haber entrado. Comparecieron, pues, un minador, un cañonero y tres destructores (pues los otros dos acababan de sufrir una grave colisión en alta mar) y una lancha torpedera.
[21] Jesús N. Núñez Calvo en su libro General Varela. Diario de operaciones 1936-1939 refleja sin ninguna duda el hecho en esa fecha: “A las 8’30 marchó con ayudantes y escolta para Cedrillas. A las 13’30 llegó el Jefe del Estado en unión del General Dávila, trasladándose S.E. [Varela] a la salida del pueblo para recibirlo, conversando con ellos y con el General Kindelán (que se unió en el mismo lugar) hasta las 14’55” (p. 408).
Sin embargo, reproduce dos fotos fechadas en Cedrillas el 27 de mayo (pp. 571 y 575) cuyos pies dicen que se trata de la entrevista con Franco mantenida en el interior de su coche. Existe una evidente confusión de fechas: fue al general Vigón al que Varela recibió ese día. Y de este modo suscita dudas sobre a cuál de las entrevistas corresponden las fotos, aunque lo más probable es que se tomaran por tratarse del Generalísimo. [F 105]
[22] El despliegue de fuerzas desde el mar, a 14 de julio de 1938 era el siguiente:
Nacionales: cuerpos de ejército de Galicia (4, 55, 83), Enlace (1, parte de la 61, 84, 108 y Flechas Negras), Castilla (15, 52, 82), CTV (Littorio, XXIII de Marzo y Flechas Azules, con la 5 agregada) y Turia (3, 12, 81). Total: 17 divisiones.
Republicanos: cuerpos de ejército XX (6, 49, 53), ‘A’ (15, 19, 50), XVII (40, 25 y 65), ‘B’ (28, 54, 61), XXII (47, 67 y 68), XVI (39, 48, 52) y XIX (5, 64, 66). Total: 21 divisiones.
5 6 – 15 – 19 25 28 – 39 40 47 48 49 50 52 – 53 54 61 64 65 66 67 68
Es lógico que en las fotos aparezca el general Berti junto a Franco: después de tres meses se volvía a contar con el CTV, por tratarse de una acción vista como resolutoria. Y estaba actuando bien.
[23] Más exactamente, en Puebla de Valverde. [F 107] Es lógico que en las fotos aparezca el general Berti junto a Franco: se había vuelto a contar con el CTV, por tratarse de una acción tenida por resolutoria. Y se estaba desempeñando bien.
De nuevo, el libro de Núñez Calvo confirma los hechos: el día 14 de julio anota que “Al llegar a Santa Bárbara (en donde habían establecido sus puestos de mando los generales jefes del Ejército del Norte y del cuerpo de ejército CTV) se encontraba S.E. el Generalísimo con su E.M. presenciando el avance a quien saludó [Varela]” (p. 438). La citada ermita de Santa Bárbara no es la homónima a 1 km al NE del centro de Teruel, posición importante de esa batalla, sino otra, 4 km al N. de Puebla de Valverde, población que había sido liberada ya un mes antes (15-VI).
[24] Explotación favorabilísima que hubiera amenazado por la espalda el frente nacional en Espadán y restablecido la continuidad de la zona republicana. Lo cual implicaba un avance de más de 100 km desde Amposta a Nules, es decir, sensiblemente lo mismo que habían avanzado los nacionales en abril, de Fuentes de Ebro a Lérida, de Teruel a Nules, o de Huesca a Tremp (siempre en línea recta).
[25] Felipe Quero Rodiles, Historia militar de la Primera Guerra Mundial, p. 310. Evidentemente las divisiones operantes simultáneas fueron muchísimas menos, del orden de una docena, las que permitía tan corto frente. Las iniciales alemanas aprestadas fueron 18 (ibídem, p. 296).
[26] El ataque inicial lo llevaron las divisiones republicanas 3, 11, 35, 42, 45 y 46. Más tarde actuaron en algún momento las divisiones 16, 27, 43, 44 y 60, además de dos brigadas autónomas y 11 batallones sueltos.
Las divisiones nacionales inicialmente afectadas fueron las 13, 50 y 105 parcialmente. Con los primeros refuerzos llegaron las 4ª, 74, 82 y 84. Más adelante se recurrió a la 1ª, 53 y 152. Otra docena de batallones sueltos fueron agregados a estas fuerzas. La andaluza 102 también acudió y participó en algunos combates, aunque regresó pronto con el Ejército del Sur.
(Vid. Ramón Salas Larrazábal, Historia del Ejército Popular de la República, tomo II, pp. 2019-2020; por errata aparece la 152 como 52).
[27] Vid. José Manuel Martínez Bande, La batalla del Ebro, pp. 303.
[28] Acudiendo a la misma fuente anterior, “las bajas francesas fueron de unos 6.000 oficiales y 270.000 de tropa, o sea, un total de 276.000 hombres, y aproximadamente las mismas para los alemanes” (Felipe Quero Rodiles, Historia militar de la Primera Guerra Mundial, p. 310). Sin embargo, dos páginas antes se ha hecho eco de que “La batalla de Verdún había finalizado con 281.000 bajas alemanas y 315.000 francesas”. Es un buen ejemplo de lo difícil que es calcularlas cuando afectan a muchas unidades en un largo espacio de tiempo. Existen cifras mucho más abultadas y siempre poco discriminadas; otra estimación es 337.000 / 377.000. En ambos casos las bajas francesas serían un 12% superiores a las alemanas.
Téngase muy en cuenta siempre que se trata de cifra de bajas y no de muertos, cantidad ésa netamente inferior.
[29] Los nacionales recuperaron la totalidad del terreno perdido e impusieron a los atacantes unas bajas superiores a las propias –lo que no consiguieron los franceses– e incluso en proporción más favorable que la que medió entre galos y teutones.
[30] La batalla del Ebro abrió el camino para la campaña de Cataluña, muy dura todavía en las dos semanas de ruptura, pero ineluctable desde un principio y de desenlace acelerado. Cuando se dice que el GERO había quedado deshecho en el Ebro no debe entenderse que las divisiones republicanas que cubrían la línea entre Serós y Balaguer en XII-39 hubieran sido especialmente batidas en el Ebro; sucede que era a los cuerpos V y XV, con la misma composición que cuando pasaron el río, a los que se había situado en reserva con la misión, que no pudieron cumplir, de fijar y rechazar, o al menos contener, el esperado ataque.
[31] Al prolongarse mucho más, Verdún fue mucho más gravosa para ambos bandos que el Ebro (que apenas alcanzaría, visto de ese modo, la décima parte de su magnitud). Al resolverse en menos meses, de alguna manera ha de considerarse el choque del Ebro cuatro veces menos voluminoso que Verdún, pero también más concentrado: espacio análogo y menos de la mitad de tiempo.
[32] Luis E. Togores, Yagüe. El general falangista de Franco, p. 475.
[33] Sorprende que de ese paso por el sector no exista mención ninguna en el libro General Varela. Diario de operaciones (vid. pp. 461-463). Este viaje ha sido objeto de confusión de fechas, anticipándolo, y confundiendo sus fotos con las del anterior al Sur de Teruel.
[34] 41° 4’ 13” N – 0° 7’ 53” W
[35] Para una mención de ese Cuartel General y el puesto de mando de campaña véase José Manuel Martínez Bande, La batalla del Ebro, pp. 202-203.
[36] Sorprende que de ese paso por el sector no exista mención ninguna en el libro General Varela. Diario de operaciones (vid. pp. 461-463).
[37] José Manuel Martínez Bande, La batalla del Ebro, pp. 246-247.
[38] Al sector de Camarasa el 2-I. El día 3 observó la progresión del CTV sobre Castelldans desde el vértice Torres.
[39] Hoy perteneciente a las bodegas del cava Codorniú.
[40] Recordemos que las anteriores habían sido:
Febrero de 1938: 2 (X), 8 (M), 16 (X) y 22 (M)
Marzo: 2 (X).
[41] El 4 de mayo recibió, además, la visita de Charles Maurras y otros dirigentes de l’Action Française.
[42] Es muy posible que para esta reunión del gabinete se desplazara un par de jornadas a Burgos desde Pedrola, como nos consta por sus ayudantes que hizo para el siguiente (24-VI), pero ellos no han dejado ninguna anotación al respecto.
[43] La Junta Política de FET y de las JONS fue instituida por el Decreto de Unificación, entendida como delegación permanente del Consejo Nacional (Estatutos de FET y de las JONS de 4-VIII-37) y luego definida como órgano permanente de gobierno de FET y de las JONS (Decreto 417 de 26-XI-37). La componían doce consejeros nacionales
Sólo casi un año después, en la sesión del Consejo Nacional de 9-III-38, se designaron sus componentes, a saber: el general Carlos Asensio Cabanillas (1896);
los ministros Pedro Sáinz Rodríguez (1897) y Ramón Serrano Suñer (1901);
los tradicionalistas Esteban Bilbao (1879), Jesús Elizalde (1907), Julio Muñoz Rodríguez de Aguilar (1901) y Juan José Pradera (1914);
los falangistas Agustín Aznar (1911), Fernando González Vélez (1900) y Dionisio Ridruejo (1912);
el neofalangista Pedro Gamero del Castillo (procedente de la ACNdP y la CEDA, 1910);
por último, Eduardo Aunós (1894) procedía del gabinete de la Dictadura.
Hemos indicado entre paréntesis sus años de nacimiento; en 1938 la media de sus edades era de 37 años. Franco tenía 46.
[44] Franco Salgado escribe: “Los consejos de ministros, que se celebraban con frecuencia en Pedrola, eran como todo lo de aquella casa modelo de austeridad. Allí no existía el menor bar ni a los ministros se les daba ninguna bebida alcohólica, ni siquiera un modesto refresco. Cuando el consejo empezaba por la mañana los ministros almorzaban con el Caudillo. Casi siempre terminaban antes de cenar y cada ministro se marchaba en coche a la población de su residencia […] En Burgos los consejos duraban más y a veces terminaban cerca de las once de la noche”. Mi vida junto a Franco, p. 258.
[45] Este último, exministro portugués de Comercio, se encontraba ya en España desde el 18 de enero como agente especial. Y había sido recibido privadamente por el Caudillo el 31-I-38. [F 112] Después, existen fotos uniformado visitando a Franco (con Dávila y Berti) en el frente (14-VII-38). [F 107]
[46] El 18 de julio se dictó y publicó una disposición, firmada por el vicepresidente del gobierno, Jordana, por la cual se concedía al Generalísimo la dignidad restablecida de capitán general del Ejército y de la Armada. Por eso en las fotos posteriores a aquella fecha vemos a Franco ostentando en el uniforme tres estrellas entre el “bastón sobre bastón”. Recordemos que la República sólo tenía dos grados de generales, de distintivo igual salvo el color: plata para los de brigada y oro para los de división. Los tenientes generales retirados seguían ostentando dos estrellas como habían llevado con la monarquía de la Restauración y por eso las tres estrellas habían correspondido entonces a capitán general,
[47] Al líder indiscutible de L’Action Française, Charles Maurras, lo había recibido antes, el 4-V-38.
[48] Parecería que Franco hubiera estado personalmente en Valladolid, por cuanto a los oradores presentes sucedió la escucha de su discurso radiado. Y no hemos encontrado ninguna mención a una presencia el día 20 en Salamanca para recibir a la delegación de la colonia española en Chile como también afirma La Cierva (Un siglo de España, tomo II, p. 96 y Franco, p. 242).
[49] Se trataba de una repatriación parcial de combatientes extranjeros conseguida por la diplomacia inglesa y simultánea a la retirada del frente de los brigadistas internacionales remanentes en cantidad similar. Se ha hecho referencia a las gestiones diplomáticas entre Mussolini y Franco hasta llegar al acuerdo en cuanto a los legionarios que serían objeto de la repatriación; también se ha hecho referencia a la despedida de este contingente en Cádiz (14-X-38) por parte de Queipo de Llano, de su salida en grandes buques de pasajeros italianos escoltados por la Regia Marina y de su recibimiento en Nápoles por “il Re-Imperatore”, publicándose las correspondientes fotos (vid. Carlos Murias, Carlos Castañón y José María Manrique, Militares italianos en la Guerra Civil Española, pp. 153-155), pero esta despedida por parte de Franco ha pasado completamente desapercibida en la bibliografía referente al CTV.
[50] Bombardeos singulares, nunca vistos antes y nunca repetidos después en ninguna parte del mundo.
[51] Vid. Manuel de Vicente, Los bombardeos y sus consecuencias, pp. 223-232; Jaime Latas Fuertes, “Cuando las bombas eran de pan…” en Revista Española de Historia Militar, nº 77 (2006), pp. 182-187 y Josep Maria Solé i Sabaté y Joan Villarroya, España en llamas, pp. 217-221 y 226. Estos autores, en particular, añaden a las poblaciones ya citadas las de Palamós y Mahón como también bombardeadas con pan. Compartiendo el segundo de los autores, es normal que reitere la misma información la obra de Rafael Aracil y Joan Villarroya, El País Valencià sota les bombes, pp. 91-94.
Alusiones en Jesús Salas Larrazábal, Guerra aérea 1936/39 tomo IV, pp. 96-97 y 113 o en Santiago y Elisenda Albertí, Perill de bombardeig! Barcelona sota les bombes (1936-1939), pp. 292-295.
Algunas de las leyendas que acompañaban a los panes rezaban:
“En la España nacional, una, grande y libre, no hay un hogar sin lumbre ni una familia sin pan”;
“No nos importa lo que penséis, nos basta saber que sufrís y sois españoles”;
“Mientras vuestros jefes exportan las cosechas y malgastan el oro en propagandas calumniosas o en comprar armas con que prolongar vuestra agonía, la España Nacional siente la angustia que padecéis, os envía esta muestra de su recuerdo para los niños, las mujeres y los enfermos”;
“Todo es mentira en las propagandas rojas, éste es el pan de cada día en la España de Franco: el que guardamos en nuestros graneros para compartirlo el día de la liberación con los hermanos cautivos”.
Ante el fortísimo efecto moral que tales bombardeos supusieron, los republicanos no podían permanecer pasivos, y replicaron de modo condigno: lanzando productos textiles sobre ciudades de la retaguardia nacional. Con una salvedad: tal respuesta no la efectuó su aviación, ni tampoco su parte oficial de guerra, sino la prensa, y ni siquiera la prensa española, pues tal noticia no hubiera colado. Luego, los autores extranjeros como Hugh Thomas se hicieron eco de aquella fantasía y los autores neo-republicanos –y los ‘imparciales’– le citan sin atender a que no aparece rastro de tal réplica en ninguna documentación republicana.
[52] En nueva misión, exclusivamente simbólica, un hidroavión CANT Z-506 y 3 Savoia S-79 de Mallorca bombardearon con rosas y octavillas la cárcel y el cementerio de Alicante. En las octavillas se leía:
“La AVIACIÓN NACIONAL, en nombre y representación del pueblo español, dedica este tributo de flores arrojadas desde las alturas a la memoria eterna del primero de los camaradas de la FALANGE, JOSÉ ANTONIO PRIMO DE RIVERA, Capitán de nuestras escuadras de caídos, creador y profeta de nuestro Movimiento, asesinado por las hordas marxistas en la prisión de Alicante el 20 de Noviembre de 1936, cuando en España empezaba a amanecer. JOSÉ ANTONIO PRIMO DE RIVERA ¡PRESENTE! ¡ARRIBA ESPAÑA!”.
Entre medias, continuando la campaña de bombardeos psicológicos, un solo avión en vuelo bajo también había bombardeado con flores el cementerio de la Almudena de Madrid el Día de los Fieles Difuntos (2-XI-38), en orden a recordar a los miles de víctimas de la represión republicana en tumbas entonces desconocidas y que no se podían honrar.
Tales acciones simbólicas, que entrañaban el mismo riesgo que otra acción de guerra cualquiera, ya habían comenzado con el lanzamiento de flores sobre el cabo Mayor de Santander (X-37), [F 120] que había sido teatro de muchos ‘paseos’.
[53] En realidad, el año jubilar fue 1937, pero Pío XI concedió la extensión de éste por otro año, en atención a que la guerra impediría a muchos combatientes y no combatientes poder ganar sus indulgencias por causa ajena a su voluntad.
[54] La iniciativa de donárselo al Caudillo, para que sus paisanos se aseguraran de que veraneara en sus tierras, había tenido lugar en el Ayuntamiento de La Coruña en abril de 1938. La simbólica entrega de la llave tuvo lugar el 1-IV-38 y Dª Carmen Polo tomó posesión de él dos meses después (9-VI-38).
El viaje debió de partir de Burgos y rendir de nuevo en la capital castellana, según todos los testimonios e indicios. Estuvo fuera de Pedrola casi dos meses.
[55] El 26-I-39 entraron las tropas nacionales en Barcelona sin encontrar resistencia en ninguna parte: fue abandonada sin lucha. El Parte Oficial de 10-II terminaba con la frase “La guerra en Cataluña ha terminado”. Lo cual no era óbice para que el 11 se informara de la entrada en el enclave de Llivia. Y, en realidad, hasta el 12 no entraron las vanguardias en Camprodón y el 13 ocuparon la última bolsa por la que pasaban fugitivos a Francia: Molló y el Coll de Ares.
Mucho más importante que estas ocupaciones finales era lo que sucedía simultáneamente entre las autoridades republicanas como consecuencia de la derrota: el 5-II había pasado a Francia el presidente de la República, Azaña, con el presidente de las Cortes, Martínez Barrio; aquél no quiso que en su misma comitiva marcharan Aguirre y Companys. El 7 pasó la raya el Gobierno; su presidente, Negrín, no lo hizo hasta el 8. Y éste voló el 10 hasta Alicante desde Tolosa de Francia para continuar su política de resistencia. Pero el 27-II, tras los desfiles ante Franco a los que nos hemos referido, la victoria fue sellada en París: el Reino Unido y la República Francesa reconocieron de iure al gobierno de Franco. Azaña, renunció a la Presidencia ese mismo día.
La manida legalidad republicana quedaba maltrecha de un modo irreparable: ni quedaban Cortes (y ni siquiera diputados en territorio nacional), ni se podía convocar la elección improrrogable de nuevo presidente en ocho días, ni el Presidente del Gobierno podía ser confirmado por el de la República, al cual correspondía nombrarlo y separarlo libremente (artículos 74 y 75 de la Constitución de 9-XII-1931).
[56] Lo hizo desde la balconada del principal del número 504 de esa vía, hoy 508-510. Aunque ha sufrido retoques, sabiéndolo es posible reconocer la coincidencia del lugar actual con las fotos de la época, por detalles tales como los arcos de medio punto de los huecos.
[57] De esa flota dispar, sólo el crucero Almirante Cervera y los cañoneros estaban en servicio cuando empezó la guerra. Y los cañoneros fueron reformados a lo largo de la contienda (el Dato comenzó por ser reflotado), así como el crucero Navarra, antes República, fue completamente reconstruido, y el propio Mar Negro, era un mercante objeto de profunda transformación.
El crucero Canarias y los tres minadores estaban a flote, adelantado aquél y atrasados éstos, pero fueron puestos en servicio después del 18 de Julio, en los meses y años sucesivos, igual que el perdido Baleares.
Los 4 destructores y 2 submarinos se habían adquirido a la Regia Marina italiana.
Entre los méritos de la Armada nacional no se encontraban sólo el sacrificio de las misiones permanentes y las acciones heroicas, sino el éxito de haber alistado y dotado una flota considerable partiendo de seis barcos (un acorazado, un crucero, un destructor y tres cañoneros, de los cuales se perdió el España).
[58] Sin contar los desarmados Alcalá Galiano y Churruca, ni los Alsedo, Lazaga y Sánchez Barcáiztegui en reparación.
[59] Todavía parará en él la noche del 11-X-39, como veremos más adelante.
[60] En nombre del Generalísimo recibió a los emisarios el comandante de su Estado Mayor, Carmelo Medrano. Detalle interesantísimo de su hoja de servicios es que una entrevista similar fue esperada y no se celebró el día 2-III-39, tres días antes de la constitución del Consejo de Defensa por parte de Casado.
[61] Vid. https://retretaenburgos.blogspot.com/2015/10/el-cuartel-general-de-franco-en-burgos.html.
[62] Se conservan las fotos de las tres versiones del parte: la redacción original, manuscrita y con correcciones; la versión a máquina que fue realmente leída por la radio esa tarde, de la que se hicieron buen número de copias y una está autentificada, y un ejemplar solemne manuscrito por el Caudillo a posteriori. Las ediciones propagandísticas con mejor o peor gusto se multiplicarían.
Vid. José María Gárate Córdoba, “Análisis psicológico del parte de la paz” en Revista de Historia Militar, nº 40 (Francisco Franco, escritor militar), 1976, pp. 127-133.
[63] Franco, p. 271.
[64] Existe un caso muy claro de viaje presumible: el 15-VI-38 se realizó con toda seguridad un consejo de ministros. Los acompañantes de Franco no recogen viaje alguno a Burgos anterior ni posterior, pero la temprana fecha no concuerda con la posterior celebración en Pedrola, y el vespertino Diario de Burgos del mismo día publica la noticia de la entrada de los ministros en el Palacio (de su finalización informó el 17-VI). No dudamos de que se celebrara en Burgos y sin embargo no hemos contabilizado que hubo para ello dos días más de viaje desde Pedrola y otros 430km de camino.
