INTRODUCCIÓN
La carta que Blas Piñar dirige a Francisco Franco el 14 de noviembre de 1965 se inscribe en el contexto de las tensiones internas del tardofranquismo, cuando una parte de los sectores más ideologizados del Régimen percibían un proceso de debilitamiento de los principios que habían inspirado el Estado surgido del 18 de Julio. El texto adopta un tono de advertencia y de llamada de atención ante lo que su autor interpreta como una deriva política, moral y cultural que afectaba a ámbitos clave de la vida pública española.
En sus líneas se abordan cuestiones como la situación en la Universidad, la difusión de propaganda considerada subversiva, la presencia de contenidos culturales calificados de inmorales y el silencio institucional ante actos de exaltación de los principios del Movimiento Nacional. La carta constituye, así, un testimonio significativo del clima de inquietud existente en determinados círculos del Régimen ante los cambios sociales y culturales de la España de los años sesenta.
No han comenzado las clases de Religión en la Universidad, a pesar de que hay un Obispo encargado de este cometido: don Marcelino Romero de Lema.
Siguen las asambleas libres y los panfletos subversivos a diario.
Continúa la pornografía. Sería conveniente que el Jefe del Estado pidiera que se le proyectara en sesión privada Los pianos mecánicos. Pero, ¡por favor!, tal y como se exhibe en los cines de Madrid, sin recortes ex profeso para Franco.
Continúa el silencio para los actos de exaltación de los principios del 18 de julio:
1) Tuve que gestionar directamente del Ministerio de la Gobernación que se autorizase uno de excombatientes del requeté en el Teatro Andalucía de Cádiz, el 31 de octubre. Del acto no hubo más reseña que la del periódico local.
2) Del acto organizado por todas las Hermandades de excombatientes de Valencia, el pasado día 5 de diciembre, no hubo la menor reseña en los Diarios del Movimiento de aquella ciudad: Levante y Jornada.
Hay que tener en cuenta que se llenó el Teatro Principal, su vestíbulo y la calle de las Barcas, teniendo que poner altavoces en la vía pública.
No asistió ninguna autoridad local o provincial.
No asistió el Frente de Juventudes, concentrado aquel día en Valencia, con motivo del XXV aniversario de su fundación.
3) Silencio casi absoluto respecto al libro del profesor de Filosofía Rafael Gambra: Unidad religiosa y derrotismo católico, que ha obtenido el premio Vedruna, dotado con CIEN MIL PESETAS. Idéntico silencio para el almuerzo homenaje que se le tributó en Madrid el sábado 11 de diciembre.
La convocatoria, en los escasos periódicos que la publicaron, vio amputadas las firmas de quienes la hacíamos. Ninguna reseña se ha hecho de dicho homenaje, aunque sí se dan de los almuerzos de la Amistad judeo-cristiana.
4) Silencio absoluto sobre:
a) Las conferencias dadas con motivo de la fiesta de Cristo Rey, patrocinadas por el Padre Caballero S. J., consiliario de la Hermandad de Alféreces Provisionales de Madrid.
b) La conferencia de Blas Piñar en el Colegio Mayor Universitario San Agustín, el 30 de noviembre de 1965.
c) La conferencia de Jaime de Foxá, en Andújar, con ocasión de los actos conmemorativos de la fiesta de la Virgen de la Cabeza.
Es decir, que se sigue la misma política de la que le hablé con detalle a Franco en mi última entrevista.
