Las “Coplas de guerra” constituyen un ejemplo significativo de la producción popular surgida en torno al conflicto de la Guerra Civil española. Su letra refleja el intercambio constante de versos, melodías y ritmos entre el frente y la retaguardia, un proceso que hizo proliferar un repertorio amplio y cambiante de canciones que circulaban entre soldados, milicias juveniles y población civil.
Estas coplas, transmitidas de manera oral y a través de hojas impresas, se caracterizan por su estructura abierta, que permitía añadir o modificar estrofas según el contexto, el lugar o el momento. De este modo, podían hacerse prácticamente interminables, incorporando contenidos diversos: desde la exaltación ideológica y el recuerdo de los caídos, hasta expresiones de dolor, pérdida y resignación propias de una sociedad inmersa en la guerra.
LETRA
Si subes a la pradera,
no pises las amapolas,
que están regadas con sangre
de la Falange Española.
Con un puñado de sal,
y otro de canela en rama,
hizo Dios a José Antonio
para que salvara a España.
En la Sierra de Alcubierre
hay una fuente que mana
sangre de los falangistas
que murieron por España.
Échale tristeza al vino
y amargura a la guitarra,
camarada, nos mataron
al mejor hombre de España.
Tres cruces llevo en el pecho,
tres heridas en la carne,
y en el corazón tres nombres.
Dios, España y la Falange.
