Ficha del documento
Tipo de documento: Entrevista / Declaraciones
Medio: Diario portugués O Século
Fecha: Mayo de 1938
Protagonista: Francisco Franco
Ámbito: Guerra Civil española – relaciones hispano-portuguesas
Temas principales: reconocimiento portugués, Salazar y Carmona, alianza ibérica, anticomunismo
Fuente: Transcripción histórica
Introducción
En mayo de 1938 Francisco Franco concedió unas extensas declaraciones al influyente diario lisboeta O Século, destinadas a subrayar la especial relación entre España y Portugal durante la Guerra Civil. El general agradeció el temprano reconocimiento del gobierno portugués y exaltó las figuras de Carmona y Salazar como modelo de orden frente a la Europa convulsionada. El mensaje buscaba consolidar la imagen de una alianza peninsular basada en la “civilización cristiana” y en la lucha común contra el comunismo y la masonería. Este documento refleja el papel decisivo que el franquismo otorgó a Portugal en su estrategia diplomática y propagandística.
Transcripción del documento
Fuente histórica – reproducción literal
Ese reconocimiento (el del Gobierno del Generalísimo por Portugal) estaba hecho desde el Movimiento del 18 de julio. Portugal fue el primer país en reconocer de hecho a la España Nacional. Su apoyo moral nos dio los mayores incentivos y hasta la certeza absoluta del triunfo. El Portugal de Carmona y de Salazar, fuerte, prestigioso, dignificado, ejemplo de orden en una Europa despedazada por odios políticos y anarquizada por el fermento de la revolución comunista, comprendió y sintió el Movimiento del 18 de julio de 1936, y lo secundó a través de las más inequívocas y desinteresadas pruebas de solidaridad.
No olvido tampoco a la prensa portuguesa —la buena y sana prensa— y sobre todo al gran diario O Século, cuya actitud desde el primer momento fue siempre inalterable. Jamás tuvo tergiversaciones, desvío ni reticencia alguna. Diario de gran información, supo informar haciéndonos justicia.
Recuerdo que al principio de la guerra O Século llegaba a la frontera y a la España liberada, y era ávidamente leído por todos los españoles —como si fuera nuestro— por las detalladas, precisas y fidedignas noticias que publicaba, las más completas de todos los diarios, incluyendo los nuestros. Su expansión en Galicia y en toda la España liberada demuestra exuberantemente la simpatía, el aprecio y la devoción que justamente conquistó.
Hoy, como ayer, las relaciones entre España y Portugal son las mejores, las más estrechas. Somos dos pueblos vecinos que era menester se conocieran mejor, más íntimamente. Los separó casi siempre —sobre todo durante el siglo del liberalismo— una mala inteligencia y a veces la desconfianza.
Portugal, por fin, supo imponerse. Restablecido el orden y recuperado el crédito externo, fue señalado como un ejemplo. En cuanto a España, a la caída de la dictadura del general Primo de Rivera, se debatía en una gran crisis política, dejándose contaminar por el comunismo producto de la masonería internacional y del demoliberalismo, hasta el punto de ver dentro de sí desencadenarse la más grande guerra civil de que hay memoria. Portugal, bajo la égida de Carmona y Salazar, era en la Península Ibérica una provechosa lección de resurgimiento financiero, económico, moral, político y social. Nosotros, españoles y patriotas, teníamos en Portugal —a nuestras mismas puertas— un ejemplo a seguir.
Al Ejército español pertenecía el regir y salvar a España, como el Ejército portugués en 28 de mayo de 1926 salvó y redimió a Portugal.
Con jefes como Carmona y Salazar, teniendo a su vez unido al Ejército, Portugal será siempre un país de orden y de progreso renovador y vivificador. Para España yo aspiro a una unidad de disciplina y de orden como la que tiene lugar en Portugal. Es esta la gran tarea de España durante la guerra y, sobre todo, en la paz, porque la guerra de hoy debe ser y será la paz fecunda del mañana. Y así, ambos países en orden, respetadas sus respectivas soberanías, seremos en el Occidente de Europa —todavía agitada por falsas ideas de democracia y liberalismo y convulsionada por tenebrosas maniobras masónicas— una afirmación elocuente de civilización cristiana.
Porque a Portugal y a España, más que a ningún otro país, incumbe la defensa de los principios de latinidad basados en la Religión Católica y en su Historia multisecular. Y si Portugal fue el primer país en el continente europeo que reivindicó para sí el derecho de civilización cristiana bajo un régimen de orden y de progreso constructivo —bajo la égida del Estado nuevo corporativo— España se honra de seguir su ejemplo, venciendo en una gran guerra al enemigo común: bolchevismo asiático y todos sus aliados: democracia, liberalismo y masonería.
Claves de lectura
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El texto construye una imagen de hermandad ideológica ibérica basada en el catolicismo y el corporativismo.
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Se reconoce a Portugal como primer apoyo internacional del bando nacional.
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Franco presenta a Salazar y Carmona como modelo político para la España futura.
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El discurso identifica un enemigo común: comunismo, liberalismo y masonería.
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La prensa portuguesa aparece como instrumento decisivo de legitimación exterior.
Conclusión
Las declaraciones a O Século constituyen uno de los testimonios más explícitos de la alianza peninsular forjada durante la Guerra Civil. Franco agradece el respaldo político, mediático y moral de Portugal y lo eleva a categoría de ejemplo para la “Nueva España”. El documento revela cómo el franquismo articuló un relato de continuidad histórica entre ambos regímenes autoritarios, presentándolos como baluartes de la civilización cristiana frente a la Europa liberal. Como fuente, permite comprender la importancia estratégica de Lisboa en la consolidación internacional del régimen y en la configuración del llamado bloque ibérico.
