Buenos días españoles:
- De nacimiento o adopción
- De sentimiento y vocación
- De empresa y servicio
- Presentes (vanguardia) o ausentes (grueso, retaguardia y flancos)
Es una pena que los españoles, en España, tengamos que manifestarnos con el lema “Álzate en defensa de la historia”. Y lo hacemos los que no cambiamos de chaqueta, ni de discurso, ni de conducta, porque nos sentimos y somos España.
Claro que defendemos nuestra historia, incluidos éxitos y fracasos, victorias y derrotas, aciertos y equivocaciones, para conocer, entender, comprender, aprender y actuar con conciencia de españoles al servicio de nuestra Patria.
Como nación, nuestra presencia y protagonismo globales han dado lugar a algo tan grande como la HISPANIDAD, fenómeno político-social-cultural-religioso y económico que no tiene parangón ni límite en la historia universal pasada, presente y futura.
Nuestros rasgos esenciales son: catolicismo, unidad en la diversidad, empresa común y destino colectivo.
España nace, se constituye y desarrolla sin enfrentamiento contra nadie, sino aglutinando valores, culturas, y objetivos compartidos.
Pero sus éxitos le han acarreado muchos y poderosos enemigos:
- Religiosos:
- Islam
- Protestantismo
- Sionismo
- Masonería
- Nacionales: – Inglaterra
- Francia
- Holanda
- Estados Unidos
- Marruecos
- Ideológicos: – Liberalismo (Revolución francesa)
- Marxismo (Revolución soviética)
En resumen:
- asumimos la historia de España
- estamos orgullosos de ser españoles
- y, además, dispuestos y comprometidos con España en el presente y en el futuro.
Nos acusan de ultras, y lo somos: porque no se puede ser español a medias, ni a ratos, ni por partes; y, en cualquier caso, estamos dispuestos a arriesgar y perder la vida, si fuese necesario, en su defensa.
También nos acusan de desafiar una ley. ¡Vaya majadería! Desafiamos a todo un sistema político corrupto y tiránico que está destruyendo España, utilizando un Estado de deshecho, gobernado por las cloacas (incluida la oposición), donde los ladrones, traidores, criminales, separatistas y separadores se han adueñado de las instituciones, mangoneándolas e instrumentalizándolas como Pedro por su casa.
Y para colmo de hipocresía se adornan con la aureola de demócratas, sociales, promotores de “derechos” y bienestar, idealistas, generosos…y hasta tienen el cuajo de afirmar que han acabado con ETA, cuando la han llevado al poder.
Pero la realidad es muy distinta y no la pueden ocultar:
- Lo que no es obligatorio, está prohibido.
- El miedo se ha adueñado de las calles y de los hogares.
- Los millones de parados no disminuyen.
- El problema de la vivienda se agudiza.
- Los sueldos no mantienen el poder adquisitivo, e incluso bajan.
- Los nacionales más preparados tienen que emigrar laboralmente.
- Las multinacionales financieras y empresariales se adueñan de nuestro mercado.
- Los indultos y amnistías sepultan la justicia.
- Se subvenciona al que no trabaja.
- Se apesebra “generosamente” a grupos y personas afines, y se discrimina al resto.
- Se prioriza a irregulares e ilegales.
- Nos saquen con impuestos confiscatorios para disfrute de las castas “democráticas”.
- La deuda pública se multiplica sin cesar.
- Para perpetuarse en el poder compran votos con nuestra soberanía y dinero.
- Gobiernan sin presupuestos, por Decreto-Ley y con carácter de urgencia.
- El Parlamento es un mero adorno, manejable y dejado de lado cuando así interesa.
- Las leyes promulgadas crean enfrentamientos y confusión, y están repletas de trampas.
- Se abandonan las infraestructuras con resultados catastróficos.
- Nos confinan seis meses en nuestras casas -inconstitucionalmente-, y aquí no ha pasado nada.
- Controlan de forma sectaria la enseñanza y los medios de comunicación.
- Provocan y fomentan los enfrentamientos y las brechas sociales, culturales, territoriales, religiosas y económicas. Incluso entre mujer y hombre.
- Tapan sus desvergüenzas alegando “transparencia”, y nos espían a todos los niveles con la protección de datos.
- Lo público no se les cae de la boca, y bien que lo aprovechan para “colocar” a los suyos, pero -para su utilización- seleccionan lo mejor y más caro de lo privado.
- Regalan nuestra soberanía, no sin estipendio político y personal, a la Unión Europea, la OTAN, Inglaterra y Marruecos.
- Están obsesionados con matar seres humanos, sea con el aumento de suicidios, el aborto, la eutanasia, y ahora -por si fuera poco- se nos han vuelto belicistas.
- Inventan memoria y borran historia, pero todo se justifica con el calificativo “democrática”. Pensé, en algún momento, que no sabían muy bien de lo que hablaban, pero llevo un tiempo sospechando que lo saben demasiado.
Podría seguir enumerando las “virtudes” de nuestro régimen político, pero se me ha acabado el abecedario y supongo que el tiempo, pues son interminables.
Pero, naturalmente, nuestros “dirigentes” no son responsables ni culpables de nada de esto. Con la invención-utilización de las pandemias y el cambio climático todo queda resuelto y contestado. Y si, además, sirve para atender a sus sufridos bolsillos pretextando las medidas para combatir ambos fenómenos, pues muchísimo mejor. Las inversiones no sirven más que para incrementar las recompensas a la casta. Pero no avanzan un solo paso para controlar los peligros que ellos mismos se inventan o exageran para asustarnos y manipularnos. Y han sido capaces de insinuar que el apagón, y el accidente de Adamuz han sido consecuencia del cambio climático.
Y si algo no cuadra, pues acudimos al remedio universal e intemporal: Franco y la herencia del franquismo, que también sirve para reparar a las “víctimas” y descendientes, eso sí, con el dinero de las auténticas víctimas, las de la “democracia”. Hay que conseguir votos cautivos como sea, para añadirlos a las brigadas de nietos de los extraordinariamente fértiles exiliados, que dejan en ridículo las familias numerosas del franquismo.
No me extraña que, para alcanzar tan esforzadas metas, nuestro presidente nos confesara en una ocasión, a punto de desfallecer, que a las cinco de la tarde aún no había comido. ¡Tremendo! Carece de gabinetes, asesores, ministros, medios técnicos, despachos, oficinas, residencia confortable, sueldo suficiente, lugares donde descansar, medios de transporte adecuado, personal de servicio, dispositivos de seguridad… pero él no para en su servicio a España. Me ha llegado el rumor de que en más de una ocasión ha tenido que llamar por teléfono para que los lleven -a Begoña y a él- una pizza de supermercado; sin olvidar que, antes de alcanzar mayores responsabilidades, la punta de los lapiceros con que redactó su tesis doctoral, las afilaba personalmente. ¡Y todavía hay desagradecidos que en cuanto le ven, se acuerdan de su madre!
Propongo nombrar a Sánchez -al mismo tiempo- victima y beneficiario principal del franquismo, porque a pesar de los atroces sufrimientos que le infringe un general que murió hace más de cincuenta años, hay que reconocer que de no haber existido Franco ¿de que vivirían Sánchez y su tropa?
Cuando hago examen de conciencia y repaso los pecados capitales, me tengo que descubrir ante la capacidad de ejercitarlos por parte de los políticos del régimen actual. Y como no tienen conciencia de pecado -excepto para los demás- exhiben sus méritos con las pretensiones de merecerse su práctica con mayor frecuencia, número e intensidad.
- “Si necesitan ayuda, que la pidan.
- Todos queremos más.
- Con pocos méritos propios y colaboración del erario público.
- Contra cualquiera que discrepe.
- Indispensable en sindicalistas liberados.
- Propia de los espíritus mediocres.
- Reservada para cualquier actividad que no sea en el propio beneficio.
Eso sí, vimos muestras emocionantes de arrepentimiento en su aplauso cerrado al Papa al final de su intervención en las Cortes.
Pero a nuestra casta política no hay que menospreciarla. ¡Menudos son! Manejan y manipulan los conceptos y las palabras a su antojo.
Democracia es su preferida. La repiten constantemente en su verborrea, sobre todo como adjetivo que justifica cualquier cosa. Es como el envoltorio ornamental que asegura un contenido maravilloso; pura falacia sistemática para el engaño que nos aburre y hiere la conciencia. Y ellos son los únicos que determinan quien es o actúa democráticamente para acabar con los discrepantes.
Verdad. La verdad no existe, ni la realidad. Todo son percepciones que ellos definen en cada momento y con la validez que les interese según las circunstancias. Lo que no coincida con sus definiciones y discrepe de la versión oficial es mentira, y su difusión bulos intolerables y -por supuesto- merecedores de sanción.
Lo más hábil ha sido convertir un sentimiento -el odio– en delito, para poder aplicarlo torticeramente a quien interese. Si dices “Cataluña es España”, odio y pena máxima. Si atacas materialmente a españoles con pancartas y gritos de “puta España”, libertad de expresión.
Víctima. Otro concepto que utilizan desvergonzadamente, pues les importan un bledo las víctimas, pero le sacan un inmenso partido. Primero, solo son víctimas quienes ellos deciden, esto es, las “democráticas”, que merecen aprecio legal y, naturalmente compensaciones económicas sobre todo a los descendientes, que son muchos más y pueden votar. Y, segundo, creamos un arma letal, el desprecio a las víctimas, para sepultar a personas o grupos que no aplaudan con entusiasmo sus medidas.
Las víctimas, secuestrados, torturados, asesinados por ellos o sus aliados, no son dignas de consideración, pero la “concordia” -en estos casos- exige amnistías, integración, reconocimientos y premios a los criminales. Pues acaso tanto el Frente Popular y la ETA, ¿no lucharon por la libertad y la democracia? Paracuellos y las bombas trampa indiscriminadas son puro y heroico altruismo.
Exiliado. No se refieren a los miles de personas que tuvieron que salir de Vascongadas en épocas recientes por ser españoles y no ser asesinados si no pagaban el impuesto revolucionario. ¡Qué va!
Se refieren a los de después de la guerra. No les importa por qué se fueron, cómo se fueron y porque no volvieron o mantuvieron la nacionalidad española. Y no voy a escarbar demasiado en el asunto, pero los “dirigentes” del exilio se llevaron, antes y durante su huida, todo cuanto pudieron para asegurarse una vida “cómoda” y mantener su lucha contra España desde fuera (oro del Banco de España, joyas y obras de arte en el barco “Vita” -se lo disputaron entre ellos-, cuadros del Prado en Suiza, etc.)
Ahora se acuerdan de los nietos, que se convierten en españoles de la noche a la mañana, en la artimaña más engañosa y fraudulenta para no perder las elecciones.
Memoria, contra la historia, porque esta les deja en muy mal lugar. Pero no cualquier memoria, ¡hasta ahí podríamos llegar!, sino sólo y exclusivamente, la democrática, o sea, la de ellos. La de los demás: delito, y a otra cosa.
Ante la situación descrita en que nos encontramos, no nos queda más remedio que conmemorar el 18 de julio de hace 90 años. Podríamos hacerlo, igualmente, en los aniversarios de Covadonga, las Navas de Tolosa o el 2 de mayo de 1808, situaciones límites en existencia de España salvada por la reacción heroica de los españoles.
En 1936 en España, con unos planteamientos similares a los actuales, estábamos sometidos a un proceso revolucionario, manejado entonces desde la URSS, para convertirnos en una República Socialista Soviética más a las órdenes de Stalin.
El 18 de julio se produjo un alzamiento popular encabezado por una parte del Ejército que movilizó cientos de miles de combatientes, héroes y mártires, que lograron con su sacrificio individual y colectivo, salvar a España de su destrucción y desaparición, y alcanzar la paz rota desde mucho antes.
El Movimiento Nacional creó un nuevo Estado representativo, social y de Derecho, promoviendo la justicia y el desarrollo, y recuperando la concordia, la convivencia y el entendimiento entre la inmensa mayoría de los españoles, basándose en el orden, el trabajo y el bien común.
Para ello fue preciso prescindir de las causas y motivos de nuestra decadencia y conflictos internos: los enfrentamientos originados por la división política (partidos), división territorial (separatismos) y división social (clases).
Bien dirigido, el pueblo español unido y motivado -auténtico protagonista- alcanzó unos resultados espectaculares, recuperando y superándose, en pocos y difíciles años, del atraso acumulado durante más de un siglo, alcanzando de nuevo el prestigio internacional perdido.
Los datos inobjetables están al alcance de cualquiera que pueda desconocerlos o poner en duda.
Con estos antecedentes queda claro el por qué la casta política actual, apoltronada en el poder, no pueda consentir cualquier comparación con el periodo “democrático”. Perderían por goleada en todos los terrenos y serían expulsados por los abusos, delitos, falsedades y agresiones cometidos. Solución: borrar el franquismo de la historia para no ser lanzados al estercolero.
Para evitarlo, hay que inocularle en mente y en vena a la opinión pública -por las buenas o por las malas- la memoria democrática, sin posibilidad de alternativa. Quien levante un dedo: desprecio a las víctimas y odio, para multarle, acabar con sus huesos en la cárcel y condenarlo a la muerte civil, por poner en peligro sus libertades democráticas (las de la casta, se entiende).
Con la Ley para la Reforma Política se inicia en España una serie progresiva de golpes de Estado desde el Poder, que pasan a ser golpes contra la Nación rematados más recientemente por los golpes directamente contra la Patria
En este proceso de demolición de España, las “derechas” han priorizado la normativa antinacional (competencias de las Autonomías, supresión del Servicio Militar…), mientras las “izquierdas” han entregado nuestro patrimonio industrial y empresarial al capitalismo internacional. Ambos, peperos y socialistas, son traidores a España y también a quienes les han votado.
Tres hechos recientes pueden ser el remate de cuanto hemos dicho.
Las acciones contra España, propiciadas y admitidas por las autoridades, con motivo del mundial de futbol.
El derribo de la verja de Gibraltar, mintiendo y ocultando a los españoles lo que este acontecimiento significa realmente.
La conmemoración del acto terrorista en la plaza de la República Dominicana que costó la vida a 12 Guardias Civiles y otros 78 heridos de diversa consideración, presidido por las autoridades políticas del partido del Gobierno que está en el poder con el apoyo de los asesinos. Esto si que es humillar a las víctimas.
Si creemos en España, si nos sentimos españoles comprometidos con nuestra Patria, si recordamos con emoción y gratitud a quienes la construyeron, engrandecieron y defendieron con su entrega y sacrificio, como patriotas no vamos a claudicar ahora por negro que se nos presente el panorama.
Frente al arco conmemorativo de la Victoria del 1 de abril de 1939, alzamos con firmeza nuestra voz y gritamos todos juntos:
¡Viva España!
¡Arriba España!
¡Viva Cristo Rey!
