INTRODUCCIÓN
En plena Guerra Civil española, mientras los combates continuaban en los frentes, en la retaguardia del bando nacional comenzaba a tomar forma una nueva estructura política. El 30 de enero de 1938 se produjo un hecho clave: la disolución de la Junta Técnica del Estado y la formación del primer Gobierno presidido por Francisco Franco, que consolidaba su autoridad y organizaba institucionalmente el nuevo régimen.
Este gobierno asumió la tarea de estructurar el Estado en plena guerra, estableciendo ministerios, impulsando medidas educativas, culturales y propagandísticas, y desarrollando las bases ideológicas y sociales del régimen que se estaba configurando. La política, la cultura y la propaganda comenzaron entonces a articularse bajo un mismo proyecto político.
En la retaguardia, mientras tanto, se delineaba el nuevo Estado. El 30 de enero se disolvía la Junta Técnica y quedaba constituido el primer Gobierno presidido por Franco. La juventud tenía bastante que hacer en el frente y no concedía atención especial a la retaguardia. Del Ministerio de Educación Nacional se encargó Sainz Rodríguez, que dictó en febrero dos Ordenes ministeriales creando los días del Estudiante Caído y de la Cultura.
«El heroico sacrificio de la juventud por la redención de España en nuestra Cruzada nacional constituye el más alto y generoso ejemplo que debe cantarse, exaltarse y perpetuarse para estímulo de las generaciones futuras. El 9 de febrero de 1934 caía gloriosamente, bajo las balas de la anti-España, el estudiante Matías Montero al propagar, repartiendo el semanario «F. E.», gérmenes de las ideas salvadoras de nuestro Movimiento Nacional. Las ideas que se escribieron con sangre heroica yjuvenil son eternamente fecundas. Por ello, para perpetuación de este ejemplo entre las jóvenes generaciones, el Ministerio de Educación Nacional ha resuelto:
Declarar festivo el día 9 de febrero en todos los centros docentes del Estado español.
«El lema «Estudio y Acción», preciso y magnífico exponente de los anhelos del Sindicato Español Universitario, señala concretamente que, después de la exaltación y el honor supremo rendido al heroísmo de los estudiantes caídos en la acción salvadora, se vuelva nuestro recuerdo a la potencialidad todopoderosa del estudio de lo intelectual y de lo formativo… desde este Ministerio de Educación Nacional, deseando perpetuar en las jóvenes inteligencias el recuerdo inmortal de Santo Tomás de Aquino, fundamento de la filosofía católica y santo Patrono de arraigada tradición en la Universidad española, se declara festivo el día 7 de marzo en los Centros docentes del Estado español.»
En el aquel primer Gobierno fue nombrado ministro del Interior Serrano Súñer; su departamento era el más importante políticamente considerado y comprendía las actividades de lo que después serían Ministerios de Gobernación e Información y Turismo; en él se hizo cargo de la propaganda Dionisio Ridruejo. Un joven profesor de la Universidad de Salamanca, Antonio Tovar, que procedía de la F. U. E., se convirtió en uno de los más agudos intelectuales falangistas y asumió la dirección del bastión de Radio Nacional de España. José Antonio Giménez Arnáu se hizo cargo de la dirección de Prensa.
La doctrina falangista hizo posible que no degenerase el Alzamiento en un vulgar golpe militar. Inevitablemente, salvo las mentes reaccionarias, los valores intelectuales de la zona nacional se agruparon bajo la ideología joseantoniana. Alcanzaron atención especial los ensayos políticos de Pedro Laín, que se da a conocer junto al grupo que en Pamplona surgía alrededor del sacerdote Fermín Yzurdiaga, creador de la revista cultural Jerarquía, subtitulada «Revista Negra de la Falange». En Burgos aparecería Destino, semanario falangista pensado para Cataluña.
Aparece el primero de agosto, en la capital navarra, el primer diario falangista, ¡Arriba España!, de cuya dirección se encargó Ángel María Pascual, que estaba entonces guerreando al frente de dos escuadras en el sector de Jaca. Poco después aparece en Sevilla F. E., otro diario, del que fueron artífices Patricio Canales, Joaquín López Huici y Enrique Sotomayor. José Antonio Giménez Arnáu funda Unidad, de San Sebastián. Las gentes del S. E. U.no sólo participaban en la tarea de dar vida a la Prensa diaria impresa, movían decenas de periódicos de campaña; baste un nombre, El Garigolo, de una Bandera de Falange, de la que era capitán José Antonio Girón.
Quedó constituido el primer Consejo Nacional de F. E. T. y de las J. O. N. S. En él, Gamero, Pradera y Ridruejo trataron de reforzar la influencia política de la Falange Unificada; pero su proyecto, tendente a quitarle al Estado determinadas funciones, estaba, en circunstancias de guerra, llamado al fracaso. Como consecuencia de los eternos malentendidos, Agustín Aznar fue nuevamente detenido.
En los trabajos del Consejo adquirió importancia la redacción del Fuero del Trabajo, en el que se quería compendiar las ansias de revolución social que caracterizaba a la nueva generación. La voz del sindicalismonacional se condensaba en un trabajo del que eran autores otros dos universitarios destacados: Joaquín Garriges y Javier Conde. Se aprobó un articulado menos radical. Aun así, quedaba lejos de la conocida ramplonería derechista. Fue aprobado el 9 de marzo y terminaba con una promesa lógica y esperanzadora:
«El Estado se compromete a incorporar a la juventud combatiente a los puestos de trabajo, de honor o de mando, a los que tienen derecho como españoles y que han conquistado como héroes.»
Surge la primera novela de la guerra: «Madrid, de Corte a Checa», de Agustín de Foxá; casi una historia estudiantil que comienza con las andanzas de la F. U. E. en los últimos años de la Monarquía.
En junio aparece «Eugenio, o proclamación de la primavera», de Rafael García Serrano. Lo habíacomenzado en el 36 y lo terminó en septiembre del 37, en la 26 Bandera de Navarra. Es un relato con sorprendente estilo del modo de ser de sus camaradas universitarios. En septiembre reaparecería Haz, editado en Bilbao y destinado a establecer contacto con los estudiantes, en él destacarían los escritos de Enrique Sotomayor.
Con Edger Neville, Antonio de Obregón y Augusto García Vínolas renace la vida cinematográfica, centrada, claro es, en la actividad de los frentes. Y con Miguel Mihura se atisba un nuevo humor teatral, emparentado con Jardiel Poncela.
Eugenio d’Ors, que tanto influyera en el pensamiento joseantoniano, organiza en la Universidad deSalamanca una barroca fidelidad académica, a la que asiste Pío Baroja y en la que D’Ors, vestido con camisa azul, invocó a los ángeles custodios.
Así, afines a los rojos no quedaban otros españoles, dentro del campo intelectual, que los directamente comprometidos en su política, la mayoría en el triste papel de «compañeros de viaje», entre los extranjeros, la corriente de aliento al Gobierno de Negrín era de más consideración. En julio de 1937 se había celebrado en Valencia un Congreso de Escritores, que preparó en Moscú Rafael Alberti; en general, los asistentes pertenecían al Partido Comunista y ocuparon sitio de honor los soviéticos Alexei Tolstoi, Alejandro Fadeiev, Ilyá Ehrenburg, Vsévolod Vishmevski y Mijail Koltsov. El apoyo de muchos intelectuales extranjeros al Gobierno republicano tenía esta motivación: la política racista de Hitler había arrojado de Alemania a relevantes personalidades judías, que fueron núcleos activos que encontraron la simpatía de los intelectuales americanos, franceses, ingleses y nórdicos. La inclinación alemana por el bando nacional llevó aparejada la enemiga de los exiliados y sus amigos. Más de uno mostraría posteriormente el poco arraigo de su actitud, asi Hemingway. Tampoco fueron infrecuentes casos como el de David Alfaro Siqueiros, el pintor mejicano que luchó en las filas del Gobierno de Valencia y que terminaría encarcelado en su país por el mismo Régimen que le había enviado con armas a la zona de Negrín. Los estudiantes hispanoamericanos no siguieron el camino de sus compañeros españoles con la misma unanimidad, creándose divisiones que les hicieron chocar violentamente. Uno de los pocos voluntarios estudiantes venidos a España, el cubano Alberto Sánchez, moriría valerosamente en una Brigada comunista en la batalla de Brúñete.
Inesperadamente, para los no falangistas, surgen movimientos de raíz joseantoniana en los pueblos hermanos de América. En agosto de 1938 nace la Falange boliviana, bajo el liderato de Osear Unzaga; otra enChile, con Frei, y también en el Ecuador .
CONCLUSIÓN
La constitución del primer Gobierno presidido por Franco marcó un paso decisivo en la consolidación política del bando nacional durante la Guerra Civil española. Con la creación de ministerios, el desarrollo de una política cultural y educativa propia y la elaboración de textos fundamentales como el Fuero del Trabajo, el régimen comenzó a definir sus principios institucionales y sociales.
Al mismo tiempo, la prensa, la literatura, la propaganda y las nuevas iniciativas culturales contribuyeron a consolidar un discurso ideológico que acompañaba al desarrollo militar del conflicto. De este modo, mientras la guerra continuaba en los frentes, en la retaguardia se sentaban las bases del nuevo Estado que dominaría la vida política española durante las décadas siguientes.
