INTRODUCCIÓN
Alejandro Fernández Sordo fue una de las figuras más influyentes del ámbito sindical y de la información durante la etapa final del régimen franquista. Licenciado en Derecho por la Universidad de Oviedo con Premio Extraordinario, desarrolló una intensa carrera académica, política y administrativa, ligada estrechamente al Movimiento Nacional y a los organismos de control de prensa y sindicatos. Su papel en los años previos a la Transición lo situó en una posición relevante en los intentos de reorganización del poder tras la muerte de Franco.
Fernández Sordo, Alejandro. Oviedo (Asturias), 4.IX.1921 – Madrid, 6.V.2009. Abogado y ministro.
Licenciado en Derecho por la Universidad de Oviedo con Premio Extraordinario, profesor de Derecho Administrativo y de Derecho Sindical en esa Universidad.
Falangista y miembro destacado de la Asociación Católica Nacional de Propagandistas, de cuya comisión de propaganda de la Junta delegada de la Plenaria mariana y voto asuncionista fue vocal. Realizó toda su carrera en los ámbitos sindical y de la información: fundador del Sindicato Estudiantil Universitario (SEU) en Asturias y delegado de prensa y propaganda en ese sindicato; delegado de Información y Turismo en Oviedo; inspector, consejero y secretario del consejo provincial del Movimiento en Asturias y concejal del Ayuntamiento de Oviedo; jefe de prensa de la Secretaría General del Movimiento; fundador y primer presidente del Sindicato Nacional de Prensa, Radio, Televisión y Publicidad en 1964. Delegado nacional de Prensa, Radio y Propaganda del Movimiento un año más, participó en la elaboración de la Ley de Prensa e Imprenta de 1966, que sustituyó la censura previa por la autocensura ejercida por los directores de los medios. El 7 de noviembre de 1969 fue nombrado director general de Prensa del Ministerio de Información y Turismo; vocal desde 1969 del Jurado de apelación de ética profesional de periodistas. Secretario general de la Organización Sindical en octubre de 1973.
Procurador en Cortes, consejero nacional del Movimiento y ministro de Relaciones Sindicales desde 3 de enero de 1974 hasta 11 de diciembre de 1975, poco después de la muerte del general Franco.
Desde un mes antes de que se produjera el fallecimiento del jefe del Estado, tuvo un destacado papel junto al príncipe Juan Carlos en el momento del relevo, le aconsejó los pasos a seguir; planteó la dimisión de todo el Gobierno, propuso que la presidencia del Gobierno fuera encomendada a José María López de Letona y que las Cortes fueran presididas por Torcuato Fernández-Miranda. Sus planes no se cumplieron de inmediato, ya que Arias Navarro siguió durante algunos meses como presidente del Gobierno, Adolfo Suárez quien le sucedió y Fernández Sordo fue cesado.
En 1976 se le nombró presidente del Banco de Crédito Local. Terminada la transición política, se retiró discretamente a la actividad privada. Estuvo casado y tuvo cinco hijos.
CONCLUSIÓN
La trayectoria de Alejandro Fernández Sordo refleja el perfil del tecnócrata político del tardofranquismo: jurista bien formado, gestor institucional y figura clave en los aparatos sindicales y mediáticos del régimen. Desde la fundación del Sindicato Nacional de Prensa hasta su participación en la Ley de Prensa de 1966 y su paso por el Ministerio de Relaciones Sindicales, su influencia fue notable en los últimos años de la dictadura. Tras no prosperar sus propuestas en el proceso de sucesión política, se retiró discretamente a la vida privada, cerrando así una carrera marcada por la lealtad al sistema y por su protagonismo en una etapa decisiva de la historia contemporánea de España.
