Ustedes conocen los antecedentes: el día 1 de abril, la guerra había terminado[1]. Aunque siguió habiendo alguna escaramuza, ese mes vio el final efectivo de la guerra civil[2]. El 19 de mayo de 1939 tuvo lugar el Primer Desfile de la Victoria en Madrid[3]. La idea era hacer una demostración de poderío en dos frentes: el interno y el externo. En el interno, debía quedar claro a los vencidos[4] que enfrente tenían una maquinaria invencible. ¡Que no intentaran nada contra ella! Igualmente lo hicieron, como sabemos[5], pero la idea era esa. Quienes escucharan el día anterior a Ernesto Giménez Caballero en Radio Nacional no podían albergar duda alguna[6].
En el externo, aunque aún no había llegado el 1 de septiembre de 1939, cuando se inició la Segunda Guerra Mundial, los prolegómenos estaban claros. El mensaje era frente a la URSS, el Reino Unido y Francia: España no se toca porque a quien se le ocurra le va a salir muy caro. El disuasorio mensaje funcionó con los dos últimos, aunque no con el primero. Sólo al final de la II Guerra Mundial le quedó absolutamente claro a Stalin: no era posible hacer descarrilar el régimen español.
Con esto en mente, el Desfile de la Victoria de 1939 en Madrid fue el más grande celebrado nunca en España: cerca de seiscientos aviones, más de doscientas baterías de distinto calibre (incluidas antitanque y antiaéreas), más de 150 carros de combate, unos 5.000 coches y camiones, 500 motocicletas y 27 escuadrones de caballería con centenares de caballos y mulos. Participaron no menos de 120.000 hombres del Ejército del Centro[7] más un importante número de otras tropas[8]. Además, desfilaron falangistas, requetés, legionarios y soldados marroquíes. Al frente de sus hombres desfilaron los generales Andrés Saliquet, Rafael García Valiño, José Solchaga y otros. Todas las unidades portaban las mismas enseñas con las que habían combatido.
Desfilaron durante cinco horas, con 400.000 asistentes en las lindes del desfile, ventanas, balcones y azoteas[9]. Llegó a lloviznar durante unos minutos. El recorrido abarcó desde el Paseo del Prado hasta la Plaza de Cánovas del Castillo. Cerca del final, entre las calles Marqués de Villamagna y Ortega y Gasset, se instaló una tribuna frente a un arco del triunfo. Allí se situaron Franco y las personalidades militares, políticas, diplomáticas y eclesiásticas. Al pie de la tribuna estaban dispuestas distintas banderas históricas, con la Real Senyera valenciana en el centro.
A las nueve de la mañana, el Generalísimo ocupó su puesto en la tribuna. Había llegado acompañado por el general Andrés Saliquet, jefe del Ejército del Centro. Para que no cupiera posibilidad alguna de cualquier interpretación heterodoxa, Franco llevaba uniforme militar, pero también la camisa azul falangista y la boina roja de los carlistas. En torno a la tribuna aguardaban el Gobierno en pleno, los generales y jefes del ejército y unos treinta caballeros laureados[10].
Antes del desfile propiamente dicho, el general Francisco Gómez-Jordana Sousa, vicepresidente del Gobierno y ministro de Asuntos Exteriores, leyó el decreto que concedía la Cruz Laureada de San Fernando a Francisco Franco Bahamonde. Se la impuso el general José Enrique Varela, titular de dos cruces Laureadas de San Fernando[11]. Poco después se incorporó a la tribuna de autoridades Isidro Gomá, cardenal primado de España.
Tras el desfile se celebró un banquete en el Palacio Real. Aprovechando la oportunidad, Franco dirigió un discurso a la nación a través de la radio. En él advirtió a “ciertas naciones”[12] contra eventuales presiones económicas que buscaran condicionar la política del Estado español.
Así fue el desfile inicial del Régimen que, contra toda expectativa, pervivió durante casi 40 años.
Al finalizar la Guerra Civil, Franco instauró una dictadura[13] de carácter autoritario, con componentes ideológicos muy claros: carácter confesional católico[14], vertebración unitaria y central[15], filosofía reaccionaria y políticas conservadoras. De los modelos totalitarios vigentes en su entorno, Franco importó el concepto de una jefatura unipersonal, de un partido único[16], la organización corporativista del trabajo[17], una política económica socializante[18] y el uso de los símbolos y rituales. El Estado así creado se autodefinió como nacionalsindicalista.
Franco retuvo las jefaturas del Estado y del gobierno[19], la jefatura del Movimiento, la iniciativa legislativa y el mando de las Fuerzas Armadas.
Las Cortes fueron creadas en julio de 1942. Su misión fundamental era “la preparación y elaboración de las leyes, sin perjuicio de la sanción que corresponde al jefe del Estado”. Fueron asimismo un órgano de colaboración.
Quedaron prohibidos los partidos políticos[20], todos los movimientos regionalistas y los sindicatos llamados de clase. Se impuso la censura política sobre los medios de comunicación. En los siguientes años, coincidentes con la contienda mundial, Franco continuó con una diplomacia dual, reflejo de su teoría de las “dos guerras”: una referida a las potencias europeas[21] y otra contra el bolchevismo, frente al que era beligerante.
La aplicación de la justicia posterior a la Guerra Civil, hasta 1945[22], fusiló[23] a unas 14.000 personas[24], encontradas responsables[25] de delitos de sangre[26] tras los juicios celebrados[27]. A partir de la segunda mitad de 1939, cada una de las sentencias de pena de muerte fue examinada por los auditores del Cuerpo Jurídico del Ministerio del Ejército, que valoraban informaciones complementarias y peticiones de indulto[28]. Tras meses de gestión procedimental, los auditores recomendaron[29] conmutar más de un tercio de las condenas a muerte, mientras varios miles de sentencias fueron suspendidas por carecer de pruebas suficientes o por la llegada de otras nuevas.
El 22 de julio de 1940 se restableció el Código de Justicia militar vigente hasta el 14.4.1931.
En torno a 450.000 españoles huyeron al extranjero, de los que 360.000 volvieron durante el mismo año 1939. Desde esa fecha continuó el retorno, pero a un ritmo menor[30]. Las fronteras de España estuvieron siempre abiertas, salvo cuando Francia las cerró unilateralmente por su lado con España[31]. Durante la década de los cincuenta regresaron a España, por ejemplo, Vicente Rojo, el antiguo general jefe del Estado Mayor Central entre 1937 y 1939, condenado formalmente e inmediatamente indultado[32]. Por ejemplo, Manuel Tagüeña, jefe del XV Cuerpo de Ejército en la Batalla del Ebro, comunista, cuya madre estaba enferma[33].
La norma reguladora de los indultos y del examen de penas[34] fue una Orden de Presidencia del Gobierno[35] de 25 de enero de 1940. Posteriormente, la Ley de 28 de junio de 1940 Complementaria del Estatuto de Clases Pasivas del Estado concedió pensión a “las esposas, hijos y madres viudas de los empleados civiles y militares que, en cumplimiento de condenas impuestas por los Tribunales, estén sufriendo o sufran la pena de privación de libertad por tiempo mayor de un año”[36].
Como consecuencia de la tónica general de reducción de penas[37], la Asesoría Jurídica del Ministerio del Ejército, el 9 de junio de 1945, informó: “Están en libertad todos los condenados a penas (de) hasta veinte años”.
El balance general, por tanto, es que los condenados a prisión ni siquiera cumplieron la mitad de la pena de privación de libertad. Por término medio, cumplieron sólo una cuarta parte y a medida que pasaba el tiempo, incluso menos. Así lo muestra el estudio de casos individuales.

Archivo Ricardo de Rada
Para gobernar, Franco se apoyó en Las llamadas “familias” del Régimen: el Movimiento, el Ejército, la Iglesia[38], sectores conservadores y grupos monárquicos. No eran partidos políticos, no tenían coincidencia total, pero el interés general prevaleció[39]. La superioridad moral de Franco obró la unidad.
La situación económica tras la guerra era muy difícil. La renta nacional había descendido al nivel de 1914[40], lo que supuso una caída del 15% de la riqueza disponible. Las pérdidas fueron de capital humano,[41] económicas[42] y financieras, así como de destrucción de infraestructuras[43].
Escaseaban el grano y algunos productos agrarios. La falta de combustible dificultaba el comercio interior. El desarrollo del sistema productivo español en su totalidad estuvo determinado por la confiscación de las reservas de oro y divisas del Banco de España perpetrada por el bando frentepopulista, por la exclusión de España del Plan Marshall y por el boicot comercial instrumentado por el Reino Unido. Fueron tiempos difíciles[44].
Sin apenas recursos, con grave carencia de repuestos y ante la necesidad apremiante de la reconstrucción, el desarrollo de la II Guerra Mundial incrementó las dificultades internas. Con todo, la sanidad mejoró sustancialmente. Ello se puso de manifiesto en las cifras porcentuales de mortalidad infantil. Los 109 ؉ de 1935 se redujeron a un 88؉ en 1945 y al 55؉ en 1955. La tasa de mortalidad maternal asociada a embarazos, partos y estado puerperal pasó de 2.196 en 1935 a 1.183 en 1945 y a 465 en 1955[45], en un entorno de crecimiento acelerado de la población. En 1940 comenzó a construirse un parque de viviendas que, si bien corto en sus inicios[46], se reforzó en 1957 con la creación de un Ministerio de la Vivienda.
La cobertura social para los ciudadanos comenzó a realizarse a partir del 18 de julio de 1938, con un programa de Seguridad Social para familias necesitadas. El sistema de pensiones se inició el 1 de septiembre de 1939. El Seguro médico obligatorio comenzó su andadura en diciembre de 1942. En 1964, la cobertura era muy mayoritaria y en 1971, universal. Todo el gasto del Estado ascendía en 1973 al 21% del PIB.
El régimen franquista conformó un fuerte sector público. Estatalizó ferrocarriles, minas, telefonía,[47] distribución de hidrocarburos[48] y transporte aéreo. Creó el Consejo Superior de Investigaciones Científicas[49]. Para enmarcar la necesaria Reforma Agraria, produjo en 26 de enero de 1940 la Ley para la colonización de grandes zonas.
A la vista de la grave deforestación que imperaba en España, en plena guerra civil (21/6/1938), se aprobó el Decreto que disponía la elaboración de un Plan Nacional de Repoblación Forestal de España. Éste[50] proponía actuar sobre 6 millones de hectáreas durante 100 años[51]. La Ley de 10/3/1941 fundó nuevamente el Patrimonio Forestal del Estado y con estos mimbres se desarrolló una de las políticas más exitosas del Régimen.
Con objeto de estimular la necesaria industrialización, se estableció en 1941 el Instituto Nacional de Industria[52], que entre 1941 y 1957 organizó un potente sector siderúrgico, construyó fábricas de todo tipo[53], plantas transformadoras de aluminio, industrias químicas, astilleros, refinerías y fábricas de camiones y automóviles. El régimen levantó un enorme número de pantanos y edificó centrales térmicas. Creó poblaciones enteras al calor de la reordenación agraria, erigió ingentes cantidades de viviendas de bajo coste y/o alquiler[54] y expandió la urbanización de las ciudades. Su política económica de control de precios y salarios resultó como es habitual en ese marco. Intervino el comercio exterior y el tipo de cambio. Creó un sistema de Seguridad Social[55], que pervive. Desde 1940 Integró a trabajadores y empresarios en la Organización Sindical, los llamados “sindicatos verticales”.
Declarada la II Guerra Mundial, Franco adoptó una posición de neutralidad, que al poco[56] viró hacia la no beligerancia. El 8 de agosto de 1940, el régimen alemán preparó un informe sobre los costes y beneficios para Alemania de la entrada de España en la guerra.[57]
El 6 de octubre de 1944[58] (es decir, cinco años y medio después del final de la Guerra Civil y cuando la II Guerra Mundial en el teatro europeo parecía decantada a favor de los aliados), tras una intensa oleada de opiniones en los medios descalificadoras del régimen de Franco[59], el Partido Comunista de España (PCE) coordinó el lanzamiento desde Francia de un ataque armado contra España.
Fueron algo más de 5.000 hombres, que disponían de ametralladoras, fusiles y bombas de mano. Entraron inicialmente por Roncesvalles y el Roncal, a modo de maniobra de diversión. En la segunda intentona, que tuvo lugar el 19 de octubre, los atacantes accedieron a España por Benasque, el Port Vell y el Valle del Gállego, arrasando los puestos de la Guardia Civil que hallaron a su paso.
Convencidos de que conquistarían el Valle de Arán nada más llegar a él[60], no previeron la rápida reacción del Ejército[61]. El ataque fue detenido en seco[62]. Siete días después, Santiago Carrillo[63] ordenó la retirada. El 30 de octubre no quedaban miembros del maquis[64] coordinados en España[65]. La entrada de excombatientes comunistas de la Guerra Civil y de guerrilleros de la Résistance había fracasado.
Así acabó esta intentona de hacerse con el poder por la fuerza de las armas. A diferencia de lo acontecido en otros países mediterráneos[66], Franco había derrotado a las guerrillas comunistas sin apoyo internacional alguno, reforzando así su prestigio. La situación fue análoga a la que se dio en Asturias en 1934 cuando, defendiendo el orden republicano, el mismo general Franco venció las tentativas revolucionarias, esta vez diez años más tarde, en 1944.
En los 1.826 choques armados que se produjeron, la guerrilla sufrió 2.173 bajas, en tanto más de 3.000 atacantes resultaron detenidos[67]. La Guardia Civil tuvo 257 muertos y 370 heridos. Por otro lado, los atentados efectuados por el maquis arrebataron la vida de unas 1.000 personas. El instituto armado llevó prácticamente solo el peso de la lucha contra las partidas de enemigos del Régimen[68], aunque a menudo se veía reforzada por somatenes, guardas forestales y guardas jurados de las zonas en que se desarrollaban las operaciones[69].
En 1947 se aprobó una ley destinada fundamentalmente a la lucha contra el terrorismo rural[70]. Fue la Ley para la Represión del Bandidaje y el Terrorismo cuya eficacia precipitó el final definitivo del maquis [71].
El 22 de octubre de 1948, el partido comunista de España, dirigido por Dolores Ibárruri y Santiago Carrillo[72], abandonó formalmente la intentona terrorista, conocida como “lucha armada”. El eufemismo de “lucha armada” había sido utilizado para enmascarar la guerra de guerrillas, el maquis, la resistencia violenta a un régimen que había vencido en la Guerra Civil y que no iba a consentir que un conjunto de guerrilleros lo menoscabara. Mas no sólo fue eso; al decir de los líderes comunistas españoles en el exterior, “Franco no sólo no se tambaleaba, sino que hasta semejaba reforzado”.
La razón para desmontar desde los centros de decisión situados fuera de España el terrorismo rural iniciado por el maquis era doble.
Por un lado, los resultados prácticos de sus acciones terroristas fueron escasos, por no decir nulos. Recordemos que la incursión militarmente organizada por el Valle de Arán en octubre de 1944 fue un rotundo fracaso. La muerte de muchos militantes (la mayoría comunistas) y la pérdida de apoyos entre la población rural[73] hacían imposible continuar un esfuerzo tan costoso como inútil.
La segunda razón, la verdaderamente decisiva, fue la voluntad de Stalin. Éste creyó inicialmente (tras la derrota del Frente Popular en 1939) que la mentada “lucha armada” daría al traste con el régimen de Franco, cuya caída sería cosa de pocos meses, dado que el pueblo español sin duda estaba sufriendo bajo el peso de la dictadura, por lo que se echaría en manos de quienes vinieran a destruirla. Una vez más, Stalin se equivocaba. Tardó mucho más en reconocer que, desde 1936, todos sus intentos por imponerse en España se habían visto abocados al fracaso[74].

El PCE tardó tres años en hacer pública la orden de Stalin de suspender la lucha armada. Esos tres años fueron de depuraciones físicas de quienes discrepaban de la línea política establecida por Carrillo e Ibárruri, siempre a las órdenes de Moscú. Se impusieron ejecuciones sumarias impuestas por la dirección del partido y ejecutadas por agentes venidos de Francia, genuinos comisarios políticos.
Tras el final la Segunda Guerra Mundial y el comienzo de la “guerra fría” desapareció cualquier posibilidad de éxito guerrillero en un entorno internacional muy diferente del que existía en 1939. Los efectos de la victoria de los aliados en la II Guerra Mundial no habían sido los que Stalin esperaba. Desde que la Guerra Fría obtuvo carta de naturaleza, a Stalin le resultó imposible orquestar intervención extranjera alguna para desalojar a Franco[75].
Una cosa era predicar y evitar que España participara en la ONU y sus organismos desde octubre de 1945, cuando se creó[76], y conseguir que se cerrara el cerco institucional mediante la intervención estelar de Polonia (lo dicho, Stalin) en la Asamblea General celebrada en diciembre de 1946, y otra cuestión muy diferente era dar trigo. Las potencias se habían repartido Europa y esta parte del tablero era occidental. Punto. Marginarían a España, la condenarían al ostracismo (Portugal y Argentina, entre otros países, no aceptaron esa orden) y crearían problemas de suministro, pero no intervendrían[77].
A la vista de las nuevas circunstancias, Stalin ordenó pasar a la siguiente fase (ese era su lenguaje. En realidad, se trataba del Plan B: infiltrarse en las estructuras del Régimen de Franco para destruirlo desde dentro).
Efectivamente; aunque mucho más tarde, en junio de 1956, el PCE y su secretario general, Santiago Carrillo, lanzaron el eslogan de la “reconciliación nacional”. Esta vez ya no fueron órdenes directas de Stalin, quien había muerto en 1953.
Franco ajustó su política exterior nombrando ministro de Asuntos Exteriores a Alberto Martín Artajo, de la Asociación Nacional de Propagandistas, ascendiendo además a otros católicos a posiciones importantes dentro del Régimen.
[1] Seguramente recuerdan el textual del último parte de guerra: “En el día de hoy, cautivo y desarmado el Ejército Rojo, han alcanzado las tropas nacionales sus últimos objetivos militares. La guerra ha terminado. Burgos, 1º Abril de 1939, Año de la Victoria”.
[2] Franco estuvo aquejado de una fuerte gripe por las consecuencias de la tensión acumulada. Pasó la primera semana tras el final de la guerra imposibilitado de moverse.
[3] Antes habían tenido lugar otros desfiles, como el de 20 de febrero en Barcelona, el de17 de abril en Sevilla y el del 3 de mayo en Valencia. Ninguno pudo compararse con el que tuvo lugar en Madrid.
[4] A los no conformes ni huidos.
[5] El primer caso sonado tuvo lugar cuando una célula de las Juventudes Socialistas Unificadas asesinó al comandante Gabaldón (Guardia Civil), su hija menor de edad y al chófer. Fue el 29/7/1939, en Talavera de la Reina. La reacción del régimen fue brutal, disuasoria.
[6] “La guerra no ha terminado. La guerra sigue. Sigue en silencio: en frente blanco invisible. Y una guerra tan implacable como la que sufrieron hasta el 1 de abril nuestros cuerpos y nuestras vísceras. Es la misma guerra, son los mismos enemigos. Es la misma canalla que no se resignará hasta su aplastamiento definitivo, histórico”.
[7] El Ejército del Centro agrupaba las tropas nacionales desde el Alto Tajo y los Montes Universales hasta el frente de Cáceres, Madrid y Guadarrama.
[8] Miembros de los Viriatos portugueses, del Corpo di Truppe Volontarie italiano (general Gambara) y de la Legión Cóndor (general Von Richtofen).
[9] El 19 de mayo fue declarado festivo, el “Día de la Victoria”, lo que favoreció la asistencia de público al desfile. A las seis de la mañana ya se encontraban en el recorrido de la parada militar unas 400.000 personas.
[10] Los laureados son los militares que han obtenido la Cruz Laureada de San Fernando, la máxima condecoración militar de España.
[11] Solo hay otros cinco militares con dos Laureadas: el mariscal de campo José Rentero Soriano, los generales José Sanjurjo y Miguel Primo de Rivera y Orbaneja, el capitán Miguel Rodríguez Bescansa y el capitán Pablo Arredondo Acuña (estos dos últimos, a título póstumo).
[12] Francia y el Reino Unido, claramente.
[13] Que Franco concibió desde 1936: un régimen autoritario y unitario, sin discriminaciones regionales, sin los partidos políticos tradicionales (amalgamas de intereses personales apenas disfrazados), sin sindicatos de clase. Un régimen de inspiración militar, español y católico. Los principios subyacentes eran los cuatro valores esenciales: religión, patria, familia y propiedad privada.
[14] Se derogó del divorcio, se prohibió el aborto, entró en juego una cierta censura eclesiástica y retornó la Compañía de Jesús.
[15] Contra toda federalización.
[16] El Movimiento Nacional, integrado por la FET y de la JONS.
[17] Las relaciones laborales estaban canalizadas por los sindicatos verticales.
[18] Cuyos vectores esenciales eran la autarquía (un dato ineludible, dada la situación) y el control estatal de la producción, cuando no la propiedad de los medios productivos.
[19] Que sólo separó en 1973.
[20] Que Franco y una gran parte de la población detestaban.
[21] Ante la que se declaró neutral.
[22] Cifra referida al final de la fallida intentona del maquis, así como a la amnistía de 20 de octubre de 1945 para los prisioneros que estaban en presidio por los crímenes cometidos durante la Guerra Civil.
[23] Se trataba de juicios efectuados por la jurisdicción militar, que concluían por fusilamiento. Con la Ley de Orden Público se modificó el procedimiento para pasar al garrote vil.
[24] El reciente trabajo de Miguel Platón, “La represión de la posguerra” Editorial Actas, 2023, accediendo a las fuentes primarias (Archivos del Centro Jurídico Militar) así lo afirma. Lo hace en base a las estadísticas de la Auditoría Jurídica del Ministerio del Ejército. Los datos revelan que, hasta el 30 de junio de 1960 hubo 24.949 condenados a muerte, de los cuales se conmutó la pena a 12.851 de ellos. La resultante es 12.098 ejecuciones. Si de esa cifra se restan los condenados por delitos comunes y se suman las ejecuciones efectuadas en primavera y el verano de 1939, momento en que se organizó el funcionamiento ordinario del Ministerio del Ejército, y las de los pertenecientes al maquis, la cifra estimada por Miguel Platón es de unos 14.000.
[25] La Ley de Responsabilidades Políticas fue promulgada el 9 de febrero de 1939 y publicada en el Boletín Oficial del Estado el día 13 de ese mismo mes. Fue una ley española dictada casi al final de la Guerra Civil. La norma reconocía la necesidad de reconstruir España, liquidando las responsabilidades de quienes crearon la subversión.
[26] Quienes fueron ejecutados eran autores materiales o responsables directos de delitos de sangre. Si no los habían cometido, se les conmutaba la pena, no importa la condición de la persona (civiles, mandos del ejército, voluntarios de las Brigadas Internacionales, comisarios políticos o guerrilleros en la zona nacional), aunque los reos hubieran mantenido enfrentamientos con resultado de muerte, pues las acciones de guerra no fueron consideradas delitos de sangre.
[27] La celebración de juicio previo fue una constante del Régimen en esos años, que así se diferenciaba de los acontecido en la zona republicana, donde los asesinatos oficiales indiscriminados eran la norma. En circunstancias análogas, en Francia e Italia, al final de la Guerra Mundial hubo en cada uno de los países no menos de 10.000 ni más de 40.000 asesinatos oficiales sin juicio previo. No hay datos de lo acontecido en el área invadida por el Ejército Rojo. Las cifras de postguerra en el resto de Europa, además de reflejar asesinatos (realizados sin juicio de ninguna índole) masivos e indiscriminados contra personas afines al nacionalsocialismo y el fascismo, son incomparablemente superiores, tanto en Italia como en Francia, por no hablar de Alemania.
[28] Que se planteaban por el condenado, sus familiares y en muchas ocasiones por jueces municipales, alcaldes, jefes locales de la FET y de las JONS y hasta vecinos del reo.
[29] En el 99,8 % de las condenas, las recomendaciones de los auditores fueron aceptadas, por Franco, quien apenas participó directamente en algunos casos, y cuando ocurrió, en su mayoría fue a favor del reo. Técnicamente, Franco se limitaba a rectificar el acto de “enterado”.
[30] Por decreto de 4 de febrero de 1947, el Ministerio de Justicia dio normas “para legalizar la situación de los exiliados españoles en el extranjero y facilitar su regreso a España”.
[31] Y los breves días de finales de junio que Franco la cerró por parte española tras el criminal atentado de sufrieron el 15 de junio de 1945 algo menos de 500 viajeros españoles (hombres, mujeres y niños) que volvían a España desde Suiza, en la estación de Chambéry. 72 heridos graves, 150 heridos leves y 22 desaparecidos (muertos) fue el resultado del ataque.
[32] Regresó a España desde Bolivia en marzo de 1957. Permaneció en Madrid hasta su muerte, en junio de 1966.
[33] Fue en 1960, cuando se le autorizó a volver desde México, a donde regresó acto seguido.
[34] Se constituyeron comisiones provinciales de Examen de Penas, que revisaron de oficio todas las condenas dictadas por Consejos de Guerra a partir de julio de 1936. Todas las revisiones lo fueron a favor del condenado. Con carácter general, las penas de 6 años fueron reducidas a 1 y las de 30 años a 6. En 1944 se habían revisado 70.858 expedientes de conmutación.
[35] Por tanto, proveniente del propio Francisco Franco.
[36] Bajo su amparo quedaron también las familias de los condenados por Consejos de Guerra en zona nacional, incluidos los fusilados. De esta manera, las familias veían reconocido el derecho a pensión desde el momento de la condena, con los atrasos consiguientes.
[37] En la posguerra siguieron abiertos los campos de concentración republicanos. Muchos presos fueron encuadrados en batallones de trabajo, colonias penitenciarias, destacamentos penales y talleres dedicados a tareas de reconstrucción. Antes, el 7 de octubre de 1938 entró en vigor el Decreto de Redención de Penas por el Trabajo, que permitió a la gran mayoría de los presos reducir el tiempo de condena y obtener un salario. El 30 de diciembre de 1940, los reclusos que trabajaban recibieron idénticos beneficios que los trabajadores libres sobre cobertura de accidentes de trabajo, subsidio familiar y descanso legal.
[38] La deriva del Vaticano con España, ya terminada la Guerra, puso de relieve que la Santa Sede no estaba cómoda con el régimen de Franco. Durante años, en lugar de la renovación del Concordato, sólo se produjeron acuerdos parciales en los años 1941, 1946 y 1950.
[39] Las “familias” disfrutaban de áreas de poder y órganos de expresión. Estaban en tensión permanente entre sí. Franco logró mantenerlas en línea, con poco margen para que una prevaleciera sobre otra. Tirando todas ellas del carro, cosa que nunca antes se había logrado. Pero Franco moriría algún día.
[40] Datos aportados por los análisis de Higinio París Eguilaz.
[41] Que se cifra en torno a 300.000 personas.
[42] Se estima en un millón de millones de pesetas de 1953 (es decir, un billón de pesetas) el coste total de la guerra.
[43] Además de la destrucción de los 200 núcleos urbanos y las 250.000 viviendas ya mencionadas con antelación, se produjo una enorme afectación de las unidades productivas industriales y agrarias.
[44] Se estima que en España murieron de hambre en torno a 3.000 personas entre 1939 y 1947. En Grecia, la cifra estimada fue de 300.000. Cifras superiores a la española fueron las de Países Bajos, Francia e incluso Alemania (entre 1945 y 1948, sobre todo).
[45] Datos recogidos de “Franco, una biografía personal y política”, de Stanley Payne y Jesús Palacios.
[46] Llegaron a 42.000 en 1948.
[47] Compañía Telefónica Nacional de España.
[48] Compañía Arrendataria del Monopolio de Petróleos, SA: CAMPSA.
[49] Su Ley de creación data del 24 de noviembre de 1939.
[50] Elaborado en enero de 1939 por los Ingenieros de Montes D. Joaquín Ximénez de Embún y D. Luis Ceballos y Fernández de Córdoba, éste Catedrático de Botánica de la Escuela Especial de Ingenieros de Montes.
[51] El objetivo se cumplió: se repoblaron más de 5 M de Ha. hasta el año 2006, en 66 años (1940-2006). Entre 1940 y 1966 (26 años) se repoblaron más de 1.500.000 Ha. Así lo reconoció el VI Congreso Forestal Mundial, celebrado en España y organizado en 1966.por el Ministerio de Agricultura en la sede de Sindicatos (Paseo del Prado). Hay un monumento conmemorativo en la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de Montes. La FAO acudió como invitada.
[52] A imagen y semejanza del Istituto per la Ricostruzione Industriale italiano.
[53] Entre ellos, de fertilizantes para incrementar la producción agraria.
[54] La construcción masiva de viviendas en España empezó a mediados de los años 50 y continuó durante las dos décadas siguientes.
[55] En 1963, con la promulgación de la Ley de Bases de la Seguridad Social, experimentó un gran avance la protección social, cuyas primeras prestaciones procedían de la Comisión de Reformas Sociales de 1883.
[56] Cuando en junio de 1940 Italia entró en guerra apoyando a Alemania, a petición de Mussolini.
[57] Que exigía abastecer a España de productos de primera necesidad y combustible.
[58] Bastante antes de esa fecha, en agosto de 1944, las autodenominadas Forces Francaises de l´Interieur (FFI), integradas por comunistas y, sobre todo, por comunistas españoles, habían empezado a hostigar a los guardias españoles en la frontera, aprovechando la retirada de las fuerzas alemanas de ocupación y la situación de virtual guerra civil de baja intensidad que se daba en Francia.
[59] Orquestadas asimismo por la OSS (Office of Strategic Services de los EE. UU.), con la apoyatura entre los exiliados españoles en Iberoamérica y la frontera sur de Francia.
[60] Controlaron el Valle de Arán con dificultades, tras acabar con las pequeñas guarniciones que se encontraban en la zona.
[61] Ni mucho menos el nulo apoyo popular con el que se encontraron. El error estratégico clave del PCE fue creer que la población acogería a los comunistas como salvadores y se incorporaría a la guerrilla. No ocurrió tal cosa.
[62] Los generales Monasterio, Moscardó y Yagüe, al frente sus fuerzas, no encontraron mayores dificultades. El Valle de Arán fue reconquistado por las tropas del general Marzo.
[63] Secretario general del PCE por entonces.
[64] Maquis es un término proveniente del vocablo francés maquis, que equivale a paisaje de arbustos o matorrales, la maquia. La maquia es uno de los principales ecosistemas mediterráneos, referido a una formación vegetal de especies perennes formada principalmente por arbustos y árboles de altura media entre 0,5 y 4 m.
[65] Algunos combatientes se dispersaron por las serranías españolas, convirtiéndose en bandoleros. En el plazo de tres años desaparecieron en su casi totalidad. Flecos del maquis estuvieron activos hasta 1951, aunque en 1947 ya no se podía hablar de acciones significativas.
[66] En Grecia, la guerra civil, que comenzó formalmente en 1944 tras la retirada de la Wehrmacht, requirió la entrada en combate de fuerzas británicas apoyadas por tropas estadunidenses. Sólo con esa ayuda se libró Grecia de las guerrillas comunistas. Tras 5 años de combates, las bajas superaron los 100.000 efectivos.
[67] Cerca de 20.000 colaboradores del maquis fueron detenidos.
[68] La consideración oficial de los guerrilleros era la de bandidos facinerosos, lo que les convertía en competencia de la Guardia Civil.
[69] Además de las bajas de guardias civiles consignadas, fallecieron en acto de servicio 12 miembros del Cuerpo General de Policía, 11 de la Policía Armada y 12 del Ejército.
[70] Simultáneamente, en el exterior de España, una alianza integrada por los restos de los partidos que una vez integraron el Frente Popular desarrolló iniciativas para intentar lograr la subversión interna, sin ningún éxito.
[71] No sin que los terroristas realizaran frecuentes sabotajes en la red ferroviaria, con decenas de muertos entre los viajeros.
[72] Así como Francisco Antón, mucho menos conocido.
[73] A la que los propios terroristas asaltaban y acosaban para arrastrarlos a su causa.
[74] Las uvas habían demostrado una y otra vez estar verdes.
[75] El lector está informado de esto desde el capítulo V, pero lo traigo de nuevo para que cada capítulo incorpore lo más relevante desde su propia perspectiva interna.
[76] Eso sí lo consiguió Stalin.
[77] De hecho, tan pronto como el 24 de octubre de 1947, los EE. UU. habían tomado ya partido por el régimen de Franco, como es sabido por un documento desclasificado firmado por el General Marshall. En noviembre de 1947, en la ONU, los Estados Unidos votaron a favor de España. Adicionalmente, en febrero de 1949 llegó a España el primer préstamo norteamericano (Chase Manhattan Bank, $ 25 M). En marzo de 1949, el Departamento de Estado ya constataba el fracaso de las decisiones de la ONU de 1946. En 1950 (agosto), el Congreso de los EE. UU. aprobó una línea de crédito de $ 62 M. La historia había cambiado. Franco había vuelto a vencer.
