Montaje alegórico en color que representa la vertebración del Estado durante el franquismo, con el escudo nacional en el centro y diversas escenas políticas y diplomáticas alrededor. Aparecen figuras relevantes como Juan Carlos I, Don Juan de Borbón y dirigentes internacionales, en un contexto simbólico de poder, continuidad institucional y relaciones exteriores.
Franco rechazó ab initio la idea de restaurar la Monarquía[1]; pretendía crear un nuevo régimen[2]. Su fundamento era un movimiento integrador de las fuerzas políticas y sociales que habían nutrido el Alzamiento. La unificación efectuada en 1937 estableció las bases del Régimen. El franquismo fue una síntesis de ideas corporativistas y concepciones conservadoras en un entorno de acendrado catolicismo, que inicialmente estaba previsto continuara indefinidamente en el tiempo, pues su creador lo entendía como una superación de los problemas que afectaban a las democracias liberales y al yugo comunista[3].
Uno de los rasgos vertebradores fundamentales del nuevo régimen fue su anticomunismo, no sólo por las convicciones del propio Franco, sino por la indeleble experiencia que en esa generación de españoles había dejado la actuación de socialistas y comunistas a las órdenes de Stalin durante los últimos años de la República y en el curso de la Guerra Civil.[4]
El régimen de Franco no fue una dictadura personal ni personalista, a pesar de la concentración de poderes en el jefe del Estado. Ello se debió al entramado legislativo que elaboró el sistema, al que se atuvo el propio Franco sin exceder los límites[5] que las normas establecían. Aplicó sus prerrogativas institucionales con mesura, se abstuvo de alterar resoluciones judiciales y se orientó por la mayoría colegiada del Consejo de ministros. El Régimen funcionaba como un genuino Estado de Derecho.
No sólo era eso; Franco siempre contó con cuatro instituciones fundamentales para el Régimen. Una, ya mencionada, el Consejo de ministros. Otra, la Falange, o más exactamente la FET y de las JONS. Otra, el Ejército, es decir, las Fuerzas Armadas. Y otra, la Iglesia Católica. La primera se nutrió de la segunda y la tercera, más un aporte creciente de miembros de la alta administración, por lo común de los grandes Cuerpos Especiales del Estado, que garantizaban una excelente formación técnica, necesaria para enfrentar con éxito los asuntos de gestión.

Como hemos visto, el primer gobierno de Franco se constituyó el 30 de enero de 1938, sustituyendo a la Junta técnica del Estado[6]. Vicepresidente y ministro de Asuntos Exteriores fue el general Francisco Gómez Jordana. En él se hallaban asimismo Ramón Serrano Suñer, Fidel Dávila (Defensa Nacional), Severiano Martínez Anido (Orden Público), el conde de Rodezno (Justicia), Pedro Sainz Rodríguez (Educación) y Raimundo Fernández Cuesta (Agricultura y secretario general de FET y de las JONS).
Antes de que el gobierno diera sus primeros pasos en materia de normas de alcance general, el 23 de agosto de 1937 se firmó el Decreto Ley de Ordenación Triguera, elaborado por la Junta Técnica, que garantizaba precios mínimos a los agricultores, un seguro de cosechas y la disponibilidad inmediata de recursos si el propio agricultor lo entendía conveniente. Se acababa con ello de un plumazo con la indeterminación y zozobra propia del sistema de tasas que regía anteriormente. El Decreto Ley mencionado creó el Servicio Nacional de Trigo, de larga y exitosa vida posterior.
El desarrollo normativo comenzó el 9 de marzo de 1938, cuando el gobierno[7] de Franco promulgó el Fuero del Trabajo[8], que entró en vigor ese mismo día y constituyó uno de los elementos centrales del Régimen, junto con las otras siete Leyes Fundamentales del franquismo. Este Fuero definía los derechos sociales de los españoles y los principios vertebradores del Estado en materia laboral[9]. De su importancia da fe el hecho de que fuera elaborado y aprobado en 1938[10], sin esperar al final de la Guerra Civil.
El texto del Fuero bebe de los principios fundacionales de la Falange Española y de las JONS, muy imbuida de los aspectos sociales del Estado, en un entorno mundial convulso, en el que ideologías totalitarias (comunismo y nacionalsocialismo) se enfrentaban para lograr el control político, social, económico y militar de Europa. Los Fueros se sitúan fuera de esas ideologías, hundiendo sus raíces en principios católicos y en el tradicionalismo[11].
Elementos esenciales del texto normativo de 1938 eran la regulación de la jornada laboral y la del descanso, la creación de la Magistratura del Trabajo y el establecimiento de los sindicatos verticales[12]. El Fuero establecía los derechos y deberes que aparecen en pie de página[13].
En julio de 1939, Franco destituyó al general Gonzalo Queipo de Llano de la jefatura militar de Andalucía[14]. El 9 de agosto de 1939 se constituyó el segundo gobierno de Franco[15], en el que fue nombrado ministro de Asuntos Exteriores Juan Luis Beigbeder, quien sustituyó a Gómez-Jordana[16], de raigambre aliadófila. Pronto fue creado el Instituto Nacional de Colonización, por Decreto especial de 18 de octubre de 1939.
Este Gobierno experimentó pequeños cambios, como el cese del general Muñoz Grandes como ministro secretario general el 15 de marzo de 1940 o el del general Yagüe como ministro del Aire[17]. El cese más relevante, empero, fue el de Ramón Serrano Suñer como secretario del Consejo de ministros, puesto que fue cubierto por D. José Ibáñez Martín ese mismo 2 de octubre. Antes, el 23 de febrero de 1940, el gobierno aprobó la Ley para la represión de la masonería y el comunismo.
El general Franco, antiguo director de la Academia General Militar, ordenó la reorganización de ésta. La ley de 27-IX-1940 la instrumentó[18]. El 6 de diciembre de 1940, Franco proclamó la Ley Sindical[19] y la Ley del Frente de Juventudes. En febrero de 1941, poco antes de viajar a Bordighera para entrevistarse con Mussolini, Franco creó lo que luego se llamó Consejo de Regencia[20] para el caso de que se produjera su muerte durante el viaje. A su vuelta, entre el 27 y el 29 de marzo[21], el Consejo de ministros produjo la nueva Ley de Seguridad del Estado, que, como su nombre indica, reforzaba la defensa de todo el sistema ante eventuales atentados contra su cabeza.
En mayo de 1941, los roces entre la cúpula militar y la FET y de las JONS provocaron cambios en el ejecutivo, que el día 20 se constituyó como tercer gobierno de Franco. Franco nombró ministro de la Gobernación al coronel Valentín Galarza. Entró en el gobierno (subsecretario de Presidencia) Luis Carrero Blanco, capitán de navío[22]. Serrano Suñer, que había sustituido a Beigbeder al frente del Ministerio de Asuntos Exteriores, viajó a Roma para acordar con la Santa Sede los nombramientos episcopales. Como sucedió en otros países[23], se autorizó organizar grupos de voluntarios[24] para combatir a la Unión Soviética. El destacamento organizado al efecto recibió el nombre de “División Azul”.
El 17 de julio de 1942, Franco proclamó la ley constitutiva de las Cortes ante el Consejo Nacional del Movimiento. El 18 de julio fue publicada en el Boletín Oficial del Estado la Ley que creaba las Cortes Españolas[25]. Franco tenía en mente entroncar con el glorioso desempeño de los siglos anteriores y sus raíces democráticas.[26]
En agosto de 1942 tuvo lugar una grave crisis política. Tras el atentado de Begoña[27], dimitió el ministro del Ejército, José Enrique Varela, y Franco remodeló el 3 de septiembre su gobierno[28], del que cesó a Valentín Galarza[29] y al falangista Serrano Suñer, reemplazado por Gómez-Jordana. Varela fue reemplazado por el general de División Carlos Asensio Cabanillas. Adicionalmente, Franco asumió la presidencia de la Junta Política de Falange.
A primeros de junio de 1942 se produjo una revuelta discreta y amplia de muchos monárquicos, algunos de ellos ex ministros de Franco, que urgieron (respetuosamente) la inmediata restauración de la Monarquía[30]. A finales de 1942, relevó de la jefatura de la División Azul a Agustín Muñoz Grandes, lo que constituyó un golpe de timón digno de ser mencionado[31].
En 1943, auspiciada por José Antonio Girón de Velasco[32], ministro de Trabajo, se efectuó una importante reforma de la Seguridad Social, que estableció tanto las bases como los desarrollos esenciales de la que se encuentra vigente en nuestros días.
El 17 de marzo de 1943, Franco inauguró las Cortes Españolas[33]. Detengámonos por un momento en esta institución clave del Estado. Las Cortes estaban definidas como el órgano superior de participación del pueblo español en las tareas del Estado. Se trataba de una asamblea unicameral. Su misión principal era elaborar y aprobar las leyes, cuya sanción correspondía al jefe del Estado.
Estaban integradas por los miembros de la Mesa y los procuradores. Los miembros de la Mesa eran el presidente[34] de las Cortes, los dos vicepresidentes y los cuatro secretarios[35]. La Mesa estaba asistida y asesorada por el Letrado Mayor, jefe de los servicios de la Secretaría.
Los procuradores[36] eran miembros por derecho propio. Su condición obedecía a haber sido designados directamente por Franco o por haber sido elegidos entre entidades corporativas[37]. Desde el punto de vista de su condición, los procuradores podían ser natos[38], electivos[39] y designados[40].
El 15 de julio de 1943, en el primer pleno de las Cortes – sin presencia de Franco –, se aprobó la Ley de Ordenación Universitaria, la mayoría de edad a los 21 años (que se hallaba hasta ese momento en los 23 años) y se escuchó la descarnada explicación que el ministro de Comercio, Demetrio Carceller, desgranó sobre la realidad económica española. Las Cortes eran un foro de discusión.
A partir de ese mismo año de 1943, Franco cortó sin vacilar los brotes de descontento monárquico intramuros a cargo de políticos y militares que buscaban la inmediata restauración de la Corona[41]. El 8 de septiembre, la mitad de los tenientes generales firmó una carta[42]en la que el fragmento relevante reza así: …”si no estima como nosotros llegado el momento de dotar a España de un régimen estatal, que él como nosotros añora, que refuerce el actual con actuaciones unitarias, tradicionales y prestigiosas inherentes a la forma monárquica.” Franco desactivó el brote entrevistándose individualmente con cada uno de los firmantes. Funcionó, pues el 6 de enero de 1944, con motivo de la Pascua Militar, todos (todos) los militares (ministros, generales y mandos relevantes) firmaron un álbum, que ofrecieron a Franco, junto con un bastón de mando.
El 25 de enero de 1944, don Juan dirigió a Franco una carta[43] en la que vertía manifestaciones descalificatorias de extrema dureza[44]. La carta mencionada contestaba a otra de Franco del día 7 de enero[45], escrita por Franco con la seguridad de que su poder no estaba en absoluto menoscabado y motivada a su vez por una anterior que don Juan había dirigido a su secretario personal, Ramón Padilla, el 26 de noviembre de 1943. El cruce de cartas resultó decisivo y fue culminado por otra carta de Franco de 7 de febrero[46][47].
El 17 de diciembre, Franco firmó un extenso indulto que afectó a los condenados a 20 años y un día por delitos de guerra.[48]
El año 1945 se inició con absoluta unanimidad de los militares en torno a la figura del Generalísimo. La Falange[49] y la Iglesia se alinearon igualmente. Desde ese año 1945, Franco hizo algunos cambios para asimilar algunos aspectos del Régimen con los de las democracias occidentales. Promulgó el Fuero de los Españoles[50], aprobado en el mes de junio; la Ley de Bases de Régimen local[51] de 17 de julio, y la Ley de Referéndum[52], aprobada el 22 de octubre de 1945.
Pero volvamos atrás unos meses. Resultando ya evidente que los aliados iban a ganar la guerra, un grupo de generales monárquicos[53] defendió que Franco cediera la Jefatura del Estado a don Juan de Borbón[54]. El 19 de marzo de 1945[55], éste publicó el Manifiesto de Lausana, criticando severamente el régimen franquista. Exigía restaurar una Monarquía, que sería constitucional[56] incardinada en un modelo político muy similar al de la II República, pero en monárquico[57]. Visto con perspectiva, se trató de un farol.
En abril de 1945, Franco anunció la creación de un Consejo del Reino para preparar su sucesión. Tras la derrota de Alemania (7 de mayo de 1945), el 20 de julio de 1945 Franco modificó la composición de su gobierno, saliendo de éste los miembros más próximos al Eje: en Asuntos Exteriores, Lequerica fue sustituido por Alberto Martín-Artajo, y como ministro del Ejército, Fidel Dávila reemplazó a Asensio.
En agosto de 1945 se formó un gobierno republicano en el exilio presidido por José Giral. En septiembre de 1945, tras fuertes presiones británicas, Franco retiró las tropas españolas de Tánger.
El 9 de octubre de 1945, el gobierno de Franco indultó a los condenados a muerte del bando perdedor en la Guerra Civil. El pueblo español sufría las consecuencias del aislamiento que impusieron naciones como Francia, Gran Bretaña y Estados Unidos. En diciembre de 1945, Estados Unidos retiró a su embajador. El 1 de marzo de 1946[58], Francia, que había elegido un parlamento de izquierdas tras la destitución de De Gaulle, cerró la frontera con España, en respuesta al fusilamiento de Cristino García[59].
Ese mismo año de 1946[60], la ONU recomendó a sus miembros hicieran lo mismo[61]. Franco respondió el 9.12.1946[62] convocando una gran manifestación de apoyo al Régimen en la Plaza de Oriente[63].
El 7 de junio de 1947 fue aprobada por las Cortes La Ley de Sucesión[64] en la Jefatura del Estado[65], sometida a referéndum el 6 de julio de 1947[66]. Entró en vigor el 27 de julio de 1947. La jefatura del Estado devenía vitalicia en la persona de Francisco Franco Bahamonde[67]. Su sucesor sería propuesto por el propio Franco, a título de rey o de regente del Reino[68], lo que tendría a su vez que ser aprobado por las Cortes españolas[69]. Esta Ley Fundamental modificaba profundamente el mecanismo automático de sucesión establecido por la institución monárquica[70].
Poco antes, el 7 de abril de 1947, don Juan de Borbón había publicitado el Manifiesto de Estoril[71], donde denunciaba la ilegalidad de la Ley de Sucesión. Gil Robles[72] y otros monárquicos sugirieron llegar a un acuerdo con los socialistas para retorcer el brazo a Franco, pero la estrategia[73] fue inútil: el PSOE no iba a reconocer a la Monarquía[74]. Don Juan terminó de perder ahí todas sus opciones personales al trono, ya prácticamente inexistentes por sus constantes discrepancias con Franco.
El 25 de agosto de 1948, Franco se entrevistó con don Juan en el Azor[75], fondeado en el golfo de Vizcaya, a unas 5 millas de San Sebastián. En medio de una fuerte marejada, don Juan llegó en su barco, el Saltillo, del que pasó al Azor con un bote que destacó el cazaminas Tambre, que siempre acompañaba a Franco. Tras tres horas de conversación, precedidas por una cordialísima bienvenida por parte de Franco, se decidió que Juan Carlos, hijo de don Juan y futuro Rey de España[76], continuaría su educación en España[77].

El 9 de noviembre de 1948, Juan Carlos fue recibido por Franco en El Pardo. Allí, éste le explicó personalmente sus planes para con él, así como quiénes serían sus tutores en cada uno de los ámbitos de su formación. Cuando Juan Carlos de Borbón se casó con Sofía de Grecia (Atenas, 14 de mayo de 1962), los recién casados visitaron El Pardo y fijaron su residencia en el aledaño palacio de la Zarzuela.
Por otra parte, los efectos de la victoria de los aliados en la II Guerra Mundial no habían sido los que Stalin esperaba por lo que al debilitamiento del régimen de Franco se refería. Además, con el comienzo de la “Guerra Fría”, desapareció cualquier posibilidad de éxito guerrillero[78] en un entorno internacional muy diferente del que existía en 1939.
En la salutación habitual de Nuevo Año de Franco correspondiente a 1949, éste anunció el viraje que se intuía en las alianzas prevalecientes durante la guerra mundial: ”Se vendrá a nosotros en cuanto se nos necesite” pero, entretanto, “avanzaremos solos”[79].
No fue tanta la soledad, pues en septiembre de 1949, parte de la escuadra de los EE. UU. recaló en El Ferrol, aproximación en la que fue precedida por una serie de senadores norteamericanos que visitaron El Pardo. Y a finales de octubre, Franco visitó oficialmente Portugal, consolidando el Pacto Ibérico.
El año 1950 vio cómo se desarrollaba la industria española y se buscaba un todavía difícil autoabastecimiento agrícola. En junio, la invasión norcoreana de Corea del Sur inclinó definitivamente la balanza occidental contra el comunismo, favoreciendo por ende la postura de Franco, inamovible desde un principio. En agosto, la enmienda McCarran supuso la concesión de una línea de crédito norteamericano a España de hasta 62 millones de dólares.
El 19 de octubre, en un largo viaje, Franco visitó Sidi Ifni y El Aaiún, así como las islas principales de las Canarias, Gran Canaria y Tenerife.
El 18 de julio de 1951[80], Franco remodeló el gobierno: Carrero Blanco fue ascendido a ministro subsecretario de la Presidencia, Joaquín Ruiz-Giménez fue nombrado ministro de Educación, Agustín Muñoz Grandes, del Ejército, Manuel Arburúa, de Comercio, Joaquín Planell de Industria, y Gabriel Arias-Salgado, de Información y Turismo, un ministerio de nuevo cuño[81]. Se inició una lenta apertura económica al exterior. El nuevo gobierno, liderado en lo económico por Manuel Arburúa (Comercio), suprimió las cartillas de racionamiento, decidió la reducción de los distintos tipos de cambio de la peseta de 34 a 6, y habilitó la expansión del crédito. Ese mismo año se celebraron elecciones municipales en Madrid, las primeras que tenían lugar desde la Guerra Civil.
En el mensaje de Año Nuevo, Franco reconocía que, por fin, España había superado las escaseces en materia alimenticia[82]. Y lo hizo al margen de cualquier ayuda exterior, salvo la proveniente de Argentina, que veremos en el capítulo de Relaciones Internacionales.
El 16 de mayo de 1952, Franco presidió la inauguración de la IV legislatura de las Cortes españolas, durante la cual expresó una vez más una de sus ideas permanentes, referida a la existencia de los partidos políticos a la usanza clásica, tradicional, que habían presidido el deterioro político, social y económico de España desde mediados del Siglo XIX y que Franco rechazaba: “No se perdona la distinción que nosotros hacemos entre la democracia en sí y los partidos políticos”[83].
En la tradicional salutación del 31 de diciembre[84] de 1952, Franco celebró las victorias logradas en materia de política exterior[85]. Más tarde, el 27 de agosto de 1953, España y el Vaticano firmaron el Concordato entre España y la Santa Sede, que resultó especialmente satisfactorio y bienvenido por parte vaticana. Apenas un mes más tarde, el 27 de septiembre, España y los EE. UU. firmaron tres acuerdos cuyo contenido y alcance veremos más adelante. La percepción fue que se trató de un gran triunfo de Franco.
A finales de noviembre de 1954 tuvieron lugar las primeras elecciones municipales en toda España. Los elegidos se repartían según una ratio de 4 a 1 entre los candidatos del Movimiento Nacional y los monárquicos, si bien, en puridad, todos pertenecían al Movimiento en sentido amplio.
El 29 de diciembre de 1954 tuvo lugar un nuevo encuentro con D. Juan de Borbón en Navalmoral de la Mata[86]. Se trató de la primera estancia de don Juan en territorio español desde 1936.
El 16 de mayo de 1955, al dirigirse a las Cortes durante la apertura de la V Legislatura, Franco reveló que, desde su creación, las Cortes habían rechazado por distintas razones 120 proyectos de ley remitidos por el gobierno.
Pero no todo fueron buenas noticias. En febrero de 1956 se desencadenó una fase de enfrentamientos en la Universidad (Facultad de Derecho) de Madrid, protagonizada por facciones estudiantiles de signo comunista[87], pero con participación de estudiantes de diversas adscripciones, incluidas algunas de dentro del propio Régimen. En febrero de 1956, tras unos incidentes vividos en día 9 al socaire de la conmemoración del Día del Estudiante Caído[88], resultó gravemente herido un estudiante falangista y se cerró la Universidad (inicialmente por unos pocos días), pero, sobre todo, se declaró el estado de excepción[89]. Consecuentemente, el 16 de febrero se produjo una pequeña remodelación del gobierno. Tanto Raimundo Fernández-Cuesta y Merelo (Secretaría General del Movimiento) como Joaquín Ruiz Giménez (ministro de Educación) fueron cesados[90].
Al poco, el 1 de julio de 1956, se decidió adoptar una medida largamente esperada por un Ejército en el que las fisuras habían sido prácticamente inexistentes en su apoyo al jefe del Estado: se elevaron fuertemente los salarios de sus miembros, mucho más en los niveles más bajos[91], que habían sido gravemente erosionados por la inflación.
Entró en el gobierno como secretario técnico de la Presidencia Laureano López Rodó, futuro artífice de la modernización del Estado.
El ligero cambio en el gobierno de 16 de febrero de 1956 fue consecuencia de las dificultades en el ámbito universitario, de ahí que se limitara a los ministros concernidos por los desórdenes. Muy distinta fue la renovación de 25 de febrero de 1957[92], que alumbró un ejecutivo casi totalmente nuevo, con cambios en los titulares de doce carteras[93]. Sólo permanecieron dentro del gabinete el almirante Carrero Blanco y los titulares de Educación, Justicia e Información y Turismo[94]. A título de ejemplo, nuevos ministros fueron Fernando María Castiella (Exteriores), Camilo Alonso Vega (Gobernación), el general Jorge Vigón (Obras Públicas) y, sobre todo por el papel que habrían de jugar en breve, Alberto Ullastres (Comercio) y Mariano Navarro Rubio (Hacienda), ambos pertenecientes al Opus Dei[95], que serían llamados tecnócratas más adelante. Con todos ellos colaboró la Oficina de Coordinación y Planificación Económica[96], que se encargó algo más tarde de liberalizar la economía y de abrirla al exterior.
En una sesión de las Cortes Españolas de 17 de mayo de 1958 se promulgó la Ley de Principios del Movimiento Nacional[97]. El Régimen se definió[98] como “una monarquía tradicional católica, social y representativa”, una democracia orgánica[99], cuya legitimidad descansaba sobre la victoria en la Guerra Civil: los partidos políticos, responsables de la descomposición de la II República y en general del decaimiento de España desde mediados del Siglo XIX, habían sido sustituidos por las instituciones del Estado[100]. Franco simpatizaba con el corporativismo católico, conocía bien el entramado ideológico carlista y había revisado en profundidad los estatutos de Falange Española. Muy poco después, el 15 de julio, un ulterior pleno de las Cortes aprobó la Ley de Procedimiento Administrativo, que creó[101] una administración general del Estado moderna, eficaz, rápida y poco gravosa para el erario. Fue un gran salto adelante, que no se suele valorar y encomiar lo suficiente[102].
El 1 de abril de 1959[103] se inauguró el Valle de los Caídos[104]. El 31 de julio de 1959 se formó la ETA, una ramificación desgajada del PNV, que con el tiempo habría de jugar un papel importante en el devenir político y social de España.
El 21 de diciembre de 1959, el presidente Eisenhower[105] visitó España, proporcionando un espaldarazo decisivo al Régimen. El trayecto de los dos líderes desde la base aérea de Torrejón de Ardoz hasta Madrid fue presenciado por un millón de personas. Luego, ambos jefes de Estado pasearon por Madrid en coche descubierto[106].
El 29 de enero de 1960, Franco se reunió de nuevo con don Juan en Navalmoral de la Mata, donde se decidió la formación universitaria de don Juan Carlos. A primeros de mayo, 339 sacerdotes vascos dirigieron una carta abierta a los obispos de las Vascongadas y al de Navarra, coincidente con un acto subversivo de los dirigentes de la HOAC[107]en el Teatro Arriaga de Bilbao. A los pocos días vino la respuesta, dura y clara, de éstos[108].
El 3 de junio de 1961, Franco inauguró la VII Legislatura de las Cortes españolas, donde anunció la elaboración de una Ley Orgánica del Estado, que constituiría la culminación del proceso institucional del Régimen. En un estado de optimismo considerable, el 18 de julio de 1961 se celebraron los 25 años del Alzamiento Nacional. Las circunstancias externas eran favorables y el excelente resultado de los cambios económicos instrumentados insuflaba viento en las velas del Estado. No había de terminar 1961 sin que Franco sufriera un accidente de caza que podía haberle afectado más gravemente. El 24 de diciembre, durante una batida de palomas en El Pardo, uno de los cañones de la escopeta que estaba utilizando estalló[109], perforando su mano izquierda y rompiendo un metacarpiano y el dedo índice.

Fotografía cortesía de la Fundación Francisco Franco
1962 comenzó con un aldabonazo a cargo de Blas Piñar, por entonces director del Instituto de Cultura Hispánica, cuyo ataque escrito[110] en la prensa nacional contra los EE. UU. en vísperas de la renovación del Pacto decenal de 1953 fue considerado como una intervención muy inconveniente, por inoportuna.
El 9 de febrero de 1962, Franco instruyó al ministro de Asuntos Exteriores, Fernando María Castiella, para que iniciara las negociaciones de ingreso de España en el Mercado Común Europeo[111]. Éste hizo entrega del documento formal de solicitud al presidente del Consejo de ministros de la Comunidad Económica Europea, Maurice Couve de Murville.
Entre el 5 y el 8 de junio de 1962 se celebró en Múnich el IV Congreso del Movimiento Europeo[112]. El Congreso reunió a un conjunto de opositores al régimen[113], quienes firmaron un Manifiesto proponiendo suspender cualquier clase de relación con el Régimen hasta que éste mutara[114] y permitiera la existencia de los partidos políticos de la República, así como pretendiendo condicionar el acceso de España al Mercado Común. El mismo 8 de junio, mediante un decreto-ley, Franco suspendió por un plazo de 2 años las garantías residentes en el Artículo 14 del Fuero de los Españoles[115] y envió al exilio[116] a políticos[117] que habían participado en el contubernio de Múnich.
El 10 de julio de 1962 Franco remodeló una vez más el gobierno. Fueron relevados seis ministros[118]. Hubo por primera vez un vicepresidente (Agustín Muñoz Grandes)[119], lo que permitió a Franco, ya con 69 años, centrarse en la Jefatura del Estado. El 14 de julio, en su primera reunión, el Consejo de ministros aprobó el proyecto de Ley de Bases para la ordenación del crédito y la banca, incluida la nacionalización del Banco de España y los restantes bancos oficiales.
El 31 de mayo de 1963 se creó el Tribunal de Orden Público, por el cual los condenados pasaban a ser juzgados por la jurisdicción civil y no por la militar[120]. El 27 de diciembre de ese mismo año 1963, en un Pleno de las Cortes, se aprobaron el Plan de Desarrollo, la ley General Tributaria, la Ley de Centros y Zonas de Interés Turístico Nacional, la Ley de Asociaciones y Uniones de Empresas, la Ley de la Seguridad Social y la Ley de Bases de contratos del Estado. El origen de todas ellas estaba en sendos proyectos del gobierno, que siguieron la trayectoria prevista por la normativa antes de su aprobación.
El año 1964 fue celebrado como el de los XXV años de paz, lo que motivó celebraciones en toda España[121]. El presidente de las Cortes hizo balance, recordando que la Cámara llevaba aprobadas más de 4.000 piezas legislativas.[122]
En febrero de 1965 tuvieron lugar importantes desórdenes en la Universidad[123], con participación de catedráticos[124] y alumnos, que el Consejo de ministros, por boca de Carrero Blanco, interpretó como una manifestación de inquietud sobre el devenir institucional. Así, el SEU desapareció formalmente en abril. Para salir al paso, Franco efectuó el día 7 de julio de 1965 una nueva remodelación del gobierno, que abandonaron Mariano Navarro Rubio (para ser gobernador del Banco de España) y Alberto Ullastres[125], que fue destinado a Bruselas para dar el definitivo empujón a la candidatura de España al Mercado Común Europeo. Por su parte, entraron en el Consejo de ministros Federico Silva Muñoz en Obras Públicas y Adolfo Díaz Ambrona en Agricultura[126].
En 1966 tuvo lugar un grave accidente sobre la vertical de la costa de Almería. A las 10:30 del día 17 de enero, al intentar repostar en vuelo, un bombardero norteamericano B-52 cargado con cuatro bombas termonucleares W28[127] desactivadas chocó con un avión cisterna K-135, a resultas de lo cual, tres de los artefactos cayeron en tierra y uno lo hizo en el mar. Los fragmentos de los primeros fueron recuperados de inmediato, pero hallar la cuarta bomba exigió 49 días de frenética búsqueda[128].
Por entonces, el ministro Manuel Fraga Iribarne había presentado la Ley de Prensa en el Consejo de ministros. Una vez superado ese filtro y lograda su aprobación, la llevó a las Cortes, donde pasó con tres votos en contra. La Ley de Prensa significó la finalización la censura previa.
Ese mismo año, el 22 de noviembre, Franco presentó[129] en las Cortes la largamente esperada Ley Orgánica del Estado[130], votada en referéndum el 14 de diciembre[131]. La Ley Orgánica afinaba el corpus doctrinal del sistema, aclaraba eventuales desajustes entre las Leyes Fundamentales existentes y, en suma, constituía el núcleo vertebrador de todo el conjunto de Leyes Fundamentales [132].
A finales de abril de 1967, en Sevilla, ante representantes del Movimiento Nacional, Franco reiteró su conocida postura sobre el eventual advenimiento de los partidos políticos[133]. El 11 de junio, el Mercado Común aprobó un mandato de negociaciones de acceso para España.
El 22 de julio de ese mismo año se creó el Consejo del Reino, órgano del más alto nivel[134], enlace administrativo entre el jefe del Estado y las Cortes. Ese mismo 22 de julio de 1967 cesó el General Muñoz Grandes en su cargo de vicepresidente[135]. Muñoz Grandes se hallaba gravemente enfermo.
El 21 de septiembre de 1967, Franco nombró al Almirante Carrero Blanco vicepresidente del Gobierno, en sustitución del general Agustín Muñoz Grandes, manteniendo sus responsabilidades anteriores como subsecretario de la Presidencia. A partir de entonces, el objetivo principal de Carrero fue conseguir que Franco nombrara un sucesor en la Jefatura del Estado, en un régimen monárquico, dentro de los principios del Movimiento Nacional.
La aparición en 1959 de ETA, organización independentista y marxista que desde 1968 recurrió al terrorismo como forma de lucha armada por la liberación nacional vasca, rompió la paz de Franco: 47 personas[136] murieron víctimas de acciones de ETA entre 1968 y 1975. Sus acciones continuaron durante décadas, causando los mayores daños en España a partir de la muerte de Franco: la ETA no era antifranquista sino separatista.
El 1 de abril de 1969, con motivo del trigésimo aniversario del final de la Guerra Civil, se aprobó el Decreto-ley 10/1969, de 31 de marzo[137], por el que se declaraban “prescritos todos los delitos cometidos con anterioridad al uno de abril de mil novecientos treinta y nueve”. Así amnistiaba el Régimen definitivamente las responsabilidades por actividades realizadas hasta el final de la Guerra Civil.
El 22 de julio de 1969[138], Franco presentó ante el Consejo del Reino la designación del príncipe don Juan Carlos de Borbón y de Borbón como su sucesor[139] a la Jefatura del Estado con el título de Príncipe de España. Ese mismo día, D. Juan Carlos fue proclamado por las Cortes sucesor de Franco al jurar fidelidad a los principios del Movimiento Nacional y demás Leyes Fundamentales[140]. No hubo unanimidad, registrándose 19 votos en contra[141] y 9 abstenciones.

El 25 de agosto de 1969, tras una reunión del Consejo de ministros[142], se conoció el llamado Caso Matesa[143], que se convirtió en arma arrojadiza entre grupos dentro del régimen, pero no pasó a mayores.
El 29 de octubre de 1969, Franco procedió a un nuevo cambio de gobierno[144] cuyos miembros eran del Opus Dei, de la ACNP[145] o simpatizantes de una u otra, en su mayoría. El 13 de abril de 1970, Federico Silva Muñoz cesó como ministro de Obras Públicas, siendo sucedido por Gonzalo Fernández de la Mora y Mon.
El 1 de octubre de 1971, conmemorando el 35º aniversario de la proclamación de Franco como jefe del Estado, se promulgó un indulto general, que hacía el decimoprimero de los concedidos por Franco desde su llegada al poder. Afectaba a hechos cometidos desde el 21 de julio de 1965 hasta el 23 de septiembre de 1971. En el texto se explicitaba su alcance.
En los primeros años setenta, a la vista del envejecimiento de Franco, se apreciaba claramente la necesidad de separar definitivamente la Presidencia del gobierno de la Jefatura del Estado. Descartados, Alejandro Rodríguez de Valcárcel y Carlos Arias Navarro para el cada vez más importante cargo, Franco decidió nombrar presidente del gobierno, haciéndolo de entre los que aparecían en la terna[146] que le presentó el Consejo del Reino, al almirante D. Luis Carrero Blanco[147]. Corrían los primeros días del mes de junio de 1973.
El 14 de junio, en su primer Consejo de ministros, Carrero Blanco nombró a Torcuato Fernández-Miranda vicepresidente y secretario general del Movimiento, mientras López Rodó pasó a Exteriores. Dos falangistas, José Utrera Molina y Francisco Ruiz-Jarabo, fueron nombrados en Vivienda y Justicia. Carlos Arias Navarro fue nombrado ministro de Gobernación.
El 20 de diciembre de 1973, el almirante Luis Carrero Blanco, presidente del gobierno, fue asesinado en un atentado[148] reivindicado por ETA en la calle Claudio Coello de Madrid[149]. El magnicidio generó un fuerte impacto social y político y supuso un duro golpe para Franco, ya con una salud quebradiza, que como consecuencia del impacto emocional sufrido no hizo sino empeorar. Carrero no era en absoluto el continuador del franquismo más allá de la muerte del propio Franco, sino un servidor extraordinariamente leal, pero muchos escribieron que la muerte de Carrero era el final del Régimen.

Torcuato Fernández-Miranda[150], como presidente sobrevenido por disposición de la Ley Orgánica, decidió que no habría Estado de excepción. Acto seguido, revocó la orden del director general de la Guardia Civil, cuya intención explícita era extremar la vigilancia. Los asesinos escaparon con suma facilidad, pues no se realizaron los controles habituales en cualquier atentado. Nunca hubo juicio. El caso se archivó tras la muerte de Franco. El 11 de abril de 1977, el Juzgado de Instrucción nº 21 de Madrid declaró concluso el sumario, que se cerró por providencia del juez el 27 de mayo de 1977. El gobierno de Adolfo Suárez presionó para que así fuera. Meses después, en octubre de 1977, las Cortes aprobaron la Ley de Amnistía, que borró las responsabilidades penales de quienes habían perpetrado el magnicidio.
Como consecuencia del asesinato del presidente del gobierno, éste, ya con 21 miembros, cambió el 3 de enero de 1974. No sin grandes dudas previas, Carlos Arias Navarro fue nombrado presidente del Gobierno, que contó con tres vicepresidentes: José García Hernández, Antonio Barrera de Irimo y Licinio de la Fuente, en un entorno de 23 miembros, en el que no estaba Torcuato Fernández Miranda.[151]
La apertura prometida en febrero de 1974 por el último gobierno del franquismo[152] no alcanzó la envergadura que algunos rupturistas esperaban, pues no se produjo la legalización de “asociaciones” políticas como paso hacia un régimen de partidos políticos al uso en Europa Occidental, pero fue considerablemente aperturista. Prometió libre elección de alcaldes y presidentes de diputaciones, un nuevo estatuto para las asociaciones y una nueva regulación del trabajo. El 12 de febrero de 1974, Carlos Arias Navarro pronunció un discurso en el que afirmó que “la responsabilidad de la innovación política ya no puede descansar solamente sobre los hombros del Caudillo”, una postura que, al poco, fue conocida como el “Espíritu del 12 de febrero”.
En marzo de 1974 fue ejecutado Salvador Puig Antich, anarquista que había asesinado a un policía. Entre julio y agosto de 1974, Franco estuvo hospitalizado por una flebitis. El príncipe Juan Carlos asumió interinamente la jefatura del Estado.
En febrero de 1975, Franco nombró su último gobierno. A él se incorporó Fernando Herrero Tejedor como ministro secretario general del Movimiento.[153]
En ejecución de sentencias de cuatro Consejos de Guerra, el 27 de septiembre de 1975 fueron ejecutados dos militantes de ETA político-militar y tres del FRAP[154], un grupo de extrema izquierda aparecido en 1973 que había atentado contra varios policías[155]. El 1 de octubre Franco volvió por última vez al balcón de la plaza de Oriente[156] para saludar a un enorme número de manifestantes allí congregados.

Francisco Franco falleció el 20 de noviembre de 1975. Juan Carlos de Borbón fue proclamado jefe de Estado y coronado Rey de España el 22 de noviembre de 1975 en el Palacio de las Cortes, con el nombre de Juan Carlos I[157]. Los mecanismos sucesorios habían funcionado. Fue el primer paso en un proceso de reformas políticas[158] que transformaron[159] el Estado vigente en época de Franco en un sistema partidista cuya forma política es la monarquía parlamentaria, con un jefe del Estado sin apenas competencias[160].
La capilla ardiente estuvo abierta durante 50 horas. Por ella pasaron más de 500.000 personas. Una gran multitud acompañó al féretro desde ambos lados de la carretera hasta el Valle de los Caídos.
Tras la muerte de Franco, el Régimen transmutó rápidamente por acción de miembros procedentes del propio Régimen, dando lugar a un sistema de mecanismos formales democráticos similares, si no idénticos, a los prevalecientes en los restantes países de Europa occidental.
[1] Que entendía iba asociada a la dependencia masónica y partidista de su entorno y las taras históricas que la caracterizaron.
[2] Que unificara a los hombres y las tierras de España, como afirmaba con frecuencia.
[3] De hecho, atribuía acertadamente el rechazo internacional de su régimen a la acción combinada del comunismo y de la masonería.
[4] De todo lo anterior se alimentó el equipo creador del lema que presentaba e identificaba al nuevo régimen: “España, una, grande y libre”.
[5] Las prerrogativas que se atribuían al jefe del Estado por las estipulaciones reglamentarias fueron aplicadas en su casi totalidad, en las escasas ocasiones en que hizo unos de ellas, para favorecer a condenados con pena de muerte, ejerciendo su derecho de conmutación de ésta. Además, concedió amnistías generales en dos ocasiones.
[6] Creada el 2 de octubre de 1936.
[7] En el que el ministro de Organización y Acción Sindical era D. Pedro González Bueno.
[8] “PREAMBULO: Renovando la Tradición Católica de justicia social y alto sentido humano que informó nuestra legislación del Imperio, el Estado Nacional, en cuanto es instrumento totalitario al servicio de la integridad patria, y Sindicalista en cuanto representa una reacción contra el capitalismo liberal y el materialismo marxista, emprende la tarea de realizar —con aire militar, constructivo y gravemente religioso— la Revolución que España tiene pendiente y que ha de devolver a los españoles, de una vez para siempre, la Patria, el Pan y la Justicia.
Para conseguirlo— atendiendo por otra parte a cumplir las consignas de Unidad, Libertad y Grandeza de España— acude al plano de lo social con la voluntad de poner la riqueza al servicio del pueblo español, subordinando la economía a su política. Y partiendo de una concepción de España como unidad de destino, manifiesta, mediante las presentes declaraciones, su designio de que también la producción española — en la hermandad de todos sus elementos — sea una Unidad que sirva a la fortaleza de la Patria”. (Núm. 505, Boletín Oficial del Estado. 10 de marzo 1938, Página 6179).
[9] Fue modificado parcialmente en 1958 por medio de la Ley de Convenios Colectivos y siguió regulando las relaciones laborales en España hasta la llegada del Estatuto de los Trabajadores, ya durante el régimen constitucional.
[10] Su redacción definitiva fue coordinada por Ramón Serrano Suñer, Abogado del Estado.
[11] De hecho, antecedentes de esta norma fundamental pueden encontrarse en el Instituto Nacional de Previsión (1908) y en el Retiro Obrero (1919). Adicionalmente, el Fuero del Trabajo inspiró la creación del Seguro Obligatorio de Enfermedad (1948), un sistema novedoso que dio un paso de gigante en la cobertura sanitaria de los españoles. Instituciones antecesoras fueron el Seguro Obligatorio de Maternidad (1929) y las Leyes de Accidentes del Trabajo en Agricultura e Industria.
[12] Los sindicatos verticales sustituían el tradicional antagonismo entre obreros y empleados, por un lado, y patronos por otro, por la unidad de acción de unos y otros bajo la tutela del Estado. Se decían sindicatos verticales por contraposición a los horizontales, que eran los tradicionales.
[13] Derecho y deber del trabajo. El trabajo es la participación del hombre en la producción mediante el ejercicio voluntariamente prestado de sus facultades, según su vocación, para el desarrollo de la economía nacional. Es un deber para todos los españoles no impedidos, así como un derecho, lo que habilita al trabajador a exigir la asistencia y tutela del Estado.
Derecho al descanso, garantizado por el Estado, con distintos aspectos: descanso dominical, vacaciones anuales retribuidas y acceso al disfrute de la cultura, la salud y el deporte. El Estado garantizaba la creación de las instituciones necesarias para asegurar el descanso de los trabajadores.
Derecho a una retribución justa del trabajo, que implica crear el concepto de salario mínimo y establecer el subsidio familiar. El Estado fijaba la ordenación del trabajo y las relaciones entre trabajador y empresa.
Derecho a la seguridad y continuidad en el trabajo, lo que implicaba la protección física del trabajador (previsión y seguridad ante posibles accidentes) y las condiciones de salubridad e higiene en el trabajo. La protección jurídica afectaba a los despidos arbitrarios, el paro forzoso y el desempleo.
Derecho a la seguridad en el infortunio y a los seguros sociales de vejez, invalidez, maternidad, accidentes de trabajo, enfermedades profesionales, tuberculosis, paro forzoso y jubilación. De ellos se ocupaba la Previsión Social tendente a crear un seguro total.
Derecho (garantizado por el Estado) al acceso a la propiedad privada como medio natural para el cumplimiento de las funciones familiares, individuales y sociales. El Estado hace asequible a todos los españoles las distintas formas de propiedad ligadas a la persona: el hogar familiar, la heredad de la tierra y los instrumentos o bienes de trabajo para uso cotidiano.
Además de los derechos, existía un deber esencial: la lealtad y solidaridad en el trabajo y en la producción.
[14] Desde el mes de mayo, Queipo comentaba en su entorno la necesidad de constituir un Directorio militar que se ocupara de los asuntos políticos del Régimen y trazara las líneas futuras del desarrollo institucional. Tras su cese, Franco le destinó a Roma como Agregado militar de la Embajada de España.
[15] Que duraría hasta el 20 de mayo de 1941.
[16] En este gobierno sólo quedaron dos personas al frente de sus carteras respecto al gobierno de 1938: Ramón Serrano Suñer en Gobernación y Alfonso Peña Boeuf en Obras Públicas. Poco antes (el 4 de agosto), Franco había otorgado nuevos estatutos a la FET y de las JONS, situando al propio Franco a la cabeza. Y el 8 de agosto se reforzó la posición institucional de los ejércitos (ya no Ministerio de Defensa, sino sendos ministerios del Ejército, Marina y Aire) en la administración.
[17] Sustituido por el General Vigón, el 27 de junio de 1940.
[18] Y el 15-IX-1942, la Academia abrió nuevamente sus puertas en Zaragoza.
[19] De la Ley de Unidad Sindical quedaron excluidas las Cámaras de Comercio y los colegios profesionales.
[20] Integrado por tres ministros: Ejército, (Varela), Aire (Vigón) y Justicia (Esteban Bilbao).
[21] Tres días duró ese Consejo de ministros, el segundo más largo de la etapa de Franco. El más extenso de todos ellos fue el celebrado entre los días 17 a 21 de septiembre de 1942, en los albores de la Operación Torch de desembarco aliado en las costas del noroeste de África, inmediatamente después de conocer la noticia del hundimiento por submarinos alemanes del carguero español Monte Gorbea (perfectamente identificable por sus enormes banderas de España pintadas a babor y estribor) en el Caribe. La situación era muy delicada.
[22] En los gobiernos de Franco, los ministros tenían amplia autonomía de gestión en el ámbito de sus competencias.
[23] Croacia, Eslovaquia, Finlandia, Hungría, Italia y Rumanía, en distintas fases.
[24] Que fueron mandados por oficiales del Ejército español.
[25] https://www.boe.es/buscar/doc.php?id=BOE-A-1942-6528
[26] En refrendo de lo cual afirmó ante el Consejo Nacional del Movimiento del día 17 de julio la necesidad de un sistema de contrapesos políticos que habilitara “el contraste de pareceres” y la “crítica contrastada y solvente”.
[27] El 15 de agosto de 1942, unos falangistas lanzaron bombas de mano contra carlistas en un acto religioso que se celebraba en la Basílica de Begoña, presidido por el general Varela. El acto se interpretó como un ataque contra el Ejército, lo que preocupó sobremanera a Franco. Carrero Blanco indujo un cambio de gobierno hacia los sectores católicos. Adicionalmente, como hemos visto, Serrano Suñer fue sustituido por el conde de Jordana, realineando así más claramente a España con la posición inicial de neutralidad.
[28] Que duraría hasta el 20 de septiembre de 1945, y en el que hubo algunos cambios. Así, Esteban Bilbao pasó a la Presidencia de las Cortes el 15 de marzo de 1943, siendo reemplazado en la cartera de Justicia por D. Eduardo Aunós Pérez. Cuando falleció el Conde de Jordana (3 de agosto de 1944), el día 11 de agosto fue nombrado para sustituirle D José Félix de Lequerica y Erquiza.
[29] Reemplazado por Blas Pérez González.
[30] Esto se patentizó en una carta que 27 procuradores designados por él para las nuevas Cortes habían redactado y firmado. Franco reaccionó de inmediato con un alto nivel de actividad viajera interna, baños de masas y marginación de los atrevidos firmantes.
[31] Adolf Hitler se había aproximado a Muñoz Grandes con la idea de utilizarlo para convencer a Franco de entrar en la guerra y reemplazar eventualmente al propio Franco en la jefatura del Estado. Así lo afirma Wayne H. Bowen (2000). “Spaniards and Nazi Germany: Collaboration in the New Order”. University of Missouri Press (2006). Spain During World War II. University of Missouri Press.
[32] El Régimen estaba atento a las evoluciones que experimentaba en el mundo la normativa que regulaba el mercado de trabajo. En 1941, el presidente Franklin Delano Roosevelt y el primer ministro Winston Churchill se comprometieron a mejorar las normas laborales y a establecer una seguridad social para todos. En 1942, el Gobierno del Reino Unido publicó el Plan Beveridge (por su autor principal, Lord Beveridge) que condujo a la creación del primer sistema unificado de seguridad social.
[33] La regulación básica sobre las Cortes estuvo integrada por varias normas: Ley de creación de las Cortes Españolas de 17 de julio de 1942 (BOE núm. 200, de 19 de julio de 1942); Ley de 17 de julio de 1946 sobre modificaciones en el Reglamento de las Cortes Españolas (BOE núm. 199, de 18 de julio de 1946) y Ley Orgánica del Estado de 1967 (BOE núm. 9, de 11 de enero de 1967) que modificó diversos artículos de la Ley de Creación, sobre todo en lo relativo a su composición.
[34] El presidente era designado por el jefe del Estado entre los procuradores en Cortes que figuraban en una terna que le sometía el Consejo del Reino, cuyo presidente en funciones lo refrendaba. Su mandato era de seis años.
[35] Los vicepresidentes y los secretarios eran elegidos cada legislatura por el Pleno de las Cortes entre el conjunto de los procuradores.
[36] Los miembros de las Cortes se llamaron procuradores, como se denominaban los componentes de las antiguas Cortes de Castilla.
[37] La composición del elenco de procuradores era así (https://www2.uned.es/dpto-derecho-politico/cfranc.htm):
- Los ministros.
- Los consejeros nacionales de Falange española Tradicionalista y de las JONS.
- El presidente del Tribunal Supremo de Justicia, el del Consejo de Estado, el del Consejo Supremo de Justicia Militar, el del Tribunal de Cuentas del Reino y el del Consejo de Economía Nacional.
- 150 representantes de la Organización Sindical.
- Un representante de los municipios de cada Provincia, elegido por sus Ayuntamientos entre sus miembros y otro de cada uno de los municipios de más de trescientos mil habitantes, así como los de Ceuta y Melilla, elegidos por los respectivos ayuntamientos entre sus miembros.
- Un representante por cada diputación provincial y mancomunidad interinsular canaria, elegido por las corporaciones entre sus miembros, así como los representantes de las corporaciones locales de los territorios no constituidos en provincias, elegidos de la misma forma.
- Dos representantes de la familia por cada provincia, elegidos por quienes figuraran en el censo electoral de cabezas de familia y por las mujeres casadas.
- Los rectores de las universidades.
- El presidente del Instituto de España y dos representantes elegidos entre los miembros de las Reales Academias que lo componen; el presidente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y dos representantes de éste elegidos por sus miembros.
- El presidente del Instituto de Ingenieros Civiles y un representante de las asociaciones de ingenieros que lo constituyen. Dos representantes de los colegios de abogados. Dos representantes de los colegios médicos. Un representante por cada uno de los siguientes colegios: de agentes de cambio y bolsa, de arquitectos, de economistas, de farmacéuticos, de licenciados y doctores en Ciencias y Letras, de licenciados y doctores en Ciencias Químicas y Físico Químicas, de notarios, de procuradores de los tribunales, de registradores de la Propiedad, de veterinarios y de los demás colegios profesionales de título académico superior que en lo sucesivo se reconozcan a estos efectos, que serían elegidos por los respectivos colegios oficiales. Tres representantes de las cámaras oficiales de comercio. Un representante de las cámaras de la propiedad urbana. Un representante de las asociaciones de inquilinos, elegidos por sus órganos representativos. Todos los elegidos por este apartado deberán ser miembros de los respectivos colegios, corporaciones o asociaciones que los elijan.
- Quienes, por su jerarquía eclesiástica, militar o administrativa, o por sus relevantes servicios a la Patria, designara el jefe del Estado, oído el Consejo del Reino, hasta un máximo de veinticinco personas.
[38] Aquellos que lo eran por razón del cargo.
[39] Debían su condición de procuradores a una elección. Su mandato duraba cuatro años, siendo reelegibles.
[40] Quienes, por su Jerarquía administrativa, eclesiástica, militar, o por sus relevantes servicios a España, designaba el jefe del Estado.
[41] Por ejemplo, el telegrama de 3 de agosto de 1943 que Don Juan dirigió a Franco, para forzar una reinstauración monárquica inmediata. Franco le respondió que no pusiera en peligro la unidad de España y la autoridad del Régimen en el exterior.
[42] Que el general Varela entregó a Franco en su despacho de El Pardo. Estaba firmada por Fidel Dávila, Alfredo Kindelán, José Monasterio, Luis Orgaz, Miguel Ponte, Andrés Saliquet, José Solchaga y José E. Varela. No firmó el general Vigón.
[43] http://www.generalisimofranco.com/franco/cartas/001/00027.htm
[44] “Estoy convencido de que V.E. y el Régimen que encarna no podrán subsistir al término de la guerra y que, de no restaurarse antes la Monarquía, serán derribados por los vencidos en la Guerra Civil, favorecidos por el ambiente internacional que cada día se pronuncia más fuertemente en contra del régimen totalitario que V.E. forjó e implantó”.
[45] En ella, Franco escribió a don Juan recordándole hechos históricos decisivos, como que la Monarquía abandonó en 1931 el poder a la República; como que el Movimiento no tuvo significación monárquica, sino española y católica; como que los combatientes pasaron del millón y los monárquicos constituían entre ellos una exigua minoría.
[46] http://www.generalisimofranco.com/franco/cartas/001/00009.htm
[47] “Llevamos ocho años trabajando por el resurgimiento de España y la unificación de los españoles; en ellos dimos puestos de honor a los monárquicos, algunos los abandonaron por no encontrar en el Movimiento satisfacción a sus ambiciones personales o a sus egoísmos capitalistas; otros por querer precipitar etapas en un camino que sólo ha de dictar la conveniencia de España. Su divergencia y la Vuestra lo han sido a pesar mío y con daño para la patria. Sois mayor de edad para discernir lo que convenga más a vuestra persona, pero a lo que no tenéis derecho es a echar sombras sobre la Monarquía ni a malograr para el futuro un desenvolvimiento normal”.
[48] El indulto afectó a unos 6.000 internos. De los reclusos que se hallaban contabilizados el 7 de enero de 1940 (270.719) restaban por aquél entonces 34.000, de los que 18.000 trabajaban fuera de las cárceles en régimen de redención de penas por el trabajo.
[49] El de enero fue nombrado Raimundo Fernández Cuesta al frente del Consejo de Estado.
[50] En sí mismo, una norma muy parecida a una Constitución al uso liberal, que fijaba nítidamente los derechos y obligaciones de los españoles.
[51] Fortaleciendo con ella las haciendas municipales y provinciales y estableciendo la elección en los Ayuntamientos por tercios, uno de ellos directo.
[52] Como indica su preámbulo, para evitar que “en los asuntos de mayor trascendencia o interés público, la voluntad de la nación pueda ser suplantada por el juicio subjetivo de sus mandatarios”.
[53] Que incluía a Varela, Kindelán y Aranda, amén de a civiles como Gil Robles y Sainz Rodríguez.
[54] Este movimiento de presión no era sorprendente ni nuevo. Entre 1940 y 1941, grupos monárquicos, a la vista de la evolución que iba experimentando la guerra en Europa, buscaron el apoyo alemán para que indujera a Franco a restaurar la Monarquía. No tuvieron éxito alguno.
[55] Como se puede apreciar, esto se hizo mucho antes de la presentación a las Cortes de la Ley de Sucesión. Recuérdese que la II Guerra Mundial se encaminaba a su fin en el teatro de operaciones europeo y que la posición de Franco se debilitaba en la escena internacional.
[56] Con esta declaración, el jefe de la Casa Real se autoexcluyó del futuro institucional de España. Franco retiró su confianza a Don Juan y le hizo saber que perdiera toda esperanza de ser Rey de España.
[57] El Manifiesto se conoció dos años más tarde.
[58] En febrero de 1946 habían sido fusilados en Madrid Cristino García, comunista, y otros nueve miembros del maquis. Su ejecución fue considerada como una provocación por los medios franceses. La Asamblea Nacional francesa se puso en línea.
[59] El 10 de febrero de 1948 la reabrió.
[60] El 12 de diciembre de 1946 la Asamblea General adoptó la Resolución 39, que excluía a España de cualesquiera organismos internacionales y conferencias establecidas por las Naciones Unidas.
[61] El elemento esencial de la resolución era calificar a España de régimen fascista y recomendar la retirada de embajadores.
[62] Tres días antes de una resolución que ya era conocida.
[63] Cosa que haría en sucesivas oportunidades similares. En esta ocasión, según palabras de Ramón Garriga, “las primeras consecuencias de la posición adoptada por Naciones Unidas fue (sic) la manifestación popular más grande que se ha conocido bajo el franquismo y el fortalecimiento de Franco en el poder”.
[64] La Ley de Sucesión en la Jefatura del Estado, fundamental para la continuidad de sistema político español, fue la quinta de orden entre las ocho Leyes Fundamentales que incardinaron los poderes del Estado durante el régimen de Franco. Contenía elementos vertebrales del Estado Español.
[65] La Ley de Sucesión fue derogada el 29 de diciembre de 1978.
[66] Se emitieron 15.219.563 votos, de los que 14.145.153 fueron afirmativos (el 92,94%).
[67] Artículo 2: «La Jefatura del Estado corresponde al Caudillo de España y de la Cruzada, Generalísimo de los Ejércitos, don Francisco Franco Bahamonde.»
[68] Artículo 6: «En cualquier momento el jefe del Estado podrá proponer a las Cortes la persona que estime deba ser llamada en su día a sucederle, a título de Rey o de Regente, con las condiciones exigidas por esta Ley, y podrá, asimismo, someter a la aprobación de aquéllas la revocación de la que hubiere propuesto, aunque ya hubiese sido aceptada por las Cortes.»
[69] La ley de Sucesión definió a España como Reino y como un Estado “católico, social y representativo”. Se iniciaba el proceso de institucionalización del sistema. La ley del Movimiento (1958) y la ley Orgánica del Estado (1967) allanaron el camino para la sucesión.
[70] De hecho, Franco se refería a una Instauración, no a una restauración. (Sunday Times, 27 de abril de 1947).
[71] Primer Manifiesto de Estoril de don Juan, 7 de abril de 1947. No lo transcribo aquí por su longitud, pero es despectivo y un tanto chulesco. Los asesores de Don Juan eran ajenos a la situación real del Régimen y nunca valoraron correctamente su profunda incardinación entre los españoles.
[72] Tanto Gil Robles como Sainz Rodríguez habían participado en el Alzamiento Nacional.
[73] Puesta a prueba en una reunión con Indalecio Prieto en San Juan de Luz.
[74] El PSOE proponía un plebiscito sobre la forma de Estado, Monarquía o República, organizado por un gobierno provisional.
[75] El Azor era un pequeño yate que Franco acostumbraba utilizar. Fue construido entre 1925 y 1928 en Kiel, Alemania. La Armada lo asignó a Jefatura del Estado en mayo de 1947. En el salón del barco tuvo lugar la reunión entre Franco y Don Juan de Borbón sobre la sucesión del Régimen.
[76] ¿Fue este gesto el inicio de una transición pausada?
[77] A España llegó el 9 de noviembre de 1948, procedente de Roma.
[78] Como sabemos, había fracasado en España, pero también llevaba camino de hacerlo en Grecia, donde se pusieron de relieve enormes dificultades para vencer a la guerrilla helena.
[79] No era sólo una manifestación geoestratégica; el día 20 de enero, el ministro Suanzes anunció el programa español de industrialización, que veremos en el capítulo 8.
[80] Ese año terminó definitivamente la sequía que había afectado al agro español durante un lustro.
[81] Salieron Fernández Cuesta (Justicia), Fidel Dávila (Ejército), Regalado (Marina), Benjumea (Hacienda), Fernández Ladreda (Obras Públicas), Rein (Agricultura), Suanzes (Industria y Comercio) e Ibáñez Martín (Educación).
[82] “En el año que hoy termina (el mensaje era del 31 de diciembre de 1951) empieza ya a acusarse la abundancia”.
[83] Recogido de “Franco, un siglo de España” Ricardo de la Cierva. Editora Nacional, 1973.
[84] El llamado “Discurso de Año nuevo” fue utilizado sistemáticamente por Franco para comunicar al común el estado de situación de España durante el período inmediato anterior.
[85] “España ha obtenido triunfos desconocidos en nuestra historia desde del Siglo XVI. Ha cedido por todas partes la conjura antiespañola, han sido derrotadas las fuerzas seculares de la anti-España y comenzamos a recoger en el interior el fruto de años ingratos”.
[86] Franco propuso que el príncipe Juan Carlos recibiera formación castrense en la Academia General Militar y una educación basada en los principios del Movimiento Nacional, supervisada el general Carlos Martínez de Campos. Don Juan accedió.
[87] El Frente de Liberación Popular (FLP) y la Agrupación Socialista Universitaria (ASU), que se enfrentaban al sindicato falangista, el SEU (Sindicato Español Universitario).
[88] En el que se celebraba el aniversario de la muerte de Matías Montero, joven estudiante falangista asesinado en 1934 por un pistolero socialista cuando volvía a su casa.
[89] Lo que suponía la suspensión de los artículos 14 y 18 del Fuero de los Españoles.
[90] Siendo sustituidos por D. José Luis de Arrese y Magra y D. Jesús Rubio García-Mina, respectivamente.
[91] Los sargentos, por ejemplo, vieron aumentar sus ingresos en un 88%. La media fue del 30%.
[92] Que permaneció incólume hasta julio de 1962.
[93] Adicionalmente, se creó el Ministerio de la Vivienda, se establecieron comisiones delegadas de coordinación gubernamental la Secretaría del Gobierno y la Oficina de Coordinación y Programación Económica (OCYPE). La mano de Laureano López Rodó (joven técnico de la Administración, falangista y miembro del Opus Dei) estaba detrás.
[94] Aquí están los miembros del gobierno de 25 de febrero de 1957 https://fnff.es/images/carpeta_gestor/archivos/antiguo/Files/Octavo%20Gobierno%20de%20Francisco%20Franco.25%20de%20febrero%20de%201957%20al%2010%20de%20julio%20de%201962.pdf
[95] Además de los ya mencionados Navarro Rubio y Ullastres, eran asimismo miembros del Opus Dei Camilo Alonso Vega, ministro de Gobernación; Antonio Barroso, ministro del Ejército y Fernando María Castiella, ministro de Asuntos Exteriores. La prelatura de la Santa Cruz y del Opus Dei, conocida como Opus Dei, es una jurisdicción de alcance mundial que pertenece a la iglesia católica. Fue fundada el 2 de octubre de 1928 por Josemaría Escrivá de Balaguer, sacerdote español.
[96] Dirigida por López Rodó.
[97] Esos principios fueron doce. El lector puede consultarlos aquí http://www.lluisbelenes.es/PrincipiosMovimiento1958.htm
[98] En el discurso que pronunció Franco ante las Cortes.
[99] Salvador de Madariaga escribió en 1958 en Democracy versus Liberty: “El Estado ha de concebirse como la manifestación de una democracia no meramente numérica o estadística sino orgánica… El Estado no es una suma aritmética de individuos sino una integración de instituciones. El municipio es una federación de familias; la provincia de municipios; la región de provincias; la nación, de regiones… El sistema parlamentario basado sobre la regla un hombre un voto está inevitablemente inclinado hacia la demagogia… El sistema parlamentario tiende inevitablemente a simplificar con exceso los problemas de la vida colectiva, que son siempre complejos… también propende a implicar prejuicios, pasiones y emociones que los deforman y a condescender con pujas electorales en las que no se duda en sacrificar el bien del país y hasta los reales intereses de los electores a unos aparentes intereses inmediatos”. Estos desarrollos de Madariaga referidos a la democracia orgánica ya aparecían en su anterior libro ”Anarquía o Jerarquía” (1935), que el propio Madariaga ofreció a Francisco Franco en octubre de 1935, aprovechando un encuentro en el Hotel Nacional de Madrid, del que Madariaga extrajo una excelente opinión de Franco.
[100] La idea no era nueva. Sus raíces se hallaban en la Institución Libre de Enseñanza, en Fernando de los Ríos y en Ramiro de Maeztu. Franco la definía así: “Aquella división artificiosa de derechas e izquierdas, nacida al calor del régimen liberal que nos trajo la independencia, forzosamente había de conducirnos a la ruina, como vivíamos antes del Movimiento Nacional: escindidos los pueblos, peleadas las ciudades, españoles contra españoles, menospreciadas las esencias de la Patria, paralizado el trabajo, atropelladas las conciencias, detenido el progreso, sin la menor mejoría del bien común, objeto de toda política honrada”. (4-XII-1952)
[101] Junto con la Ley de 27.12.1956 reguladora de la Jurisdicción Contencioso-Administrativa y la Ley de Régimen Jurídico de la Administración del Estado (Decreto de 26 julio de 1957), configuraron el marco de trabajo de la Administración y sus relaciones con el ciudadano.
[102] La guía y la pluma de López Rodó se hallaban detrás.
[103] Poco antes, el 30 de marzo, José Antonio Primo de Rivera fue inhumado frente al altar mayor, previa autorización de sus hermanos Pilar y Miguel.
[104] Ver nota a pie de página nº 9.
[105] Fue la primera visita realizada por un presidente de los Estados Unidos a España.
[106] Era un 21 de diciembre.
[107] Hermandad Obrera de Acción Católica.
[108] “Por las falsedades evidentes y por su carácter político, no podemos aceptar tal escrito. … Os pedimos que nunca queráis mezclaros con ningún empeño extraño a nuestro ministerio sacerdotal”.
[109] No se trató de un atentado sino de la utilización de un cartucho de calibre inadecuado.
[110] Se trató de un artículo titulado Hipócritas. Piñar (futuro fundador del partido político Fuerza Nueva) fue cesado con carácter inmediato.
[111] “Una asociación susceptible de llegar en su día a la plena integración después de salvar las etapas indispensables para que la economía española pueda alinearse con las condiciones del Mercado Común”. Estaba claro.
[112] Conocido por el Contubernio de Múnich.
[113] De hecho, todos los habituales, incluidos democristianos, salvo el partido Comunista de España.
[114] El 9 de julio, Franco recibió a tres representantes de ese Movimiento. Reconoció que España debía ajustar sus formas políticas a las prevalecientes en el resto de Europa, pero esto sería después y no antes de que se la hubiera admitido. La transición se haría desde dentro, evolutivamente.
[115] Derecho a la libre residencia.
[116] Franco les dio a elegir entre el confinamiento o el exilio.
[117] Como Dionisio Ridruejo y José María Gil-Robles. Este último pagó cara su participación en Múnich: Don Juan lo cesó de su Consejo Privado.
[118] Entraron Pablo Martín Alonso (Ejército), el almirante Nieto Antúnez en Marina, Lacalle Larraga en el ministerio del Aire, Manuel Lora Tamayo en Educación y Jesús Romeo Gorría en Trabajo.
[119] Además, entró Gregorio López Bravo en Industria quien, junto con Navarro Rubio, Ullastres, Manuel Lora Tamayo (Educación) y Jesús Romeo Gorría (Trabajo), consolidó el grupo de los tecnócratas. Manuel Fraga Iribarne reemplazó a Arias-Salgado. En 1965, Navarro Rubio fue sustituido por Juan José Espinosa San Martín, Ullastres por Faustino García-Moncó, Federico Silva Muñoz entró como ministro de Obras Públicas y Laureano López Rodó pasó a ser ministro sin cartera. En 1967, Carrero Blanco sucedió a Muñoz Grandes como vicepresidente del gobierno.
[120] Ello ocurrió como consecuencia del fusilamiento de Julián Grimau, comunista residente fuera de España, que fue enviado al interior de España por Santiago Carrillo. Denunciado por un compañero de partido, fue detenido y se enfrentó a los delitos de sangre que había cometido en Barcelona durante la Guerra Civil. Grimau era en esa época inspector de policía, miembro de la policía política. Fue responsable de la “checa” de la calle Berenguer el Grande, donde se cometieron numerosos asesinatos entre 1936 y 1938. Fue juzgado según lo estipulado por la Ley de Responsabilidades Políticas y fusilado el 20 de abril de 1963, a pesar de las intervenciones de Nikita Jruschov y de Valéry Giscard D´Estaing. A partir de entonces, los juicios pasaron a tribunales civiles.
[121] La más importante de las cuales tuvo lugar en la Basílica del Valle de los Caídos, donde un Te Deum fue celebrado por el cardenal primado, Pla y Deniel, en presencia de Franco y el príncipe Juan Carlos.
[122] Subrayando de paso que Franco no había ejercido ni una sola vez su derecho de veto.
[123] Que se repitieron en 17 de enero de 1969, requiriendo de un estado de excepción que se materializó mediante un Decreto-ley del día 24 de enero.
[124] Cinco de los cuales fueron apartados de la docencia.
[125] Fueron sustituidos por Juan José Espinosa San Martín y por Faustino García Moncó, respectivamente.
[126] Finalmente, López Rodó, ahora ministro sin cartera, siguió al frente de la Comisaría del Plan de Desarrollo.
[127] De 1,45 megatones cada una.
[128] Para acallar los rumores sobre contaminación del agua, el ministro Manuel Fraga y el embajador norteamericano Angier Biddle Duke se bañaron el 8 de marzo en aguas próximas a Palomares, el municipio directamente afectado. La tierra alcanzada por el uranio y el plutonio desparramados por la destrucción física de dos de las bombas fue retirada por haber resultado contaminada.
[129] No sólo presentó la Ley: la concibió, redactó (con la ayuda de Laureano López Rodó y Gonzalo Fernández de la Mora) y revisó.
[130] Por su virtud, el jefe del Estado nombraría el Gobierno, que contaría con el asesoramiento de un Consejo y de dos Cámaras. Carrero pasaba a ser vicepresidente. Franco conservaba la Jefatura del Estado y el mando militar. Fue aprobada en referéndum el 14 de diciembre de 1966, obteniendo excelentes resultados: una participación del 88,85 % del censo electoral, con un 95,9% de síes y un 1,79% de noes. En valores absolutos, de un total de 21.709.472 electores, votaron 19.889.344. De entre los que votaron, 18.500.051 lo hicieron afirmativamente (votaron “sí”) y 345.745 votaron “no”. El boicot orquestado por el PCE no tuvo eco.
[131] En el discurso de presentación del referéndum, Franco pronunció una frase que hizo historia: ”Recuerden los españoles que a cada pueblo le rondan siempre sus demonios familiares, que son diferentes para cada uno. Los de España se llaman espíritu anárquico, crítica negativa, insolidaridad entre los hombres, extremismo y enemistad mutua”.
[132] La Ley Orgánica vino acompañada por otra amnistía por crímenes políticos. En el período 1939/1975 se dictaron 13 indultos y 5 amnistías. Los indultos lo fueron en estas fechas: 8.10.1945; 17.7.1947; 9.12.1949; 1.5.52; 25.7.1954; 31.10.1958; 11.10.1961; 24.6.1963; 1.4.1964; 22.7.1965; 10.11.1966; 1.10.1971 y 25.11.1975. Las amnistías lo fueron en 13.9.1936; 27.11.1938; 23.9.1939; 13.5.1955 y 21.7.1959. https://digital.march.es/fedora/objects/linz:R-50050/datastreams/OBJ/content
[133] Fue inequívoco: “Pero si a disculpa del contraste de pareceres lo que se busca son los partidos políticos, sepan en absoluto que eso jamás vendrá. Y no podrá venir porque significaría la destrucción y la desmembración de la patria; volver otra vez a la base de partida, perder todo lo conquistado. Implicaría la traición a nuestros muertos y a nuestros héroes. Por eso, la apertura al contraste de pareceres está perfectamente definida y clara, sin que haga falta ninguna clase de rectificaciones. Quiero decirlo de manera clara y concluyente para cortar esa campaña de grupos de presión que están siempre queriendo volver a las andadas”.
[134] Artículo 2: “El Consejo del Reino tendrá precedencia sobre todos los Cuerpos consultivos de la Nación”.
[135] Si bien conservó la Jefatura del Alto Estado Mayor.
[136] La primera víctima fue el comisario de la brigada de investigación de la Policía en Guipúzcoa, Melitón Manzanas. El propio Enrique Líster tildó de vulgares asesinos a los perpetradores.
[137] https://www.boe.es/diario_boe/txt.php?id=BOE-A-1969-392
[138] Al amparo de la Ley de Sucesión.
[139] La sucesión empezaba a estar “atada y bien atada”.
[140] El origen de este movimiento, fundamental para la continuidad de sistema político español, se hallaba en la Ley de Sucesión en la Jefatura del Estado, producida y aprobada en 1947. Esta era la quinta de orden entre las ocho Leyes Fundamentales que vertebraron los poderes del Estado durante el régimen de Franco.
[141] El más sorprendente correspondió al teniente general Rafael García Valiño.
[142] Previamente, el 23 de julio de 1969, Víctor Castro Sanmartín, entonces director general de Aduanas, denunció a la empresa MATESA (Maquinaria Textil del Norte de España) ante el Tribunal de delitos monetarios.
[143] MATESA defraudó al sistema tanto vía créditos especiales para el fomento a la exportación como en sus efectos vía desgravación fiscal. Muchos de sus telares enviados al extranjero no eran ventas en firme sino meros depósitos en zona franca, depósito en destino o ventas intraempresariales (a sus propias filiales). Fue un escándalo que generó revuelo político y tuvo consecuencias a nivel inferior a ministro. Los fondos obtenidos no se dedicaban a la producción de telares sino a adquisición de empresas en el exterior. El 9 de mayo de 1975, los imputados fueron acusados de delitos de estafa continuada, falsedad en documentos mercantiles y cohecho activo.
[144] En ese gobierno, Gregorio López Bravo pasó a Exteriores, Torcuato Fernández Miranda fue ministro secretario general del Movimiento, José María López de Letona entró en Industria, Alberto Monreal Luque lo hizo en Economía, Enrique Fontana Codina en Comercio, Tomás Garicano Goñi en Gobernación y Manuel Fraga Iribarne fue reemplazado por Alfredo Sánchez Bella.
[145] Asociación Católica Nacional de Propagandistas.
[146] La terna estaba integrada por Manuel Fraga Iribarne, Nemesio Fernández Cuesta y Luis Carrero Blanco.
[147] Luis Carrero Blanco nació en Santoña el 4 de marzo de 1904. Como su abuelo y su padre, eligió la carrera militar, concretamente la Marina. Como comandante del guardacostas Arcila, participó en el desembarco de Alcazarseguer (1925), donde contactó por vez primera con Francisco Franco, y en el de Alhucemas. Entre noviembre de 1932 y noviembre de 1933 estuvo en la Escuela Naval de París. Allí mantuvo su segundo contacto con Franco, comandante militar de Baleares, quien había solicitado asesoramiento. No participó en el Alzamiento. Su hermano José fue fusilado en Almería y su padre murió de un infarto fulminante cuando fueron a detenerle. Ante la posibilidad de ser detenido a su vez, Carrero escapó a Francia. En julio de 1937 consiguió regresar. Durante la Guerra Civil, su primer destino estuvo en el buque Huesca. Después mandó el submarino General Sanjurjo y en octubre de 1938 embarcó en el crucero Canarias como jefe de Estado Mayor de la División de Cruceros. En 1940 fue nombrado capitán de fragata; en 1945 capitán de navío; en 1957, contraalmirante; en 1963, vicealmirante, y en 1966, almirante. A finales de 1940, redactó su primer informe trascendente para Franco: era sobre los pros y contras de participar en la II Guerra Mundial. En mayo de 1941, Carrero (36 años), fue nombrado jefe de Estado Mayor y subsecretario de la Presidencia. Comenzó a despachar con Franco al menos dos veces por semana. Elaboró multitud de informes para el jefe del Estado, relacionados con asuntos de todo tipo. A partir de mayo de 1945, Carrero se convirtió en uno de los máximos colaboradores de Franco, apoyando la instauración de la Monarquía. Con el advenimiento de la política de bloques, el Régimen salió fortalecido y dejó de estar aislado. Carrero comenzó a tener acceso al Consejo de ministros. En la década de los años sesenta, Franco fue aumentando su confianza y delegando ciertas decisiones en Carrero Blanco, sobre cuya lealtad no tenía dudas. Desde 1969, Carrero Blanco, nominalmente vicepresidente, se convirtió de hecho en el jefe del Gobierno. Carrero fue un hombre discreto, sin ambición personal y técnicamente muy solvente, que prefirió mantenerse con absoluta discreción y sin mostrar especiales ambiciones en todos los puestos que ocupó. Es un caso muy inhabitual en el ámbito de la política.
[148] El atentado requirió practicar, durante más de un mes, un túnel desde un sótano de la calle Claudio Coello mencionada, perforando el muro bajo rasante de la fachada y excavando un pasadizo hasta el centro de la calzada, con las vibraciones consiguientes. La carga explosiva excavó un cráter elíptico, de ejes que medían 8 y 19 metros, con una profundidad de 2,5 metros. El automóvil y sus ocupantes se elevaron unos 40 metros y cayeron en una terraza interior de la iglesia que acababa de abandonar Carrero Blanco. La Goma 2 no pudo generar esa fuerza ascensional. Fue otro tipo de explosivo, de origen militar, antitanque.
[149] Apenas a 100 metros de distancia en línea recta de la embajada de los Estados Unidos. Estaba previsto realizarlo en día 18, pero la presencia de Henry Kissinger en España (para entrevistarse con el almirante Carrero, sobre todo, y tratar con él asuntos referidos a las bases norteamericanas y al desarrollo nuclear español, en concreto sobre el Proyecto Islero, fuente de graves discrepancias entre los dos gobiernos) lo impidió por el refuerzo de seguridad asociado a la visita.
[150] Vean esta frase, que refleja el verdadero sentir de Torcuato Fernández Miranda. El 3 de diciembre de 1975 juró en el Palacio de la Zarzuela el cargo de presidente de las Cortes y del Consejo del Reino. En su discurso de toma de posesión dijo: “Somos lo que Dios y nuestros padres han puesto en nosotros. Somos lo que la propia psicología, biología y personalidad nos aporta. Pero somos, sobre todo, lo que hacemos. Me siento absolutamente responsable de todo mi pasado. Soy fiel a él. Pero no me ata, porque el servicio a la patria y al Rey es una empresa de futuro. La clave de mi comportamiento será servir a España en la persona del Rey. Tiempo habrá para las palabras, las ideas y las acciones”. Antes había jurado asimismo fidelidad a los principios del Movimiento Nacional y demás Leyes Fundamentales.
[151] Este Gobierno tampoco llegó a durar los 5 años que preveía la ley Orgánica del Estado, puesto que Francisco Franco falleció durante el segundo año de vigencia. El 29 de octubre de 1974, tras el cese de Antonio Barrera de Irimo y de Pío Cabanillas, se incorporaron Rafael Cabello de Alba, ministro de Hacienda y vicepresidente 2º, y León Herrera Esteban.
[152] Que cambió aproximadamente el 50% de los ministros de Carrero Blanco.
[153] El 4 de marzo de 1975 fueron reemplazados Alberto Ruiz-Jarabo (Justicia), Alfredo Santos (Industria), Nemesio Fernández Cuesta (Comercio), Licinio de la Fuente (Trabajo) y José Utrera (Movimiento), por José María Sánchez-Ventura y Pascual, Alfonso Álvarez Miranda, José Luis Cerón Ayuso, Fernando Suárez González (que pasó a ser, a la vez, vicepresidente 3º) y Fernando Herrero Tejedor, respectivamente. El 12 de junio de 1975 falleció en accidente de tráfico Herrero Tejedor. Ese mismo día asumió la Secretaría General del Movimiento D. José Solís Ruiz.
[154] FRAP por Frente Revolucionario Antifascista y Patriota. Fue una organización terrorista operativa entre 1973 y 1978. Tiene en su haber el asesinato de 5 policías. Entre 1973 y 1975 fue presidida por Julio Álvarez del Vayo, ex diputado y ex ministro del Partido Socialista Obrero Español durante la Segunda República.
[155] Otros seis reos condenados a muerte vieron conmutada su pena.
[156] La asistencia fue cifrada en un millón de personas por TVE. El último discurso de Franco fue el siguiente: “Españoles: Gracias por vuestra adhesión y por la serena y viril manifestación pública que me ofrecéis en desagravio a las agresiones de que han sido objeto varias de nuestras representaciones diplomáticas y establecimientos españoles en Europa, que nos demuestran, una vez más, lo que podemos esperar de determinados países corrompidos, que aclara perfectamente su política constante contra nuestros intereses. No es la más importante, aunque se presenta en su apariencia, el asalto y destrucción de nuestra Embajada en Portugal, realizada en un estado de anarquía y de caos en que se debate la nación hermana, y que nadie más interesado que nosotros en que pueda ser restablecido en ellos el orden y la autoridad. Todo obedece a una conspiración masónica izquierdista en la clase política en contubernio con la subversión comunista-terrorista en lo social, que si a nosotros nos honra, a ellos les envilece. Estas manifestaciones demuestran, por otra parte, que el pueblo español no es un pueblo muerto, al que se le engaña. Está despierto y vela sus razones y confía que la valía de las fuerzas guardadoras del Orden Público, y suprema garantía de la unidad de las Fuerzas de Tierra, Mar y Aire, respaldando la voluntad de la Nación, permiten al pueblo español descansar tranquilo. Evidentemente, el ser español ha vuelto a ser hoy algo en el mundo. ¡Arriba España!”
[157] D. Juan de Borbón renunciaría finalmente el 14 de mayo de 1977 a sus derechos dinásticos en favor de su hijo.
[158] En Siglo XX, sobre todo durante el período de entreguerras (1918-1939), distintos pensadores (en España y fuera de ella) entendieron que era posible diseñar otro tipo de democracia. Recuérdese el ascenso del comunismo, del fascismo y del nacionalsocialismo. Se tomó en consideración la Teoría orgánica de la sociedad y el corporativismo como pilares de un nuevo sistema. En España concretamente se planteó, a caballo entre el krausismo y el tradicionalismo, una democracia orgánica basada en los «cuerpos intermedios».
[159] La Transición se realizó con todas las garantías, siguiendo las pautas establecidas por Torcuato Fernández Miranda: “De la ley a la ley, pasando por la ley”.
[160] A la manera de la Monarquía británica, “el Rey reina, pero no gobierna”.
