INTRODUCCIÓN
El 4 de mayo de 1961, durante su visita a la provincia de Córdoba, Francisco Franco se dirigió al pueblo de Cabra desde el balcón de la Casa Consistorial. En este acto público, el jefe del Estado quiso agradecer a la población su apoyo al Movimiento Nacional y recordar los sacrificios realizados durante los años anteriores.
En su discurso, Franco destacó la importancia de la unidad, la disciplina y el trabajo colectivo como bases para el desarrollo de España. También hizo referencia a las políticas económicas y sociales impulsadas por el régimen, orientadas —según sus palabras— a mejorar las condiciones de vida de la población, fortalecer la economía nacional y promover una mayor justicia social.
Desde el balcón de la Casa Consistorial de Cabra, Córdoba, el 4 de mayo de 1961.
Ante todo, mi saludo y gratitud por vuestro entusiasmo y vuestro afecto. He querido pararme en Cabra para saludaros y agradeceros los sacrificios hechos en nuestra Cruzada, la colaboración que disteis al Movimiento y los sacrificios que os impusisteis por vuestra adhesión desde el primer instante al Movimiento Nacional.
Sería estéril nuestro Movimiento si hubiera sido solamente un movimiento negativo, que nos liberara exclusivamente de aquella República que nos atenazaba y nos iba a precipitar en el caos comunista. No bastaba con suprimir aquello que nos destruía; había que poner en pie a España, había que cambiarla su rumbo, devolver a los españoles la confianza en sí mismos. Teníamos que volver a unimos para más grandes empresas, porque España fue grande cuando los españoles se sintieron solidarios, y entonces asombramos al mundo con sus empresas. Una de las mayores épocas fue la de haber dado vida a veinte naciones, cuidando con ello nuestro solar, que necesitó del esfuerzo, del trabajo duro de sus hombres para hacer subir los olivares hasta las cumbres de los montes.
Pero si en nuestro territorio la naturaleza no se nos mostró fácil, podemos, sin embargo, cambiarla, como habéis conseguido con vuestro trabajo. Mas para que esto no pase de esfuerzos individuales y se constituya una verdadera empresa, tiene que haber unidad, disciplina, orden; tiene que existir una técnica al servicio de la transformación social. Y esto es lo que el Movimiento Nacional consigue, poniendo la racionalización y la técnica al servicio de nuestro resurgimiento y de la justicia.
Para esta tarea, la primera preocupación fue la de salvar al hombre, amparar a la familia, asegurar el trabajo, elevarles el nivel de vida y que hubiera pan y trabajo para todos. Esto abarca dos etapas: la de la consolidación del progreso económico y la de la justicia distributiva; otra cosa sería matar la gallina, y lo interesante es multiplicar sus frutos. El complejo económico en que vive nuestra Nación es consecuencia de aportaciones y trabajos de las generaciones que nos precedieron. Hemos llegado a este modesto bienestar por las aportaciones colectivas e individuales anteriores. Y no se puede hacer tabla rasa de ese equilibrio que conseguimos. La situación económica no se puede destruir: se puede reformar progresiva y enérgicamente, imponiendo la justicia y acabando, a través de las leyes sociales, con esa lacra de los hombres que no tienen más que una parte del año jornal. Nosotros haremos que esos hombres tengan jornales todos los días.
Y esto se logrará a través de las previsiones del Estado, de los planes de desarrollo y de la solidaridad nacional, ayudado por las Cooperativas, los contratos colectivos de trabajo, la enseñanza profesional y técnica, que harán que todos los hombres tengan las mismas oportunidades: Así, elevando a los hombres y redimiéndoles de la ignorancia, podremos conseguir una España más justa, una España más grande y una España
más próspera.
¡Arriba España!
CONCLUSIÓN
El discurso pronunciado en Cabra refleja algunos de los principales mensajes del régimen franquista durante los primeros años de la década de 1960: la defensa de la unidad nacional, la valoración del trabajo y la presentación del Estado como impulsor del desarrollo económico y social.
A través de referencias a la transformación agrícola, la organización del trabajo y la formación técnica, Franco expuso la visión de una España que aspiraba a consolidar su progreso y mejorar el bienestar de sus ciudadanos. La intervención desde el balcón del Ayuntamiento de Cabra formó parte de una serie de actos celebrados durante su visita a Andalucía en 1961, en los que se pretendía mostrar los avances y proyectos de desarrollo del país.
