El 8 de octubre de 1957, Franco intervino en Cartagena con motivo de la inauguración de nuevas instalaciones dentro del complejo industrial de la ciudad. El acto simbolizaba el avance del proceso de industrialización en el sureste español, especialmente a través de la refinería de Escombreras, la central térmica y las futuras instalaciones petroquímicas.
En su discurso, el Jefe del Estado vinculó el desarrollo industrial con la unidad política y la estabilidad institucional, presentando las infraestructuras energéticas y petroquímicas como motor de modernización económica y garantía de progreso para la región y para el conjunto del país.
08 de octubre de 1957.
Cartageneros:
Acabo de recibir de manos de vuestro Alcalde la Medalla de la Ciudad, con la que ha querido honrar mi pecho y unirme a los hijos de Cartagena. A los hijos de Cartagena estaba ya unido desde aquellos tiempos de nuestra Cruzada, cuando el pueblo de Cartagena sufría todo el ludibrio y los crímenes de la zona roja, y ansiaba la llegada de las fuerzas nacionales para liberarla; me uní más a ella cuando se alzaron vuestras armas en los últimos tiempos de la guerra para expulsar a la escuadra roja y pedíais nuestro socorro, que os enviamos en un espíritu de unión y socorro; y me sentí siempre unido a vosotros en el sufrir de estos campos secos y en las ansias naturales de sus riegos; en todos esos anhelos que veníais esperando, sufriendo los vaivenes de la política, para la realización de aquellas promesas engañosas de una España mejor, que nunca llegaba.
Vosotros habéis visto en vuestra tierra la virtualidad del Movimiento Nacional, que hace años pudieron considerar como un milagro, y habéis contemplado la llegada de aquellas aguas ansiadas y esperadas durante décadas, que en pocos años pudieron refrescar vuestras tierras y vuestros hogares.
Todo aquello no hubiera podido hacerse jamás sin una España en orden y sin una España unida; y el agua traída hizo posible la refinería de Escombreras, que hoy da vida a vuestro puerto, y esencia y lubricantes a la Nación, y tras la refinería de Cartagena llega la gran central térmica que hoy venimos a inaugurar, y, tras ella, las grandes instalaciones de abonos, y al mundo nuevo de la petroquímica llegará también el riego de vuestros campos, las realizaciones de todas vuestras ilusiones, porque los españoles unidos y los españoles en pie pueden lograrlo todo, mientras que los españoles divididos, enfrentados por la política de partidos, nos volverían a la España vencida, y no alcanzaríamos jamás nuestra grandeza, ni siquiera el honor de sentirnos españoles.
CONCLUSIÓN
La intervención en el complejo industrial de Cartagena subraya el papel estratégico de la energía, el refino y la petroquímica dentro del modelo económico de finales de los años cincuenta. Las obras inauguradas se presentan como fruto de una planificación industrial orientada a fortalecer la autosuficiencia energética y a impulsar nuevas cadenas productivas.
Este discurso constituye un testimonio representativo de la política industrial del momento, cuando grandes polos energéticos e industriales comenzaban a configurarse como ejes fundamentales del crecimiento económico español.
