El 10 de junio de 1955, Francisco Franco presidió la cena de gala ofrecida a los Reyes de Jordania con motivo de su visita oficial a España, un acontecimiento de relevancia diplomática en el contexto de la política exterior española de los años cincuenta. Esta etapa estuvo marcada por los esfuerzos del régimen por reforzar sus relaciones internacionales y proyectar una imagen de normalización y apertura tras los años de aislamiento de la posguerra.
El discurso pronunciado durante la velada refleja el tono protocolario y la retórica diplomática del momento, con referencias a los vínculos históricos y culturales entre España y el mundo árabe, así como a los deseos de paz y estabilidad en la región de Oriente Próximo. El texto permite comprender el papel que España buscaba desempeñar en el escenario internacional de la Guerra Fría y en sus relaciones con los países de tradición árabe.
10 de junio de 1955.
«Majestad: El honor que nos habéis hecho al haber elegido España para vuestra primera salida al exterior nos llena de satisfacción, al saber ésta unida al recuerdo que el buen Rey Abdulah, vuestro abuelo, conservó de su estancia entre nosotros, y al que vuestra egregia esposa, la Reina Dina, guarda de sus visitas anteriores a nuestro país.
No podían encontrar los nobles descendientes de la dinastía hachemita acogida más afectuosa y sincera que la que nuestra Nación les ofrece, que, si por un lado cuidadosamente conserva las reliquias de aquélla civilización y cultura que la presencia árabe nos trajo, guarda por otro aquel amor nacido en la convivencia, en los tiempos modernos, con el pueblo marroquí y su juventud guerrera, que con su lealtad, su fidelidad y su nobleza supo ganarse nuestros corazones.
Sabéis cuánta es la fe y la espiritualidad de nuestro pueblo y cuánta su afección a los lugares sagrados, presentes siempre en sus afanes, y que el pueblo jordano viene guardando con veneración y respeto. Esto nos hace más sensibles a las injusticias que una parte de aquel pueblo sufre y explica nuestros anhelos, porque una paz justa aleje de sus fronteras la amenaza y permita el bienestar y el progreso de todo el pueblo jordano.
Yo estoy seguro que nuestro conocimiento personal y la simpatía y afectos que con vuestra visita han nacido entre nosotros, serán nuevos y fuertes vínculos que unan a nuestros pueblos en el futuro.
Yo hago votos porque Dios os conceda un dilatado y feliz reinado, por la ventura de vuestra egregia esposa y por el progreso y felicidad de todo el pueblo jordano.»
La cena de gala ofrecida a los Reyes de Jordania en 1955 y el discurso pronunciado en esa ocasión constituyen un ejemplo representativo de la diplomacia española durante el franquismo, caracterizada por el uso del simbolismo histórico y cultural como herramienta de acercamiento entre naciones. Este acto se inscribe en la estrategia de reforzar los vínculos con países del ámbito mediterráneo y árabe, en un momento de redefinición de las alianzas internacionales.
Desde una perspectiva histórica, el texto adquiere valor como documento que ilustra el lenguaje y los objetivos de la política exterior española de mediados del siglo XX. Su lectura ayuda a contextualizar el papel que el régimen intentaba proyectar en la escena internacional, así como las dinámicas diplomáticas de una época marcada por la reconfiguración del orden mundial tras la Segunda Guerra Mundial.
