El 18 de julio de 1957, Franco clausuró el acto de inauguración de las Escuelas Sindicales, en una jornada simbólica dentro del calendario oficial del Régimen. La intervención puso el acento en la formación profesional acelerada, la capacitación técnica de los trabajadores y el papel de la Organización Sindical como instrumento de transformación social.
El discurso enmarca la educación laboral como elemento clave del proyecto político y económico de la España de los años cincuenta, destacando la colaboración entre empresarios y trabajadores como fundamento del modelo sindical oficial.
18 de julio de 1957.
Solamente unas palabras para cerrar este acto. En este 18 de Julio, como en tantos 18 de Julio anteriores, en toda la superficie de España se vienen inaugurando grandes obras sociales de un interés trascendental para la vida de nuestra Nación. Esta es la ejecutoria de una doctrina política, de un Movimiento Nacional que vino a levantar a España de su decadencia y de sus ruinas, para elevarla hasta los primeros puestos en el concierto de los pueblos. Solamente los actos, en apariencia modestos, que en este día hemos celebrado en este recinto de la Feria del Campo, son por sí mismos grandes y significativos en sus frutos y muestra clara de lo que significa nuestro Movimiento Nacional. Esa Escuela de Formación Acelerada, fruto óptimo de la Organización Sindical, revela la inquietud social de un Movimiento que no se conforma y que va a buscar a todos los lugares del mundo los medios más rápidos y eficaces para la formación de nuestros hombres.
El mismo hecho, aparecido en la Prensa de estos días, de la demanda de brazos en el campo, con la consiguiente elevación de jornales, refleja la valoración del hombre, como estamos haciendo, del hombre que antes era mercancía despreciada un ser vivo y digno de todas las apreciaciones y de todos los cuidados. El esmero de las instalaciones que hemos visitado, la solicitud y cuidado en la formación, el cariño puesto en la enseñanza, demuestran la inquietud por todos los problemas de la industria y del campo para la reforma y transformación de sus hombres y elevar su nivel, las Escuelas Profesionales en todas las comarcas de España, las Universidades Laborales, los Institutos de Segunda Enseñanza Laboral constituyen la expresión más clara del significado de nuestro Régimen, de la inquietud de nuestra política constructiva e indispensable para la vida de la Nación.
La España anterior del «dejar hacer» es sustituida por la otra, la Nación con fe, la Nación creadora, la Nación en marcha, la que, sin duda, engrandece a España.
Por ello felicito hoy a estos empresarios comprensivos, a estos hombres que siguiendo nuestras consignas han sustituido aquellas luchas de clases, los viejos odios y enconos por la colaboración de todos, adelantándose incluso a las leyes laborales, cumpliendo y observando exactamente nuestra doctrina, esto es, que el taller y la empresa es una familia en la que unos dirigen, otros aportan su técnica, otros trabajan y todos tienen su justa parte.
Esta es la obra política, la obra indispensable e incomparable que forja nuestro Movimiento en pro de la grandeza de España. ¡Arriba España!
CONCLUSIÓN
La alocución presenta la red de Escuelas Sindicales, Universidades Laborales e institutos profesionales como expresión de una política orientada a la modernización productiva y a la elevación del nivel técnico de trabajadores y empresarios. La formación aparece vinculada a la idea de cohesión social y superación de la conflictividad tradicional.
Este discurso constituye un ejemplo representativo de la retórica institucional del 18 de julio en la etapa de consolidación económica del Régimen, donde educación, trabajo y unidad social se presentan como pilares del desarrollo nacional.
