INTRODUCCIÓN
El 11 de agosto de 1952, Pasajes de San Pedro fue escenario de un acto simbólico dentro de la política social del régimen: la inauguración de viviendas destinadas a las familias de los pescadores. En un contexto marcado por la dura posguerra y las carencias materiales de amplias capas de la población, la construcción de hogares dignos para quienes vivían del mar se presentó como una muestra del esfuerzo institucional por mejorar las condiciones de vida de los trabajadores más expuestos a la dureza del oficio. El discurso pronunciado en la ocasión subraya la importancia concedida a la vivienda como base de estabilidad social y familiar.
11 de agosto de 1952.
Camaradas del mar: Más de lo que digan mis palabras proclaman estas edificaciones, que reflejan la inquietud de un régimen por sus clases pescadoras. Hasta que el Régimen nacional se implantó en España, los Jugares más míseros de la nación fueron las casas de nuestros pescadores, de ese millón de seres que, viviendo sobre los peligros de la mar, no encontraba en tierra el hogar alegre y tranquilo que los cobijase.
Constituyó una ilusión desde los primeros días del Movimiento el dotar a todas las clases trabajadoras de España de un hogar confortable. La revolución llevaba en su bandera la mejora de las clases menos dotadas, una justicia distributiva lo más perfecta posible, y día por día, en medio de todas las vicisitudes, de los sacrificios e injusticias internacionales, fuimos levantando estos edificios, yendo a buscar los dolores donde existían para sofocarlos y atenderlos en la medida de nuestros medios.
Y éste es el resultado de los esfuerzos, de la colaboración de todos los españoles, del espíritu nuevo que entraña el Movimiento, que en la bandera de la Patria insertó el lema de la seguridad social; pero esta seguridad social no puede realizarla el Estado solo. Si el Estado levanta estas obras con el esfuerzo de las autoridades, no bastan a cubrir las necesidades; es preciso que se penetren en todos los lugares de España de que es también una obligación de colaborar a resolver estos problemas, y lo mismo que una empresa que necesitase semovientes lo primero que haría sería levantar las cuadras, es necesario que la primera inquietud que precisa cuando se establece una industria es hacer las casas para los trabajadores. Esta es la nueva consigna de nuestro Régimen.
¡Arriba España!
CONCLUSIÓN
La inauguración de las viviendas para pescadores en Pasajes de San Pedro refleja una etapa en la que la política social se orientó a atender necesidades básicas como el acceso a un hogar digno. Más allá del carácter propagandístico propio de este tipo de actos oficiales, el evento pone de relieve la centralidad que la vivienda obrera y la mejora de las condiciones de vida de las clases trabajadoras tuvieron en el discurso público de la época. En el ámbito de las comunidades pesqueras, estas iniciativas representaron un paso hacia la dignificación de un colectivo históricamente expuesto a la precariedad, el riesgo y la dureza de la vida marinera.
