INTRODUCCIÓN
El 12 de octubre de 1952, con motivo del Día de la Hispanidad, Granada fue escenario de un acto solemne en el que el jefe del Estado dirigió un mensaje a los granadinos cargado de referencias simbólicas e históricas. En el contexto del V Centenario del nacimiento de los Reyes Católicos, el discurso vinculó la identidad de la ciudad con el legado de la Monarquía que culminó la unidad política de España y abrió el camino hacia la expansión ultramarina. La elección de Granada, ciudad depositaria de los restos de Isabel la Católica, subrayó el peso histórico y emocional del lugar dentro del relato oficial del régimen sobre la nación española.
12 de octubre de 1952.
Granadinos:
Sólo unas palabras para corresponder a vuestro entusiasmo, con el que habéis querido poner un brillante marco a la fiesta que aquí nos congrega.
No es una efemérides más en la vida de la Patria. Si para otros puede serlo, para nosotros es algo pleno de emoción: el jalón más importante para la vida de España. Se trata del quinto centenario del nacimiento de quienes levantaron a España de la postración; quinto centenario del nacimiento de quienes llevaron a España a la cima de la gloria, de aquellos Reyes Católicos que ofrecieron al mundo un nuevo continente y a España el más grande de los honores. Por eso, si Dios derramó sobre vuestra ciudad los bienes de esos valles, del esa vega maravillosa y de la Sierra Nevada, en un grandioso contraste, en esta tierra milenaria, poseedora, además, de tesoros de arte, ello va unido al tesoro mayor de ser la depositaria de los restos de los Reyes Católicos, por haber ganado esta tierra granadina el afecto de la Reina Isabel, quien quiso ser enterrada en ella.
Vuestro entusiasmo y vuestra emoción son expresión del juramento solemne que hicisteis en vuestras murallas el dieciocho de julio de mil novecientos treinta y seis de salvar a esta población a roda costa para mantener con vuestro sacrificio, vuestra unidad, voluntad y trabajo, aquel mandato de los Reyes Católicos de hacer de España Una, Grande y Libre.
¡Arriba España!
CONCLUSIÓN
El acto del Día de la Hispanidad en Granada en 1952 se inscribe dentro de la política simbólica del franquismo, que utilizó efemérides históricas y figuras del pasado para reforzar un relato de continuidad histórica, unidad nacional y misión universal de España. La evocación de los Reyes Católicos y el protagonismo de Granada como ciudad emblemática reflejan cómo el régimen reinterpretó episodios clave de la historia para dotar de legitimidad ideológica al presente, integrando pasado, territorio y memoria en un mismo discurso político.
