La historia política e intelectual de la España del siglo XX cuenta con figuras que, más allá de la actividad partidista o institucional, ejercieron una notable influencia en la elaboración doctrinal de las ideas que sustentaron el régimen franquista. Entre ellas destaca Jesús Florentino Fueyo Álvarez, jurista, catedrático y teórico del Estado cuya trayectoria evolucionó desde el monarquismo tradicional hasta una profunda identificación con algunos de los principios del nacionalsindicalismo falangista.
Formado en las congregaciones marianas madrileñas y dotado de una sólida preparación académica, Fueyo desempeñó importantes responsabilidades en el Consejo de Estado, la universidad y las instituciones políticas del franquismo. Su actividad como delegado nacional de Prensa y Radio del Movimiento, consejero nacional y procurador en Cortes le situó en una posición privilegiada para influir en los debates ideológicos de la época. A pesar de no proceder originalmente de la Falange, terminó convirtiéndose en uno de los más destacados defensores del pensamiento de José Antonio Primo de Rivera, participando activamente en iniciativas destinadas a preservar y difundir su legado doctrinal.
Su figura representa el encuentro entre la tradición monárquica española, el pensamiento jurídico y la evolución ideológica experimentada por determinados sectores del régimen durante las décadas centrales del franquismo.
Jesús Florentino Fueyo Álvarez encarnó el perfil del intelectual comprometido con la reflexión política y jurídica en una de las etapas más complejas de la historia contemporánea española. Su paso por las principales instituciones académicas y políticas del régimen le permitió desarrollar una importante labor doctrinal que le convirtió en una referencia para diversos sectores del pensamiento conservador y falangista.
Su evolución ideológica, desde los ambientes monárquicos tradicionales hasta la defensa del legado joseantoniano, refleja la diversidad de corrientes que coexistieron dentro del franquismo. Tras la muerte de Franco regresó a posiciones más próximas a sus raíces monárquicas, participando en proyectos intelectuales como la revista Razón Española y consolidando su prestigio académico con su ingreso en la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas.
La trayectoria de Fueyo permite comprender mejor los debates ideológicos que marcaron el franquismo tardío y la Transición, así como el papel desempeñado por determinados juristas e intelectuales en la configuración del pensamiento político español del siglo XX.
Fueyo Álvarez, Jesús Florentino. Langreo (Asturias), 27.II.1922 – ?, 12.VI.1993. Abogado, catedrático y letrado del Consejo de Estado.
De orígenes monárquicos, su primera formación política la recibió en las congregaciones marianas de Madrid. Fue letrado del Consejo de Estado y catedrático de Teoría del Estado en la Universidad de Madrid y de Derecho Natural en el CEU-San Pablo. Consejero nacional y procurador en Cortes desde 1955 hasta 1977.
En 1957 fue designado delegado nacional de Prensa y Radio del Movimiento por el nuevo secretario general del Movimiento, Solís Ruiz, a instancias de Vigón y los monárquicos tradicionales herederos de Acción Española. Lo asombroso es que, desde ese puesto, y no siendo falangista en origen, no tardó, sin embargo, en dejarse ganar por la dialéctica del nacionalsindicalismo, convirtiéndose en uno de los más fervorosos defensores del legado político del fundador de la Falange Española, José Antonio Primo de Rivera, en unos momentos en que serlo no servía ya como medio de promoción, sino más bien lo contrario. De hecho, participó, a finales de 1959, en las reuniones que dieron lugar a la constitución del Círculo José Antonio de Madrid.
Al llegar el falangista Utrera, a principios de 1974, a la Secretaría General del Movimiento, fue designado director del Instituto de Estudios Políticos con rango de vicesecretario general, no sin ciertos forcejeos con el entorno de Arias Navarro. Como consejero nacional, fue miembro de la comisión encargada de redactar la ponencia destinada a ser examinada por el Consejo Nacional del Movimiento el 9 de octubre de 1974, acerca de los criterios políticos que debían regir el estatuto jurídico del derecho de asociación política, a la vista de las propuestas aperturistas efectuadas ante las Cortes por el presidente Arias en su toma de posesión el 12 de febrero de ese año. El 16 de diciembre de 1974 defendió en el Consejo Nacional el proyecto de estatuto de asociaciones. Tras la muerte de Franco, regresó, no obstante, a sus orígenes ideológicos monárquicos: en 1983 pasó a formar parte del consejo de redacción de la revista Razón Española, que dirigía Fernández de la Mora, recogiendo la herencia espiritual del pensamiento tradicional español, desde Balmes hasta Maeztu. El 18 de diciembre de 1979 fue elegido miembro de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas para la Medalla 33; ingresó el 6 de octubre de 1981 con un discurso titulado Eclipse de la Historia.
