INTRODUCCIÓN
La Guerra Civil española (1936-1939) fue un conflicto marcado no solo por la confrontación militar directa, sino también por el uso —real o proyectado— de estrategias no convencionales. Entre los episodios menos conocidos figura el relacionado con la supuesta preparación de acciones de guerra biológica en territorio republicano durante 1937.
Según determinadas fuentes historiográficas, en septiembre de ese año el mando naval del bando sublevado recibió información sobre la existencia de instalaciones en la zona de Alella (Barcelona) donde se estarían desarrollando métodos para la propagación de enfermedades como la peste bubónica o el cólera. Este contexto dio lugar a una operación militar destinada a neutralizar dichas instalaciones mediante bombardeos aéreos.
El análisis de este episodio permite aproximarse a una dimensión poco explorada del conflicto: la percepción del enemigo, la guerra psicológica y el temor al uso de armas no convencionales en un escenario ya de por sí devastador.
La historia se explica en el volumen III de la exhaustiva obra » La Guerra silenciosa y silenciada. Historia de la campaña naval durante la guerra de 1936-1939″, de Fernando y Salvador Moreno de Alborán, publicada en 1998.
Durante la Guerra Civil española, el 28 septiembre de 1937, el Estado Mayor de la Armada Nacional, ordenó en un mensaje de radio a los cruceros Canarias y Baleares, los dos buques más potentes de la escuadra nacional, que se dirigieran con urgencia a la costa catalana para colaborar con una importante misión de bombardeo, que aviones de combate italianos y alemanes, aliados de la Aviación Nacional, con base en Palma de Mallorca, iban a llevar a cabo.
Se trataba de destruir una fábrica en las proximidades de Alella, la fábrica denominada Masnou, que contaba con laboratorios, donde el servicio de información nacional había obtenido la información de que por orden del gobierno de la República se estaban inoculando bacilos de la peste bubónica y del cólera en ratas. Estas ratas infectadas iban ser lanzadas en aviones, sobre la zona nacional. No sobre tropas sino al parecer sobre la población civil.
Era un intento rudimentario si se quiere, pero que hubiera podido ser trágicamente efectivo, de esparcir graves epidemias sobre la población de la zona nacional.
Los cruceros Canarias y Baleares no pudieron tomar parte en la misión de destruir la citada fábrica ya que en esas fechas se encontraban cumpliendo misiones de escolta de convoyes de buques mercantes con material de guerra, desde Mallorca hasta la zona del Estrecho y Cádiz. Finalmente, aviones de combate italianos y alemanes destruyeron totalmente la fábrica de Alella en misiones de bombardeo llevadas a cabo los días 29 y 30 de septiembre.
Así terminó este intento, ocultado hoy en día, por parte del gobierno de la República de lanzar ataques de guerra no convencional y esparcir epidemias sobre la población española.
CONCLUSIÓN
El caso de Alella en 1937 ilustra la complejidad informativa y propagandística que caracterizó a la Guerra Civil española. Más allá de la veracidad o alcance real de los planes atribuidos, este episodio refleja el clima de desconfianza extrema y la disposición de ambos bandos a considerar —o denunciar— el uso de métodos de guerra no convencionales.
Asimismo, pone de manifiesto la importancia de abordar estos acontecimientos con rigor historiográfico, contrastando fuentes y contextualizando cada testimonio dentro del marco político y militar de la época. Solo así es posible diferenciar entre hechos documentados, percepciones estratégicas y construcciones propagandísticas propias de un conflicto total.
En definitiva, este tipo de episodios contribuye a comprender mejor la dimensión global de la guerra, en la que no solo se libraban batallas en el frente, sino también en el terreno de la información, la inteligencia y el miedo colectivo.
