José Antonio Elola-Olaso Idiacaíz fue una de las figuras más representativas del falangismo institucional durante el régimen franquista. Abogado de formación, militante de primera hora de Falange Española y combatiente durante la Guerra Civil, desarrolló posteriormente una intensa carrera política y administrativa al servicio del Estado franquista.
Su trayectoria estuvo estrechamente vinculada tanto al Frente de Juventudes como a la organización del deporte español, ámbitos en los que dejó una profunda huella. Gobernador civil, jefe provincial del Movimiento, delegado nacional de Deportes y presidente del Comité Olímpico Español, Elola-Olaso desempeñó un papel clave en la estructuración institucional de la juventud y de la actividad deportiva en la España de posguerra.
Fiel al ideario falangista hasta el final de su vida, su figura simboliza la continuidad de una generación que entendió la política como servicio, disciplina y compromiso doctrinal. Su legado fue reconocido incluso por destacados dirigentes del régimen, que resaltaron en él la honradez política, la abnegación y la fidelidad permanente al pensamiento joseantoniano.
Elola-Olaso Idiacaíz, José Antonio. Tandil (Argentina), 28.VI.1909 – Madrid, 24.IV.1976. Político y abogado.
Nace en Argentina por la profesión de su padre, diplomático de origen navarro. De regreso en España, obtiene su licenciatura en Derecho por la Universidad de Valladolid y comienza una carrera como abogado en ejercicio. Comprometido con el españolismo radical, tras el levantamiento del 18 de julio de 1936, se afilia a la Falange Española y se alista en sus milicias, donde pronto alcanza el grado de jefe de centuria. Más tarde, asciende a alférez provisional.
Acabada la guerra, consigue plaza de gestor en la Diputación de Guipúzcoa, pero no tarda en iniciar una brillante carrera política dentro del régimen franquista como gobernador civil y jefe provincial de la Falange Española Tradicionalista (FET), el partido único de Franco, en Guipúzcoa (1939), Ciudad Real (1939) y Sevilla (1940). En diciembre de 1940, al crearse el Frente de Juventudes, pasa a hacerse cargo de dicha Delegación Nacional. En septiembre de 1942, con la caída de Serrano Suñer, se incorpora a la Junta Política del régimen franquista. En los años cincuenta, a la vista del giro político del régimen, se ve obligado a bregar repetidas veces con el descontento de los sectores más falangistizados y contrariados del Frente de Juventudes. En 1955, tras un desagradable incidente en El Escorial, en el que algunas centurias a su mando alborotan al paso de Franco, es cesado de su cargo, pero no abandona la vida política. En 1956 es designado delegado nacional de Deportes en sustitución del recientemente fallecido general Moscardó, y se hace cargo también de la presidencia del Comité Olímpico Español. Como titular de ambos cargos, dedica gran parte de su actividad a reorganizar el deporte español. En 1961 prepara y logra que sea aprobada en las Cortes una trascendental Ley de Educación Física. A sus desvelos y apoyo institucional se debe que se pudiera celebrar en 1922, la 21.ª edición de la Vuelta Ciclista a España, acuciada en esos momentos por una difícil crisis económica. En esos años es también concejal del Ayuntamiento de Madrid, consejero nacional de la FET y procurador en las Cortes franquistas. A finales de 1966, abandona la Delegación Nacional de Educación Física y Deportes y también la presidencia del Comité Olímpico Español y se retira definitivamente de la vida política para dedicarse a su profesión de abogado.
Su fidelidad a la Falange se mantiene, sin embargo, hasta el final. Es significativo que pidiera ser amortajado con la camisa azul. De él ha dicho Utrera Molina que “imprimió con el magisterio de su ejemplo, un noble espíritu de servicio y una limpia moral revolucionaria” y que “fue un testimonio singular de honradez política, de generosa abnegación y de permanente fidelidad al núcleo esencial del ideario falangista”.
CONCLUSIÓN:
La figura de José Antonio Elola-Olaso Idiacaíz ocupa un lugar relevante dentro de la historia política y deportiva de la España franquista. Desde su militancia temprana en Falange Española hasta su labor al frente del Frente de Juventudes y del deporte nacional, desarrolló una extensa carrera pública marcada por la disciplina organizativa y la fidelidad doctrinal.
Su actuación permitió consolidar importantes estructuras juveniles y deportivas en una etapa decisiva del siglo XX español, impulsando iniciativas que tuvieron repercusión nacional, como la reorganización del deporte español o el respaldo institucional a competiciones históricas como la Vuelta Ciclista a España.
Más allá de los cargos desempeñados, Elola-Olaso fue considerado por muchos de sus contemporáneos como uno de los representantes más constantes del ideario falangista original. Su deseo de ser amortajado con la camisa azul refleja la dimensión simbólica y personal de una fidelidad política que mantuvo intacta hasta el final de sus días.
