La manifestación celebrada ayer en Madrid contra el Gobierno de Pedro Sánchez dejó una sensación amarga entre muchos asistentes. Lo que debía ser una gran demostración de fuerza de la sociedad civil frente a la situación política actual terminó convirtiéndose, para numerosos participantes, en una movilización claramente insuficiente y marcada además por una polémica interna que refleja las profundas contradicciones de una parte de la derecha española.
Pese a la convocatoria impulsada por más de 150 asociaciones y plataformas, la asistencia fue considerablemente menor de la esperada. En una ciudad como Madrid, con más de siete millones de habitantes en su área metropolitana, apenas unas 60.000 personas acudieron a la llamada. Una cifra que muchos consideramos un auténtico fracaso dadas las circunstancias políticas y sociales que atraviesa España.
La conclusión que sacan numerosos asistentes es clara: si esta es la capacidad de reacción de la sociedad civil frente al rumbo actual del país, entonces Pedro Sánchez tiene todavía un largo recorrido político por delante. Para muchos patriotas, la tibieza, la resignación y la falta de compromiso real siguen siendo el gran problema de la oposición social española.
Sin embargo, uno de los episodios que más indignación provocó entre algunos asistentes no tuvo relación con el Gobierno, sino con lo ocurrido dentro del propio ambiente de la manifestación. Varias mujeres de avanzada edad portaban pancartas con la imagen del Generalísimo Franco, («General Franco. Gracias por las cuatro décadas de seguridad, tranquilidad, amor y disciplina. Viva España«, rezaba el texto) ejerciendo pacíficamente su derecho a mostrar un símbolo que para ellas representa una etapa concreta de la historia de España y un recuerdo político y sentimental.
Lejos de recibir respeto o indiferencia, fueron increpadas por otras personas presentes en la concentración. Algunos asistentes llegaron incluso a gritar expresiones como “qué vergüenza”, generando momentos de tensión y enfrentamiento verbal. Lo sucedido dejó una reflexión amarga para muchos: el daño cultural y simbólico realizado durante décadas contra la figura de Francisco Franco ha calado incluso entre sectores que supuestamente comparten posiciones patrióticas o conservadoras, que encima viene de los votantes de un partido creado por 8 ex-ministros del propio Francisco Franco.
La escena también sirvió para evidenciar lo que algunos consideran la histórica cobardía de una derecha moderada incapaz de defender con claridad determinadas posiciones ideológicas o de afrontar el debate histórico sin complejos. Mientras algunos prefieren apartarse o guardar silencio ante cualquier polémica, otros consideramos que solamente las posturas firmes y directas pueden plantar cara al actual consenso político y mediático.
Muchos asistentes señalaron además el contraste entre la escasa repercusión general de la manifestación y la enorme atención mediática dedicada a las pancartas portadas por dos mujeres mayores. Algunos medios del sistema centraron parte de su cobertura precisamente en este episodio, desviando el foco del contenido principal de la protesta y magnificando la polémica. Un ejemplo de ello fue la cobertura publicada por HuffPost España.
En definitiva, la jornada dejó una mezcla de decepción, resignación y reflexión interna para muchos participantes. Por un lado, la sensación de que la movilización social contra el Gobierno continúa siendo insuficiente; por otro, la constatación de que las divisiones, los complejos y el miedo al señalamiento siguen muy presentes incluso dentro del propio ámbito conservador y patriótico español.
Se acerca el 90 aniversario del 18 de julio ¿Habrá algo que recuerde aquella fecha histórica sin complejos?….Ya veremos

El PP no es derecha conservadora, ni céntrica, es una Agencia de Negocios y Empleos.
No tienen ideas matrices, se mueven a golpe de encuestas regionales, por eso en las distintas Comunidades manejan [que no defienden] distintas posiciones, muchas veces contradictorias y opuestas, y cambiantes en cuanto interese para la obtención de votos y la permanencia en el Business.
Es la Escala Groucho de Valores PePe’s tantas veces escuchada.
No son muy distintos a los socialistas de pesebre y piensos, y a la múltiple historia de su reciente corrupción me remito sin necesidad de exponer casos y nombres con apellido empoderado.
No se puede contar más que con su necesidad de apoyos a cambio de blindar los cambios y presupuestos para ello… al menos por ahora mientras van agotando a sus votantes que les van abandonando hastiados de estos vendedores de potingues y crecepelo [hasta hace muy poco muchos se mostraban ufanos con el roscopín woke de la agenda 2030].
El vuelco de una parte de la opinión pública se dará más pronto que tarde.
Sobre el régimen de Franco ahí están los datos [sociales, económicos e industriales] y lo demás son milongas.
Contra el avaro cálculo y el puño cerrado amenazador, la mano abierta de entrega y bienvenida.
Me despido como siempre con un esperanzador
¡Arriba España!
PD.- Sobre publicar el comentario, lo que os parezca.