Nuestro Estado será un instrumento totalitario al servicio de la integridad patria. Todos los españoles participarán en él a través de su función familiar, municipal y sindical. Nadie participará a través de los partidos políticos. Se abolirá implacablemente el sistema de los partidos políticos, con todas sus consecuencias: sufragio inorgánico, representación por bandos en lucha y Parlamento de tipo conocido.
El Estado nacional-sindicalista no será nunca un Estado al servicio de un grupo político o de una clase, será un instrumento totalitario al servicio de la integridad de la Patria. Por eso no debe abarcar sólo un grupo de españoles. Dice el Punto sexto: «Que todos participarán en él a través de su función familiar, municipal y sindical».
El Estado nacional-sindicalista no crea organismos artificiales para desenvolverse. Devuelve los hombres a las formas naturales de organización social, a las que tiende espontáneamente y en las que se encuentra unido a sus semejantes por los intereses reales de su propia vida, como son: la familia, el municipio y el sindicato.
1.º LA FAMILIA: La familia es la compañía que busca el hombre para no estar solo; es decir, la manera natural de relacionarse uno con otro; en este caso, hombre y mujer, que forman el matrimonio, de cuyo matrimonio nacen los hijos y así queda constituída la familia, la cual es garantía de la continuidad de la Patria, asegura la unidad y conserva las tradiciones. Esta base familiar es indispensable para el buen gobierno de los pueblos. La familia es lo que tenemos que conservar a toda costa. Porque las naciones donde las familias están disgregadas, donde los hijos no acatan al padre y no respetan a la madre, donde el marido no se ocupa de la mujer o la mujer no se somete al marido, aunque tengan una apariencia de civilización y nos parezcan adelantadas, cualquier día esas naciones caerán por su base, porque les falta el primero y más firme apoyo, que es la familia. Por eso es disparatada la ley del divorcio que existe en algunos países, donde se les permite a los casados separarse por cualquier motivo sin importancia o por no poder sobrellevarse el uno al otro. Dice el Evangelio: «Que lo que Dios ha unido no lo separe el hombre»[1], por lo tanto los católicos han de tomar el matrimonio únicamente como lo manda la Iglesia por boca de San Pablo: «Las casadas están sujetas a sus maridos, como al Señor»[2].
Por eso se ocupa la Falange de conservar la familia en toda su integridad y de fomentar todas aquellas tradiciones cristianas y españolas que se han conservado en nuestras familias de generación en generación, como son: el poner los nacimientos en Navidad, para conmemorar la venida de Cristo; la cena familiar de Nochebuena que en todos los hogares españoles, por pobres que sean, aún se conmemora; el día de Reyes, la conmemoración de los bautizos y la celebración de la Primera comunión de los hijos, el aniversario de la boda de los padres y todas las cosas que son motivo para que vayan juntos a la Parroquia los padres y los hijos, y juntos se distraigan y juntos se alegren, y para que las familias así unidas pasen juntas también las penalidades, los sacrificios y los trabajos que a cada uno le venga en la vida.
Si tan importante es la familia para el buen gobierno de las naciones, a la Falange le importa mucho meter su espíritu y su doctrina dentro de la familia; por eso la Sección Femenina ha pedido para sí la educación de las madres, como base que son de la familia. Porque estas madres educadas en la doctrina de Cristo y con nuestras consignas nacional-sindicalistas, serán el verdadero fundamento del Estado que la Falange quiere para España. Porque así [como] la familia es la base del Estado y la madre es la base de la familia, la madre vendrá a ser el apoyo más firme del Estado.
2.º EL MUNICIPIO: Si la familia es la primera célula de la organización de la sociedad y constituye —políticamente hablando— el instrumento de la unidad de la Patria en el tiempo (o sea de su continuidad generación tras generación), el Municipio es la primera célula de la organización política y es en pequeño un ejemplo de la unidad total de la Patria y un modo de Estado en pequeño, que en unión de todos los demás constituye la base del Estado Nacional. El Municipio es la forma normal de relacionarse los hombres unos con otros en el espacio territorial limitado en que viven. El instinto de sociabilidad del hombre no se agota con la familia, sino que exige la relación de unas familias con otras formando una comunidad de ayuda mutua, intercambio de ideas, reparto de trabajo, etc., etc.; pues bien, esta comunidad natural de los que viven en un mismo techo y aprovechan bienes próximos, no podría mantenerse sin una autoridad que regule sus relaciones, administre sus bienes comunes, etc., etc. Esta es la autoridad municipal, primera célula o última representación de la autoridad del Estado. La Falange sostiene que el hombre participará en el Estado a través de sus funciones naturales y siendo el Municipio una comunidad natural y verdadera en la que el hombre vive a través de él, en cuanto ciudadano participará en los afanes comunes del Estado y recibirá los beneficios de él. Así el municipio viene a ser para el pueblo, lo que es el padre de familia para el hogar. Se ocupa de que cada vecino tenga su personalidad, de que los niños del pueblo reciban instrucción en las Escuelas, de que haya un médico en cada pueblo para que atienda a la salud del vecindario, de que traigan las aguas y la luz al pueblo y de todas aquellas cosas que pueden ser un beneficio para los aldeanos.
3.º EL SINDICATO: El sindicato es la manera de relación entre los hombres por razón de su trabajo.
Por eso también en cada pueblo tiene que existir el sindicato para agrupar por oficios a los trabajadores, entendiéndose por trabajadores a todos aquellos que contribuyen con su trabajo a la realización de una misma obra. Así por ejemplo en la construcción de una casa intervienen los arquitectos, maestros de obra, albañiles, peones, etc., pues todos ellos formarán parte del mismo sindicato, ya que por razón de su trabajo tienen todos los mismos intereses, y así se acabará también con esta división permanente entre obreros y patronos, causante de tantas luchas y de tantos odios.
Agrupados los hombres y las mujeres de esta manera, ya véis que está completa la vida de una nación. Decía JOSE ANTONIO: «Que nadie ha nacido nunca miembro de un partido político; pero que todos nacen de una familia, viven en un Municipio y tienen una profesión». Así sobran, como dice este Punto, todos los otros medios que había antes de relacionarse uno individuos con otros y de entenderse con el Estado, como eran los Partidos políticos, los caciques, las elecciones y el Parlamento.
Estos medios, que además de inútiles y caros eran un semillero de discordias entre los españoles, porque dividida España en izquierdas y derechas, estos dos bandos se odiaban a muerte y este odio que duraba de generación en generación, les cegaba de tal manera que, como dice JOSE ANTONIO: «les impedía mirar a España cara a cara, con el alma y los ojos abiertos». Todo esto ha sido abolido por la Falange, que se ha constituído en instrumento totalitario al servicio de la integridad de la Patria, ya que la Falange no es, como creen algunos, un Partido político más, sino un Movimiento total que al servicio de España hará la Revolución Nacional-Sindicalista.
[1] Mateo 19: 6.
[2] Efesios 5: 22.
