España volverá a buscar su gloria y su riqueza por las rutas del mar. España ha de aspirar a ser una gran potencia marítima, para el peligro y para el comercio.
Exigimos para la Patria igual jerarquía en las flotas y en los rumbos del aire.
Tres cuartas partes de las tierras de España dan al mar.
La situación de España en Europa es como de adelantada, como de avanzadilla metida en el mar «para el peligro y para el comercio».
Por eso España tiene que ser una «gran potencia marítima».
Tiene que tener barcos de guerra que defiendan todos sus puertos de posibles invasores y que ataquen con superioridad a los enemigos si se acercan a nuestras costas, o si hace falta que vayan a buscar la lucha allí donde se nos presente.
España tiene además un intercambio cultural y comercial con América, y también para esto se necesitan barcos mercantes que donde quiera que lleguen representen con decoro el nombre de España. Estos barcos serían como los enviados de España para llevar a las cinco partes del mundo nuestra cultura, nuestra música, nuestras obras artesanas y nuestra producción industrial y agrícola, que también esta es una manera de que el mundo conozca a España. Y estos mismos barcos podrían traernos gentes de todo el mundo, a las que les enseñaríamos ya en nuestra Patria nuestra historia y nuestra civilización. Por eso, aún a aquellas regiones interiores tiene que interesarles este dominio de España sobre los mares, porque así, de cara al mundo, es como el mundo conocerá a España, y como la Patria será temida y admirada.
Además de que España entera tiene también que acordarse de que a América se llega por el mar y a África por el mar, y que en estas dos partes del mundo es donde está más claramente definida la misión de España.
Y en todo igual en lo que se refiere al dominio del aire; que también por el aire se consiguen victorias y se alcanza la gloria en la paz y en la guerra, como lo consiguieron los capitanes García Morato y Haya[1] con sus heroicas actuaciones frente a los rojos, y como la consiguieron también para España el comandante Franco y el camarada Julio Ruiz de Alda[2] a bordo del «Plus Ultra», para atravesar por primera vez el Atlántico y llevar nuevamente, como nuestros descubridores, el saludo de España a las naciones hermanas de América.
[1] Joaquín García-Morato (1904-1939) fue un piloto de combate español que durante la Guerra Civil se distinguió como as de la aviación luchando en el bando nacional. Falleció recién acabada la contienda, en un accidente producido en el transcurso de una exhibición. Carlos de Haya González de Ubieta (1902-1938), también aviador, realizó importantes contribuciones al bando nacional durante la contienda y falleció como consecuencia de la caída de su avión tras estrellarlo contra un aparato enemigo que perseguía a un compañero.
[2] Ramón Franco Bahamonde (1896-1938), hermano de Francisco Franco, falleció en la Guerra Civil prestando servicios en el bando nacional. Junto con Julio Ruiz de Alda (1897-1936), llevó a cabo la mencionada hazaña del hidroavión Plus Ultra, el primer vuelo entre España e Hispanoamérica (1922), de Palos de la Frontera a Buenos Aires. Ruiz de Alda fue, además, uno de los fundadores de Falange Española y murió asesinado por anarquistas al comienzo de la Guerra Civil. Una selección de sus escritos ha sido recopilada en Grande Sánchez, Pedro José (coord.), Julio Ruiz de Alda. Antología falangista, SND Editores, Madrid, 2022.
