Creemos en la suprema realidad de España, fortalecerla, elevarla y engrandecerla es la apremiante tarea colectiva de todos los españoles. A la realización de esta tarea habrán de plegarse inexorablemente los intereses de los individuos, de los grupos y de las clases.
El primer Punto de la Falange afirma que cree en la suprema realidad de España. Esto quiere decir que España existe independientemente de nuestra voluntad o de nuestra decisión; que su existencia está por encima de nosotros y que aunque todos los españoles estuviéramos de acuerdo en deshacerla o suprimirla, España seguiría existiendo de la misma manera que las personas Divinas son tres en la unidad de Dios, a pesar de lo que sobre ello opinen los hombres. Nosotros podemos discutir y optar entre unas y otras formas de gobernar a España o de organizar su economía, pero en el hecho mismo de España sólo nos queda creer o no creer, independientemente de lo cual España seguirá siendo una realidad cierta. Pero hemos dicho que nosotros creemos en ella y este es el primer principio de toda nuestra fe, la razón de todas nuestras obras, creencias y opiniones, que precisamente por fundarse en la fe de España y no en conveniencias particulares, son superiores a todos los profesados por los viejos políticos que en nada creían o por los revolucionarios marxistas y republicanos que trataban de sostener la relatividad de la existencia de la Patria, olvidando que la Patria es obra de muchas generaciones, que no es nuestra, sino que la hemos heredado y tenemos que continuarla hacia nuestros descendientes, pues mientras nosotros perecemos, ella, mantenida y engrandecida por nuestro esfuerzo, deberá permanecer como superior a nosotros que es.
Por lo tanto, si España existe en cuanto Nación, para engrandecer a esta España en la que cree la Falange, acude a todos los españoles, para que todos juntos, sin divisiones pequeñas de clases, grupos o partidos, puedan con su esfuerzo sacarla de la mediocridad en donde la han sumido los caducos sistemas de política vieja, y llevarla hasta conseguir el primer puesto entre las naciones del mundo.
Así pues, tenemos que olvidar nuestras opiniones personales, para someternos con alegría y entusiasmo a esta tarea común de levantar a España, bajo la disciplina de la Falange.
Que ninguna piense que su esfuerzo es innecesario, de todas necesita la Falange para levantar a España. Unas servirán en un puesto, y otras en otro, porque no todas tienen las mismas dotes de inteligencia o de organización, pero es necesario el esfuerzo individual en la tarea colectiva. Porque daos cuenta de que en un edificio por grande que sea, si falta una teja puede haber una gotera, es decir, que aquella teja insignificante es indispensable para el buen funcionamiento de toda la casa. Así cada una de nosotras somos una pieza necesaria en la salvación de España. La que después de hechas estas reflexiones, por pereza, por indiferencia o por lo que sea, no acuda inmediatamente a ayudar con su esfuerzo a esta tarea común de levantar a España, es que es enemiga de la Patria y por lo tanto merece todo nuestro desprecio.
Este primer Punto puede llamarse el Punto de la fe. La fe es necesaria para todas las grandes cosas. La Religión es fe en Cristo, el amor es fe en el amado y la Falange es fe en España.
Por eso, de lo primero que se ha preocupado la Falange es de darnos esta fe, porque sin ella no iríamos a ninguna parte.
