INTRODUCCIÓN
El 28 de mayo de 1952, Francisco Franco presidió el acto de inauguración de la central hidroeléctrica de Cofrentes, una infraestructura energética que el régimen presentó como símbolo del impulso a la producción eléctrica y al desarrollo industrial del país. En su breve intervención, el jefe del Estado felicitó a la empresa promotora por culminar la obra en un contexto de escasez de recursos y dificultades financieras, y subrayó la importancia de aumentar la capacidad energética como condición indispensable para el crecimiento económico, la modernización industrial y la mejora de las condiciones de vida en la España de la posguerra.
28 de mayo de 1952.
Señores:
Sólo dos palabras para saludar a todos los aquí reunidos y a los que de los pueblos y lugares alejados se han querido concentrar en este acto para inaugurar la central hidroeléctrica de Cofrentes. En primer lugar, mi felicitación a los miembros de la Hidroeléctrica Española, que, dentro de todas las dificultades de la hora en que vivimos, han sabido llevar a feliz término esta obra grandiosa, que aporta al acervo nacional una nueva riqueza positiva para. la vida de la Patria. Y quiero hacer constar en esta hora que aquella consigna a que el camarada Oriol aludía, que de hace años, de «Producir, producir, producir», nadie como las empresas eléctricas la han interpretado en nuestro país. Hemos de hacerles la justicia de que en momentos de grandes dificultades, cuando los costes de producción se elevaban a cifras como las que acabamos de escuchar, haya sido valiente el capital español, y los hombres y directores de estas empresas, para realizar aquella obra, satisfaciendo aquella necesidad de nuestra Nación, la consigna nacional de proporcionar a España los millones de kilovatios que necesita para que se pueda llevar a cabo la gran obra de resurgimiento.
Y en esta tarea de producir yo lamento que todos los sectores de España no hayan marchado por el camino que vosotros seguisteis, porque tenemos una queja y una espina, y es que las dificultades que vamos encontrando en la construcción de estas empresas, las que tropezamos para la mejora de nuestra economía en la construcción de nuevos barcos y el funcionamiento de nuestras fábricas, lo que nos produce una verdadera carestía de costes, descansan sobre productos básicos: la producción de carbón y la producción siderúrgica, que no llevan el ritmo que España necesita. Si esto puede servirles de estímulo a aquellos que marchan lentamente en tales empresas, la Patria lo agradecerá y nos felicitaremos, lo mismo que os agradezco a vosotros los desvelos que habéis puesto en los trabajos, sacrificios y desvelos para conseguir estas grandes creaciones de la industria eléctrica.
Conozco cuál es el problema hoy ante la crisis por falta de liquidez de los mercados, por esa crisis de crecimiento que el resurgimiento español ocasiona; sé bien las dificultades de cada hora, porque el Ministro de Industria, lo mismo que el de Hacienda, me han tenido al tanto de las dificultades con que tropiezan para la financiación; pero conozco el espíritu de sacrificio a que aludía el señor Oriol, aquel espíritu que demostraron ¡todos los españoles -intelectuales y no intelectuales, pero españoles- en nuestra guerra. y recuerdo esto porque estamos en una batalla, la de mejorar las condiciones de vida de toda la población española, la de abaratar los precios y aumentar la producción. Gracias a Díos hemos tenido dos años óptimos, de buenas cosechas, de agua abundante; años en que nuestros ríos van como una bendición, tan distintos de los años pasados, en que con tantísimas dificultades tropezasteis para suministrar energía a los pueblos. Por eso os digo que el Gobierno, dentro del cuadro general de la nación y con la ponderación necesaria en estos momentos, está atento a vuestras necesidades y preocupado por ellas, estando en su ánimo el resolver las en la forma más justa para los Intereses legítimos de los accionistas y, sobre todo, el interés general de todos los españoles.
Muchas gracias por este momento de alegría que me proporcionáis por esta obra.
¡Arriba España!
CONCLUSIÓN
La alocución pronunciada en la inauguración de los saltos de Cofrentes en 1952 refleja la centralidad de la política energética dentro del proyecto de industrialización impulsado por el franquismo. La insistencia en la consigna de “producir” y en la necesidad de asegurar el suministro eléctrico pone de relieve la percepción del régimen sobre la energía como base material del desarrollo económico. Como documento histórico, el discurso permite analizar la relación entre el Estado, las empresas eléctricas privadas y los objetivos de autosuficiencia energética en la España de mediados del siglo XX, así como las tensiones derivadas de los costes de producción y de la financiación de las grandes infraestructuras.
