La desaparición de Francisco Franco generó numerosas declaraciones de figuras que habían ocupado responsabilidades relevantes durante su mandato. Entre ellas destacó la de José Antonio Girón de Velasco, uno de los ministros más representativos del primer franquismo.
En su mensaje, Girón de Velasco subrayó la identificación entre la trayectoria vital de Franco y la historia contemporánea de España, poniendo el acento en la configuración del Estado y en la dimensión institucional de su obra política. Sus palabras, pronunciadas en un momento de especial trascendencia histórica, reflejan también la mirada hacia el futuro y la figura del entonces Príncipe de España, Juan Carlos I, señalado como sucesor en la Jefatura del Estado.
“La noticia me ha causado una impresión profunda. Su vida forma parte integrante de la vida de España. Resulta asombroso comprobar hasta qué extremo su auto despersonalización, es decir, la renuncia a su propia biografía personal, ha dado vida propia a su mejor obra: el Estado. Su permanente ejemplaridad, jamás desmentida, fue estímulo perenne para quienes tuvimos el honor de servir a España bajo su dirección y mandato. Franco ha llenado un extenso período de la vida española. Sus virtudes humanas, políticas y castrenses, su sentido del deber, de la responsabilidad y de la lógica, su capacidad de trabajo, su renuncia voluntaria a su libertad individual para encarnar la más alta magistratura de la patria, han hecho posible que este período a que aludo sea, sin ningún género de duda, el más positivo que se registra en la historia de España. Yo entiendo que si su vida ha sido un ejemplo de servicio desde cadete en la Academia hasta el caudillaje, su obra representa la configuración de un Estado moderno, superador de viejos antagonismos, integrador, y, lo que es más importante, que los mecanismos necesarios de auto corrección para hacerse perfectible, según lo demanden las circunstancias. Gracias a esta enorme personalidad yo creo que se puede contemplar el porvenir con un cierto optimismo, aunque con preocupación responsable, con ilusión y con fundadas esperanzas de que el sucesor de Francisco Franco se hará acreedor a las virtudes de nuestro pueblo, a la generosidad de los españoles y al legado histórico que recibe. Por otra parte, el Príncipe de España ha dado pruebas abundantes de serenidad, de prudencia y de reflexión. Ha sabido obedecer, que es la mejor garantía de que sabrá mandar. Ha tenido un colosal maestro. España, que ahora crispa sus manos y contiene las lágrimas, estará con él. Todos, sin distinción de colores, hemos de ser solidarios en esta hora de trascendencia histórica.”
CONCLUSIÓN
El testimonio de José Antonio Girón de Velasco constituye una muestra significativa del sentir expresado por sectores del régimen tras el fallecimiento de Franco. En su valoración, destaca la idea de continuidad institucional y la confianza en la capacidad de adaptación del Estado diseñado durante aquellas décadas.
Más allá del juicio histórico que el tiempo ha ido perfilando, estas declaraciones permiten comprender el clima político y emocional de noviembre de 1975, cuando España afrontaba el inicio de una nueva etapa bajo la Corona. Analizar estos testimonios contribuye a contextualizar un momento clave de la historia contemporánea española y las expectativas depositadas entonces en el futuro inmediato del país.
