NOTAS TOMADAS POR LA SEÑORA SOBRE LA CONVERSACIÓN SOSTENIDA ENTRE EL GENERALÍSIMO FRANCO Y EL GENERAL VARELA, EL DÍA 16 DE MAYO DE 1945 (MIÉRCOLES)
Visita a Franco después de la enfermedad.
Le recibe a las 12 y está hasta las 15 horas.
Franco le recibe muy cariñoso. Abrazos. Los dos de militar y sentados en el sofá.
Empieza hablando Franco de la enfermedad de Enrique, de lo preocupado que había estado, de su disgusto, del interés con que había seguido todo su proceso, día por día, preguntando a todos los médicos y confrontando las opiniones de éstos con la del suyo, que estaba menos pesimista pues lo atribuía al efecto de las sulfamidas, etc., etc. Enrique le explicó toda la historia, cómo fué, etc., y Franco le dijo que había querido ir a darle un abrazo y que si no lo hizo fué por no asustar a la familia, y que se alegraba muchísimo de verlo ya bien.
Pasan a hablar de la carta. Explica Franco cómo fué lo de A. Pidió audiencia ordinaria y como el turno fué muy corto volvió por la tarde. Le había propuesto L. para que fuera a L… en el puesto de Calderón. Enrique le puso en antecedentes de la actuación y de sus actividades y poco prestigio para esta misión.
Respecto a la carta a los Tenientes Generales, le dijo Enrique le parecían poco oportunas sus alusiones al republicanismo de Mola, aun cuando fuera verdad al principio, ya que luego rectificó y nada se dice en cambio de esta segunda fase. También encontró poco conveniente el referirse a las concomitancias que al principio hubiese podido tener D. Juan con el Eje ya que convenía mantener en todo su prestigio su figura. Franco dijo que es que ya le estaba fastidiando mucho ese niño y quería poner las cosas en su punto.
Pasó luego a hablar del problema de la Monarquía. Dijo que en España no había monárquicos, a lo que Enrique le contestó que no estaba conforme, pero que respecto a que se hubiera enfriado el fervor monárquico en la juventud, sólo él era el responsable, ya que primero en la República y después en el régimen actual, se les había perseguido terriblemente y ahogado todas sus manifestaciones. A lo que contestó Franco que por lo que fuera, el hecho era que no los había.
Enrique contestó que existían además los tradicionalistas que eran una gran base, pero Franco insistió en que éstos constituían sólo una pequeña minoría. Que había meditado y estudiado mucho sobre el problema de la Monarquía empezando de los Reyes Católicos a esta parte y que era necesario crear una Monarquía con instituciones sólidas en que apoyarse y con garantías de capacidad de las personas que existían, las distintas formas de Monarquía: electiva, hereditaria, etc. Que como ya comprendía que no había más solución que el Reino o la República, había pensado en dar al actual régimen una cierta evolución y para ello pensaba constituir el Consejo del Reino compuesto por:
- El Arzobispo Primado.
- Un Obispo nombrado por elección entre los demás obispos (para que no fuera seguro).
- El Presidente de las Cortes.
- Un Teniente General en representación del Ejército de Tierra, Mar y Aire.
- El Presidente del Tribunal Supremo.
- El Presidente del Consejo de Estado.
- Un representante del Partido (en la forma que a éste se le diese).
- Un Alcalde, nombrado por los demás Alcaldes.
- Un representante de la Nobleza.
- Un Procurador elegido por las Cortes.
Este Consejo decidiría:
a) Sobre la forma de Monarquía (electiva, hereditaria, etc.).
b) Sobre el Pretendiente que tuviera mayores derechos y fuera más conveniente.
c) Sobre las leyes constitutivas.
d) Sobre la proclamación de la Regencia en caso conveniente.
También tenía pensado para en caso de fallecimiento suyo, la Regencia interina constituida por:
a) El Arzobispo de Toledo.
b) El Presidente de las Cortes.
c) Un Teniente General.
Esta Regencia gobernaría en tanto que se solucionara la cuestión de la sustitución.
Una vez que el Consejo del Reino decidiera cuál era el Pretendiente que más convenía, se llevaría el asunto a las Cortes para que lo votaran y lo proclamaran.
Añadió Franco que no era contrario a que reinaran las mujeres, etc….
Después de que terminó toda su exposición, que fue larguísima, le dijo Enrique: que todo eso tal vez lo hubiera podido hacer si hubiera empezado su evolución mucho antes, pero que como es lentísimo para todo ya se habían quemado las etapas y no le daba tiempo para tanto preparativo, y que las cosas urgían.
Añadió Enrique que con motivo de su enfermedad había ido a visitarle el Embajador de los Estados Unidos para interesarse por su salud. Que éste le dijo, con la discreción que podía hablarle, que la evolución no se veía y que su situación iba haciéndose cada vez más difícil y que cualquier día él y su Presidente tendrían que explicarse sobre su permanencia en España.
Siguió diciéndole Enrique que en el mismo sentido le había hablado Alba con respecto a Inglaterra. Franco empezó entonces a despotricar contra Alba, a lo que Enrique le contestó que por qué lo había tenido de Embajador cinco años.
Enrique insistió nuevamente sobre la necesidad de una crisis total del Gobierno. Que los ministros actuales no tenían autoridad para cambiar tan radicalmente de política sin menoscabo totalmente de su dignidad, y que tenía que ir urgentemente a la formación de un Gobierno nuevo de carácter neutral o simpatizante con los Aliados: un Gobierno de gran altura a base de Tenientes Generales y técnicos, el cual podría evolucionar dignamente salvando a su persona y siendo los que con plena autoridad pudieran ir a la instauración de un régimen más permanente. Que la cosa urgía muchísimo y que éste era su consejo, aunque ya sabía que no le iba a hacer caso como tantas otras veces.
Franco evadió una contestación a esto diciéndole que debía quedarse en Madrid unos días más para consolidar su situación, e irse a pasar una temporada a El Escorial que era tan sano, y de paso podría hablar con los Embajadores y el Ministro de A.E.
En el curso de la conversación que después siguió entre ambos, Franco le dijo que tenía pensado nombrarle Procurador, Consejero Nacional y otras muchas cosas, a lo que Enrique contestó que mientras no se rectificara, de ninguna manera podía aceptar nada; que se lo agradecía no obstante, y que si lo consideraba necesario para su cargo de Alto Comisario, lo ponía a su disposición. Que dignamente no podía aceptar nada ni convivir con los asesinos que le quisieron matar, a lo que Franco contestó que aquello fue cosa del Embajador Inglés. Y entonces Enrique le dijo que prefería no hablar del asunto pues que sabía muy bien era de la Falange y la Gestapo y que Domínguez era agente de la Gestapo. Franco en vista de ello no insistió.
Después hablaron del asunto Orgaz que había cesado como Alto Comisario, diciéndole Franco que lo iba a poner a las órdenes de Ministro; que era imposible, etc. Enrique dijo que no le parecía nada bien y Franco echó la culpa a A., que dijo lo estaba haciendo muy mal.
Enrique le indicó a V. Urrutia para América, a lo que Franco contestó que no tenía altura. Enrique le dijo que sabía muy bien el inglés y era hombre de empresa, que era lo que allí convenía, pero no le convenció. (Se vé ha habido nuevas presiones de L.)
Finalmente hablaron del asunto de Tánger, de Suñer y de Aznar; de éste dijo que se vaya a América como periodista.
