EL HOGAR
La palabra hogar viene de «fuego». Fuego equivale a calor. El amor familiar es amor cálido: por eso se dice «calor de hogar».
Pero hay más aún: en ninguna parte está la familia tan unida como junto al fuego. En las aldeas, la pieza mayor y principal de la casa es la cocina. En las noches de invierno se reúnen en ella, junto al fuego, los padres, los hijos, los nietos y los criados. Los ancianos, como viven del pasado, cuentan cuentos y romances; los padres, como viven del presente, dan buenos consejos a sus hijos para que cumplan sus deberes; y los hijos, como viven para el porvenir, formulan sus promesas y dan palabra de cumplirlas. Los criados oyen respetuosamente a unos y otros y se proponen ayudar a todos.
«El hogar es el trono augusto en que se asienta la familia.»
La familia española es muy hogareña. Lo que hay que procurar es que toda familia tenga un hogar sano, confortable y alegre, para que atraiga a todos los miembros de la familia con fuerza irresistible. Que en ninguna otra parte se consideren los padres tan contentos como en el propio hogar; que la madre sobre todo sepa embellecerlo con su cariño, y luego con su sensibilidad, gracia y finura, pues si el hogar es de todos los familiares, más que de nadie es de la madre, porque en él es reina y señora.
Texto del recuadro del niño:
Mi casa es limpia y está bien cuidada. En ella tengo cuanto necesito: libros, cuadernos y juguetes. Mi madre y mis hermanas la adornan con flores o arbustos, tiestos y jarras. Cuando mi padre vuelve del trabajo, se sienta, mira a una y a otra parte y sonríe complacido.

