Ya conocemos la historia de que el propio Franco llamó a Arrese, Miguel Primo de Rivera y José Antonio Girón de Velasco y les convenció de que él no era un enemigo de la Falange.
En prueba de ello, aprovechó la remodelación de su gobierno para otorgarle puestos clave. Ya se sabe, Arrese ocupó la Secretaría General del Movimiento, Girón el Ministerio de Trabajo y Miguel Primo de Rivera el de Agricultura, mientras Joaquín Berjumea, hermano del conde de Guadalhorce, sustituía a José Larráz al frente de Hacienda. Pedro Gamero del Castillo escribió una carta personal de adhesión a Franco garantizándole su lealtad.
Todo esto, José María Velo de Antelo, fundador de Alianza Popular y exdirector de la Escuela Diplomática, además de un buen amigo de Pilar Primo de Rivera, nos hace partícipe hoy de la convicción que la propia Pilar le expresó en más de una ocasión. Pilar estaba segura de que su hermano José Antonio, de haber sobrevivido, hubiese acatado la autoridad de Franco y me decía,
¿acaso crees, José María, que Miguel y yo respaldaríamos a Franco de no tener la completa seguridad de que José habría hecho lo mismo?
Pilar también le aseguró que José Antonio pensaba abandonar la política activa para dedicarse a su verdadera vocación, la abogacía.
Que José Antonio hubiese aceptado finalmente a Franco, como sostiene Velo de Antelo, amparado en el valioso e inédito testimonio de Pilar Primo de Rivera, no parece en absoluto descabellado, pese a que jamás existiese química entre el falangista y el militar.
