La prensa se ha hecho eco de diversas informaciones sobre la muerte de Felipe Camps. El jefe del Tercio decide intervenir remitiendo al padre del legionario caído una carta que la agencia Febus distribuye el 19 de noviembre resaltando su conducta heroica para poner fin a las maledicencias difundidas:
«Barcelona. Tetuán. Jefe Legión a marqués de Camps.
En Xauen me entero por Prensa de calumniosa noticia sobre fallecimiento de su hijo Felipe, heroico militar, ejemplo de caballeros y soldados, que en cuantos combates intervino fue honra de la Legión y de la Infantería. Estaba propuesto para el ascenso a capitán y para la medalla militar por su gloriosa conducta. Enfermo ya, rehusó hospitalizarse para batirse en Gorgues, donde, terminado el combate, se retiró grave al hospital, donde encontró el descanso.
Cúmpleme como jefe suyo y compañero, rogarle de publicidad al concepto que siempre mereció oficial tan querido, y reciba nuestra protesta por el rumor y nuestro sentimiento y sincero afecto.
Francisco Franco»[1].
15.000 hombres quedaron concentrados en el Zoco el Arbaa, otros anotan que 10.000. Lluvia, mal tiempo y niebla obligan a las fuerzas a permanecer allí. Así el corresponsal del diario ABC transmite el día 25 que allí, al frente de aquellas fuerzas, están el general Castro Girona con Núñez de Prado, Franco y Fiscer[2]. Franco tiene confirmación de la muerte del capitán Pablo Redondo Acuña al frente de sus hombres en el repliegue hacia el Zoco. El heroico oficial, retratado así por la prensa, entraba a formar parte de la mítica legionaria[3].
[1] Carlos de Camps y de Olzinelles, II marqués de Camps, era el padre del teniente legionario Felipe del Camps, el menor de sus hijos. Este oficial formaba en la 16ª Cía. del Tercio; falleció a causa de las heridas recibidas en combate el 20 de septiembre de 1924. Su padre había sido presidente de la Diputación de Gerona, Director General de Agricultura, diputado en Cortes y senador. Miembro de la Lliga Regionalista, muy vinculado a Francesc Cambó. Cuando su hijo cayó en África estaba retirado de la política. En julio de 1936, ante el peligro que corría su vida por la persecución frentepopulista, se exilió; otro de sus hijos sería asesinado en Salt por los republicanos. Volvería a la zona nacional falleciendo en San Sebastián en 1939. Los restos de Felipe, junto con otros caídos del Tercio Duque de Alba, fueron trasladados con todos los honores, en enero de 2008, al monumento-mausoleo de los caídos en la Guerra de África sito en el Cementerio de Santa Catalina de Ceuta. La Vanguardia, 20-11-1924; La Noche, 20-11-1924; El Noticiero Gaditano, 10-11-1924; La Independencia, 20-11-1924; El Liberal (Sevilla), 20-11-1924; El Liberal, 20-11-1924; La Opinión, 20-11-1924; La Atalaya, 21-11-1924; El Pueblo Cántabro, 21-11-1924; La Última hora, 21-11-1924; El Telegrama del Rif, 21-11-1924; El Eco de Gerona, 22-11-1924; El Progreso, 27-11-1924; La Prensa, 30-11-1924.
[2] El Sol, 28-11-1924; La Voz de Asturias, 27-11-1924; Correo de la Mañana, 27-11-1924.
[3] El entonces teniente coronel Mola lo calificó como «modelo de caballeros y de soldados». Nacido en Baeza, de familia militar, ingresó en la Academia de Toledo en 1908 donde coincidiría con Franco, alumno de segundo curso. En 1911 como segundo teniente llegó a su primer destino para pedir en 1913 traslado a Marruecos (Batallón de Cazadores de Arapiles n.º 9). El 11 de junio de ese año, en los combates de Laucién, continuando luchando herido, ganó la Cruz Laureada de San Fernando. Gravemente herido perdió un riñón. En 1914 ingresó en las Fuerzas Regulares Indígenas de Melilla. Al ascender a capitán fue trasladado a la Península. En 1920 fue uno de los oficiales a los que Millán Astray llamó para iniciar la aventura del Tercio. No lo dudó. Se reencontró con Franco haciéndose cargo del mando de la 1ª Compañía de su Bandera. Herido de alta gravedad en junio de 1921 fue prácticamente declarado inútil para el servicio. Se rebeló contra ello e incluso pidió amparo a Alfonso XIII. El 23 de julio de 1924 consiguió su propósito y, pese a tener que llevar ortopedia, volvía al Tercio a las órdenes de Franco. El 19 de noviembre, con su compañía, la 1ª, cubría la retirada desde una posición de la VI Bandera. Tras ser herido, cercado con sus hombres, encontró la muerte. En su testamento se podía ver cómo dejaba en herencia sus posesiones más preciadas: «lego a mi ahijado Pablo la Cruz de San Fernando que lleve en mi uniforme al morir, y sepa cumplir con la Patria. Lego a mi sobrino Pablo, hijo de mi hermano Luis, mi uniforme ensangrentado con el mismo fin. Encargo a mis hermanos Juan y Luis, hagan un ligero resumen de mi vida militar y muerte por la Patria, para que se lo lean con frecuencia a sus hijos, para que sirviéndoles de ejemplo, lo sigan y sean hijos amantísimos de España, como yo siempre lo fui». Fueron muchos los honores que se pidieron tras su muerte, entre ellos la creación de un marquesado. Le fue concedida en 1929 una segunda Cruz Laureada de San Fernando que impusieron oficialmente sobre su estatua en 1930, también estaba en posesión de la Medalla Militar individual y 4 Cruces María Cristina. En 1925 se colocó en su Baeza natal la primera piedra de un monumento a su memoria, sería sufragado por suscripción popular, para decir a la «generación presente y hablará a las venideras de una historia ejemplar, digna, caballeresca». Se inauguró en 1927 con la presencia del general Miguel Primo de Rivera. Obra del escultor Jacinto Higueras Fuertes el monumento fue destruido por los frentepopulistas en la guerra civil y repuesto en 2015. En junio de 2024 fue nombrado hijo predilecto de la ciudad. El Telegrama del Rif, 2-12-1924; Diario Oficial del Ministerio 11-1-1929; «El capitán Pablo Arredondo regresa a Baeza», La Legión, n.º 531, II/2015; BONET SALAMANCA, Antonio: «El escultor Jacinto Higueras Fuentes», Boletín. Instituto de Estudios Gienenses, n.º 212, Julio-Diciembre 2015.
