Franco, que recibió en la capital, según comenta Informaciones, un telegrama del Ayuntamiento y corporaciones de Ferrol «felicitándole por su brillante actuación en África», concedió por teléfono, desde Madrid, una ignorada entrevista a El Correo Gallego en la que precisaba que volvía a la península con un breve permiso, siendo, como es habitual en él, esquivo a la hora de dar más información sobre la situación en Marruecos, haciendo referencia a su entrevista con Alfonso XIII:
«Como anoche anticipamos, causó gran sorpresa la llegada del coronel Franco a Madrid, habiendo pasado inadvertida esta noticia para los corresponsales de África.
Hoy hemos tenido ocasión de saludar y conversar con el ilustre militar, que nos recibió atento y cordial como siempre.
Le interrogamos acerca de su viaje y nos manifestó que no tenía nada de particular, pues es solamente unos minutos de descanso, y sobre todo el hacer uso del derecho que tiene después de tanto tiempo de campaña de ver a su familia.
Pienso marchar mañana –dijo Franco– a Asturias para pasar unos días al lado de mi mujer que está en Oviedo, y desde allí regresaré enseguida. De bonísima gana iría a mi patria chica, El Ferrol, para ver a mi madre, pero la circunstancia de que esta estará en Orense con mis hermanos me obliga a desistir de este viaje, limitándome por ello al viaje a Oviedo.
–¿Cuándo irá usted por Galicia, coronel? –le preguntamos.
El ilustre y valiente jefe nos dijo:
–Acaso, pronto. Seguramente en el verano pediré permiso a mis jefes para ir a Galicia a ver a mi familia y pasar allí un mes.
–Un mes, para descansar– le dijimos.
–Para descansar, no –dijo Franco–. Al descanso no se tiene derecho cuando hay obligación de trabajar, y sobre todo para nosotros, los militares, que amamos la vida de campaña.
–Y de Marruecos, ¿qué nos dice usted?
–Todo va bien. Es un problema muy complejo, pero ya verán ustedes como todo se habrá de arreglar.
–Estará usted satisfecho en la Corte.
–Sí. Hice varias visitas, y me trataron muy bien.
–Se decía, coronel, que había hecho usted visitas de importancia.
–He visitado a mi paisano, el coronel Millán Astray, y a algunos amigos más. Esta mañana acudí a la estación del Mediodía para esperar al Presidente del Directorio, y después conferencié con él ampliamente. También estuve en Palacio, recibiéndome el Rey afectuosísimo y simpático, como siempre.
–¿Permanecerá usted más días en Madrid?
No. Me iré mañana a Asturias, como ya les dije.
–Después nos habló el coronel Franco del Tercio, dedicando grandes elogios a los legionarios gallegos»[1].
La prensa registró la presencia de Franco en la estación el día 17 recibiendo, junto a los generales Weyler, Fernández de la Puente, Burguete, Zabala, Bazán y García Muñoz, a Primo de Rivera. Allí comunicaron a este que fuera a Palacio. El Dictador ofreció a la prensa, tras conferenciar con Alfonso XIII, las impresiones positivas de su viaje:
«Vengo muy satisfecho. Traigo la mejor impresión de Marruecos. El problema, aún dentro de su gravedad e importancia, presenta ahora un aspecto por demás optimista».
[1] El Progreso, 16 y 17-4-1925; La Vanguardia, 18-4-1925; ABC, 18-4-1925.
