“Esta patria nuestra, que se creyera tan viril, ha sido formada y penetrada por dos espíritus femeninos, Isabel la Católica y Santa Teresa” Emilia Pardo Bazán.
“La historia de la Sección Femenina de la Falange no fue otra cosa que la obra de un grupo numeroso de mujeres abnegadas que no conocieron en su vocabulario la palabra imposible, que fieles a un ideal […] trabajaron con la alegría de la sobriedad, bajo el sol de la calle, y sobre todo supieron mirar a España con el alma y los ojos abiertos y con la vida enamorada del sueño de un mundo mejor” José Utrera Molina.
Antes de proseguir con el relato de la reliquia teresiana, otro necesario paréntesis. Nos equivocaríamos si pensáramos únicamente en Teresa de Jesús como la santa de cabecera de entre las devociones personales que profesase el Caudillo, de quién se ha discutido su sinceridad religiosa, afirmándose de manera taxativa de él “que, hasta 1937, en su carrera militar la Iglesia y su devoción religiosa habían sido papel de fumar”[1], tomando como punto de partida la conocida anécdota de que sus correligionarios de los tiempos de la guerra en el Protectorado marroquí –a la que se incorporó en 1912, con 19 años– lo conocían como “el hombre sin miedo, sin mujeres y sin misa”, sin otros intereses que no fueran aquellos que tuvieran que ver con su, por otra parte, meteórica carrera militar[2], lo cual convertiría a Franco en lo que hoy se entiende por un “católico no practicante”.
Todo indica, sin embargo, que su religiosidad (por más que no se pudiera explayar en su “etapa africana”) no se improvisó en el mismo año 1936 por puro interés como parece claro que sí ocurrió con otros generales sublevados (caso de un “republicano confeso y clamoroso como Queipo de Llano, un jefe de trayectoria izquierdista explícita como el coronel Aranda o un general de ficha masónica como Cabanellas”[3]) ni tampoco debido en exclusiva a la influencia ejercida por la muy devota ovetense Carmen Polo, con la que se casó en 1923, o por la del catalán José María Bulart, su capellán privado desde octubre de 1936, sino que venía de lejos. Su abnegada y piadosa madre Pilar Bahamonde (por la que sentía una gran afinidad, todo lo contrario que por su disoluto padre Nicolás Franco) ya habría inculcado en él un cierto “fervor religioso” durante la infancia, cuando lo hacía asistir (como ocurría, por otra parte, con la práctica totalidad de los niños de entonces) a las ceremonias católicas de rigor:
En su educación influyó más nuestra madre tal vez porque Paco [Francisco Franco] estaba mucho más unido a ella. De todos los hermanos fue el que más encariñado estuvo con mamá. Influyó mucho. Comulgaba con gran devoción. Paco siempre la acompañaba a comulgar y a hacer otras devociones. Era el que más se apuraba para eso […] Lo que sí recuerdo muy bien es que en el día de su primera comunión se le caían de los ojos unas lágrimas muy grandes de emoción. Eso no suele suceder en los niños[4].
Asimismo, en 1910 y durante su primer destino en el regimiento Nº 8 del Ferrol tras pasar por la Academia de Infantería de Toledo, se tiene constancia el haberse inscrito en la Adoración Nocturna (ejercicio piadoso consistente en rendir tributo en forma de actos de alabanza y desagravio a Jesús Sacramentado durante las horas de noche) como miembro activo y vocal de la Junta Directiva; igualmente, siendo teniente general de Baleares, acostumbraba a hacer la ceremonia de Adoración Nocturna en Palma de Mallorca con otros militares “y eso es importante; no es poco levantarse a media noche para ir a la iglesia”[5].
También se ha especulado con presuntos intentos suyos en aras a ser aceptado en la “sociedad secreta” (y anticatólica) por excelencia: la “masonería especulativa moderna”[6], cuyo nacimiento había tenido lugar en Inglaterra hacia 1717 y que poco o nada tenía que ver con aquella medieval integrada por los canteros y albañiles que trabajaban en la construcción de las catedrales, luego introducida en nuestro país de la mano del duque Philip Wharton en 1728, año de la fundación en la capital de España de la logia French Arms; masonería en la que, por cierto, sí militó su hermano Ramón Franco y hacia la que (en su versión francmasona, con sus Grandes Orientes “laicos, ateos, librepensadores, racionalistas y, políticamente, liberal-izquierdistas”[7]) Franco siempre albergó una indisimulada hostilidad[8].
Lo cierto es que desde principios de 1937 las autoridades vaticanas recibieron sendos informes elaborados por el cardenal primado y arzobispo de Toledo Isidro Gomá y Tomás (éste un prelado de marcado carácter tradicionalista para el que “España era una sola cosa invariable unida de forma inseparable a la religión católica”[9] –véase su escrito de noviembre de 1936 El caso de España[10]–, quien a esas alturas se había convertido en una suerte de representante confidencial de la Santa Sede ante Franco en detrimento del marqués de Magaz) que confirmaron (en este caso, cara a la Curia) su sinceridad religiosa:
Me afirmo en los conceptos ya expresados a Vuestra Eminencia sobre las condiciones personales del Jefe del Estado Español y los propósitos que le animan con respecto a las cosas de la Iglesia en España. Tiene el Generalísimo arraigados sentimientos religiosos, cumple como buen cristiano con los preceptos de la Santa Iglesia y manifiesta decidido empeño en que se restaure la vida religiosa en el país, empezando por la reforma de nuestra legislación, tan embebida del espíritu laico por obra de los últimos gobiernos[11].
Dicho esto, resulta innegable que habría de ser el contexto exaltador de la cruzada –donde, como al resto de sus compañeros de armas, también le interesó aprovechar en su favor el “hecho religioso”– el gran pivote para la proyección pública de su religiosidad personal[12], la cual, en lo sucesivo y también a nivel privado, como bien han señalado sus más cercanos[13], no dejaría de desarrollarse “cada vez con mayor empuje, responsabilidad y compromiso cristiano”[14].
Aclarado este punto, Teresa de Jesús era mucho más que la santa favorita de Franco. Para 1936 santa Teresa se había erigido ya hacía mucho tiempo en prototipo de ortodoxia católica hispanas junto a San Ignacio de Loyola[15] (de hecho, había recibido “el cetro de compatrona de España en tres ocasiones, por breve tiempo en las tres, perdiéndolo a favor de la tradición que reconocía al apóstol Santiago el Mayor como único patrón”[16], concretamente en 1618, 1627 y 1812), siendo a menudo invocada por los partidarios de salvaguardar la Tradición española, como sin ir más lejos se vio en las elecciones de febrero de 1936[17]. Incluso, en el transcurso de la guerra en el mismo año 1936, se la había hecho acreedora de un “milagro” en Ávila, el cual fue noticia en la prensa católica francesa (el 25 de diciembre[18]) y solo unos días después (el 28 de diciembre) reproducida en la española, sin que hubiera trascendido a la población abulense en el momento que supuestamente se produjo (finales de julio, cuando la Columna Mangada, encontrándose próxima a la entonces vulnerable capital castellana, no la atacó), que la muy literaria crónica del corresponsal galo (buen conocedor, a lo que se ve, de la historia española) equiparó a la hazaña de la heroína local del siglo XII Jimena Blázquez:
Con este título publica “Le Matin” llegado hoy a Avila, una crónica de su enviado especial, Leo Gerviile, que vamos a dar a continuación por lo que tiene de emotiva y pintoresca. Dice así: “Las murallas de Avila perfilan su línea maciza y almenada sobre un cielo oscuro en el que la claridad de la luna con ser muy fuerte no logra apagar las estrellas. La colina rocosa en que se levanta esta masa fortificada cae al pie mismo de la piedra para ir a lo lejos a extenderse en una breve llanada y elevarse algo más alta hacia las laderas abruptas de las sierras cubiertas de nieve. El viento helado que viene de esas montañas pasa mas frío al correr en medio de esta luminosidad. —Magnífico tiempo de nochebuena, ¿no? ¡Nochebuena! ¡Ay! Nochebuena en una España ensangrentada. Mi amigo español y yo estamos acodados silenciosamente en el Rastro, en el mismo centro de este circo espléndido. ¡Nochebuena! En uno y en otro, nuestro pensamiento va en estos momentos hacia los que sufren. Va a los hombres entregados al sacrificio, va hacia las mujeres que, en Madrid sufren hambre y a las que un orden extraño somete a indecibles torturas; va hacia sur hijos que en esta noche divina para la infancia no habrán conocido más que los sobresaltos de los pesados camiones lanzados a toda velocidad sobre el camino único del destierro. Ante nuestros ojos la luz temblorosa de la luna puebla de mil fantasmas las almenas de la ciudad. Mi amigo sigue con mirada temerosa, supersticiosa, la evocación fantasmagórica. —Observe usted; —me dice—aquí nada ha cambiado el decorado. Pongamos, en este circo, en vez de esta claridad lunar, el sol de julio de 1103. En torno a la ciudad, los moros. Abdallah que los manda ha sabido que todos los hombres de Ávila que no han sido diezmados por la epidemia combaten en Cuenca. La ocasión es única para tomar el inaccesible nido de águilas. En la ciudad donde gimen los inválidos, los niños y las mujeres, una de éstas, Jiména Blázquez, esposa del gobernador que lucha lejos, ha jurado salvar a los suyos del peligro que se aproxima y mientras las demás se lamentan, ella medita. Una mañana aparece vestida con la armadura de su marido. Sus hijas que la siguen, llevan también coraza y casco. —Vestios enseguida de guerreros —dice a las mujeres, que siguen su ejemplo. Bien pronto, la pequeña guarnición femenina improvisada, puebla las almenas. —Creía que habría más soldados en la guerra—exclama furioso, ante este espectáculo Abdallah, que torna grupas. Peores peligros ha conocido Ávila. Los ha conocido peores que las epidemias que a lo largo de los siglos ha sufrido. Su peligro más grave lo ha pasado en agosto último. La columna Mangada, después de su salida de Madrid, había asolado toda la comarca de Navalcarnero a Talavera de la Reina; había teñido de sangre las viñas que tapizan los primeros contrafuertes de la sierra. San Martín de Valdeiglesias se había sometido al yugo del vencedor y los desfiladeros que le rodean no habían protegido a Cebreros del sanguinario castigo de Mangada. Entonces los pueblecitos serranos habían huido. Pero no eran estos presa para Mangada, que miraba mas lejos. El quería llegar a Avila, el nido de Aguila. ¿Qué encerraban aquellas murallas espesas cuyas piedras apenas han desgastado los siglos? Al pie de la aventura Mangada dudaba aun. De pronto, después de muchos días de investigaciones infructuosas, vió Mangada trepar penosamente por las laderas a una mujer que se dirigía hacia el peñasco en que se celebraba el consejo. —¿De donde vienes? anciana, la preguntó el general. , —De Avila, señor, donde reina nuestra buena Santa Teresa. —¿Y qué has visto en Avila, abuela? —Muchos hombres, muchos, con fusiles y máquinas infernales que causan la muerte. Están por todas partes; están detrás de todas las piedras de las murallas. Si es para conquistar la ciudad para lo que vais alli, que Dios os proteja, que Dios os proteja. Y entonces, como en otros tiempos hizo Abdallah, el moro Mangada dió la orden de retirada. —A Cebreros—ordenó—pero que antes, por sus informes, se dé algo a esta vieja bruja. Mas a pesar de su carga pesada y la lentitud de su marcha, no se pudo encontrar en todo el día a la mujer que venía de Avila. He aquí el último milagro de Santa Teresa. Así me lo han contado y así se verá, sin duda, escrito en siglos futuros en alguno de los bellos ventanales de su iglesia, encajada en los muros de la ciudad[19].
En buena lógica, no tardarían los rebeldes en considerarla uno de los principales iconos de la cruzada en curso, cual intercesora de los combatientes del Ejército, cuyas victorias “se explicaban y exaltaban como resultado de la protección sobrenatural”[20] de, entre otras figuras del santoral hispano, Teresa de Jesús, lo que se refleja en la espectacular “Intercesión de Santa Teresa de Jesús en la Guerra Civil española”, cuadro encargado por la Santa Sede al pintor catalán Josep María Sert y Badia para el Pabellón Pontificio de la Exposición Universal de París de 1937 donde la mística ocupa
…el centro de la composición de seis metros de altura por dos metros de ancho y aparece intercediendo por las almas de los mártires del ejército franquista ante Cristo crucificado, que casi se abalanza sobre ella «como expresando el abrazo místico de la concesión de la plegaria». Enmarcados por una escenografía coronada por la bandera española y en la que destaca el “Plus Ultra” […] los caídos del bando sublevado ascienden a los cielos gracias a la santa […][21]
Igualmente, en considerarla un referente del llamado “Nuevo Estado” o “Estado del 18 de Julio”, definido “como una democracia orgánica o corporativa con un ejecutivo presidencialista que, en el caso excepcional de Franco, tenía carácter vitalicio”[22] y dotado de un corpus ideológico consistente en una mezcla de regeneracionismo y providencialismo histórico, de conservadurismo autoritario y tradicionalismo sazonados con algunos –en puridad, pocos, más superficiales que otra cosa– aspectos del particular fascismo español, resultando lo que ahora se conoce como “franquismo”[23].
Nuevo Estado de carácter confesional (algo que, por cierto, contradecía la versión taquigrafiada de aquel “discurso aconfesionalista” de Franco pronunciado el 1 de octubre de 1936[24]) cuyo primer objetivo era reconectar la España de 1939 (consecuencia de la liberal del siglo XIX y principios del XX a la par que de la marxista de la Segunda República[25]) con la España del fin del Medioevo y el Siglo de Oro, etapas ambas gloriosas y previas al inicio de la decadencia sufrida tras la “perniciosa influencia” ejercida por la Ilustración y la Revolución Francesa, para lo que se hacía imprescindible “recatolizar” el país (lo que se tradujo en el desmantelamiento de la legislación laicista aprobada por los gobiernos republicanos de izquierdas: obligatoriedad de impartir las materias de Religión e Historia Sagrada en las escuelas nacionales, establecimiento de la devoción a la Virgen María, suspensión de los pleitos de separación y de divorcio, derogación de la ley que establecía el matrimonio civil y de la ley de Confesiones y Congregaciones Religiosas, abolición del divorcio, reposición del presupuesto otorgado por el Estado al clero, etc.) y volver a hacer de él un bastión del nacionalcatolicismo (término un tanto impreciso cuyo “empleo sería muy parco hasta principios de los años sesenta”[26], entendido antes como una mentalidad que como una ideología, por el que se ha pretendido establecer una identificación entre religión católica y el Régimen del 18 de Julio), esta vez contra la subversión comunista, igual que en el pretérito lo había sido contra el islam o el protestantismo. Al respecto, dirá Gomá y Tomás el 3 de febrero de 1937:
¡Gobernantes! Haced catolicismo a velas desplegadas si queréis hacer la patria grande. Fuimos el primer pueblo del mundo cuando nuestro catolicismo vibró en su diapasón más alto; nuestra decadencia coincide con la destrucción de los templos y la matanza de los sacerdotes de nuestro Dios. Ni una ley, ni una cátedra, ni una institución, ni un periódico fuera o contra Dios y su Iglesia en España […] Pero es, además, que España tiene un destino providencial en esta vieja Europa; y estará de Dios que no se frustren sus designios. Los grandes rotativos del mundo han dicho poco ha que España desempeña un papel providencial en nuestros días: el de salvar la civilización cristiana de la acción destructora y antisocial del marxismo, como otros tiempos la salvó de la Media Luna y de la desviación de la Reforma[27].
Es por eso que los heterogéneos miembros que conformaban el bando alzado (derechistas, falangistas, carlistas…cuyo principal nexo de unión, además del anticomunismo, era el catolicismo) consideraran de vital importancia el ponderar la figura de un jefe invicto, carismático y providencial a la vez padre protector y guía supremo de una patria española asimilada con la fe católica, algo en consonancia con la doctrina tradicional de la Iglesia (“Sentimos, pues, veneración por la Patria […] Y esta es la razón porque los auténticos caudillos, campeones y salvadores de un país, han surgido siempre de entre las filas de los mejores católicos”[28]), lo que se plasmaría en un sinnúmero de paradas militares, homenajes a los caídos y mártires, conmemoraciones de efemérides patrióticas, arengas, etc., al alimón con misas de campaña, procesiones pías, vigilias, tedeums, etc.
De igual manera, el intento de llevar a la práctica la idea de la “resurrección de la Patria”, condujo al régimen salido de la Guerra Civil a intervenir en todos y cada uno de los aspectos de la vida cotidiana, siendo las mujeres “objeto de atención preferente por su fuerza numérica y capacidad de persuasión en el ámbito familiar”[29], transmitiendo a través de ellas –“pues la mujer tiene a su favor la fijeza, la claridad de su vocación. Porque Dios se lo da a entender muy pronto, en días aún cercanos al despertar de la razón”[30]– los valores definitorios de su doctrina amén de otorgándolas la misión de recomponer una sociedad que, a juicio de las nuevas autoridades, había sufrido la nefanda acción secularizadora de la Segunda República. Al hilo de ello, sirvan de muestra las palabras del propio Franco dirigidas a las 11.000 chicas de Falange llegadas de toda España a la concentración de Medina del Campo con fecha 30 de mayo de 1939: “No acaba vuestra labor con lo realizado en los frentes […] Todavía os queda más, os queda la reconquista del hogar”[31].
De acuerdo con estas premisas, Teresa de Cepeda y Ahumada e Isabel la Católica se convirtieron en figuras señeras de la España eterna –la de los valores espirituales e imperiales–, en espejo de todas virtudes de la raza española, en “arquetipos, modelos, símbolos y bandera”[32] de
…los principales mitos hispánicos: el catolicismo patriótico, el espíritu guerrero y la centralidad cultural, religiosa y lingüística de Castilla. La labor de la soberana católica y la santa antiluterana simbolizaban, junto a la perfecta sintonía entre el poder civil y religioso casi inseparables, su continuidad de intenciones en la Historia de España[33].
El exaltado discurso oficial sobre Santa Teresa obviaba, sin embargo, “esa abigarrada y heterogénea franja del iluminismo, erasmismo, recogimiento y demás corrientes espirituales semejantes, que vinieron a catalizar la inquietud humana y social de los conversos frente a los cristianos viejos”[34] en la que la “andariega de Dios” se movió y que llevaron a su obra atraer la atención (que no persecución) del Tribunal del Santo Oficio[35]. Su adscripción al sector no precisamente hidalgo de los judeoconversos[36] quedaría demostrada en 1946, cuando se produjo en la sala de hijosdalgo de la Chancillería de Valladolid el hallazgo (qué duda cabe que para disgusto de los gerifaltes del Estado del 18 de Julio y quién sabe si también para el del mismo Franco) de
…documentos de archivo, fechados en 1519, por el filólogo Narciso Alonso Cortés y conocidos como Pleitos de los Cepedas, [en los que se] desvelaba de hecho que Teresa y su familia descendían de judíos conversos y probaba que su abuelo Juan Sánchez –reconciliado con la Inquisición después de haber sido obligado a vestir el infamante “Sambenito” por sospechosos de judaizante– para proteger a su familia de discriminaciones y marginaciones había comprado una carta de nobleza falsa[37].
Tal hallazgo (publicado en el artículo “Pleitos de los Cepedas” del Boletín de la Real Academia Española, nº 5, 1946, pp. 85-110, seguido de una larga etapa de silencios y ocultaciones, robo de legajos incluido en los años 70 y no devueltos hasta 1986), empero, no hizo que el Nuevo Estado dejase de ponderar la figura de Teresa de Cepeda en la dirección interesada: baste ver que su figura será ubicua a lo largo de todo el mandato de Franco, bautizándose con su nombre desde concursos literarios hasta barriadas enteras construidas por el Instituto Nacional de la Vivienda, pasando por gabinetes de lectura[38], apareciendo asimismo en grandes producciones cinematográficas (como Teresa de Jesús, dirigida en 1961 por Juan de Orduña y protagonizada por Aurora Bautista a la cabeza de un reparto estelar[39]), en documentales del NO-DO[40] y en numerosas obras de arte (como el grupo escultórico de Fernando Cruz Solís “La Iglesia Triunfante” sito en la terraza de la basílica que rodea al nuevo monumento al Sagrado Corazón de Jesús obra de los arquitectos Pedro Muguruza y Luis Quijada Martínez inaugurado en junio de 1965 en el Cerro de los Ángeles, en el término municipal de Getafe, a unos 10 kilómetros al Sur de Madrid, lugar considerado el centro geográfico de la península ibérica).
Santa Teresa servirá de modelo para la fémina que aquél pretendió instaurar y cuya suprema aspiración –alejada de los comportamientos propios de, en palabras de Miguel de Unamuno, las “tiorras” y “viragos resentidos” adscritos al Frente Popular– era la de “vivir cristianamente”[41] los nuevos tiempos, donde la mujer
…debe poder estar en la fábrica, en la oficina, en la Universidad, sin que esto la desglose de la presencia constante de lo divino; debe moverse entre los tranvías, entre los coches y las gentes, en el cine o en el café, […]. Debe, en fin, aceptar y poseer las ideas, el espíritu, el estilo, las técnicas de su época, sus formas económicas, familiares y matrimoniales, su modo de hacer el amor, de tratar a los hijos, de envejecer y de morir, sin que todo eso sea ajeno a la Religión[42].
No por casualidad, pues, la única Delegada Nacional de la Sección Femenina de FET y de las JONS hasta su disolución en abril de 1977[43] junto al resto de fuerzas políticas del Movimiento Nacional (donde los falangistas ejercían de primus inter pares[44]), Pilar Primo de Rivera, la hizo oficialmente su patrona el 15 de octubre de 1937:
Por aquellos días, y en otro orden de cosas, quisimos reforzar nuestras defensas espirituales, y envié una circular a las provincias liberadas proclamando a Santa Teresa, Patrona de la Sección Femenina. ¿Por qué escogí a Santa Teresa? Metidas en los avatares de la guerra, nuestra incipiente organización, nacida el año 34 como parte femenina de la Falange, no había casi tenido tiempo, a causa de las persecuciones y de las in comprensiones, de la falta de dinero y de tantas cosas más de expansionarse en proporción a lo que de nosotras entonces reclamaba España. Pero ahora, ya inmensamente grande y con muchísimas responsabilidades, pensé que debíamos buscar apoyos sobrenaturales que vinieran en ayuda de nuestra limpia intención de servir, y, sin dudarlo, la elección recayó en Santa Teresa. Nadie como ella, humana y divina, mujer andariega, como nosotras entonces, con una vida interior rayando en lo sublime, con un magisterio espiritual que hoy la ha llevado al Doctorado de la Iglesia, con una naturalidad y una autenticidad, al mismo tiempo, que la hacían andar con los pies sobre la tierra, nadie como ella podía ser nuestra Patrona, y así fue elegida, desde Salamanca, en un día de 1937. Y ni que decir tiene cuánto le debemos en la Sección Femenina de apoyo y comprensión, y cuánto nos ha enseñado a través de sus escritos para mejorar nuestra deficiente condición. Y así, la Sección Femenina, que la escogió por Patrona en un primitivo entusiasmo entre místico y español, ha podido comprobar, en el transcurso del tiempo, viviendo, amando, leyendo a Santa Teresa, la magnitud de su grandeza y hasta dónde fue afortunada la elección por la transformación que en nuestras obras y en cada una de nosotras se ha ido operando al contacto con su figura. Sólo una duda me cabe: si Santa Teresa no hubiera sido española, ¿la hubiéramos elegido igual? Me temo que no, porque en aquel fervor patriótico no concebíamos más que a los héroes españoles. Pero es que da la casualidad de que, a Santa Teresa, como a nuestra Patria, le vienen estrechos los límites geográficos, la configuración del cuerpo humano, y tienen que desbordarse en la mística y en el Universo […] Quizá por eso ella ha estado siempre a nuestro lado, desde que empezamos nuestra tarea. Y si es verdad que en la Sección Femenina hay autenticidad, generosidad, ausencia de melancolía, rectitud de intención, a Santa Teresa se lo debemos. Teniéndola por Patrona no caben melindres ni falsedades, sino verdad, alegría, decisión, necesidad de llegarse a Dios[45].
En la orden-circular interna con fecha 15 de octubre de 1938 y dirigida a las delegadas de la organización, la hermana del fundador de la Falange aclaraba el porqué de este patronazgo:
Camaradas: El año pasado, en un día como hoy, fué nombrada Patrona de la Sección Femenina de F. E. -T. y de las J. O. N. S: Santa Teresa de Jesús. La escogimos para protectora nuestra por su santidad, y porque ella, con su sabiduría, es una de las mujeres que más gloria han dado a España. Y la escogimos también porque vosotras, camaradas de las Secciones Femeninas, tenéis, como ella, misión de fundadoras. Tenéis que enseñar par todas las tierras de España el ansia de nuestra Revolución. Tenéis que andar por todos los caminos y llevar a todos los espíritus este modo de ser que nos enseñó JOSE ANTONIO. Pero de una manera callada, sin exhibiciones y sin discursos, porque esas cosas no son propias de mujeres, sino, sencillamente como lo hizo Teresa. Con espíritu misionero y nacionalsindicalista iréis llevando por todas las tierras que conquistan los soldados de FRANCO el calor y la hermandad de nuestra doctrina. Alegremente llevaréis el pan a los pueblos recién conquistados. Y, como ella, no os canséis aunque la dificultad se ponga en vuestro camino, que esa es la única manera de hacer grandes cosas. Y ahora, Teresa de Jesús, protege a las Secciones Femeninas para que no den un paso en falso y para que obren siempre conforme a la ley de Dios y a las órdenes nacionalsindicalistas que recibimos de FRANCO. ¡Arriba España![46]
Se trataba, en definitiva, de asimilar la “silenciosa” misión fundante de la santa carmelitana a la “comprometida” de las féminas falangistas que habían “elegido la disciplina frente a la libertad, la abnegación frente al egoísmo y el servicio frente a la comodidad”[47] en aras a la construcción de una España “arrebatada y andariega como Teresa”[48]: he ahí por qué en las Escuelas de Mandos de la Sección Femenina de postguerra aparecía el lema de reminiscencias teresianas “Ánimo, mujer, a cumplir ignoradamente y en silencio, tu nueva y gloriosa misión”[49].
Su adopción como patrona sirvió, además de para reforzar la identidad religiosa de la organización femenil creada el 12 de julio de 1934 con el objetivo de “realizar las labores de propaganda con menos riesgo que los muchachos, porque aún existía, por aquellos años, cierto respeto a la condición femenina”[50] –constituyendo después uno de los reductos falangistas de más larga pervivencia en el régimen de Franco después del Decreto de Unificación de abril de 1937[51], el cual representó “la sumisión del falangismo a un proyecto político sólo en parte falangista, amalgamado con las fuerzas del conservadurismo y el tradicionalismo y sometido al mando militar”[52]; después de 1945, cuando la derrota del Eje “creó una situación extremadamente difícil para Falange Española, que […] ya no existía como realidad orgánica, sino a través del Movimiento Nacional […]”[53]; e incluso tras el hemistiquio 1957-1959, en el que, con la llegada al Gobierno de los llamados “tecnócratas”, definitivamente se “arrinconaron a las expectativas revolucionarias del falangismo fascista”[54]–, también para diferenciarla de otras asociaciones de mujeres católicas de la época.
En ese sentido y antes que la actualización de un modelo de santidad, la figura de Teresa de Jesús representó la puesta al día (combinando fe y acción) de aquellas cualidades (“jefa por excelencia”, “caminante infatigable”, “misión fundadora”, “sentido militante y heroico de la vida”, “formadora de mujeres fuertes”[55]) que la adornaban y que ahora iban a hacer suyas las mujeres de Falange para “vivir en el mundo”:
[…] ¿qué se puede imitar en Santa Teresa? ¿qué dimensión de su personalidad es la que debe mirar siempre, entornando los ojos, la mujer de nuestros días? ¿qué tiene que buscar en su Patrona las Secciones Femeninas de Falange al recogerse en las horas llenas de la paz? Es evidente que hay mucho de Teresa que queda radicalmente eliminado de toda posible imitación. Desde luego su Santidad […] También, naturalmente, cuanto se refiere a su vida mística y a los dones que Dios puso especialmente en ella […] Esta es la lección y el ejemplo, que hoy podemos encontrar en Santa Teresa. Hay que prescindir de la santa, de la mística, incluso de la monja, puesto que la inmensa mayoría de las mujeres españolas van a vivir en el mundo. Pero se puede recoger y así lo hace la Sección Femenina de Falange al tomarla como Patrona, el modelo viviente de Teresa, llena de afanes humanos, concretísimos, humildes, puesta a ellos con toda atención y con plena eficacia, con la mayor “modernidad” en su época, pero para quien todo aquello estaba movido, penetrado por una preocupación de orden superior, de la Religión más allá, invisiblemente entretejida con todo ese que hacer[56].De paso, su figura será aprovechada por las jerarquías de la Sección Femenina para vencer las reticencias del episcopado español (siempre receloso del carácter no clerical –aunque sí cristiano y católico– de Falange: no olvidemos el punto 25 del programa falangista elaborado en 1934 y donde se decía que “La Iglesia y el Estado concordarán sus facultades respectivas, sin que se admita intromisión o actividad alguna que menoscabe la dignidad del Estado o la integridad nacional”) en un contexto donde la Iglesia ejercía un poder e influencia cuasi omnímodos en
…la enseñanza, los medios de comunicación, la asistencia pública, las celebraciones y el calendario, el barroquismo ambiente, la moralidad particular y colectiva, la omnipresente censura, la presencia de religiosos en todo tipo de organismos políticos, la financiación estatal de sus actividades profesionales, el silenciamiento de otro tipo de religiones…[57].
Así las cosas, bajo el amparo teresiano, las afiliadas “ritualizaron y festejaron durante muchos años aquellos elementos que engranaban su buen funcionamiento, véase la adhesión al falangismo, el «vivir cristianamente», la movilización de nuevas mujeres y el control de la organización”[58]. Convendría aclarar, llegados a este punto, que las mujeres falangistas nunca fueron lo que se dice “graciosas y adorables Cenicientas de la caridad”[59], que Falange nunca propugnó un “concepto de lo femenino” entendido por “ñoño” o “mojigato”, tal que refleja el fragmento de esta circular (la nº 130) emitida por el Departamento de Personal de la organización azul Mahón y hoy depositada en el Archivo Histórico Provincial de Almería:
El espíritu y modo de ser de las camaradas que sean auténticamente falangistas, exentas de cursilería y repipismos. La formación religiosa y moral de las mismas, profundamente sólida y sin ñoñerías. El carácter, ahí está lo más complicado, deben ser serias, pero joviales y alegres, enérgicas y decididas, francas y leales. En especial, desechar para el Frente de Juventudes camaradas de espíritu blando y modo de ser decadente que cifran toda su vida en estar pendientes de sí mismas compadeciéndose unas y otras, y haciendo de pequeñas tonterías grandes tragedias[60].
Muy al contrario, Falange eligió para sus cuadros un perfil de mujer joven, dinámica, entregada, comprometida política y socialmente, preferiblemente soltera, sin cargas familiares, como se expresa en la Circular nº 99:
En vista de qué la Sección Femenina va tomando cada vez más incremento y se necesita una vigilancia y asistencia permanentes por parte de las Jefes Provinciales, esta Delegación Nacional ha acordado sustituir a todas aquellas Jefes que estén casadas o sean viudas con hijos por considerar que aunque teniendo buena voluntad y magnífico espíritu, como han demostrado muchas de ellas, no pueden entregarse enteramente a la Organización, teniendo, como dicen, otros deberes más urgentes que cumplir. Además de que, ahora que empieza a funcionar la Escuela de Jerarquías, como es natural, no pueden abandonar su casa durante el tiempo que duren los Cursos para adquirir todos los conocimientos que se requieren para el buen funcionamiento de las Secciones Femeninas. Por otro lado, los continuos viajes de inspección que tienen que hacer a los pueblos les entorpece también su vida familiar. Esto no quiere decir que la Sección Femenina prescinda de sus afiliadas casadas o viudas con hijos; pueden prestar magníficos servicios a la Organización desde otros puestos que no les ocupen tanto tiempo, además del más importante, que es el de inculcar a sus maridos y a sus hijos el verdadero espíritu nacionalsindicalista que ellas han sentido con tanto entusiasmo. La Sección Femenina no olvidará nunca los Servicios prestados por sus camaradas casadas, que en momentos de dificultad y guerra supieron coger los puestos de Mando para conducir con gran acierto la Organización. Pero esta es una medida general que se adopta, como la de que los puestos de Mando no han de ser ejercidos por camaradas mayores de treinta y cinco años[61],
Perfil divergente al que entonces proponían para las féminas otros grupos políticos del Movimiento (caso de Acción Católica, cuyas afiliadas tenían como modelo a la Virgen María), lo que en cierto modo venía a romper con el prototipo femenil perseguido por el Nuevo Estado (el de esposas devotas y madres guardianas de la familia y la moralidad católica). Sirva de ejemplo de las diferencias señaladas el informe de la delegada provincial de la Sección Femenina de Almería con fecha del 24 de noviembre de 1944 con motivo de una fiesta a la que habría sido invitada por las chicas del colegio de la Compañía de María y donde según cuenta pasó
…uno de los peores ratos de mi vida, ya que aquellas niñas y la fiesta carecían de todo interés, estilo, etc., todo blando, sin aliciente alguno para la niña y muy poco movimiento, las niñas más bien parecían autómatas, en fin, algo espantoso […] sólo deseaba que los días pasaran rápidos y que tuviésemos ocasión de prepararles una fiesta como es debido, y que aquellas niñas medio muertas, se les notase la reacción y un estilo nuevo y nuestro[62].
Téngase en cuenta que las muchas mujeres encuadradas en el Auxilio Social, en el Servicio de Guerra o en la Hermandad de la Ciudad y el Campo (de “unas 2.000” antes del Movimiento se habría pasado a “cerca de 6000.000 adhesiones” para 1939[63]) conformaban una organización de élite dotada de “un modo de vida y forma de trabajar poco comunes en el franquismo. La mayoría ejerce una vida activa sin casarse y comparte la legitimidad de la causa falangista y la consideración de su trabajo como una forma de servicio”[64], emprendiendo una
…importantísima labor asistencial y de formación cultural, fomentando la creación de centros educativos piloto, como Escuelas de Patronato, Colegios de San Benito y colegios menores de primera y segunda enseñanza, centros de formación de profesorado en Educación Física y de formación profesional específicos para la mujer (peluquería, corte y confección), con tres años de oficialía y dos de maestría y reconocimiento oficial del título correspondiente […] la constitución de Cátedras Rurales ambulantes para la incorporación de la mujer del campo a la cultura, la recuperación de la artesanía doméstica y del folklore regional mediante los Coros y Danzas, así como una costosa tarea de protección jurídica a la mujer de la que es un buen ejemplo la creación en 1944 del “Montepío Nacional del Servicio Doméstico”[65].
Empresa nada desdeñable la llevada a cabo por estas delegadas, regidoras, cursillistas, divulgadoras, enfermeras, maestras, etc., que tanto trabajaron en pro de la participación, reconocimiento y visibilidad de las mujeres españolas dentro de las instituciones patrias, logrando para ellas “un nivel cultural e incluso laboral que [contribuyó] no solo a su mejora como miembro pasivo de la sociedad, sino como integrante activo y productivo”[66]; una obra diversificada en numerosas actividades (asistenciales, divulgativas o de ocio) que las permitió, además de formarse en diversas disciplinas y/o materias como literatura, historia, religión, música, danza, puericultura, hogar o economía doméstica, el poder viajar por toda la geografía española e, incluso, allende nuestras fronteras visitando “como embajada del régimen franquista en el extranjero”[67] los países de la América Hispana, Alemania, Portugal, Turquía, Bélgica, Francia, Egipto, El Líbano, etc. Ello supuso, a la postre, “una vía de escape para las mujeres más inquietas e independientes”[68] de entonces, generándose “un discurso de vida alternativo; un modelo de socialización femenina que terminó atrayendo a jóvenes que se integraron en la institución”[69] y que, andando el tiempo, ha sido reivindicado incluso desde parámetros “progresistas”[70].
Y es que, lejos de ser percibida como un agente opresivo para las mujeres españolas, la Sección Femenina se mostraba como “la impulsora de toda una cadena de transformaciones legales y sociales en beneficio de la población femenina”[71], de lo que se deduce una realidad que, bien por miopía bien por sectarismo, muchos continúan negando: que la Sección Femenina, en la medida en que pudo dentro de un régimen que nunca fue falangista salvo en sus símbolos, lemas y formas externas, “se esforzó por producir cambios políticos y sociales en amplios sectores de la población femenina española”[72] (por ejemplo, su lucha por sacar adelante la “Ley sobre derechos políticos, profesionales y laborales de la mujer”, aprobada finalmente el 15 de Julio de 1.961, que abrió la puerta a las féminas para ejercer algunas profesiones que hasta la fecha les eran vedadas); exactamente lo mismo que el resto de las organizaciones falangistas (SEU, Frente de Juventudes) en la población masculina y española en general (mejora de las condiciones de sanidad, vivienda, trabajo, etc.) de aquel período de la Historia de España[73].
En el fondo, Teresa de Jesús –cuya elección como patrona de la organización dirigida por Pilar Primo de Rivera resultó ser, cara a su propia imagen y objetivos, harto atinada[74]– guarda algunas
…similitudes con las afiliadas de Sección Femenina. Ambas son viajeras hasta el cansancio, siempre con la motivación de extender sus creencias, Santa Teresa en sus caminos y las afiliadas con las Cátedras Ambulantes. La primera fundó numerosos conventos para extender su doctrina y las segundas hacían lo propio con sus centros de educación. Teresa fue una mujer que se rebeló contra grandes y poderosas figuras masculinas de su época, luchando por lo que consideraba justo y mandato de Dios. Así, las mujeres de Sección Femenina se enfrentaron a Franco y sus ministros en no pocas ocasiones, defendiendo a las mujeres españolas y la doctrina joseantoniana. Tanto la santa como la organización fueron profundamente religiosas, pero practicando un catolicismo activo, austero, modesto, y modélico, sacrificado, casi fustigador y mártir. Del mismo modo, la predilección por Medina del Campo que poseía la santa, donde fundó uno de sus conventos y por donde pasó en varias ocasiones a lo largo de su vida, fue heredada por las mujeres de Sección Femenina[75].
A modo de curiosidad y para cerrar a este capítulo, desde enero de 1954 y hasta diciembre de 1975 se va a editar Teresa, una publicación que, de un modo ameno, pretendía acercar a las muchachas españolas el ideario nacionalsindicalista, y cuyo nombre (como se indica en su editorial nº 1 titulado precisamente “Teresa”) pretendía conectar (en esa combinación de tradición y modernidad tan grata a los movimientos “socialnacionales”[76] o “tercerposicionistas” surgidos a lo largo y ancho del viejo continente entre finales de la Primera Guerra Mundial y el principio de la Segunda denominados genéricamente “fascistas”[77], caso de Falange) la inquieta trayectoria vital de Santa Teresa con la dinámica peripecia histórica de la Sección Femenina:
TERESA echa a andar como echa a andar siempre TERESA. Con resolución y a lo que sea. A la antigua, pero motorizada. TERESA, que anduvo por el ancho mundo en borriquillo (el ancho mundo era entonces el camino entre Ávila y Alba de Tormes, alfa y omega de una vida sin par), anda ahora en “Vespa”, habla un poco de inglés, fuma y nada, porque eso no es pecado; exactamente como no era pecado remangarse el hábito y enseñar el tobillo a un fraile poeta al vadear un arroyo en Castilla. El ancho mundo de TERESA es ahora medio planeta. TERESA está muy bien criada, sabe muy bien dónde está el pecado y dónde está la virtud, y cree que, si la gloria de Dios puede andar entre los pucheros, ¿por qué no va a andar en un instituto de belleza, entre potes de cremas? Se librará muy bien de la frivolidad pura, pero se librará también de la gazmoñería pura. Duchada, perfumada, alígera, con su melena negra la viento, azafata de la ilusión de España, con un parvo equipaje de libros de oración, revistas de modas, “make up” y ropa interior de seda, coraza de fe y clara lengua. TERESA vuela al encuentro de sus hermanas en una heredad común, alegre y deportiva, como cuadra a la condición de un genio que no envejece: el genio de veinte pueblos hijos de la libertad. Todos los meses, TERESA llamará a vuestra puerta y gritará su alegre saludo. Tened preparados vuestros brazos y vuestro corazón para recibirla. Ella, que os habrá visto a todas, os contará cosas de todas para todas. Un poco de barullo se armará siempre, porque para eso es mujer, es charlatana y es de una raza habladora y viva. No importa. Cuando haya que ser grave y seria (que tiempo habrá, si las cosas vienen mal), también acertará a callar, a sufrir y a trabajar. ¡Pues no faltaba más! Y… ¡adiós, TERESA![78].
[1] Víctor Moreno, “Golpe de Estado y religiosidad del Dictador”, nuevatribuna.es, 21 de enero de 2021. https://www.nuevatribuna.es/articulo/cultura—ocio/historia-golpe-estado-religiosidad-dictador-franco/20210121164015183677.html
[2] Con fecha 2 de febrero de 1922, el general Sanjurjo firmaba –dentro de la relación de hechos distinguidos del por entonces comandante Franco correspondientes a los meses de noviembre y diciembre de 1921– lo siguiente: “Este ilustrado y culto Jefe posee excepcionales condiciones de competencia, actividad y valor que le convierten en elemento poderoso para el desarrollo de la acción del mando. En todos los combates y hechos de armas se ha distinguido notablemente como Jefe de las tropas de la Legión siendo su actuación acertadísima y digna del mayor encomio, pues ha dirigido las tropas en sus avances y retirada con gran acierto, demostrando así mismo en la elección de posiciones y en todos cuantos asuntos ha intervenido, tanto en combate como en su actuación y dirección de las dos banderas puestas a su cargo, demostrando no solo poseer condiciones de mando para el desempeño de su empleo, sino para el mando superior […]”. En Francisco Torres García, Franco. La hoja de servicios de un soldado (Madrid: SND, 2022), 123.
[3] Dionisio Ridruejo, Escrito en España (Buenos Aires: Losada, 1962), 150.
[4] Pilar Franco, Nosotros los Franco (Barcelona: Planeta, 1980), 74.
[5] Gustau Nerín, “Enrique Moradiellos: «El régimen de Franco tenía profundos apoyos sociales»”, El Nacional.cat, 4 de noviembre de 2018. https://www.elnacional.cat/es/cultura/enrique-moradiellos-franco-anatomia-dictador_318957_102.html
[6] Concretamente, desde la publicación de un artículo de julio de 1977 en la revista Historia 16 firmado por José Antonio Ferrer Benimelli, “Franco y sus diablos: los masones”, donde se afirmaba que había querido ingresar en una logia por dos veces, primero entre 1912-1914, en Larache, y después en 1932, en Madrid, resultando en ambas ocasiones rechazado debido a su aceptación de ascensos por motivos de guerra, una historia a posteriori desmentida por el propio autor aduciendo “que dicho relato se lo contó un supuesto testigo [se refiere al coronel Morlanes] que posteriormente se retractó de la información”. Ver “¿Quiso Franco ser masón?, desmontando el mito”, Masonería, 12 de junio de 2016. http://www.masoneria.es/quiso-francisco-franco-ser-mason-desmontando-el-mito/
[7] Ernesto Milà, “Salvador Dalí, fascismo y política hermética (2 de 3)”, Infokrisis, 16 de junio de 2021. http://info-krisis.blogspot.com/2021/06/salvador-dali-fascismo-y-politica_16.html
[8] “Mi hermano Paco los odiaba. Esto he de reconocerlo. Era su obsesión”. Pilar Franco, Nosotros…, op. cit., 233.
[9] Gonzalo Redondo, Historia de la Iglesia en España 1931-1939. Tomo I: La Segunda República (Madrid: Rialp, 1993), 63.
[10] “La guerra que sigue asolando gran parte de España y destruyendo magníficas ciudades no es, en lo que tiene de popular y nacional, una contienda de carácter político en el sentido estricto de la palabra. No se lucha por la República, aunque así lo quieran los partidarios de cierta clase de República. Ni ha sido móvil de la guerra la solución de una cuestión dinástica, porque hoy ha quedado relegada a último plano hasta la cuestión misma de la forma de gobierno. Ni se ventilan con las armas problemas inter-regionales en el seno de la gran patria, bien que en el período de lucha, y complicándola gravemente, se hayan levantado banderas que concretan anhelos de reivindicaciones más o menos provincialistas.- Esta cruentísima guerra es, en el fondo, una guerra de principios, de doctrinas, de un concepto de la vida y del hecho social contra otro, de una civilización contra otra. Es la guerra que sostiene el espíritu cristiano y español contra este otro espíritu, si espíritu puede llamarse, que quisiera fundir todo lo humano, desde las cumbres del pensamiento a la pequeñez del vivir cotidiano, en el molde del materialismo marxista. De una parte, combatientes de toda ideología que represente, parcial o integralmente, la vieja tradición e historia de España; de otra, un informe conglomerado de combatientes cuyo empeño principal es, más que vencer al enemigo, o, si se quiere, por el triunfo sobre el enemigo, destruir todos los valores de nuestra vieja civilización”. En José Andrés Gallego y Antón María Pazos (eds.), Archivo Gomá. Documentos de la Guerra Civil (Madrid: CSIC, 2002), 46.
[11] En María Luisa Rodríguez Aisa, El cardenal Gomá y la guerra de España (Madrid: CSIC, 1981), 401.
[12] Presentándose como “católico práctico, que oye Misa diariamente, reza el Santo Rosario cada noche en el seno de su hogar y atempera todos sus actos a la más exigente moralidad”. Ángel Pérez Rodrigo. Franco, una vida al servicio de la patria (Valencia: Escuela Española, 1943), 178.
[13] “Con el transcurso del tiempo su misticismo aumentó y pasaba muchas horas en su oratorio privado de El Pardo”. Pilar Franco, Nosotros…, op. cit., 66.
[14] Manuel Garrido Monaño, Francisco Franco, cristiano ejemplar (Madrid: Azor, 2003), 21.
[15] “San Ignacio y Santa Teresa son los representantes, por antonomasia, de la ortodoxia española activa y ardorosa, de la sed hispana de reforma sin ánimo de cisma, sino en fecunda subordinación a la autoridad suprema de la Cátedra del Espíritu Santo. En ambos santos descuellan la humildad, la tenacidad, el espíritu de fundación y de organización, la firmeza del ejemplo. Lo que en Ignacio es capitanía –Generalato– y don de mando, amplia perspectiva ecuménica y pertrecho teológico para la lucha contra el protestantismo y la herejía, que serían debelados a golpe de anatema y definición dogmática, es en Teresa de Ávila arrobo místico, levitación mental y jugosa alegría en el ambiente del claustro límpido”. José Bernabé Oliva, “El gran día de España”, La Hoja del Lunes, 24 de enero de 1944, página 3.
[16] Ofelia Rey Castelao, “Teresa, patrona de España”, Hispania Sacra, vol. 67, nº 136 (2015): 531-576, doi: 10.3989/hs.2015.016.
[17] “Acuérdate, a la hora de votar, de que la Patria de Santa Teresa, que es tu Patria, fue la elegida por Dios para librar a Europa de la barbarie berberisca y para descubrir y civilizar un mundo bajo el signo de la Cruz, que odian y persiguen las izquierdas”. ABC (Madrid), 12 de enero de 1936, página 39.
[18] Léo Gerville-Réache, “Le dernier miracle de sainthe Thérèse d´Avila”, Le Matin, 25 de diciembre de 1936, páginas 1 y 2.
[19] “El último milagro de Santa Teresa”, El Diario de Ávila, 28 de diciembre de 1936, página 1.
[20] Giuliana Di Febo, La santa de la raza…, op. cit., 63.
[21] Peio H. Riaño, “El Reina Sofía compra el “Guernica” franquista”, El Español, 9 de marzo de 2016. https://www.elespanol.com/cultura/arte/20160308/107989546_0.html
[22] Gonzalo Fernández de la Mora, “España y el fascismo”, Razón Española, nº 234 (2022): 263-302.
[23] “El régimen que [Franco] administró desde el final de la contienda hasta su muerte el 20 de noviembre de 1975 ha tratado de ser definido de muchas maneras: fascista en sus primeros tiempos, nacional-católico después, tecnocrático y desarrollista en los sesenta. Lo cierto es que, siendo verdadero algo de todo ello, su sistema político fue meramente franquista, pues el general sabría jugar en cada momento de la historia con los personajes y grupúsculos que le rodeaban”. Fernando Calvo González-Regueral, La Guerra…, op. cit., 350.
[24] “El Estado nuevo, sin ser confesional, respetará la religión de la mayoría del pueblo español, sin que esto suponga intromisión de ninguna potestad dentro del Estado”. El Adelanto, 2 de octubre de 1936, página 3.
[25] “Todo aquel siglo XIX masónico, que terminó en marxista, es la justificación de las cruzadas tradicionalistas españolas”, dirá Franco en su discurso del 2 de diciembre de 1952 pronunciado desde un balcón de la Diputación Foral de Navarra. ABC (Madrid), 3 de diciembre de 1952, página 13.
[26] Alfonso Botti, Cielo y dinero. El nacionalcatolicismo en España (1881-1975) (Madrid: Alianza, 1992), 151.
[27] En José Andrés Gallego y Antonio María Pazos (eds.), Archivo Gomá…, op. cit., 103-104.
[28] Discurso de San Pío X pronunciado el 20 de abril de 1909. Leer completo en http://www.catolicidad.com/2014/07/la-iglesia-y-la-patria-por-san-pio-x.html
[29] Elena Maza Zorrilla, “El mito de Isabel de Castilla como elemento de legitimidad política del franquismo”, Historia y Política: Ideas, procesos y movimientos sociales, nº 31, (2014): 167-192.
[30] Adolfo Muñoz Alonso, “La mujer, hoy”, Renacer, 10 de septiembre de 1939.
[31] En Pilar Primo de Rivera, Recuerdos de una vida (Madrid: Dyrsa, 1983), 147.
[32] Luis Suárez Fernández, Crónica de la Sección Femenina (Madrid: Nueva Andadura), 31.
[33] Cristina Gómez Cuesta, “Entre la flecha y el altar: el adoctrinamiento femenino del franquismo. Valladolid como modelo, 1939-1959”, Cuadernos de Historia Contemporánea, vol. 31 (2009): 297-317.
[34] De la Introducción de Dámaso Chicharro a su edición del Libro de la vida (Madrid: Cátedra, 1979), 31.
[35] “Suele decirse, con pasión y sin fundamento, que la Inquisición persiguió a Santa Teresa […] Lo que hubo fueron denuncias, exámenes y calificaciones, de que ni Santa Teresa ni nadie puede librarse, porque a nadie se le canoniza en vida y porque la Iglesia, única maestra y regla de fe, aún no había sentenciado ni aprobado su espíritu. Y, cuando pululaban los alumbrados y las alumbradas y el fanatismo místico quería alzar la cabeza en los conventos de monjas, natural era que se examinase despacio la enseñanza de una mujer que discurría de palabra y por escrito sobre las más sutiles cuestiones de teología mística. No juzguemos por nuestras impresiones y devociones de hoy, sino pongámonos en el siglo XVI, y la conducta de la Inquisición nos parecerá prudentísima”. Marcelino Menéndez Pelayo, Historia de los heterodoxos españoles, t. IV (Madrid: CSIC, 1965), 229.
[36] Las pruebas de “limpieza de sangre” exigidas en Portugal y España a partir del siglo XV para el acceso a determinadas órdenes religiosas y de caballería se irían atenuando con el tiempo, entendiéndose que “el bautismo todo lo borraba”. Naturalmente, no siempre era así, y no pocos judeoconversos (también llamados “cristianos nuevos”) lo eran de manera insincera, pues tras bautizarse seguían practicando la religión judaica en secreto (eran los “falsos conversos” o “marranos”). Nada indica que este fuera el caso de santa Teresa de Jesús. (N. del A.)
[37] Giuliana Di Febo, La santa de la raza…, op. cit., 125.
[38] Creado en 1942, el Gabinete de Lectura Santa Teresa de Jesús fue un grupo de bibliotecarias, maestras, escritoras y madres de familia (la mayoría pertenecientes a Acción Católica) cuyo principal objetivo era la crítica, orientación y promoción de la literatura infantil y juvenil tomando como base los principios del catolicismo nacional. Entre sus actividades estaban la redacción de catálogos críticos y la organización de bibliotecas ambulantes. (N. del A.)
[39] Producto de una larga gestación (catorce años desde el primer proyecto) y numerosos retoques de guión (a cargo de José María Pemán, Manuel Mur Oti y Antonio Vich) Teresa de Jesús se estrenó por fin en 1962 con gran éxito de público y crítica: Premio del Sindicato Nacional del Espectáculo de ese año. (N. del A.)
[40] Ver como ejemplos: “Festividad de Santa Teresa patrona de la Sección Femenina de la FET y de las JONS” (25-10-1943); “Festividad de Santa Teresa en Ávila” (26-10-1959); “Actos celebrados en honor a Santa Teresa de Jesús en Ávila” (24-10-1960); “Con motivo del IV Centenario de la Reforma Carmelitana se reúnen en Ávila mujeres de toda España” (08-07-1963); “Proclamación de Santa Teresa como 1ª doctora de la Iglesia” (12-10-1970); “Representación teatral en la iglesia de Santo Tomás de Ávila” (19-10-1970).
[41] “Las mujeres de Falange y con ellas todas las de España, pueden pedir hoy así a Santa Teresa, que les enseñe, con su ejemplo, algo mínimo y elemental, pero cuyo sentido es tan penoso recordar: lo que se llama vivir cristianamente”. Circular de la Jefatura Provincial de la Sección Femenina de Valencia (1939). Ver ANEXO FOTO-DOCUMENTAL.
[42] Texto extraído de “Santa Teresa como ejemplo” (trabajo realizado en abril de 1941 por la Sección Femenina de FET y de las JONS de Madrid y premiado por la Delegación Nacional). En Sofía Rodríguez López, “Mujeres de azul: la imagen femenina del franquismo”, en Imagen, cultura y tecnología (jornadas), coord. María Pilar Amador Carretero, Jesús Robledano Arillo y María del Rosario Ruiz Franco, (Madrid: Universidad Carlos III, 2002), 409-424.
[43] Aunque una parte importante de sus integrantes (empezando por la propia Pilar Primo de Rivera, fallecida en 1991) se mantendrán aún organizadas bajo la denominación “Nueva Andadura”, activa hasta el año 2006, con el objetivo de gestionar el patrimonio documental de la Sección Femenina, depositado en el archivo de la Real Academia de la Historia, donde a día de hoy se puede consultar. (N. del A.)
[44] “A pesar de que Falange y Movimiento no son, ni fueron nunca, una y la misma cosa, en el plano material, en la práctica, en la mente del hombre de la calle, y con base en las apariencias externas, siempre se contempló en el Movimiento esencialmente a la Falange y no a ninguna otra de las fuerzas políticas integradas en el mismo”. Manuel Cantarero del Castillo, Falange y socialismo, (Barcelona: Dopesa, 1973), 45.
[45] Pilar Primo de Rivera, Recuerdos de una vida (Madrid: Dyrsa, 1983), 29-30.
[46] En Sección Femenina de FET y de las JONS, Circulares de la Delegada Nacional. Años 1936-1947 (Madrid: Gráficas Afrodisio Aguado, 1949).
[47]Ángela Cenarro, “La Falange es un modo de ser (mujer): discurso e identidades de género en las publicaciones de la Sección Femenina (1938-1945)”, Historia y Política, nº 37 (2017): 91-120.
[48] Proa, 31 de mayo de 1939, página 1.
[49] En María Victoria Martins Rodríguez, “Sección Femenina. La Falange Católica”, Storicamente: Laboratorio di Storia, nº 15 (2019): 1-15.
[50] Luis Suárez Fernández, Crónica de la Sección Femenina…, op. cit., 28.
[51] “[…] la llamada unificación significó la puntilla [para la Falange primigenia]. Aquella amalgama monstruosa, aquel gigantesco albondigón estranguló la ideología, y todo quedó en una especie de cristianismo obligado, como el impuesto en Roma por el decreto de Constantino […] Se salvó la Sección Femenina, gracias a la presencia, en ella, de Pilar Primo de Rivera. Sus cualidades –tenacidad, sentido del deber, sacrificio y total desprendimiento económico–, reflejadas en las afiliadas, hicieron del grupo algo ejemplar que, en su día, será estudiado con justicia”. Mercedes Formica, Visto y vivido…, op. cit., 247.
[52] Fernando Paz, Breve historia del franquismo: Análisis político e histórico (Madrid: Sekotia, 2022), 52.
[53] Ernesto Milà, “La Falange de izquierdas o los delirios del ocaso (8 de 8) – El cementerio de las buenas intenciones”, InfoIkrisis, 23 de febrero de 2022. https://info-krisis.blogspot.com/2022/02/la-falange-de-izquierdas-o-los-delirios_23.html
[54] César Rina Simón, “Fascismo, nacionalcatolicismo y religiosidad popular. Combates por la significación de la dictadura (1936-1940)”, Historia y política: Ideas, procesos y movimientos sociales nº 37 (2017): 241-266.
[55] En Ángela Cenarro, “La Falange es un modo de ser (mujer): discurso e identidades de género en las publicaciones de la Sección Femenina (1938-1945)”, op. cit.
[56] Circular de la Jefatura Provincial de la Sección Femenina de Valencia (1939). Ver ANEXO FOTO-DOCUMENTAL.
[57]Antonio Rivera Blanco, Historia de las derechas…, op. cit., 295.
[58] Francisco Jiménez Aguilar, “El desfile de los femenino. Las mujeres de la Sección Femenina y las celebraciones franquistas en Granada (1937-1951)”, Pasado y Memoria: Revista de Historia Contemporánea, nº 17 (2018): 389-412, doi:10.14198/PASADO2018.17.14
[59] “El servicio de ayas prestado por las camaradas de Auxilio Social”, Arriba, 11 de octubre de 1939, página 3.
[60] En Sofía Rodríguez López, “La Sección Femenina, la imagen del poder y el discurso de la diferencia”, Feminismo/s, nº 16 (2010): 233-257
[61] En Sección Femenina de FET y de las JONS, Circulares…op., cit.
[62] En Sofía Rodríguez López, “Mujeres de azul: la imagen femenina del franquismo”, op. cit.
[63] Eduardo Álvarez Puga, Historia de la Falange (Barcelona: Dopesa, 1969), 194.
[64] Elena Maza Zorrilla, “El mito de Isabel de Castilla como elemento de legitimidad política del franquismo”, op. cit.
[65] Miguel Argaya Roca, Historia de los falangistas en el franquismo: 19 de abril 1937-1 de abril 1977 (Madrid: Plataforma 2003: 2003), 58-59.
[66] Eva García Redondo, “La expresión de las cátedras ambulantes «Francisco Franco» en Castilla y León. Una recreación de las misiones culturales dirigidas por y para las mujeres”, Historia de la educación: Revista interuniversitaria, nº 36 (2017): 343-364. doi: 10.14201/hedu201736343364.
[67] Rosario Sánchez López, Mujer española, una sombra de destino en lo universal. Trayectoria histórica de la Sección Femenina de Falange (1934-1974) (Murcia: Universidad, 1990), 79.
[68] Isabel Aguilar Carrión, “La participación activa de la mujer en la Sección Femenina: su labor cultural (1939-1952)”, en Investigación y género (congreso), coord. Isabel Vázquez Bermúdez, (Sevilla: Universidad, 2012), 39-56.
[69] Sofía Rodríguez López, “Mujeres de azul: la imagen femenina del franquismo”, op. cit.
[70] Véase Victoria Lorée Enders, “Problematic Portraits: the Ambiguous Historical Role of the Sección Femenina of the Falange”, en Constructing Spanish womanhood: female identity in modern Spain, editado por Victoria Lorée Enders y Pamela Beth Radcliff, 375-398 (Nueva York: State University of NewYork Press, 1999).
[71] Begoña Barrera, “Emociones para una identidad compartida. La sección femenina de FET-JONS entre la guerra y los años grises”, Historia y Política, nº 42, (2019): 241-268. doi: https://doi.org/10.18042/hp.42.09.
[72] Inbal Ofer, “La legislación de género de la Sección Femenina de la FET. Acortando distancias entre la política de élite y la de masas”, Historia y Política, nº 15 (2006): 219-240.
[73] “[…] sin duda, la Falange tiñó de un espíritu fuertemente social al régimen de Franco, al tiempo que la generosa visión social joseantoniana permitía absorber a los españoles llegados a la izquierda por causa de la injusticia social. En cierto modo, impregnó la vida nacional hasta el propio final del régimen, convirtiendo a este en el altavoz de un falangismo […] ciertamente domesticado […]”. Fernando Paz, Breve historia del franquismo…, op. cit., 52.
[74] “No ha podido tener mayor acierto la Sección Femenina de Falange que escoger a Santa Teresa de Jesús como Patrona. Su sencillez, su virtud y su dinamismo son el mejor adorno para imitado y poseído con verdad”. Libertad, 15 de octubre de 1947, pagina 1.
[75] Virginia M. Durón Muñiz, “Aproximación a la revista Teresa (1954-1975)”, Trabajo Final de Grado (2016).
[76] En el período de entreguerras, el socialismo se va a dividir en tres tendencias: la de los partidos socialdemócratas burgueses, la de los colectivistas e internacionalistas conocidos como comunistas y la de los socialistas identitarios o nacionales conocidos como fascistas. (N. del A.)
[77] Para conocer (de manera objetiva, al margen de filias y fobias) cómo surgieron y porqué surgieron los distintos movimientos “fascistas” (en algunos casos, mal llamados así por la historiografía; los cuales, lejos de ser homogéneos, en su seno bullían tendencias diversas y contradictorias), consúltese Álvaro González Díaz, El fascismo y sus imitaciones (Tarragona: Fides, 2022).
[78] V. de la S., “Teresa”, Teresa, enero de 1954, página 3.
