«Nadie ignora en qué condiciones vive la mujer en los pueblos: su trabajo es agotador; no sólo cuida del marido y de los hijos; atiende la casa, los animales, acarrea el agua, sino que también ayuda al hombre en muchas ocasiones en las faenas agrícolas, y lo más grave es que todas estas labores las realiza con una falta total de comodidades domésticas». (Sección Femenina, 1965, p. 36).
El trabajo de las mujeres resulta fundamental en los poblados de colonización. Como esposas o hijas de colonos, llevan a cabo las labores del hogar y cuidan del marido y de los hijos, o de sus hermanos o de los ancianos de la casa. También trabajan a menudo en las faenas del campo en la propia parcela o en otras cercanas, y del mismo modo es habitual verlas trabajando en las industrias conserveras, en los secaderos de tabaco y en toda una serie de pequeñas industrias que se fueron estableciendo poco a poco en los pueblos. El INC utiliza un sistema de equivalencias para cuantificar y valorar el trabajo femenino. El trabajo en el campo realizado por las mujeres que tienen a su cargo niños menores de tres años no se computa. Si al trabajo de un varón de 18 a 60 años se le asigna un valor 1, el trabajo de un varón de 15 a 17 años vale 0’75, el de un varón de 12 a 14 años vale 0’50 y el de una mujer de 14 a 50 años 0’25.
En el objetivo de «elevar el nivel económico-social y cultural de la mujer rural», se emplea la Sección Femenina de FET y de las JONS (SSFF, 1934-1977), muy especialmente a través de la Regiduría Central de la Hermandad de la Ciudad y del Campo (RCHCC) y de las Cátedras Ambulantes Francisco Franco (CAFF), conocidas también como Cátedras Nacionales Motorizadas. También existieron desde 1964 las Cátedras Fijas o Cátedras José Antonio, impulsadas desde el INV y con la colaboración de la Sección Femenina para actuar en los suburbios de las grandes ciudades.
La SSFF publicó diversas revistas dirigidas de manera expresa a las mujeres, entre las cuales destacan las siguientes: Industrias rurales y agricultura (mensual, 1934-1936), dedicada a la diversificación de la economía rural; Y. Revista de la mujer nacional sindicalista (mensual, 1938-1946), muy vinculada a las enseñanzas que las instructoras rurales realizaban en los pueblos; Consigna. Revista pedagógica de la Sección Femenina (1940-1977), dedicada especialmente a las maestras rurales; Medina (semanal, 1941-1946), dirigida a las mujeres falangistas y con sección específica dedicada al mundo rural; Ventanal (mensual, 1946-1951), con información general para la mujer; Bazar (mensual, 1947-1970), dedicada a las mujeres más jóvenes; Teresa (mensual, 1954-1977), con información general de interés para el público femenino.
«Las falangistas preveían crear dispensarios preintranatales, de Puericultura, imponer los cuartos de lactancia en las industrias, abrir guarderías y jardines maternales y establecer en cada provincia un Instituto de Maternología y Puericultura. En 1938 ya contaban con numerosos hogares para niños huérfanos y abandonados (hogares cuna, hogares infantiles, hogares escolares, hogares aprendices). También se crearían hogares para embarazadas». (Torres García, 2018, p. 149).
Acerca del papel que la Falange y la Sección Femenina plantean para la mujer en la sociedad española, resulta interesante y esclarecedor el discurso pronunciado por José Antonio en la localidad de Don Benito el 28 de abril de 1935:
«La galantería no era otra cosa que una estafa para la mujer. Se la sobornaba con unos cuantos piropos, para arrinconarla en una privación de todas las consideraciones serias. Se la distraía con un jarabe de palabras, se la cultivaba una supuesta estúpida, para relegarla a un papel frívolo y decorativo. Nosotros sabemos hasta dónde cala la misión entrañable de la mujer, y nos guardaremos muy bien de tratarla nunca como tonta destinataria de piropos.
Tampoco somos feministas. No entendemos que la manera de respetar a la mujer consista en sustraerla a su magnífico destino y entregarla a funciones varoniles. A mí siempre me ha dado tristeza ver a la mujer en ejercicios de hombre, toda afanada y desquiciada en una rivalidad donde lleva –entre la morbosa complacencia de los competidores masculinos- todas las de perder. El verdadero feminismo no debiera consistir en querer para las mujeres las funciones que hoy se estiman superiores, sino en rodear cada vez de mayor dignidad humana y social a las funciones femeninas». (Del Río, 1971, pp. 538-539).
La SSFF contó con su propia rama juvenil, que funcionó al margen del Frente de Juventudes. Una Orden del Secretario General de FET y de las JONS de 24 de enero de 1945[1] convierte a la Sección Femenina del Frente de Juventudes en la Juventud de la Sección Femenina, una aspiración personal de Pilar Primo de Rivera. A partir de 1959, la SSFF también se establece en el Sahara Español y un año más tarde en Guinea Ecuatorial, en ambos lugares muchachas de la metrópoli trabajaron como instructoras o maestras voluntarias. La primera Escuela Hogar de la SSFF en el Sahara, situada en el edificio conocido como Villa Chispa, se inaugura en El Aaiún en mayo de 1964 y su programa de actuación comprende divulgación sanitaria, puericultura elemental, cuidado del hogar, coser a máquina, trabajos manuales, cultura general, clases de árabe y de Corán, teatro, literatura, deportes y danzas saharauis. Posteriormente se establece una segunda Escuela Hogar de la SSFF en el poblado o barrio de Colomina.
El Decreto 378 de 7 de octubre de 1937[2] establece el Servicio Social de la Mujer (SSM), obligatorio para toda la población femenina soltera de entre 17 y 35 años de edad[3] y que por supuesto también se aplicó en el mundo rural, para «aplicar las aptitudes femeninas en alivio de los dolores producidos en la presente lucha y de las angustias sociales de la postguerra, a la vez que valerse de la capacidad de la mujer para afirmar el nuevo clima de hermandad que propugnan los veintiséis puntos programáticos».
No se contemplan sanciones a las mujeres que no lo realicen, pero es imprescindible presentar el justificante de haber completado el Servicio para acceder a la función pública, obtener cualquier título profesional, aspirar a determinados empleos, obtener el permiso de conducir o tramitar el pasaporte; pese a ello se desarrolló una importante picaresca para librarse del SSM, que nunca fue demasiado popular entre las mujeres. Se consideran eximentes padecer enfermedades o defectos físicos que imposibiliten para el servicio, ser la mayor de ocho hermanos, ser hija o hermana de Caído, estar casada, ser viuda con hijos a su cargo, ser la hija mayor de padre viudo o de madre viuda, haber participado en servicios similares durante la Guerra Civil o tener una jornada laboral que no permita por combinación con el Servicio las necesarias horas de descanso. Están exentas, entre otras, las religiosas, las empleadas del hogar, las trabajadoras del campo y las artistas. El SSM tiene una duración de seis meses y se recomienda la entidad de Auxilio Social[4] para su realización. Desde el Decreto de 28 de diciembre de 1939[5], el SSM pasa a depender de la Sección Femenina de FET y de las JONS. A partir de los Decretos de 17[6] y 21[7] de mayo de 1940, la formación se divide en tres meses de formación teórica moral, doméstica y social, y tres meses de prestación no remunerada. El Decreto de 9 de febrero de 1944[8] extiende la obligatoriedad del SSM a algunos grupos de mujeres que estaban exentas, como las obreras y el personal subalterno asalariado. Se amplía la necesidad de haber realizado el Servicio para obtener las licencias de caza o pesca y pertenecer a entidades deportivas, culturales, de recreo o artísticas.
El SSM desaparece por medio del Real Decreto 1914/1978, de 19 de mayo, por el que se suprime el Servicio Social de la Mujer[9], sobreviviendo en más de un año a la Sección Femenina de FET y de las JONS y al propio Movimiento Nacional[10].
La Sección Femenina de Falange Española nace el 12 de julio de 1934 bajo la dirección de Pilar Primo de Rivera[11], hermana del fundador. Los primeros estatutos de la SSFF permanecieron en vigor entre 1934 y 1937.
«Fines: 1- Los fines para los que se crea esta Sección son, ante todo para su incorporación a la formación de una España grande e imperial, fomentando el espíritu nacional-sindicalista dentro de todos los órdenes de la vida nacional, estimulando a la mujer española en el amor a la Patria, al Estado y a las tradiciones gloriosas de nuestra nación».
Se incluyen algunas recomendaciones acerca del aspecto, el maquillaje y la manera de vestir para las componentes de la Sección Femenina:
«1º Cuando las camaradas vayan de uniforme se evitará la excesiva pintura de la cara, que les da a las afiliadas un aire totalmente artificial, sobre todo con la exagerada pintura alrededor de los ojos. Una cosa es que se pinten moderadamente la cara y los labios, porque el arreglo en la mujer siempre dice bien, y otra cosa es que vayan como verdaderas caretas, restándole incluso atractivos a su juventud con estos artificios.
2º La falda de uniforme se llevará siempre por lo menos siete centímetros por debajo de la rodilla, para conseguir una mayor uniformidad en las camaradas.
3º El uniforme habrá de llevarse siempre escrupulosamente limpio y planchado».
Tras el Decreto de Unificación de 1937, la SSFF se organizó en nueve departamentos o regidurías[12]. La RCHCC «Nace con las exigencias de nuestra guerra de Liberación y debido a la necesidad de una mayor colaboración de la mujer en el medio rural, donde por el desplazamiento de los hombres a los campos de batalla, todas las tierras de cultivo, las granjas, los huertos, la trilla y la vendimia, las casas de labor, etc., quedaban sin atender». (Voz, 1955, p. 3).
Una vez finalizada la guerra, la RCHCC se dedicará, entre otras labores, a la formación de las mujeres en el ámbito rural, tanto en aspectos profesionales como domésticos.
«Este primer contacto con el pueblo campesino de España y con sus problemas rurales, que durante los años 1937, 1938 y 1939 experimentaron varios miles de mujeres incorporadas a la Sección Femenina de Falange, y una vez terminadas las causas de la guerra que motivaron su creación, hace ver a la Hermandad de la Ciudad y el Campo, la necesidad de una capacitación, de una enseñanza de la mujer campesina en todas las industrias rurales para elevar su vida en todos los órdenes: pero no sólo había de incluirla en sus Planes de Formación en este aspecto práctico, sino atendiendo también a la educación cultural, religiosa, política y familiar indispensable a toda mujer». (Voz, 1955, p. 3).
Las CAFF cumplirán una labor similar pero encaminada a aldeas y pueblos de menos de cinco mil habitantes dispersos por la geografía española donde a menudo no existía formación de ningún tipo ni llegaban muchos de los servicios básicos para la mujer y la familia. Consisten en un grupo móvil formado habitualmente por cuatro camiones y cuatro remolques que se instalan en una zona por un periodo de entre uno y tres meses formando una especie de campamento o asentamiento provisional que alberga un coche vivienda con aseo, ducha y pequeña biblioteca para el alojamiento de las cinco, seis o siete muchachas de la SSFF que normalmente componen el equipo[13], un coche comedor que es también Escuela de Hogar, un coche clínica –que podía transformarse en quirófano- equipado con Rayos X y un coche laboratorio para las enseñanzas prácticas. En cuanto a los remolques, uno es cocina, otro lleva un grupo electrógeno, y los otros dos pueden unirse formando un aula amplia para impartir conferencias y que permite la proyección de películas de recreo o educativas. A menudo se utilizan las producciones del Servicio de Extensión Agraria, de la Dirección General de Coordinación, Crédito y Capacitación Agraria o del Departamento de Cinematografía del Ministerio de Agricultura.
Los conductores duermen en el pueblo y se encargan además del mantenimiento de los equipos, el cuidado y limpieza de las instalaciones, y el montaje y desmontaje de todo lo necesario. Algunas clases y actividades permiten, a partir de 1950, la participación de los hombres del pueblo, y también se aprovechan instalaciones locales como instalaciones deportivas, locales parroquiales o escuelas. Desde 1955, las CAFF colaboran con la Comisaría de Extensión Cultural, dependiente del ministerio de Educación Nacional[14].
«En principio la Cátedra se concibió dedicada exclusivamente a las mujeres. Sin embargo, muy pronto los hombres empezaron también a interesarse en una serie de enseñanzas tales como, por ejemplo, el curtido y aprovechamiento de pieles, las posibilidades de explotación de los animales domésticos, la técnica de elaboración de determinados productos, etc. De este modo se fue ampliando progresivamente el primitivo radio de acción y complementándose con una serie de charlas nocturnas dedicadas a los hombres sobre temas de formación cultural y humana, mejora de la explotación familiar agropecuaria, legislación social y agraria, información sobre posibilidades de ayuda técnica y económica para los campesinos, manipulación y elaboración de los productos naturales, cooperativismo, temas de higiene, de política, municipales, etc. Además de lo cual los mozos se empezaron a incorporar a la labor de rescate de los Coros y Danzas.
Y como no era cosa de dejar a los niños sin nada, también a los niños se extendió la labor de la Cátedra. Siempre fuera del horario escolar, y organizados por la Instructora de Juventudes, se empezaron a programar para ellos juegos dirigidos, deportes, gimnasia, bailes y canciones regionales y charlas de formación». (Delegación Nacional de la Sección Femenina del Movimiento, 1970, p. 6).
Se dan clases de cocina, higiene, costura, sanidad, agricultura, economía doméstica o alfabetización, y se imparten los cursos del SSM para muchachas que durante algunos años fueron obligatorios para las mujeres que querían acceder a un empleo por cuenta ajena; también en estos cursos se hacen las populares canastillas que eran entregadas a las madres cuando daban a luz. Se intenta despertar en la mujer el interés por otras cuestiones más allá de sus tareas cotidianas en el campo y en el hogar, como charlas relacionadas con la historia, la filosofía o la política. Se realizan sesiones de gimnasia femenina, toda una innovación para la época. Con el paso del tiempo se modernizan y actualizan algunos contenidos, y por ejemplo se dan clases básicas de mecánica del automóvil a unas mujeres que comienzan también a motorizarse y a ampliar sus intereses y necesidades. También se celebran actos en común con todos los habitantes de la aldea como juegos, concursos, fuegos de campamento o misas de campaña. Funcionaron en total unas noventa CAFF entre 1946 y 1977.
La primera de ellas, compuesta por cuatro camiones y cuatro remolques, es donada por el propio general Franco[15] y comienza su andadura en el año 1946, recorriendo las provincias de Guadalajara, Ávila y Teruel; las dos siguientes, en 1954, son donadas por el Ministerio de la Gobernación y en el mismo año se suman otras dos donadas por el Ministerio de Educación Nacional. Con el tiempo, los lentos, antiguos y pesados camiones dan paso a vehículos Land Rover Santana más modernos y eficientes, así mismo los remolques son sustituidos por modernas caravanas o roulottes.
En 1958, todas las provincias españolas exceptuando las del continente africano contaban con cátedras ambulantes, aspecto que cambia a partir de 1959, en que la SSFF desarrolla su labor en las poblaciones saharauis de Daora, La Güera y Bu-Craa. Entre 1964 y 1975, muchas jóvenes del Sahara Español son enviadas a la península para cursar estudios superiores.
«Solamente unas palabras para saludaros, desearos mil felicidades y agradecer a la Sección Femenina y a la Delegada Nacional, Pilar Primo de Rivera, todo el entusiasmo, el esfuerzo, la abnegación y el sacrificio que venís poniendo en la resolución de los problemas sociales de la mujer española. Gracias a Dios habéis cambiado el ambiente español, el ambiente de la beneficencia, para hacerlo alegre, generoso y cariñoso. Habéis cambiado también el panorama de la mortalidad infantil, llevando el cuidado de la mujer a los problemas graves nacionales, cambiando la fisonomía entera de España con vuestro esfuerzo, con vuestros sacrificios y con ese concepto especial y avanzado que ha despertado tanta alegría en el ambiente español».[16]
En el mes de julio de 1965, seis CAFF llegan a la provincia africana de Río Muni y permanecen allí por un espacio de tres meses, visitando entre otras poblaciones Sevilla de Niefang[17] y Valladolid de los Bimbiles[18]. La Sección Femenina establece en Guinea Ecuatorial dos centros fijos de formación, en Río Muni y en Fernando Poo, y dispone además de escuelas para niñas en Bata y Santa Isabel. Cuarenta y cuatro jóvenes guineanas cursan y obtienen educación superior en la península gracias a la SSFF y las CAFF.
Para dotarse del personal necesario se crea el cuerpo de Instructoras Rurales Diplomadas, que actuaron en las CAFF, las Granjas Escuela y los Hogares Rurales, y que recibían su formación en la Escuela Nacional Onésimo Redondo de Aranjuez y posteriormente en la Escuela Castilla situada en Palencia. Se establecen cinco especialidades: economía doméstica; cunicultura, avicultura, apicultura y sericultura; floricultura, horticultura y conservería; porcinocultura y chacinería; industrias lácteas.
Antes existió la red de Divulgadoras Sanitario-Rurales, creada por la SSFF para relevar y dar continuidad a las muchachas que habían servido como voluntarias en los hospitales, los frentes de guerra y el Auxilio Social durante la Guerra Civil. Las divulgadoras recibieron formación como auxiliares de puericultura en tres centros, la Escuela José María de Pereda en Cantabria, la Escuela Castillo de Olite en Castellón y la Escuela Alto de los Leones en Segovia.
La actividad de las CAFF, de las que llegaron a funcionar ochenta ambulantes y once fijas, coincide en el tiempo con la Campaña Nacional de Alfabetización y Promoción Cultural de Adultos, cuestiones que también son abordadas en las visitas a los pueblos.
«Su objetivo inmediato: elevar el nivel económico-social y cultural de la mujer rural». (Delegación Nacional de la Sección Femenina del Movimiento, 1970, p. 3).
La acción sanitaria se coordina, de haberlo, con el médico de la localidad. Visitas a enfermos, consultas médicas, puericultura, entrega de medicamentos, realización de radiografías, información sobre prevención de enfermedades infecciosas. También se administran vacunas contra la difteria, viruela, poliomielitis, o brucelosis, y se tramitan subsidios de orfandad, ancianidad o incapacidad. La Sección Femenina de FET y de las JONS resultó una pieza clave en la campaña de vacunación contra la difteria llevada a cabo entre 1941 y 1943 y que logró vacunar a 943.410 niños y niñas del campo español. La Jefa de Cátedra gestionaba también la solución de cuestiones morales como niños sin bautizar, adultos que no han recibido la Primera Comunión o situaciones irregulares de pareja o convivencia. A menudo se recogían también consultas, quejas o pequeñas denuncias por parte de personas que se sentían desamparadas ante las autoridades locales o que no sabían muy bien a quién o dónde dirigirse.
Las CAFF salían a recorrer los caminos de la España rural durante seis meses y su estancia concreta en los diferentes pueblos –siempre de menos de cinco mil habitantes- era de alrededor de diez días, dedicando entre uno y tres meses a la zona o comarca. El primer y último día de estancia en el pueblo se celebraba una Misa por parte del párroco local. El último día tenía lugar una fiesta con la participación de todos los habitantes y del personal de la CAFF, aprovechando para transcribir, grabar y conservar elementos del folclore local. También se exponían labores decorativas o de otro tipo realizadas por las campesinas durante las jornadas de formación. A menudo se formaba a una mujer del pueblo para que continuase con algunas de las enseñanzas tras la marcha de la caravana.
Las CAFF no fueron siempre bien recibidas allí donde llegaban. El hecho de venir de la ciudad generaba a menudo desconfianza en el mundo rural, que tampoco entendía a priori qué podían enseñarles a gentes acostumbradas a una vida tan dura un grupo de muchachas tan jóvenes. La labor de las Cátedras se extendió hasta el año 1977.
«La Cátedra “Francisco Franco” dará también un ciclo de conferencias de Religión y Nacionalsindicalismo, conforme al plan de formación establecido por la Delegación Nacional de la Sección Femenina.
El profesorado que constituye esta Cátedra está dotado de un magnífico y ejemplar espíritu misionero. Por espacio de medio año las camaradas de la expedición se separan de sus familias, se alejan de su hogar, renuncian a los lujos que les puede ofrecer la vida de la ciudad y se dirigen por los caminos de nuestra rosa geográfica para verter la semilla de sus enseñanzas en el terruño de los campos de España para elevar el nivel hogareño de la mujer campesina».
Las CAFF suponen una cierta continuidad del programa de Misiones Pedagógicas (1931-1937) llevado a cabo durante la II República, si bien éste se centraba más en labores estrictamente culturales dirigidas por igual a hombres y mujeres. Bibliotecas ambulantes, conferencias y recitales de poesía entre otras actividades. El Patronato de Misiones Pedagógicas se convierte el 19 de junio de 1939[19] en el Patronato de Cultura Popular. Entre 1936 y 1938 funcionaron en el lado republicano las Bibliotecas de Cultura Popular, también itinerantes pero dirigidas por partidos políticos y sindicatos, centradas más en la formación y entretenimiento de los soldados republicanos destacados en los frentes.
No debemos olvidar el importante trabajo realizado por las maestras de escuela –hubo también maestros, pero bastantes menos-, como docentes pero también como cuidadoras extra oficiales de muchos niños y niñas cuyos padres y madres están ausentes de casa durante muchas horas debido a las duras y largas jornadas de trabajo. Las maestras de escuela de los poblados de colonización del INC se presentaban voluntarias para cubrir unos puestos que no recibían por lo general excesiva demanda. Los puestos de maestra del INC no despertaban el entusiasmo de las profesionales de la enseñanza puesto que se trataba en el fondo de entregarse a una aventura incierta en lugares habitualmente alejados de grandes centros de población y mal comunicados.
Las maestras que imparten clase en las escuelas de los poblados del INC se forman en el Centro de Enseñanza de Orientación Agrícola de la Sagrada Familia, fundado en diciembre de 1948. No reciben el título de Maestra Nacional, sino el de Instructora Auxiliar de Enseñanza Primaria de Orientación Agrícola, por lo que no están habilitadas para trabajar en las escuelas de cualquier otro pueblo o ciudad española. De este modo se intenta evitar que abandonen su puesto, difícil de cubrir ante la ya citada habitual escasez de candidatas. También reciben un suplemento económico por parte del INC como complemento del salario que les abona el Ministerio de Educación Nacional. Sin embargo, muchas de estas maestras no se acostumbran a la vida en un núcleo tan pequeño y aislado por lo que se producen frecuentes abandonos, lo que provoca el cierre temporal de muchas escuelas y el traslado provisional de los alumnos a centros escolares de poblaciones cercanas más grandes. Otras afrontarán su empleo como un reto vital y lograrán una perfecta y total integración en la vida de los poblados del INC.
Las amas de casa del mundo rural son las protagonistas de un programa iniciado en 1967 de forma conjunta por el Servicio de Extensión Agraria y la Secretaría de Estado de Turismo bajo el nombre de Vacaciones en Casas de Labranza. Se trata de una idea similar a la de las actuales Casas Rurales y muchas mujeres reciben formación específica, subvenciones y préstamos libres de interés para adecuarse tanto ellas como sus viviendas a una nueva actividad que complementa los ingresos de la unidad familiar. En el año 1972, el número de viviendas rurales apuntadas al programa era de 4.162.
Por último, y como elemento significativo de la situación de no pocas mujeres en la España rural de la época, resulta interesante comentar la existencia de otro programa llevado a cabo desde la Administración llamado Conozca usted el mar, organizado por el Servicio de Extensión Agraria y el Ministerio de Información y Turismo. Mujeres de las regiones agrícolas del interior de España, acompañadas de sus hijos e hijas menores de edad, tenían la oportunidad de pasar unos días de descanso en alguno de los puntos de nuestra costa. El programa tuvo un enorme éxito de participación, con 42.000 participantes sólo en el año 1970.
«Hemos incorporado a la mujer a la vida política, dándole no sólo de manera efectiva la igualdad de derechos, sino también facilitando en cuanto ha sido posible su incorporación al hogar, a través de una esforzada defensa de los intereses legítimos de la familia. En esta materia merece especial gratitud por su tarea nuestra Sección Femenina que si ya en la Cruzada prestó servicios eminentes, en la paz no ha dejado de transformarse para servir las crecientes exigencias de nuestra sociedad. Acaso nuestro Servicio Social esté necesitado de ponderada transformación, y en esta materia os encomiendo que meditéis con serenidad y detenimiento. Hoy la mujer compite con el hombre en el trabajo y en el estudio, sin dejar de ser su compañera en el largo camino de la vida. Respetando la innata delicadeza de la mujer, hemos de fomentar por todos los medios su presencia activa en la sociedad».[20]
[1] Artículo 2º El nombre de Frente de Juventudes, bajo cuya denominación se agrupaba toda la juventud española en él encuadrada, de ambos sexos, quedará asignado, en lo sucesivo, exclusivamente a la juventud masculina.
[2] BOE núm. 356 de 11 de octubre de 1937.
[3] Desde 1970, la edad de realización del SSM se establece entre 17 y 30 años, quedando reducida su duración a tres meses.
[4] Auxilio Social nace en octubre de 1936 como Auxilio de Invierno, fundado por Mercedes Sanz-Bachiller Izquierdo (Madrid, 1911-2007), viuda de Onésimo Redondo. Desde abril de 1937, Auxilio Social. Desaparece en 1976, pasando sus competencias al Instituto de Asistencia Social del Ministerio de la Gobernación.
[5] BOE núm. 363 de 29 de diciembre de 1939.
[6] BOE núm. 150 de 29 de mayo de 1940.
[7] BOE núm. 158 de 6 de junio de 1940.
[8] BOE núm. 54 de 23 de febrero de 1944.
[9] BOE núm. 192 de 12 de agosto de 1978.
[10] Real Decreto Ley 23/1977, de 1 de abril, sobre reestructuración de los órganos dependientes del Consejo Nacional y nuevo régimen jurídico de las Asociaciones, funcionarios y patrimonio del Movimiento. BOE núm. 83 de 7 de abril de 1977.
[11] (Madrid, 1907-1991). Fundadora y principal dirigente de la Sección Femenina de la Falange (1934-1977).
[12] Educación Física, Formación y Participación de la Juventud, Divulgación Social y Sanitaria, Prensa y Propaganda, Cultura, Servicio social, Hermandad de la Ciudad y del Campo, Personal, Administración.
[13] El equipo más habitual es el formado por seis muchachas; Jefa de Cátedra, Divulgadora social, Instructora rural, Instructora de juventudes, profesora de Corte y Confección y profesora de Labores y Trabajos Manuales. Con frecuencia se añadían una doctora en Medicina o una enfermera si no existía personal sanitario en la zona a visitar.
[14] Denominación del organismo entre 1938 y 1966. Desde entonces y hasta 1979, Ministerio de Educación y Ciencia.
[15] Francisco Franco Bahamonde (Ferrol, 1892-Madrid, 1975). Caudillo de España (1936-1975).
[16] Palabras del Jefe del Estado a la Sección Femenina de FET y de las JONS en el albergue de Gandario, La Coruña, 13 de agosto de 1966. [17] Actualmente, Niefang. [18] Actualmente, Añisok.[19] BOE núm. 184 de 3 de julio de 1939.
[20] Palabras del Jefe del Estado en la inauguración del XI Consejo Nacional del Movimiento. Madrid, 28 de noviembre de 1967.
