Cómo han cambiado los tiempos! Camino del discurrir de nueve décadas desde los hechos, sin que casi se recuerde, un día la corporación municipal de Alicante, reunida en pleno, quiso cambiar la denominación de la villa para unirla al nombre del fundador de Falange Española, que había sido fusilado en el patio número 5 de la Prisión Provincial un 20 de noviembre de 1936. El nuevo nombre sería Alicante de José Antonio. Aunque pueda parecer algo increíble, en medio del ambiente de exaltación del momento, recién ganada la guerra, la propuesta no consiguió ser aprobada.
Tampoco tuvo éxito la campaña de peticiones para que los restos del dirigente falangista quedaran aguardando la eternidad en la ciudad que le vio morir, con la posibilidad de que del nicho en que se encontraban fueran trasladados a la capilla que se iba a construir en el propio cementerio o al espacio central del pasillo de la prisión en que se situaba la galería de las celdas en las que estuvo preso. La comisión falangista que se iba a encargar, por delegación de Franco, de lo referente al traslado e inhumación de los restos mortales de aquel hombre, presidida por Miguel Primo de Rivera, lo desestimó, aunque a mediados de abril de 1939 el alcalde de la ciudad, Ambrosio Luciáñez, se hubiera dirigido al Jefe del Estado con tal propósito:
«Alcalde a Jefe del Estado.- Burgos
Maldad humana, crueldad, sectarismo rojo, hicieron fuese Alicante donde vilmente arrebatárase preciosa vida entusiasta creador Falange José Antonio Primo de Rivera. Cúpole también triste privilegio dar tierra restos venerados valiente forjador nueva España una, grande y libre. Conocerse propósitos familia, admiradores, exhumar cadáver trasladándolo a otra ciudad, inhumarlo sepultura definitiva. Alicante desea, solicite fervorosamente conservar preciada reliquia para depositarla panteón decoroso rindiéndole siempre cuidados, homenajes, devoción merece. Aquí derramóse sangre generosa mártir glorioso. Aquí debe perpetuarse esclarecida memoria suya. Alicante recaba honor justo legítimo única compensación puede ofrecer muerte alevosa español insigne. Alicante todos pueblos integranlo ruegan encarecidamente a V. E. acceda razonada demanda formulo. ¡Arriba España!»
A diferencia de lo que iba a suceder en otras localidades de España, quizás con la excepción de la decisión de construir un nuevo Belchite y preservar las ruinas del pueblo destrozado por la heroica batalla allí librada (24 de agosto al 6 de septiembre de 1937), sin un plan previo, sin un sustento ideológico existente sobre los lugares de memoria que debían conservarse, sin observar esa consideración muy alejada de los planteamientos de la época, la ciudad de Alicante y otros enclaves provinciales acabaron constituyendo un auténtico itinerario de memoria histórica, algo que nunca fue explotado como recuerdo y exaltación de la guerra por el régimen de Franco; más allá de unas conmemoraciones que, salvo en lo referente a José Antonio, fueron cayendo en desuso.
En los años siguientes al fin de la contienda, dejando a un lado el limitado cambio de nombre que se produjo en algunos callejeros de referencias a la II República, que habían sustituido a anteriores denominaciones en los años del régimen monárquico, al que posteriormente se sumarían otras, habría que esperar al crecimiento urbano para que se incorporara un largo listado de nombres vinculados a la época y a las dimensiones locales o provinciales de determinadas personalidades del régimen político surgido de la victoria. Todo ello, a su vez, sin incluir la obligada referencia a las abundantes cruces en recuerdo de los caídos erigidas la inmensa mayoría en posguerra; abundantes debido al elevado número de víctimas de la represión ejercida por el Frente Popular en la provincia desde julio de 1936 (entre ellas, al menos, 223 falangistas).
De un modo u otro, contemplado desde el presente, tenemos que sostener que, sin pretenderlo sus autoridades, Alicante se transformó en ese lugar de memoria que hoy está, tras su proscripción, en vías de desaparición definitiva. Todo ello estuvo vinculado en gran medida a la presencia de José Antonio en la ciudad.
El líder falangista fue trasladado, de forma arbitraria, hasta Alicante desde la cárcel Modelo de Madrid, a principios de junio de 1936. Antes, había estado en un mitin en Callosa de Segura, lo que condujo a la conversión en lugar de memoria de aquel Cine Imperial en que pronunció su discurso. En su cárcel provincial se encontraba al estallar la guerra en el mes de julio. Fue juzgado allí y fusilado en el patio de la misma, siendo enterrado en una fosa común en el cementerio Nuestra Señora del Remedio.
No muy lejos de la ciudad los falangistas que intentaron liberarlo en julio de 1936, concentrados mayoritariamente en una finca de la Vega Baja, fueron emboscados en un paraje próximo, en el denominado Barranco de las Ovejas (zona de Agua Amarga). Apresados, juzgados por el Tribunal Especial Popular, fueron fusilados y enterrados en una fosa común en el cementerio; otros, víctimas de las sacas frentepopulistas, también acabaron en el mismo lugar. De la cercana Novelda eran los cuatro jóvenes fusilados con José Antonio. En la zona, el Frente Popular habilitó varios campos de concentración de la mano del ministro de justicia anarquista Juan García Oliver, desde donde los presos irían a realizar trabajos forzados durante la guerra. El lema de los mismos, no muy lejano al que se aún se encuentra en el campo de concentración de Auschwitz, dictado por el ministro anarquista era: «Trabaja y no pierdas la esperanza». El régimen de Franco no hizo de estos campos de trabajo para prisioneros ningún lugar de memoria para preservarlos, tampoco de los numerosos edificios, algunos religiosos, que se convirtieron en prisión; no hubo placas de recuerdo. Hoy, su memoria, solo permanece silenciada en los restos de los archivos.
Detengámonos un momento para señalar la existencia de estos campos. El primero de los construidos en la zona, a partir de la decisión del gobierno, se levantó en Totana (Murcia) en abril de 1937. Fue el propio Director General de Prisiones, Vicente Sol Sánchez, el encargado de gestionar los enclaves en la lejana retaguardia levantina. El Seminario Diocesano de San Miguel, convertido en prisión, fue el enclave escogido y, en cierto modo, parte de las obras se iban a sufragar a partir de los fondos enviados por la requisa de objetos religiosos de oro y plata de las iglesias alicantinas que quedaron fundidos y perdidos para siempre dañando el patrimonio histórico cultural provincial. El campo entró en funcionamiento el 16 de julio de 1937 con el traslado de dos centenares de prisioneros que tuvieron que trabajar en el acondicionamiento del mismo; pronto su población se aproximó al millar de detenidos, no pocos clasificados solo como «desafectos». Afortunadamente para los prisioneros, el giro de la guerra, las simpatías a los rebeldes de algunos de los encargados, incluyendo a su director Manuel Díaz Duque, la acción del Socorro Blanco y la Quinta Columna, consiguieron evitar a lo largo de 1937 y 1938 males mayores al prometer protección para los que les favorecieran tras la victoria. De hecho, el director comenzó a colaborar directamente con la Quinta Columna nacional, pese a las denuncias del Partido Comunista sobre lo que estaba sucediendo en aquel lugar.
El segundo campo de prisioneros/trabajo fue el de Albatera sito en la localidad de San Isidro, hoy objeto de exaltación por parte de las Asociaciones de Memoria, pero olvidando que fue creado por el Frente Popular en 1937 con una capacidad inicial estimada para 3.000 prisioneros. Los propios presos tuvieron que acometer la deficitaria construcción de unas instalaciones que, según las memorias de posguerra, carecían de un suministro suficiente de agua. Era, como el anterior, un campo de trabajo. Al acabar la guerra, con miles de prisioneros en manos de los vencedores, en gran parte soldados, fue utilizado, junto con el improvisado Campo de los Almendros, para albergar a los detenidos a disposición de la Auditoría del Ejército de Ocupación. Ambos campos de prisioneros estuvieron en funcionamiento muy pocos meses, pues gran parte de los detenidos fueron liberados, otros desplazados para cumplir condena o comparecer ante consejo de guerra. El de Albatera fue cerrado el 27 de octubre de 1939, el de los Almendros, por su caracter provisional, estuvo abierto muy poco tiempo, unas dos semanas. El Seminario de San Miguel sería utilizado, tras la guerra, durante un tiempo como prisión.
Como se ha subrayado en este trabajo, la ideología de la memoria, tronco matriz de la leyes de memoria histórica y democrática, no adquirió el rango de elemento capital del discurso de la izquierda hasta la primera década del siglo XXI. Sin embargo, como también se ha reiterado en estas páginas, la persecución y proscripción de monumentos y nombres en el callejero relacionados con el régimen de Franco, con el Estado de las Leyes Fundamentales, como en casi toda España, no inició su caminar en la provincia hasta después de las primeras elecciones municipales, básicamente en aquellas corporaciones que quedaron en manos de la izquierda, que inició así la política de cambios, aunque limitada a unos pocos nombres, especialmente cuando se trataba de arterias principales de la localidad.
Hay que recordar que el cambio del nombre de una calle, plaza o avenida es competencia municipal, solo a partir de la aprobación de las leyes de memoria existe un mandato superior coercitivo vía presupuestaria para culminar el proceso de proscripción. Lo que se hará realmente efectivo con la aprobación por el gobierno de la denominada Ley de Memoria Democrática (Ley 20/2022 de 19 de octubre, LMD) y, anteriormente, por parte de la Generalitat valenciana, de la Ley de Memoria Democrática y para la Convivencia (10-11-2017, LMDC), a la que se incorporó la disposición adicional novena en la Ley 8/2022, lo que condujo al Decreto del Consell en enero de 2023 (1/2023), cerrándose con la aprobación del Acuerdo del Consell del Plan de Memoria Democrática de la Comunitat Valanciana (31-3-2023). Tras las elecciones autonómicas de 2023 y el cambio de signo en la Comunidad Valenciana, la legislación aludida quedó sustituida por una nueva ley denominada Ley de Concordia de la Comunitat Valenciana en julio de 2024 (Ley 5/2024, LCCV), que derogaba la LMDC de noviembre de 2017.

Con las dos Leyes de Memoria Democrática, autonómica y nacional, a partir de 2017 la izquierda consiguió, utilizando la vía coercitiva, avanzar en la destrucción de los enclaves de la memoria proscrita. Lo hizo no sin resistencias locales que han llegado hasta el momento en que este trabajo ve la luz. Desde esa fecha hasta finales de 2023 es fácil encontrar en la prensa referencias a las presiones continuadas sobre las autoridades municipales ejercidas por parte de la Generalitat Valenciana durante el gobierno del socialista Ximo Puig entre 2015 y 2023, en coalición con la ultraizquierda encarnada en Compromís y PODEMOS. A pesar de esta campaña coercitiva, el entonces Director General de Calidad Democrática, José Ignacio Pérez Rico, se lamentaría, en noviembre de 2022, de que en Alicante «la mitad de los consistorios no han querido responder a su solicitud de información» sobre vestigios «franquistas», para incluirlos en el Catálogo de Vestigios de la Guerra Civil y la Dictadura de la Comunidad Valenciana que oficializaría su persecución para la destrucción; incluyendo los requerimientos efectuados por parte de la Generalitat. Así, por ejemplo, en ese mismo mes, instará a los municipios de Elda, Petrer, Monóvar, Villena, Elche, Hondón de las Nieves, Hondón de los Frailes y Sax a retirar en el plazo de un mes «honores, calles o símbolos de la dictadura», advirtiendo que de no realizarse por parte de las autoridades municipales lo haría la Consejería de oficio en virtud de lo dispuesto en la Ley de Memoria Democrática para la Concordia 14/2017 de la Comunidad.
Un panorama cambiante, abierto a acciones para la preservación del patrimonio amenazado, ya que la nueva Ley de Concordia reconoce a «todas las víctimas de la violencia social, política, del terrorismo o la persecución ideológica y religiosa acaecidas en el territorio de la Comunitat Valenciana durante el periodo histórico comprendido entre 1931 y nuestros días»; además establece que «se reconoce el mismo régimen de protección y reconocimiento a las víctimas de la Segunda República y del terrorismo que a las víctimas a las que hace referencia la Ley 20/2022, de 19 de octubre, de Memoria Democrática», por lo que al reconocer y proteger sus derechos se obliga a la «reparación y preservación de su memoria, evitando cualquier intento de revanchismo o manipulación de nuestra historia que aliente el enfrentamiento entre españoles». Lo que en la práctica permitiría tanto el recuerdo como la no eliminación de su memoria incluyendo los lugares de memoria.
La memoria de José Antonio
En la Prisión Provincial, inaugurada en 1925, José Antonio pasó los últimos seis meses de su vida. De sus 108 celdas, al menos cuatro fueron ocupadas en algún momento por los hermanos Primo de Rivera. Al acabar la guerra la prisión pasó a ser habitada por los prisioneros republicanos. El mobiliario no había cambiado, se conservaba el salón en que tuvo lugar el juicio. Las celdas de José Antonio fueron cerradas y el patio donde fue ejecutado se convirtió en un lugar de memoria, desde muy pronto las visitas fueron constantes. Dejó de tener uso como prisión y el edificio pasó a depender de la Secretaría General de FET de las JONS. La zona de las celdas, el salón del juicio y el patio n.º5 fueron musealizados. Inicialmente se instaló un altar en una de las celdas en que estuvo preso José Antonio, después este se trasladó al pasillo de la galería. Las celdas pasaron a conservarse con el mobiliario original. En el patio se colocó una gran cruz de madera en el lugar identificado como en el que cayó bajo las balas el líder falangista. El lugar pasó a ser conocido como la Casa Prisión. Todo el conjunto se mantuvo visitable hasta la segunda mitad de los años 80. La última incorporación fue una lápida colocada en 1986 en el muro, tras la cruz, donde había un gran emblema con el Yugo y las Flechas. La placa contenía un conocido párrafo del testamento de Primo de Rivera escrito en la celda en la que aguardaba la ejecución de la sentencia: «Ojalá fuera la mía la última sangre española que se vertiera en discordias civiles. Ojalá encontrara ya en paz el pueblo español tan rico en buenas cualidades entrañables la Patria, el Pan y la Justicia. José Antonio. Falange Española de las JONS. L Aniversario 1936-1986».
Lugar de visita y de actos falangistas, a principios de los años cincuenta el edificio fue transferido a la Delegación Nacional del Frente de Juventudes. Se mantendría el espacio-museo y el resto del edificio se habilitaría para transformarlo en el Colegio Menor José Antonio. Un internado becado para chicos de toda España en el que podrían seguir estudios hasta alcanzar el grado de bachiller. Después, si habían cursado los estudios con aprovechamiento, el Frente de Juventudes los becaría para continuar estudios universitarios o formarse en la escuelas especiales. Según los «estatutos» del Colegio los chicos en el recuerdo y el ejemplo de José Antonio, tenían que «encarnar en sí el ideal y vida que nuestro Jefe y Fundador nos marcó». Los jóvenes allí alojados formaban una centuria propia del Frente de Juventudes. El Colegio Menor José Antonio se transformó en una institución muy popular y valorada en la ciudad durante años.
Tras la muerte de Franco y la disolución del Movimiento Nacional y sus organizaciones quedó sellada la suerte de aquel espacio. La titularidad o la gestión, ya que es difícil precisarlo, pasó a depender sucesivamente del Ayuntamiento, la Diputación y finalmente la Generalitat. En la transición, en su suerte y futuro, cabría especular con el peso de los orígenes políticos del partido gobernante, la Unión del Centro Democrático, se iniciaron gestiones con FE de las JONS para la cesión a esta organización del espacio-museo. Según parece, Raimundo Fernández-Cuesta, entonces jefe nacional del partido, pidió la cesión de todo el edificio. No se llegó a un acuerdo. El tiempo político fue cambiando a la vez que la falta de uso e intervención derruía el edificio y las galerías amenazaban derrumbe. En los ochenta se planteó su remodelación. Según parece, ante la posibilidad de derribo, nuevamente se trató una posible cesión de la zona de las celdas y el patio donde José Antonio fue ejecutado, lo que podía ser posible dado que la torre central de distribución que daba a aquella galería se iba a conservar, al igual que el paramento de la fachada. No hubo acuerdo posible y lo único que se autorizó fue que los falangistas sacaran lo que estimaran conveniente de las celdas. Se recuperaron algunos enseres, como la mesilla, y se sacó la Cruz de madera del patio, hoy ilocalizable. En 1990 fue finalmente demolida por el alcalde socialista José Luis Lassaleta. Ninguna placa o inscripción deja constancia del significado histórico del lugar. Hoy, el patio donde José Antonio fue ejecutado es un pequeño jardín en la fachada posterior del edificio. Este se transformaría en el albergue juvenil La Florida. No fue necesario aguardar hasta las leyes para la eliminación de aquel lugar de memoria, perdiéndose este patrimonio histórico.
José Antonio fue condenado a muerte por el Tribunal Especial Popular de Alicante, cuyo jurado estaba compuesto por unos vocales que lo eran en virtud de un acuerdo de distribución de representación por parte de los partidos y sindicatos que conformaban el Frente Popular. En la tarde del día 19 de noviembre el gobierno de coalición presidido por el socialista Francisco Largo Caballero debatió en el Consejo de Ministros celebrado en Valencia el preceptivo enterado. El presidente del gobierno, el ministro Indalecio Prieto y todos los ministros socialistas, anarquistas y comunistas dieron su sí a la aplicación de la sentencia. José Antonio fue ejecutado por un irregular piquete compuesto por milicianos y algún guardia de asalto rayando el amanecer del 20 de noviembre. Su cuerpo inerte, trasladado al cementerio de la ciudad fue enterrado, junto a los cuatro jóvenes de Novelda que con él fueron ejecutados, en la fosa común n.º 5, fila 9ª del cuadro 12. Situada en una amplia parcela de forma rectangular en la que se abrieron otras fosas comunes en las que fueron depositados los restos mortales de otros ejecutados por el Frente Popular, entre ellos no pocos falangistas, ya que el cementerio era el lugar habitual para las ejecuciones (el caso de José Antonio fue una excepción decidida en la madrugada del 20 de noviembre de 1936). El destino haría que en el mismo lugar fueran ejecutados y enterrados los republicanos o frentepopulistas condenados por consejo de guerra tras la victoria.
Tras depositarse otros cadáveres, al completarse la fosa, el espacio fue sellado con cemento. Así permaneció hasta el 29 de marzo de 1939. Las exhumaciones realizadas iban a convertir una parte del cementerio en un lugar de memoria. El 4 de abril los restos de José Antonio, debidamente identificados por el propio conserje del cementerio, Tomás Santonja, que había participado en la inhumación, y las ropas del cadáver (un jersey que le había tejido su hermana) fueron trasladados a un nicho provisional que aún hoy se conserva con la inscripción de 1939 (nicho 55, grupo 35, andana 35, calle A).
Al producirse la exhumación en los primeros días de abril de 1939, que tuvo que prolongarse debido al estado de descomposición de unos cadáveres que habían sufrido el efecto prensa, se observó que el terreno, por su contextura, por el peso acumulado y por las consecuencias de la descomposición, tenía impresa la huella del cadáver de Primo de Rivera. Ello decidió a su preservación, al igual que la tierra extraída, que fue distribuida en varias arquetas. Una de ellas conservada en la Hermandad Nacional de la Vieja Guardia en la capital de España; una gran porción fue solemnemente depositada en la catedral de Burgos (hoy ilocalizable). Inmediatamente se iniciaron las obras de consolidación del terreno con un fondo de cemento y piedra sobre el que se colocaría la tierra con la huella tras retirarse el cadáver, que había sido levantado adherido a la tierra mediante una cuchilla metálica. Inicialmente el espacio fue protegido en sus laterales con cristales y un espejo frontal permitía ver la huella. Después se barajaron una serie de soluciones, similares a la que hoy aún se conserva, para que la fosa quedara cubierta con una tapa con abertura para poder observar el interior de la misma. En 1966 se realizó una nueva intervención ante el deterioro del espacio, instalándose un nuevo cierre. La última tuvo lugar en 1982 ante el hundimiento de varias fosa comunes adyacentes, asegurándose todo el espacio. Después de estos trabajos el Ayuntamiento de Alicante, dada la ausencia documental de titularidad de la fosa, para que pudiera conservarse a perpetuidad, abrió la transmisión de la titularidad de la misma a Pilar Primo de Rivera, hermana de José Antonio.
Desde entonces, ya sin el tendido eléctrico que iluminaba el espacio, la fosa ha sido preservada por los propios falangistas. Ya en el siglo XXI, por suscripción, se instaló junto a la fosa un pequeño monolito con la conocida frase que estaba en la lápida de la prisión a la que hemos hecho referencia. Siendo objeto de algunos actos de vandalismo y de la petición del PSPV-PSOE de su retirada. Todos los años, en las proximidades del 20 de noviembre aún se realiza un acto en recuerdo de la muerte del fundador de la Falange en el cementerio alicantino. Hay que subrayar que en el mismo espacio están dos placas-monumento con listados de los ejecutados allí como consecuencia de las condenas emitidas por los consejos de guerra tras la victoria de los nacionales. Nunca han sufrido desperfecto alguno y los actos realizados por los falangistas nunca han dado muestras de irrespetuosidad con su recuerdo.
Hay que señalar que a partir de 2021 ha sido el PSOE-PSPV, el mismo partido cuyos dirigentes principales acordaron la ejecución de la sentencia de muerte, el que ha encabezado desde Alicante la petición de la destrucción de la fosa con la retirada del catafalco. Para ello, los socialistas han presentado en el Ayuntamiento mociones, amparándose en que constituye el emplazamiento «un lugar de peregrinaje y exaltación de la sublevación militar», petición a la que se sumó el entonces Director General de Calidad Democrática, José Ignacio Pérez Rico, añadiendo que «nos parece bien, debe ser el Ayuntamiento el que actúe porque no deja de ser un lugar de homenaje a la dictadura y al fundador de la Falange». No es necesario comentar el discurso de manipulación que contienen estas palabras porque una fosa en la que estuvieron los restos de quien fue ejecutado por el Frente Popular en 1936 difícilmente puede ser un homenaje a la «dictadura».
La moción socialista defendida por su portavoz Paco Sanguino, que pedía también «eliminar cualquier huella que identifique la antigua morada del dirigente fascista», fue debatida en el pleno del Ayuntamiento no prosperando. Las asociaciones de memoria, en su conocida referencia denominada «la caza del monumento fascista» la continúan manteniendo como un objetivo a derruir con su habitual forma de expresión: «Tomba de José Antonio Primo de Rivera. Horrible estructura (buida) de ferro i vidre situada al cementeri d’Alacant on va a rester el falangista fins que va asear soterrat al Valle de los Caídos» (Dejemos la ignorancia habitual de estas asociaciones porque los restos de José Antonio en 1939 fueron trasladados a la basílica de San Lorenzo de El Escorial). En línea similar, con el discurso tan extemporáneo como falso, Manuel Marín concejal socialista de Memoria Histórica del PSOE, llegó a justificar su retirada con un sólido argumento: «a nadie se le ocurriría en las explanadas de los campos nazis hacer un monumento a los dirigentes del exterminio». No cabe mayor falacia, porque si nos atenemos a su argumentación poco «exterminio» pudo realizar Primo de Rivera o los que le acompañaban en la sepultura cuando estando en la zona frentepopulista fueron asesinados por izquierdistas en noviembre de 1936. El espacio fue incluido como objetivo en el catálogo de vestigios realizado en función de la LMDC calificándolo como «memorial» e indicando que debía de ser retirado, pero al ser derogada la ley, de acuerdo con la LCCV debe de ser preservado.
Además de la fosa y el nicho, podría recordarse el monolito hundido en la bahía en noviembre de 1939 cuando los restos de Primo de Rivera iniciaron el recorrido a hombros de falangistas hasta su sepultura en San Lorenzo de El Escorial. Tendrían que sumarse a ello los obeliscos/pilares que fueron colocados para conmemorar los lugares en los que el cortejo se detenía, como el conservado hasta no hace muchos años en la ciudad de Villena que también fue retirado. Se trataba de un pilar de altura notable hecho en piedra con una cubierta en su frontal en la que bajo un Yugo y Flechas aparece la siguiente leyenda: «Hasta aquí trajo el cuerpo de José Antonio la Falange de Granada y lo entregó a las 13.35 del día 21 de noviembre de MCMXXXIX año de la Victoria a la Falange de Málaga».
Por otra parte, en la ciudad de Crevillente se levantó, sobre un pedestal, un monolito de formas cúbicas en cuya parte superior se situaba un medallón de bronce con el perfil de José Antonio, bajo el mismo la leyenda «Crevillente a José Antonio Primo de Rivera». El monumento no fue edificado por ninguna autoridad, sino por suscripción popular en la tardía fecha de 1970, quedando situado en el Paseo de Fontenay. Permaneció en la ciudad, pese a las peticiones de retirada por parte de la izquierda, hasta el año 2017. Se tuvo que retirar sin comunicación previa para evitar concentraciones de protesta. La destrucción se hizo a partir de una moción presentada por Esquerra Unida (IU y ERC), presentada por José Candela, instando al Ayuntamiento a aplicar la Ley de Memoria Histórica y proceder a la eliminación del monumento. Ello provocó una densa polémica y resistencia. El alcalde, César Augusto Asencio, del Partido Popular, siguiendo lo que ha sido norma habitual por parte de los representantes de este partido en casos similares, buscó el pacto con otras fuerzas para diluir su responsabilidad en la decisión final de retirarlo al no querer aparecer como defensor del mismo. El diario Informaciones llegó a publicar que, finalmente, se había llegado a un acuerdo con la agrupación local de Falange Española, a quien se entregarían los restos para que los almacenaran en un solar con el compromiso de no restaurarlo y exhibirlo. Según el alcalde popular, los falangistas tuvieron una «actitud constructiva y dialogante» (en realidad se trataba de un grupo de antiguos falangistas locales que se dejaron convencer).
Pese al anunciado acuerdo, las juventudes de La Falange, al percatarse el 22 de mayo del inminente derribo, iniciaron una pequeña protesta. Tras permanecer de noche guardando el monumento uno de aquellos jóvenes consiguió subirse a lo alto del mismo intentando parar el derribo que se consumaría el día 23. Todos ellos fueron detenidos y trasladados al cuartel de la Guardia Civil, tras ser identificados, sancionándoseles administrativamente. El joven falangista explicó:
«Me manifiesto hoy pacíficamente en nombre del respeto, el respeto que se merece José Antonio Primo de Rivera.
Hoy se disponen a quitar un monumento en base a la mal llamada Ley de Memoria Histórica, por una moción expuesta por Esquerra Unida y aprobada por los traidores del PP. Esta Ley de Memoria Histórica ampara supuestamente a aquellos que fueron víctimas de la Guerra Civil y la dictadura, y yo me pregunto ¿Acaso José Antonio no fue una víctima de la Guerra Civil tras ser fusilado injustamente por milicianos anarquistas y socialistas en la cárcel de Alicante?
Me gustaría pedir una cosa y enviar un mensaje: pido respeto, respeto por aquellas personas que dieron su vida por un ideal, independientemente del bando por el que lucharon, pienso que nuestros ancestros merecen respeto.
Y a aquellas personas que se dedican a intentar hacer daño y abrir heridas del pasado, les invito a que conozcan el honor y que se dediquen a luchar por la patria y por las necesidades del pueblo como así hacía José Antonio Primo de Rivera. Todas estas injustas acciones contra monumentos en toda España a base de esta falsa ley son consecuencia del odio y del rencor de las izquierdas y el PSOE, que ni es obrero ni español, y también son consecuencia de la traición y la cobardía del Partido Popular por no derogar esta injusta ley cuando tuvo mayoría absoluta».
En esta proscripción del nombre del líder falangista se puede llegar hasta rozar el esperpento. Así en el Anexo II del Catálogo de Vestigios derivado de la LMDC nos encontramos con la referencia a la existencia de una «pintada mural con la efigie de José Antonio Primo de Rivera con el rótulo “Presente” en C/San Antonio, 30».
La guerra contra la memoria de los caídos
Como en toda la geografía hispana las cruces, lápidas o monumentos dedicados a los caídos, erigidos mayoritariamente en los años inmediatos al fin de la guerra, se convirtieron en objetivo por parte de la izquierda desde los primeros años de la Transición. Desde las primeras elecciones municipales, sobre todo por parte de los gobiernos vinculados al centro derecha o con su aquiescencia en el caso de estar en la oposición, se produjo en no pocos lugares un lento proceso de resignificación o de traslado. Bien fuera mediante el cambio de la lápida de dedicatoria del monumento o bien admitiendo la retirada de simbología explícita (fundamentalmente escudos nacionales o el emblema falangista), junto con algún traslado. Como se viene demostrando a lo largo de estas páginas solo fueron paradas en un largo camino que conducía a la intención que siempre se tuvo, la destrucción. Otras corporaciones optaron directamente por la eliminación. Las que habían sobrevivido hasta 2022, la mayoría resignificadas, se vieron amenazadas por la aplicación de la LMD y de la LMDC, especialmente en el último caso ya que el Catálogo de Vestigios instaba a su retirada. Lo que, para los casos de las resignificadas quedó sin efecto por la nueva LCCV que, además, en aplicación de su articulado puede permitir la permanencia, en su caso, del nombre de los caídos.
El más importante de los monumentos dedicados a los caídos, uno de los más destacados levantados en España, aún hoy se encuentra en las afueras de Alicante. El 19 de noviembre de 1936 un importante grupo de falangistas, varios centenares organizados en varias columnas, salieron desde Orihuela, Bigastro, Crevillente, Callosa de Segura… para converger con los de la capital, con la intención de liberar su líder y colaborar en la rebelión una vez armados por los militares. Las filtraciones y la vigilancia les condujeron a una emboscada en el Barranco de las Ovejas, en Agua Amarga (los Doce Puentes). Como señalamos, la mayoría de la columna que partió desde la finca La Torreta en El Palmeral, donde una Cruz recuerda o recordaba el hecho, resultó detenida y sus integrantes ejecutados tras ser condenados por un Tribunal Popular o cayeron víctimas de la saca perpetrada el 29 de noviembre de 1936 en la que perdieron la vida 52 personas.
Tras la guerra se decidió erigir un monumento que recordara el hecho y a los que entonces y después perdieron la vida. Popularmente se conocería durante décadas como el Monumento a los Caídos de la Vega Baja. En 1944 se inauguraba oficialmente una obra de indudable valor artístico, conjunción entre arquitectura y escultura constituyendo un apreciable espacio de memoria. En la actualidad no está en el sitio donde sucedieron los hechos, ya que fue trasladado con motivo de la construcción de la fábrica de Aluminio Ibérico en 1955, conocida después como INESPAL, grupo del INI malvendido a la multinacional norteamericana ALCOA. Traslado que motivó un duro enfrentamiento entre los falangistas y el Ayuntamiento.

La obra fue financiada, con un coste de 30.000 pesetas, por la Diputación Provincial. Conjunto realizado por el arquitecto Miguel López González, autor también de la Cruz de los Caídos de la capital, y el notable escultor Daniel Bañuls Martínez (autor, por ejemplo, de la fuente situada en la Plaza de los Luceros, distinguido como hijo predilecto en 2011 por el Ayuntamiento alicantino, transcurrido más de medio siglo desde su muerte), iniciándose su edificación en 1941. Realizada en hormigón y piedra el conjunto escultórico se asienta sobre un pedestal flanqueado por dos escalinatas frontales de 11 escalones. En el muro frontal un saliente sirve de base a la notable escultura de Bañuls de grandes dimensiones. La trasera de la misma, ante la que se sitúa, está constituida por cinco prismas de apreciable altura. Bajo la escultura, en el saliente frontal aparecía la placa con la dedicatoria. Años después de la muerte de Franco fue resignificado mediante el cambio de la placa pasando a estar dedicado a todos los que murieron en la guerra civil luchando por sus ideales.
El paso del tiempo hace muy difícil a cualquier espectador estimar el simbolismo de referencia. Las cinco columnas cúbicas lanzadas al cielo son el recuerdo de las cinco flechas falangistas. La figura realizada con Bañuls, un joven atlético, una figura heroica, que porta una espada en una mano y una alegoría en la otra, enlaza con la imagen joseantoniana de los «ángeles con espadas en las jambas de las puertas» que aguardan a los caídos. Además, se edificó, en parte, con piedra de Novelda, quizás para incorporar así, de algún modo, en el homenaje a los cuatro jóvenes de esta localidad ejecutados con Primo de Rivera.
Sometido a deterioro, tras no pocos debates fue restaurado en 2009 por decisión de la alcaldesa popular Sonia Castedo con un presupuesto de 600.000 euros. La izquierda ha hecho bandera de su eliminación, despachándola con el habitual argumento de que estamos ante un monumento fascista. De hecho el Catálogo de vestigios elaborado en 2022 pedía su retirada.
No tuvo la misma suerte el monumento erigido en memoria de los cuatro jóvenes de Novelda, ejecutados irregularmente con José Antonio. En Novelda no se produjo ningún conato de rebelión el 18 de julio de 1936, tan solo una reunión previa de falangistas y otros. A pesar de ello, de forma inmediata, una serie de detenciones preventivas condujeron al traslado a Alicante de 31 detenidos el 16 de agosto de 1936. Entre ellos estaban: Luis Segura Baus, Vicente Muñoz Navarro, Ezequiel Mira Iniesta y Luis López López. Comparecieron ante el Tribunal Especial Popular en noviembe de 1936 acusados del delito de conspiración para la rebelión. Pero en realidad el Tribunal carecía de pruebas; sin embargo, constituyó nexo de unión con el intento de rebelión en Alicante de los falangistas que acudieron a liberar a José Antonio el hecho de que Jaime Miralles hubiera visitado a José Antonio en la prisión, y que Antonio Piniés, jefe de la Falange de Orihuela, tras el del intento de liberación, se hubiera refugiado con su coche en el garaje del carlista Luis López. Ello permitió al fiscal argumentar que todos los detenidos estaban reunidos el día 19 esperando la llegada con órdenes de Antonio Piniés. El Tribunal optó, ante la debilidad de las pruebas, por condenar a muerte a los 4 jóvenes a los que situaba como dirigentes: Ezequiel, tras militar en las JAP pasó a la Falange; Vicente era tradicionalista; Luis Segura empezó militando en el grupo Albiñana pasando a la Derecha Regional Valenciana y de ahí a la Falange; Luis López presidente del Círculo Tradicionalista local. Fueron condenados a muerte el 12 de noviembre. El 18 llegó el enterado del gobierno; según algunos testimonios pudieron haber sido realmente indultados. El Comité Provincial de Defensa del Frente Popular decidió, el 19 de noviembre, que fueran fusilados con José Antonio. A última hora, en vez de ser llevados al cementerio, se decidió su traslado a la Prisión Provincial para su ejecución. Aguardaron en el patio a que saliera el líder falangista, profundamente católicos, tras perdonar en sus últimas cartas a los que les llevaban a la muerte, aguardaron los disparos rezando el rosario. La primera descarga del pelotón se dirigió a José Antonio y solo hirió a uno de ellos, después hubo una segunda descarga. Todos los cuerpos fueron llevados a una fosa común del cementerio.
Resulta cuanto menos curioso entrar en la prehistoria de este monumento singular erigido en memoria de aquellos jóvenes, algo que ya abordamos en nuestro trabajo La vida por José Antonio. Entre la represión y el olvido. El Estado de la Victoria, así con mayúsculas de realce, no dedicó un presupuesto a la edificación de monumentos en recuerdo de los caídos, solo dictó unas normas. De hecho, como también sucedió en otras provincias, su instalación fue a resultas de las autoridades locales, de cuestaciones populares o similares. Acabada la guerra el Ayuntamiento de Novelda no disponía de grandes recursos y la memoria de los denominados «mártires de Novelda», carecía de cualquier espacio de memoria. En noviembre de 1939, el jefe local de FET de las JONS propuso colocar una placa-recordatorio en la calle Alfonso el Sabio. La Corporación aprobó la moción, «haciendo presente una vez más la protesta del Ayuntamiento por el vil crimen con el fusilamiento de los cuatro camaradas». Tras la exhumación de los restos de aquellos jóvenes en el cementerio alicantino se acordó su traslado a la localidad, en vez de trasladarlos a la cripta que se erigiría en el camposanto. Ello condujo a poner en marcha la construcción de un monumento para destacar el lugar de su enterramiento en el cementerio de la localidad.
La obra fue encargada al aparejador del Ayuntamiento, Patricio Payá Belda. Hombre de un notable talento arquitectónico a quien se deben varias obras en la villa, como la culminación del santuario de Santa Magdalena. Había compartido prisión con aquellos jóvenes, escapó a la muerte y pasó por los campos de trabajo frentepopulistas. Tras la guerra formó parte de la primera corporación municipal.
El monumento quedó diseñado como una gran plaza abierta en semicírculo hacia el frente sobre un pedestal circular, siendo situado en el espacio final del cementerio viejo. En el centro del mismo se alzaría una Cruz. A su espalda, como muro abierto, un alzado de media circunferencia con tres grandes vanos que daban sensación de la libertad eterna. Como materiales se recurrió a la piedra para el muro y ladrillo separado por piedras para las columnas interiores del vano central con función decorativa. En el centro de la trasera circular se situaría un conjunto escultórico inspirado en las imágenes de la retórica falangista. Un ángel hierático, alejado de las formas usuales, sostendría a un joven muerto que parece no pesar. La obra, según la hija de Payá, salió del taller del escultor José Justo. Se completaría después integrando el arbolado que rodearía la obra dejando un amplio pasillo central dentro del círculo compositivo. El conjunto fue inaugurado en 1947 y así permaneció hasta que por decision municipal fue derribado en 1982. Del mismo solo se conserva el ángel en el recinto del cemeterio. También la corporación acordó retirar la calle que se les había dedicado dándole el nombre de La Font.
Al producirse en 1939 las exhumaciones en las fosas comunes del cementerio alicantino de los restos de decenas de caídos, la Falange pidió que se construyera un mausoleo para albergar sus restos mortales; algunos eran difícilmente identificables y volverlos a inhumar en las fosas parecía tan inapropiado como inviable. Inicialmente se construyeron una serie de nichos individuales para tener tiempo y alcanzar la máxima identificación. En algunos casos era relativamente sencillo, pues los cuerpos habían sido depositados en sacos individuales. El 1 de junio de 1939 se acordó la edificación de un mausoleo costeado por FET de las JONS y el Ayuntamiento. Aunque pueda sorprender, las obras, dirigidas por el arquitecto municipal, se prolongaron, siendo inaugurado con el traslado de los cuerpos en 1947.
El edificio, restaurado en los años noventa, aún se conserva en el cementerio a escasos metros del lugar donde estaban las fosas comunes originales. Se trata de un panteón-capilla de planta central con nichos en sus muros coronado por una cúpula que cubre la mayor parte del interior. En su centro se sitúa un pequeño altar. Es un edificio sobrio que respeta la disposición oficial para los monumentos edificados en recuerdo de los caídos. A día de hoy, además de su valor histórico-patrimonial es una de las construcciones más importantes del cementerio. Sin embargo, estuvo a punto de desaparecer. Tras la muerte de Franco y la disolución del Movimiento, combinado con la desidia municipal, el edificio fue deteriorándose. Ello movilizó a los familiares de los que allí reposaban, instando a que se les diera una respuesta sobre el futuro de la capilla panteón, «con el fin de tener garantizada su tranquilidad». Al existir un problema de titularidad se acordó vender a los familiares, a razón de 1.200 pesetas el metro cuadrado, el lugar, lo que supondría legalizar y trasladar la titularidad. Ante el peligro de hundimiento el Ayuntamiento decidió, a principios del siglo XXI, reparar los desperfectos con un coste de 54.000 Euros. Durante las obras, algunos familiares optaron, ante lo incierto del futuro, por trasladar los restos. Hoy es un lugar de memoria, sigue conociéndose popularmente como la «cripta de los caídos».
Una construcción relativamente similar podemos encontrar en Almoradí, donde una capilla a los caídos se levantó en el viejo cementerio parroquial. Fue inagurada en 1940. Gravemente dañada por abandono fue restaurada en 1995 pasando a ser la sede de la Junta Mayor de Hermandades y Cofradías.
Antes de que el Ayuntamiento de Villena creara la habitual Comisión de Memoria Histórica a instancias socialistas, la Cruz de los Caídos, inaugurada el 18 de julio de 1939, fue desplazada desde su emplazamiento en la Plaza de las Malvas en 1947, inicialmente estuvo en el Paseo Chapí, hasta el cementerio de la localidad en 1980. Sin embargo, se mantuvo la placa en piedra que indicaba «XVII-VII-MCMXXXIX. Año de la Victoria». En 2017 se acordó la eliminacion de la placa. Originariamente la Cruz de piedra, elevada sobre un pedestal cúbico de aproximadamente un metro de altura, contenía en su frontal la leyenda «Caídos por Dios y por España. Presentes», y adosado el emblema del Yugo y las Flechas; simbología que fue eliminada en 1979 por acuerdo municipal a impulsos del alcalde socialista Ramón Navarro Díaz.
A resultas de la reunión de la gestora municipal de 21 de abril de 1939, el 18 de octubre los arquitectos Miguel López García y Miguel Abad Miró recibieron el encargo de levantar la Cruz de los Caídos de la ciudad de Alicante. Esta se iba a situar en la recién renombrada Plaza del Teniente Luciáñez, militar ejecutado por los republicanos. Ya existía una Cruz provisional en la Plaza de Calvo Sotelo. Finalmente se acordó unir ambas propuestas para erigir un monumento de mayor empaque. Con un coste de 19.500 pesetas el monumento fue inaugurado 9 de junio de 1940. La resultante fue una obra singular, distinta a la tipología habitual que quedó establecida para este tipo de espacios de memoria. De regusto clasicista, realizada en hormigón recubierto con placas de piedra, una elevada Cruz se inserta en un arco de medio punto, aunando el simbolismo religioso con la idea de victoria, muerte y resurrección o camino por la bóveda que el arco también anuncia. Hasta 1987 conservó la dedicatoria «Caídos por Dios y por España». El entonces alcalde socialista, José Luis Lassaleta, impulsor de cambios antes de la llegada de las leyes de memoria, consideró suficiente, dada la oposición a su eliminación, la resignificación del mismo con una nueva dedicatoria: «1936-1940 A todos los hombres y mujeres que murieron en defensa de sus ideales»; siendo reinaugurada con todo el boato y presencia de autoridades militares y civiles. En 1989 se planteó su posible eliminación al construirse el aparcamiento de Maisonnave, proponiéndose su sustitución por un monumento alusivo al V Centenario de la concesión del título de Ciudad a la villa. También se planteó la posibilidad de trasladarla al cementerio. La polémica y el debate consiguieron que la Cruz permaneciera.
Desde esas fechas las peticiones de retirada no han dejado de formar parte del discurso de la izquierda no sin fricciones internas. Así, por ejemplo, en 2017 Gabriel Echávarri, alcalde socialista, con el apoyo de Natxo Bellido, portavoz de Compromís, se negaron a plantear la retirada propuesta por Esquerra Unida. En 2019 se llegó a plantear su posible traslado, pero la Cruz permaneció en su lugar.
A resultas de la LMDC valenciana y del posterior catálogo elaborado por la izquierda, tanto la Cruz de los Caídos como el Monumento a los Caídos de la Vega Baja, pese a su resignificación, es objeto por parte de la izquierda alicantina y del «lobby de la memoria», desde 2022, de peticiones para su destrucción, defendiendo la tesis de que, a pesar de todo, tanto este como el otro monumento lo que hacen es contribuir a «blanquear el franquismo». El Ayuntamiento, pese a la inclusión de ambos en el «catálogo de destrucción», mantuvo que no existían monumentos franquistas en la ciudad tras las últimas retiradas y que los aludidos «estaban democratizados». A ello respondió la Consellería valenciana filtrando que podría actuar de oficio iniciando las obras de eliminación en noviembre de ese año. En 2024 Izquierda Unida consideraba que la dedicatoria impulsada por el edil socialista en 1987 era «incompatible con los principios democráticos y la memoria histórica», defendiendo que el monumento «exalta la sublevación militar, la Guerra Civil y la represión de la dictadura». En la misma línea, el concejal socialista Manuel Marín anunciaba que la resignificación no era ya válida porque «todos sabemos por qué se construyó eso y con qué finalidad». La derrota electoral de la izquierda en las elecciones autonómicas y la nueva Ley de Concordia valenciana han concedido de momento supervivencia al monumento, mientras que VOX ha planteado que se declare Bien de Interés Cultural. Recientemente por sentencia del Tribunal Superior de Justicia se reconoce que la Cruz de los Caídos de la ciudad no puede ser catalogada como monumento franquista al carecer de cualquier inscripción que infiera tal calificación, lo que resulta aplicable a otros monumentos similares en el territorio de la Comunidad Valenciana.
Caso excepcional de muestra de inquina persecutoria es lo acontecido con la Cruz de los Caídos de Petrer. El Ayuntamiento, presidido por Nicolás Andreu Maestre, erigió este monumento en 1942 situándolo en las Escuelas Nacionales/Colegio Primo de Rivera. De inspiración neoclásica, reunía la idea de puerta triunfal/arco de la victoria con la Cruz situada en su vano central, de tal modo que la construcción se convierte en el dosel triunfal para la misma. Construido en piedra caliza, la puerta/arco, de escaso grosor, se elevaba en dos cuerpos. El primero presenta los tres vanos, los dos laterales con pilares abiertos en el centro con forma de ventana rectangular a lo largo de prácticamente toda la altura que sostienen el nacimiento del arco central. El segundo es un entablamento rematado en su cornisa superior por dos pináculos laterales y un escudo central. La caída rectilínea sobre el cuerpo base se difumina con el recurso a las volutas. En el vano central, sobre un pedestal-lápida, se eleva la Cruz hasta la clave del arco de medio punto del segundo cuerpo.
En 1983 el alcalde socialista Vicente Maestre Juan llevó adelante el traslado del conjunto a las puertas del cementerio municipal. En 1991 el monumento se derrumbó, sin que se sepa a ciencia cierta cómo sucedió (un terremoto, fuerte viento, fallos en la recolocación de las piedras tras el traslado…). Lo sorprendente es que se optara por dejar allí, en el suelo, todas las piedras del monumento. Como dato señalar cómo la Comisión Permanente por la Memoria Histórica, otro de los lobbies creados en la Comunidad Valenciana por la Generalitat, se desplazó hasta el municipio para revisar la permanencia de «símbolos franquistas», realizando una visita a los restos de la Cruz. Nadie planteó desde su derrumbe la reconstrucción del monumento. Probablemente a resultas de esta visita, en el año 2018, la corporación dirigida por la socialista Irene Navarro Díaz decidió trasportar las 30 grandes piedras a una dependencia municipal, anunciándose que la mayor parte de ellas se utilizarían como materia prima. El traslado se efectuó alegando que se retiraban los restos del monumento por aplicación de la Ley de Memoria Histórica. Poco más se puede decir.
No todos los Ayuntamientos, al acabar la guerra, podían dedicar importantes fondos a erigir un gran monumento a los caídos. Así, por ejemplo, en Pinoso una Cruz de madera pintada, situada en la fachada de la Iglesia, era todo; en 1940 Enrique Selva Sáez rotuló los nombres de los caídos en el muro.
En noviembre de 1943 concluían las obras para situar la Cruz de los Caídos de Orihuela en el patio/claustro de la catedral. El conjunto había sido costeado por el Patronato de los Caídos, la Federación Católica Agraria y otros. Dada su situación, por ser de propiedad religiosa-privada y su falta de simbología, en el Catálogo de Vestigios de 2022 quedaba exceptuada de la retirada. Igualmente fue exceptuada la existente en la pedanía de Desamparados.
La Cruz de los Caídos de Elda fue inaugurada en 1942. Un monumento notable, de grandes dimensiones, basado en un muro de formas cúbicas en los laterales con espacios abiertos que nos llevan a una idea de columnata en cuyo centro, entre dos pilastras de notable altura se abre un paramento en forma de ábside que, a modo de capilla abierta, guarda la elevada Cruz erigida sobre un monolito. El conjunto estaba sobreelevado en un área ajardinada a la que se accedía a través de una escalinata de tres peldaños remarcando el punto visual y de acceso por cuatro elevados pilares, dos de ellos coronados por el emblema exento del Yugo y las Flechas, los otros dos por la Cruz de San Andrés vinculada al carlismo. El monumento sufrió diversas modificaciones con el paso del tiempo. Los emblemas fueron retirados y se mantiene en su concepción hasta la actualidad. La izquierda local pidió su demolición, al igual que las organizaciones de memoria. Debido a esta presión y a la LMH, el conjunto fue definitivamente resignificado en 2018. Se hizo con un acuerdo avalado por todos los grupos políticos, siguiendo el dictamen de una complaciente con las leyes de memoria Comisión de Expertos. Sin simbología y sin el listado con los nombres de las víctimas locales de la represión del Frente Popular o de combatientes nacionales (dos lápidas incorporadas en 1955), eliminados a los pocos años de la muerte de Franco, se incluyó una placa con la leyenda «Nunca más». Se integraba así en el sentido dado al lugar rotulado como Parque de la Concordia, después Parque de Adolfo Suárez. La izquierda sigue defendiendo la destrucción del monumento, con reiteradas propuestas como la de 2022 con la consiguiente presión por parte del Consell instando a su retirada. A las que el consistorio, en manos del Partido Popular, ha respondido sosteniendo que ya se despojó de sentido político en 2018 y que «la Cruz hace tiempo que dejó de ser un símbolo de exaltación y ahora es un símbolo religioso y de memoria de unos hechos en los que todos los españoles perdieron, porque una guerra que enfrenta a hermanos contra hermanos nunca la puede ganar nadie».
Singular relieve, por la oposición popular, tuvo la retirada de la Cruz de los Caídos de Callosa de Segura, tras la aprobación por el pleno del Ayuntamiento en marzo de 2016 de su eliminación (PSOE, IU y Somos Callosa), pese a que había sido desprovista de aquellos elementos políticos señalados por la LMH. Conservaba, eso sí, el largo listado de caídos, víctimas de la represión ejercida por el Frente Popular en la localidad. Hay que señalar que este municipio era el tercero en número de víctimas, lo que implicaba a no pocas familias de la localidad (según algunos autores 64 de la localidad, que otros elevan a 71, y 106 para la comarca) . Sin embargo, el alcalde socialista Fran Maciá había hecho bandera de la demolición del monumento.
Los nombres que aparecían en la base de la Cruz, tras una remodelación del monumento inaugurado, ya que inicialmente estaban en una lápida inclinada, recreando una fosa de cementerio, ante la Cruz con la cabeza en los pies, eran: José Maciá Rives, Arturo Estañ Estañ, José María Galiana Cecilia, Manuel García Martínez, Antonio Pamiés Gil, Pascual Illán Martínez, José María Martínez Ramos, Diego Trives Lucas, Diego Trives Rodríguez, José María Trives Rodríguez, José María Gómez Guillén, Victoriano Pinea Mula, Joaquín Salinas Guirao, Manuel Salinas Guirao, Juan de Dios del Cerro Montesinos, Matías Egea Maciá, Antonio Torres Campello, Francisco Miralles Rives, Manuel Rocamora García, Manuel Gómez Guillén, Rafael Grau Pertusa, Antonio Martínez Pina, Manuel Ramón Escudero, Jesús Samper Guirao, Francisco Mellado Lucas, José Franco Belda, Francisco Parra Martínez, José Herrero Bernabeu, José Guillén Bernabeu, Miguel Marco Zaragoza, José Riquelme Seva, Juan Alcaraz Butrón, Nicanor Manzano Payá, Manuel Salinas Ferrer, Manuel López Mellado, Antonio Ballester Giménez, José Maciá Alcaraz, Andrés Torres Campello, Diego Cuadrado Rubio, Mariano Rodríguez Aguilar, Antonio Rodríguez Aguilar, Antonio Grau Pérez, Manuel Grau Pertusa, Miguel Ávila Aguilar, Francisco Girona Escarbajal, José María Bañón Albert, Francisco Ortuño Fructuoso, Luis Estañ Mellado, Rafael Ramón García, Francisco Espadas Ortega, Mariano Sánchez Martínez, Manuel Pina Cecilia, Máximo Miralles Rives, Francisco Rives Mateo, Miguel Franco Pérez, Antonio Martínez Hernández, Francisco Franco Belda, Juan Franco Semper, Francisco Franco Cecilia, Antonio Ester Botella, José Maciá Maciá, Carmelo Gambín Marín, José Martínez, José Maciá Dueñas, Matías Pina Benavent, Tomás Manresa González, Nicomedes Barberá Larrosa, José García Sanz, Manuel García Sanz, Filomeno Martínez Escarbajal, Antonio Bernal Romero, Rafael Guardiola Yáñez, Antonio Cantó Espadas, Antonio Marco Ballester, Manuel Pertusa Pastor, José Marco Praes, Francisco Maciá Olmos, José Maciá López. De acuerdo con la vigente LCCV tendrían derecho al recuerdo.
Ante la oposición popular surgida el Ayuntamiento decidió paralizar la demolición hasta después de Navidad. En enero de 2017 la oposición popular planteó una propuesta para mantener la Cruz que fue denegada.
La reacción popular tuvo su articulación, además de diversos apoyos políticos, junto con manifestaciones falangistas convocadas, en la Plataforma en Defensa de la Cruz, cuyos miembros permanecieron en turnos de vigilia para evitar su retirada durante 401 días. Además del pleito por la titularidad del lugar donde se encontraba situada la Cruz, el caso acabó en Juzgado de lo Contencioso Administrativo de Elche, que desestimó el recurso de la Plataforma, aunque está recurrió al Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valencia. Sin medidas cautelares, la Cruz fue finalmente retirada en 2018 con protestas vecinales. Esto no acalló las protestas y es de destacar la decisión de una vecina de la plaza, Teresa Agulló Cayuelas, la «abuela coraje», que desde el 10 de marzo de 2018 hasta su fallecimiento en marzo de 2023, tras oír misa, todos los días, encendía un foco que proyectaba la imagen de la Cruz retirada sobre la fachada; por ello, cada día, fue denunciada y multada por la Policía Municipal por hacer publicidad audiovisual, sin que se consiguiera amilanarla. Afirmaba: «Es nuestro símbolo, pero no sólo a nivel religioso, sino también histórico. Es parte de nuestra identidad».
Con la mirada puesta en las siguientes elecciones tanto VOX, que iba a crecer espectacularmente, como el Partido Popular se comprometieron a reponer la Cruz en cuanto llegaran al poder. Tras las elecciones, el Partido Popular se hizo con la alcaldía y se limitó a recuperar la Cruz para instalarla en el Museo del Cáñamo de la ciudad, amparándose en la sentencia del TSJ de la Comunidad Valenciana que obligaba al consistorio a preservar «adecuadamente todos los elementos, pedestal y cruz», aunque no sería expuesta. Por su parte, el PSOE valenciano recordaba que sería ilegal exponerla según la LMH y LMD. Según la socialista Trini Castelló, portavoz de Calidad Democrática, Cooperación y Derechos Humanos, «volver a exhibir en Callosa de Segura la Cruz de los Caídos por Dios y por España es ilegal», recordando que «en esa Cruz aparece el nombre de 83 víctimas que cayeron por Dios y por España» y eso es «claramente un enaltecimiento del franquismo». Cuando en enero de 2020, al cumplirse el segundo aniversario de la retirada, se preguntó sobre ello a Manuel Martínez Sirvent, alcalde del PP, que había hecho bandera electoral de la vuelta de la Cruz a la Plaza de España, afirmó que él quería recuperarla «cuanto antes», pero que en este tema no había «novedades». Mientras que el ex alcalde socialista explicaba que el PP «no se atreverá a cumplir su promesa». Por su parte, la Plataforma Ciudadana en Defensa de la Cruz, seguía manteniendo su reivindicación, dado que, una vez retirados los nombres de los caídos, que ellos aceptaban, dejaba de tener cualquier otra connotación que no fuera la religiosa. En 2023 el TSJ valenciano avalaba la decisión de la retirada. En 2024 una nueva sentencia indicaba que la Cruz pertenecía a la Iglesia, pero no el terreno donde se ubicaba. La situación política cambiaba una vez más en la localidad con la dimisión del alcalde y el acuerdo entre PSOE, Esquerra Unida-Podemos y la Unión de Ciudadanos Independientes que llevó al sillón municipal a la socialista Amparo Serrano. En estas circunstancias el Obispado podría reclamar la Cruz al Ayuntamiento o llegar a un acuerdo. Por su parte, en enero de 2025, la Plataforma ha pedido a la nueva corporación la vuelta de la Cruz a un lugar público. Por su parte, en este mismo mes, VOX ha presentado en las Cortes Valencianas una PNL para que, en aplicación de lo dispuesto en la Ley de Concordia y en la de Defensa del Patrimonio Cultural Valenciano se proceda a proteger la Cruz y se inste a su restauración. Cabría recordar que de acuerdo con la Ley de Concordia valenciana también las víctimas de la represión frentepopulista son titulares de derechos y de reconocimiento. Lo que quedaría avalado por reciente sentencia del TSJ valenciano.
El monolito-Cruz de los Caídos de Torrevieja, de construcción tardía, fue inaugurado el 21 de mayo de 1956. Se mantuvo como tal hasta enero de 1980. El concejal comunista Julián Martínez Valdés presentó un moción para su demolición y sustitución por una fuente o un pequeño jardín. La alcaldesa socialista Rosa Mazón Valero optó por eliminar la placa del monolito. En 1992, con las obras de construcción del parking subterráneo en la plaza Miguel Hernández, la Cruz fue retirada; aunque se especuló sobre su traslado al cementerio, de la misma de ella nunca más se supo.
La polémica también se desató en febrero de 2010 en el municipio de Beneixama cuando, aprovechando la remodelación de la glorieta de la ermita de la Divina Aurora en la que fue situada tras su inauguración en posguerra, se planteó su eliminación por la corporación socialista. En esa fecha la Cruz carecía de cualquier símbolo o dedicatoria, ya que habían sido retiradas años antes. El movimiento ciudadano «Salvem la Cruz» a favor de mantenerla fue resaltado por la prensa, ya que se presentó un escrito al Ayuntamiento pidiendo su preservación en el lugar firmado por más de 900 vecinos, recogidas de forma inmediata (el pequeño pueblo contaba con 1.900 habitantes); a lo que se añadieron pancartas y colgaduras en los balcones de la localidad. La corporación municipal, presidida por la socialista Amparo Barceló, mantuvo la tesis de cambiarla de lugar tras un acuerdo con la Iglesia. Pero el párroco también se alineó en defensa de la permanencia de la Cruz, al igual que a título particular lo hizo una de las concejalas del PP. En 2011 se iniciaron las obras de remodelación en el lugar.
La Cruz de los Caídos de Concentaina se encontraba en la base del campanario de la iglesia de Santa María. Sobrevivió hasta el año 2006, preservando los nombres de los caídos, en que se planteó por la izquierda radical una moción para su retirada que fue apoyada por el grupo socialista que detentaba el poder. La presión se había iniciado meses antes dando lugar a la creación de una Comisión Municipal que tendría que negociar con la Iglesia la autorización para la retirada. El Partido Popular justificó su voto negativo argumentando que la retirada debía hacerse al mismo tiempo que se procediera a la rehabilitación del campanario. Sin embargo, el Alcalde tuvo que reconocer que no se podía intervenir en el edificio religioso sin autorización. Como compensación se acordaría encargar un monumento para honrar a las víctimas del «franquismo, la guerra civil y la Dictadura», que sería encargado por valor de 18.000 Euros al artista multidisciplinar Luís Ardevínez.
La Cruz de los Caídos de Elche fue levantada en 1944. Como en otros lugares de la provincia, debido al peso familiar de la historia, a la sociología electoral, la Cruz ha permanecido hasta hoy. Sería en 2024 cuando se culminaría, por parte del Partido Popular, la resignificación del monumento que la Generalitat había instado a retirar en el plazo de un mes en noviembre de 2022. El Paseo de las Germanías, donde se encontraba, se transformaba en el Jardín de la Concordia. En la remodelación la Cruz se resituó en una zona resaltada por una ligera elevación. Según el proyecto del Ayuntamiento, el conjunto, con la Cruz, invitaba a la concordia. A pesar de todo, la Cruz había sido incluida en el catálogo creado a partir de las disposiciones de la LMDC, pero con la nueva LCCV entraba en una segunda razón de protección. A pesar de ello, la izquierda recurrió al Defensor del Pueblo, el socialista Ángel Gabilondo, quien en consonancia con su relación ideológica, dictaminó que consideraba la Cruz resignificada «contraria a la memoria democrática» en enero de 2024. En la actualidad tanto el PSOE-PSPV como Compromís continuaban considerando el mantenimiento de la antigua Cruz de los Caídos como un «retroceso en los principios democráticos», dentro de la campaña de «blanquear» el franquismo y sus símbolos, por lo que pedían su desaparición. El jardín, conservando la Cruz, fue inaugurado en diciembre de 2024. La concejala de Vox, Aurora Rodil, explicó: «hoy estamos aquí celebrando que la Cruz sigue en pie y no se va a mover». Lo que de acuerdo con la sentencia del TSJ es una realidad. A pesar de esta, la izquierda, amparándose en el Catálogo de Vestigios vinculado a la LMDC derogada, continua pidiendo la retirada de estas cruces, como es el caso de la de Altea.
Similar a lo anterior es lo acontecido con la Cruz de los Caídos de Denia, localidad en la que fueron asesinadas por los frentepopulistas 39 personas (el 2 de noviembre de 1936, tras una saca, son asesinadas 15 personas y arrojadas a una sima en el cabo de San Antonio). El monumento, consistente en una Cruz alzada sobre un podio con dos escalones y una base cúbica se inauguró en septiembre de 1939. Un año después se añadieron cuatro lápidas, una en cada cara de la base, con los nombres de los caídos de la localidad. Sita en la Plaza de los Caídos (hoy Plaza de la Constitución), se mantuvo hasta que fue retirada en 1986 por el alcalde socialista Jaime Sendra Timoner.
El monumento a los caídos de Xàbia (Jávea) quedó completado en 1949 con un baldaquino en cuyo interior se situaba la Cruz de los Caídos. Fue obra de Vicent de Gracia situándose en la Calle Loreto. Pasado un tiempo tras la muerte de Franco se retiraron de la misma las inscripciones que tenía, aunque se conservaba el relieve con el escudo nacional vigente entre 1938 y 1981 (aunque el plazo para su cambio se prolongara hasta 1985). El futuro del monumento comenzó a estar en entredicho con la aprobación de la LMH. Por otra parte, en 2014 el baldaquino acusaba un claro deterioro. La corporación socialista anunció su próxima eliminación en ese año. Después se estimó que solo se quitarían los escudos, pero se restauraría el monumento al estar desposeído de cualquier connotación con el régimen de Franco. Los escudos deberían conservarse en los fondos del museo local.
No solo la Cruz de los Caídos se conservaba en la localidad. No muy lejos se encuentra el monumento-mausoleo de l’Avenc de La Plana, en el parque natural del Montgó, que recuerda a los asesinados allí en 1936 por los frentepopulistas.
Es un monumento sobrio que recuerda el asesinato grupal que allí tuvo lugar el 2 de noviembre de 1936, en la conocida desde entonces como «la nit de l’Avenc». Varios presos fueron sacados de Denia y llevados hasta allí por los frentepopulistas, básicamente anarquistas. Se estima que entre 15 y 21 personas (13 identificadas) fueron asesinadas y arrojadas a una sima de 67 metros de profundidad; algún testimonio oral anota que alguno fue arrojado vivo. Los cuerpos no se pudieron recuperar tras la guerra. En 1953 los ayuntamientos de Xàbia y Denia intentaron explorar la sima. En 2013 unos expertos volvieron a entrar en la sima localizando y fotografiando restos de los asesinados. Convertida la fosa al acabar la guerra en panteón in situ, dado que era imposible recuperar los cuerpos, en la boca de la sima se situó el monumento que aún se conserva. Hoy está protegido por figurar en el mapa de fosas al ser incorporada a la misma por el gobierno de Mariano Rajoy.
En 2022 aún continuaban en pie, amenazadas por la Generalitat, la Cruz de los Caídos de Hondón de las Nieves, sita en la Plaza de la Iglesia, y de Hondón de los Frailes, situada en la Plaza del Ayuntamiento. Esta última corresponde a la tipología de monolito coronado por una Cruz de aproximadamente iguales dimensiones. El monolito constituye un pedestal en tres bloques descendentes en altura hasta constituir la base de la Cruz. En uno de sus frontales se sitúa el escudo de España vigente entre 1938 y 1985.
Otras cruces carecían desde mucho antes de la muerte de Franco de simbología explícita como es el caso de la Cruz de los Caídos de Ibi, una Cruz de madera sobre un pequeño pedestal de forma cúbica.
A finales del año 2022, señaladas por la Generalitat y las Asociaciones de Memoria, aún permanecían Cruces como la situada en Benissa con su inscripción «Año de la Victoria 1919»; la de Algueña, sita en la Plaza de la Iglesia con la inscripción «Caídos por España»; o en Monforte del Cid . El monumento de Algueña, vandalizado en diversas ocasiones, es una Cruz de piedra, que en su parte superior tiene una segunda Cruz que emerge de la primera, elevada sobre un monolito cúbico, en una de cuyas caras, además del nombre de José Antonio Primo de Rivera, aparece el de los caídos de la localidad (Tomás Mira Mira, Luis Albert Martínez, Vicente Pérez Escandel, José Luis Maestre Olcina, Juan Albert Sanz); el conjunto se situaba sobre un realce circular.
Caso singular, en esta coyuntura momentáneamente final, es la polémica suscitada por la permanencia de la Cruz de los Caídos de Monforte del Cid. Se encuentra situada al pie de una escalinata, en lo que es una terraza elevada, entre el Ayuntamiento y la Iglesia de Nuestra Señora de las Nieves. Sobre un pedestal de tres escalones de forma circular, se eleva la Cruz de piedra. En la parte baja del monumento, siendo de difícil localización a simple vista, aparecen dos inscripciones: una, «18 de julio de 1936»; otra, «Gloria a los caídos». La oposición popular a su retirada es manifiesta. Algo que asume la alcaldesa María Dolores Berenguer, de Esquerra Unida por lo que se ha negado sistemáticamente a su retirada. Ello llevó en 2022-2023 al choque con el Grupo Parlamentario de Izquierda Confederal y con el senador Carlos Mulet quien, ante la oposición municipal, presentó 3 requerimientos para que desde el Senado se instara a la alcaldesa a la retirada; por lo que Mulet se dirigió al gobierno de Pedro Sánchez para que el ejecutivo instara a la retirada por ser contraria a la LMD preguntando al gobierno: «¿Qué medidas va a adoptar para instar a la retirada de este símbolo ante el reiterado incumplimiento del Ayuntamiento de Monforte del Cid a pesar de haberse pedido hasta en tres ocasiones?». La respuesta de la regidora a principios de 2023 fue que todo lo más retiraría o taparía las inscripciones, pero no la Cruz: «entendemos que no hay ninguna necesidad de eliminar la cruz porque es una cruz cristiana. Por lo tanto lo que debemos hacer es resignificarla y no quitarla». En la misma línea el senador Carlos Mulet preguntaba al gobierno qué haría para instar a la retirada del monumento a los caídos en la ermita del Santo Cristo de Banyeres de Mariola, que se preserva resignificado al estar dedicado a todos los muertos en la guerra.
Los rastros de Franco
Además de algún relieve desaparecido en la provincia de Alicante, en Orihuela, se levantó un monumento a Franco inaugurado en noviembre de 1976 con motivo del segundo aniversario de su fallecimiento, siendo alcalde Pedro Cartagena. De financiación particular fue colocado en la principal Glorieta Gabriel Miró de la ciudad. Un monolito de granito de estructura tronco-piramidal en forma de obelisco, con cinco bloques por secciones, elevado sobre un pedestal. En su cara frontal presenta un relieve en bronce con el perfil de Franco, rodeado en semicírculo en su parte inferior por dos palmas de laurel, al que se incorporaba una frase de su testamento político. En la sección más baja se situaba el escudo de la ciudad.

Las sucesivas peticiones de retirada del monumento realizadas desde la izquierda chocaron con la decisión de la corporación de mantenerlo hasta principios del siglo XXI. La presión se incrementó con la irrupción de la ideología de la memoria y del «lobby de la memoria». El monumento fue vandalizado en diversas ocasiones y presenció simulaciones de derribo. En 2003 se presentó un manifiesto de intelectuales (de izquierda) pidiendo la retirada, a la que se sumó la del Centro Hernandiano de Estudios e Investigación de Elche. Finalmente, en noviembre de 2004, el alcalde Popular, señalado por la izquierda, José Manuel Medina, cambió de postura. Ordenó, sin mayor comunicación a otros concejales, la retirada nocturna del monumento. Según Informaciones las obras se iniciaron a la 1 de la madrugada, pero debido a la llegada de numerosas personas y medios se paralizó para volverse a acometer a las 3 de la madrugada, prolongándose durante casi dos horas.
El alcalde popular, justificó su nueva posición, indicando que no había dado explicaciones ese día «porque creo que no hay ningún tema de especial relevancia como para que yo compareciera esta mañana», afirmando que «desde hace mucho tiempo» quería retirar el monolito, pero esperó al «momento en que el equipo de gobierno considerase la forma y el momento más oportuno, que ha sido hoy». En realidad, en 2004 consideraba que ello no le causaría ya ningún perjuicio electoral. El obelisco acabó en un almacén municipal, aunque el alcalde explicó que «no nos hemos planteado todavía lo que se va a hacer». El propio alcalde, al comparecer por las críticas de la oposición, que tachó la decisión de hacerlo con nocturnidad de «cobardía», dejó claro cuál era la razón final de su cambio de posición: «comprendo que critiquen que el alcalde se quite una piedra del zapato». Simple cálculo político.
La polémica con Franco, sin embargo, no desaparecía en Orihuela. En 2008 la alcaldía estaba ocupada por Mónica Lorente, del Partido Popular. Se encontró con la petición de la retirada de honores y distinciones al Generalísimo. El PSOE-PSPV presentó una moción para la retirada que fue desestimada por la mayoría popular. Ello llevó a una queja ante el socialista Defensor del Pueblo, alegando que la alcaldesa incumplía la LMH. Los socialistas denunciaban que «todavía hay muchos alcaldes y alcaldesas del PP que siguen manifestando un incomprensible apego a la simbología franquista y que se manifiestan cómodos con los símbolos del franquismo en sus municipios». Dos años después, la socialista Ana Mas, con el apoyo de Los Verdes y el Centro Liberal Renovador (CLR), volvía a presentar una moción para retirar las distinciones a Franco y el nombre de algunas calles (Franco tenía la Medalla de la Ciudad y el título de Caballero Cubierto de Orihuela). La moción fue rechazada al explicar la concejal de Cultura que, de acuerdo a la ley, las distinciones solo se tienen en vida y la de Caballero Cubierto solo se ostenta durante el año del nombramiento. Además, al rechazar la moción no se retiraría la calle dedicada en la ciudad a José Antonio.
En 2011 el Partido Popular perdía la alcaldía merced a un tripartito formado por el PSOE, CLR-Claro y Los Verdes, lo que llevó a la alcaldía a Monserrate Guillén de Los Verdes. Ana Mas pasó a ser Concejala de Cultura y pudo llevar adelante su revancha. Así, en junio de 2012 se produjo el cambio de 16 calles, entre ellas la de José Antonio que pasó a denominarse Avenida de España.
Dentro de los rastros de Franco en la provincia cabría señalar la preservación de un busto de Franco realizado por el escultor Antonio Navarro Santafé, que también había realizado uno de Durruti durante la guerra, en el museo del artista en Villena (autor de obras como el conjunto de «El oso y el madroño» que está en la Puerta del Sol de Madrid). Se trataba de una obra realizada en 1967 para un monumento que se levantó en la Villa de Lupión (Jaén), situado en la Plaza del Caudillo, a cuya inauguración acudió el escultor. En una descripción de la época se puede leer: «El Caudillo lleva sobre su pecho un emblema, en bronce, de la Laureada de San Fernando. El Escultor ha logrado la efigie más exacta que puede labrarse del Caudillo: firme y serena la mirada; semblante del hombre conductor de multitudes, metido en el espíritu del pueblo. Caudillo de la guerra y de la paz. Caudillo siempre de España».
Previamente, en 1939, había realizado una estatuilla ecuestre del Jefe del Estado por encargo de Carlos Bourbon Arnal. Tuvo tal éxito que consiguió el permiso de patente para su reproducción y distribución. El original acabó expuesto en la sede central de Calzados Segarra. En 1976 se le encargó la realización del monumento que se eregiría en Guadalajara, el primero inaugurado tras la muerte del Jefe del Estado por encargo del Consejo Provincial del Movimiento. La resultante sería una estatua de 2 metros de alto de 800 kilos de peso con Franco de pie, con uniforme de campaña, fundida en bronce sobre un pedestal de piedra caliza. El contrato final recogía la descripción del monumento: «Una estatua del Generalísimo Franco fundida en bronce de dos metros de alta, sobre un basamento de piedra caliza de dos metros de alto, y una fuente al pie de la Estatua dicha. Todo ello sobre un estanque, sobre cuyas aguas aflora el Víctor de la Casa militar de Franco, e iluminado por un foco acuático». El monumento fue sufragado con doncaciones particulares con un coste inicial de 1.200.000 pesetas. A la inauguración del mismo asistió Carmen Polo de Franco, viuda del Generalísimo, acompañada por Pilar Primo de Rivera, Antonio María de Oriol y Urquijo y el teniente general Iniesta Cano entre otros. Curiosamente esta obra fue desmontada con nocturnidad al mismo tiempo que lo fuera la estatua ecuestre de Franco en los Nuevos Ministerios por el gobierno del socialista Rodríguez Zapatero el mismo día que se homenajeaba a Santiago Carrillo.
En el Santuario de las Virtudes de Villena se conservó hasta el año 2017 una lápida en la que se leía: «Siendo Jefe del Estado Francisco Franco la ciudad de Villena renovó a la Virgen de las Virtudes en el 350 Aniversario el voto a su inmaculada concepción 1624-1974». El Ayuntamiento acordó su sustitución por otra similar en la que no apareciera la referencia al Generalísimo. El PP anunció su abstención porque no se habían cumplido correctamente los trámites para habilitar los presupuestos para la retirada.
Que la mención a Francisco Franco apareciera en cualquier lápida equivalía a una automática proscripción. Compromís en febrero de 2016 llevó al pleno del Ayuntamiento de Santa Pola, alcanzándose la unanimidad, la retirada de la placa situada en 1964 en la Plaza Calvario: «Grupo Virgen de Loreto. En julio de 1954 se inauguró en conmemoración de los 25 años de Paz Española, gracias al Glorioso Caudillo de España Excmo. Sr. D. Francisco Franco Bahamonde, siendo Gobernador Civil de esta Provincia el Excmo. Sr. D. Felipe Arche Hermosa y Delegado Provincial del Ministerio de la Vivienda el Excmo. Sr. D. Alejo Bonmatí González, Hijo Adoptivo de esta villa. El Ayuntamiento de esta localidad, bajo la presidencia de su Acalde D. Antonio Bonmatí Campello, en sesión del 13 de Junio de 1956, acordó instalar esta placa conmemorativa para perpetua memoria». Se trataba de un grupo de 24 viviendas edificadas por el Estado.
La misma polémica se reprodujo con respecto a una placa situada en el Monasterio de la Santa Faz que se limitaba a señalar una realidad histórica: «Jefes de Estado que protegieron y visitaron este monasterio: Carlos I – Felipe III – Felipe IV – Carlos II – Felipe V – Fernando VI – Carlos III – Carlos IV – Fernando VII – Isabel II – Amadeo I – Alfonso XII – Alfonso XIII – Francisco Franco».
Como sucede en no pocas localidades españolas también en la provincia de Alicante fueron habituales los reconocimientos locales a Franco, aunque, al no existir ningún listado general de distinciones realizadas al Jefe del Estado a lo largo de casi cuarenta años, no es extraño que sea la investigación de archivo la que las localice. Así sucedió en el Poble Nou de Benitatxell que, en la segunda década del siglo XXI, descubrió que el 1 de abril de 1940 la corporación nombró a Franco «hijo predilecto» de la localidad. En marzo de 2024, la corporación gobernada por Més Benitatxell (marca heredera de PODEMOS), con la abstención de los 2 concejales de REDcv y el voto en contra del concejal del PP, aprobó la retirada de la distinción en aplicación de la LMD. El argumentario, repetido hasta la saciedad a lo largo de la geografía hispana, fue exhibido por el Concejal de Patrimonio, Víctor Bisquert, con las siguientes palabras: «afirmar el carácter antidemocrático de aquella decisión y la voluntad de acabar con cualquier gesto o hecho histórico que signifique o simbolice el menor reconocimiento a personas o acciones dictatoriales de aquel periodo oscuro de nuestra historia reciente […] nuestra sociedad no puede seguir blanqueando 40 años de dictadura, de crímenes y de retroceso en derechos y libertades. La figura de un dictador y una dictadura, por mucho tiempo que haya pasado, no puede seguir teniendo ningún reconocimiento en nuestro municipio ni en ningún otro de un estado democrático». Revisemos la historia.
En 1940 la Diputación Provincial propuso a todos los Ayuntamientos que, mediante proposiciones en pleno, se distinguiera al Jefe del Estado con el título de «hijo adoptivo» o similar de la localidad. No se ha localizdo toda la documentacion relativa al proceso, pero es evidente que el grado de cumplimiento, por otro lado, debió de ser muy alto. Aunque, según parece, se remitió a El Pardo, en edición especial la serie de reconocimientos, sin que quede rastro de la misma en el archivo particular del distinguido, es dudoso que Franco tuviera conocimiento de todos los reconocimientos que se le otorgaron desde infinidad de municipios a lo largo de su mandato. Conocida la referencia a estas distinciones, ya entrado el siglo XXI, la izquierda, especialmente Compromís, impulsó, una vez comprobada la concesión, la retirada de la distinción efectuada en un proceso que, en función de la situación política en los municipios afectados, ha llegado prácticamente hasta la actualidad, con especial presión a partir de la aparición de las leyes de la LMD y de la presencia de la izquierda en la Generalitat valenciana. Retirada que, en ocasiones, era compleja desde un punto de vista jurídico, ya que se trataba de distinciones irrevocables, por lo que había que acojerse a brechas interpretativas para evitar unos recursos que no se produjeron. Pero para la izquierda era un modo de atacar a los gobiernos municipales de mayoría popular, a lo que estos respondieron de forma diversa según la evolución política en cada momento. Recojamos aquí algunos de esos procesos.
Quizás debiéramos fechar en 2007 la decisión por parte de la izquierda alicantina de utilizar la cuestión de la retirada de los honores concedidos por las localidades a Franco como arma contra los gobiernos populares. Lógicamente fue en la capital donde, por primera vez, de forma destacada apareció la polémica. En febrero PSOE-PSPV, Esquerra Unida y el Bloc planteraron la retirada de las distinciones que, en este caso, eran dos: el título de «hijo adoptivo y predilecto» de 1940 (entregado a Franco personalmente por la Vieja Guardia de Alicante en mayo de 1944, hecho que quedo registrado en el célebre NODO) y la Medalla de Oro (otorgada siendo alcalde Fernando Flores en 1966); pero Franco tenía, además, la distinción de Alcalde Honorario Perpetuo desde 1964. También se planteaba retirar la misma medalla concedida al consúl alemán durante la guerra, barón von Knobloch, y al vicealmirante von Carls. El PP admitió llevar el tema a la Junta de Gobierno, de acuerdo con el Reglamento, y los tres grupos de izquierda anunciaron que eliminarían las distinciones cuando llegaran al poder. Anteriormente Luis Díaz Alperi, alcalde del PP, se mostró contrario a la retirada de las distinciones. En 2008 todos los concejales populares votaron en contra. Sin embargo, en 2009 la cuestión se volvió a debatir en el Pleno y en esta ocasión el PP, que gobernaba con Sonia Castedo al frente, votó a favor. La cadencia de los hechos es muestra del cambio que se imponía en el PP de la provincia de Alicante tal y como es fácil de comprobar.
Paralelo a este proceso es el intento de retirar a Franco los títulos de «hijo adoptivo y predilecto de la provincia», según la prensa, otorgados por la Diputación. La petición fue presentada por el PSOE-PSPV y defendida por el diputado Roque Moreno. El portavoz popular amparó su oposición con un argumento que será recurrente en el argumentario del PP: es un tema que «no le quita el sueño a nadie», de lo que hay que ocuparse es de los problemas reales de los ciudadanos. Por otro lado se indicaba que según el Reglamento los honores son de carácter vitalicio. La respuesta de la oposición también era parte del argumentario habitual: con la oposición se demuestra el apoyo a la dictadura franquista de la que es deudor. De momento, en septiembre de 2008, la proposición no prosperó. La mujer de Franco, por otra parte, había sido distinguida en 1966 con el título de «Almendro en flor». Hasta diciembre de 2016 Franco y su mujer continuaron manteniendo sus distinciones. En esta ocasión, a propuesta de Compromís, la retirada fue acordada por unanimidad (PP, PSOE-PSPV, EUPV y un no adscrito).
En 1940 el Jefe del Estado fue nombrado «hijo adoptivo» de Benidorm. La izquierda tuvo como objetivo la retirada de la distinción. En 2008 el PSPV-PSOE presentó la habitual moción que fue rechazada por la mayoría absoluta del PP.
En 2008 el PSOE-PSPV y el Bloc Nacionalista Valencià presentaron en el Ayuntamiento de Denia una moción para retirar a Franco el título de «hijo adoptivo» otorgado en 1940 y la Medalla de Oro de la ciudad concedida en 1968. La alcaldesa popular Ana Kringe, que gobernaba mediante una coalición con independientes, se opuso al trámite. En noviembre el PSOE-PSPV y el Bloc volvieron a plantear la retirada, que quedó sin prosperar en la votación efectuada el 20 de noviembre, haciéndose eco la prensa nacional del hecho de que Denia mantenía los honores a Franco. Ello dio lugar a la presentación de una nueva moción por parte del PSPV. En febrero de 2009 se designó al concejal de Cultura, Juan Sancho, para instruir el expediente. En mayo se votaría la retirada de los honores.
En 2008, el Ayuntamiento de San Juan anunció que presentaría una moción doble, ya que Franco, además de ser designado «hijo adoptivo» en 1940, había recibido en 1974 la Medalla de Oro de la villa. Apoyaron la propuesta los grupos PSOE-PSPV, Bloc Nacionalista y el Partido Popular en aplicación de la LMH, por lo que se abrió el expediente a la información pública para que los vecinos pudieran opinar. En 2010 era el Ayuntamiento de Jijona el que anunciaba que se iniciaban los trámites para retirar la distinción de 1940 incluyendo, además, los honores otorgados al gobernador civil José María Paternina Iturriagagoitia y al Capitán General de la Armada Luis Carrero Blanco. La moción fue aprobada por la mayoría formada por los concejales del PSOE-PSPV y Esquerra Republicana con la abstención de los concejales del PP.
La cadencia de los hechos muestra pues que en los ayuntamientos los populares cambiaron su posición habitual en decisiones en cascada. A partir de ahí secundarían la retirada. Así, en 2012, con el voto unánime (PP, PSOE-PSPV y Bloc), se retiraba la distinción a Franco en Ondara. Según el alcalde popular se hacía para «mirar al futuro y que se zanje cuanto antes la polémica».
En noviembre de 2014, Compromís presentó la moción para la retirada del título de «hijo adoptivo» en Santa Pola. Fue votada favorablemente por todos los grupos (Compromís, PSOE-PSPV, Esquerra Unida y Partido Popular). En aras del consenso, la única cesión fue eliminar la exposición de motivos de la moción.
En 2015 Magda Mengual, alcaldesa de la izquierdista Compromís de La Gata, presentó la habitual moción para la retirada del título de «hijo adoptivo» otorgado al Jefe del Estado en 1940. Entonces ocupaba el sillón municipal Francisco Pedrós, aprobándose por unanimidad la concesión con el siguiente acuerdo reflejado en el acta municipal: «siendo las once de la mañana, hora que terminó la manifestación y desfile con motivo del aniversario de la Gloriosa liberación total de nuestra patria y en presencia de las autoridades y ante el entusiasmo del pueblo, el señor alcalde propone declarar solemnemente Hijo Adoptivo de este pueblo a S.E. el Generalísimo don Francisco Franco Bahamonde en prueba de reconocimiento, gratitud y fidelidad. Así se aprueba por unanimidad y en medio de los aplausos sinceros de todos los presentes». Al debatirse la propuesta de Compromís la oposición, el Partido Popular, consideró que se trataba de un asunto sin mayor importancia, solo era un trámite a realizar.
También en 2015 las Juventudes Socialistas pidieron la retirada de la Medalla de Oro de la ciudad de Villena otorgada a Franco por el Ayuntamiento en junio de 1967 en gratitud al desarrollo y obras como el próximo hospital. Ya se había presentado una petición similar al Ayuntamiento en 2008 siendo rechazada por la mayoría del Partido Popular. Debatida en Pleno fue aprobada con el voto en contra de los concejales populares que, en consonancia con su argumentario, la calificaron de propuesta «electoralista» y que «existen temas más importantes en la ciudad que tratar un tema de propaganda».
La ciudad de Calpe distinguió a Franco en dos ocasiones. La primera en septiembre de 1940, nombrándolo «hijo adoptivo» para «rendir un homenaje de gratitud a nuestro Caudillo, Generalísimo Franco»; la segunda, en 1972, la Medalla de Oro «considerando los numerosos méritos que le concurren y el agradecimiento que todos le debemos por su dedicación y entrega en beneficio de la patria y los españoles», insginia que la corporación le entregaría poco después en el palacio de El Pardo, siendo alcalde Joaquín García Hernández. Décadas después de su fallecimiento el grupo municipal de Compromís plantearía una moción para la retirada de las distinciones. En abril de 2016, por unanimidad de todos los concejales, incluidos los populares, le fueron retiradas. En septiembre de 2016, tras verificarse que se había producido la concesión a Franco del título de Hijo adoptivo de Ibi, el PSOE-PSPV presentó una moción para la retirada que fue aprobada por unanimidad en el pleno correspondiente.
En el 2017, el grupo socialista presentó en el Ayuntamiento de La Nuncia una moción para retirar la distinción de «hijo adoptivo» que la corporación otorgó a Franco el 1 de abril de 1940. Para ello, la portavoz socialista Pepa Ivorra se amparó en una sentencia del Contencioso-Administrativo n.º 5 de Valencia por la que se instaba al Ayuntamiento a retirar a Franco su nombramiento como Alcalde Honorario. En el mismo año el Ayuntamiento de Aspe retiraba el nombre de Franco del Libro de Honor por unanimidad (PSOE-PSPV, IU, PP y VESPA).
En Alcoy la izquierda tendrá que esperarar hasta el 14 de abril de 2023, aniversario de la proclamación de la II República, para retirar la Medalla de Oro de la ciudad otorgada a Franco el 10 de abril de 1959 «en el acto y manifestación de inquebrantable y entusiasta adhesión a su persona y al Régimen que representa, como salvador de la Patria y restaurador de la vida de los Municipios españoles». En realidad, jurídicamente, no se podía retirar la Medalla sino recurrir al vericueto de dejar sin efectos los acuerdos del Pleno de 1959.
En Xábia (Javea), Franco continuó siendo «hijo adoptivo» hasta una votación realizada en la corporación en mayo de 2024. La propuesta fue realizada por Compromís y el PSPV y contó con el voto favorable de los concejales del PP y CpJ de los tres que forman el tripartito de gobierno; los concejales del PP indicaron que lo hacían obligados por la ley; votó en contra el otro concejal del equipo de gobierno representante de VOX. José Marco Pons defendió su voto negativo recordando que, gracias a Franco, Xábia tenía un puerto y no seguía metida en el fango de la riada de 1957.
En noviembre de 2022 la Generalitat instaba al Ayuntamiento de Sax a proceder a retirar el nombramiento de Franco como «hijo adoptivo» de 1940, pero según se publicó esta distinción ya había sido retirada por un acuerdo municipal en 2016. En el mismo año en que tras una moción presentada por Compromís y el PSOE-PSPV le fue retirado el título en Banyeres de Mariola.
A vueltas con los nombres de las calles
Como señalamos, la mayor parte de las calles dedicadas a personas o hechos vinculadas al régimen de Franco se corresponden con nuevas vías y barrios surgidos del crecimiento de las localidades. Cierto es que acabada la guerra se cambiaron algunas principales en prácticamente todos las localidades para dedicarlas al Jefe del Estado, a José Antonio Primo de Rivera, a Calvo Sotelo o a los generales Mola y Sanjurjo, a las que se sumaron las que hacían referencia a los mártires o a los caídos. También a algún caído local, como sucedió, por ejemplo, en Denia con la Calle Falangista Cárdenas. El estudiante falangista Ramón Cárdenas Merle, estaba detenido cuando fue sacado de la cárcel por el grupo, mayoritariamente anarquista, La Pepa el 18 de agosto de 1936 y asesinado.
Solo en algunas localidades, tras las primeras elecciones municipales de 1979, donde la izquierda accedió al poder, se procedió al cambio de algunos nombres. En 1996 sólo el Ayuntamiento de Rojales afirmaba haber retirado de su callejero todos los nombres vinculados al régimen de Franco. Desaparecieron de forma selectiva los nombres de Franco, de sus generales, de algunos ministros o de José Antonio de algunas localidades, pero no hubo una actuación generalizada prácticamente hasta el siglo XXI. Ejemplificación del proceso es lo sucedido en la capital, con nombres afectados que se repetían en decenas de municipios.
Si retrocedemos en el tiempo cabría anotar que el «lobby de la memoria» presentó ya iniciado el siglo XXI su primer gran listado de monumentos y calles/plazas en la provincia de Alicante, pero mayoritariamente centradas en la capital. Desde el presente podría considerarse como una reivindicación preliminar. Se limitaba a señalar algunos restos. Subrayaba, eso sí, que algunas calles ya habían desaparecido. Así, en Alicante capital: la Plaza del Generalísimo había pasado a ser Plaza de la Constitución; la Avenida General Mola era la Avenida de la Estación; la Plaza von Knobloch se transformó en la Plaza del Mar; la Avenida José Antonio transmutó en Avenida de la Constitución y la Calle Onésimo Redondo fue renombrada como Calle Pablo Iglesias. Indicaba que otras denominaciones que se conservaban eran difícilmente identificables y pedían la retirada de la dedicada al «destructor» argentino Tucumán, en realidad era un torpedero. En el argumentario señalaban que este navío bombardeó Alicante cuando en realidad se dedicó, en acción humanitaria, a evacuar personas en riesgo de muerte a manos de los frentepopulistas desde el puerto; igualmente escamoteaba que al cónsul alemán von Knobloch se le dedicó una calle por haberse dedicado a facilitar la huida de personas perseguidas por los frentepopulistas desde Alicante. En Crevillente se vanagloriaban de que ya no quedaban calles con nombres franquistas a excepción de las dedicadas a personalidades locales, aunque seguía manteniéndose el nombre de José Antonio en un colegio. También señalaban que en Torrevieja, pese a que las calles dedicadas a Franco y a los generales habían desaparecido, se conservaba la calle dedicada a Ramón Gallud y a Juan Aparicio. Ramón Gallud era un joven falangista asesinado por los frentepopulistas en los primeros meses de la guerra civil.

A partir de ahí el listado de calles en el punto de mira fue ampliándose. Así, en la capital se denunció la calle dedicada a Donoso Cortés, 30 de Marzo, Pío XII (al que para justificar su cambio se denominaba como «el papa de Hitler»; o Calle Treinta de Marzo que se refería a la entrada de las fuerzas nacionales en la ciudad (pasaría más tarde a ser Nou D’Octubre). Finalmente circularon un listado, centrado en la capital, bajo el título de «Nomenclatura feixista a Alacant», pidiendo colaboración a través de la web para poder «mejorarla». Siguiendo la costumbre habitual, de forma muy breve, con notorias medias verdades y ocultando información, incluían la razón para su retirada. Merece un cierto comentario mostrando, además, un alto grado de ignorancia:
Batalla del Ebro, por ser una ofensiva militar del ejército fascista sobre el Principado de Cataluña (no hace falta comentar lo erróneo del razonamiento); Comandante Franco, por ser un «capitán del ejército fascista y dictador entre 1939 y 1975» (es innecesario subrayar que no solo se confundían en la graduación sino que la calle estaba dedicada al hermano de Franco); General Millán Astray, por ser «fundador de la Legión»; General Aldave, gobernador militar de Alicante en 1936, fue «ajusticiado por la República»; es curioso el razonamiento del lobby de la memoria para pedir la retirada de la calle Ejércitos Españoles, al colocar como argumento las palabras «sin comentarios»; Plus Ultra, por ser el «avión que va a trasladar al general Franco a África para tomar el mando del ejército fascista» (no está mal teniendo en cuenta que se trata del aparato que hizo el raid aéreo en 1926 entre España y Argentina); Italia, por tratarse de un «homenaje a la Italia de Mussolini»; Alemania, por ser un «homenaje a la Alemania de Hitler»; Portugal, por ser un «homenaje al Portugal de Salazar»; otras calles por estar dedicadas a falangistas, ocultando que fueron ejecutados por los frentepopulistas (Pascual Orozco, Teniente Robles, Hermanos Pascual…); la calle División Azul (en realidad Plaza de la División Azul) por ser un «cuerpo militar franquista compuesto por falangistas y por prisioneros de guerra republicanos en la Segunda Guerra Mundial para ir a luchar junto al ejército nazi». Pero ya puestos pedían ayuda para «comprobar» si los nombres de calles dedicadas a militares que habían encontrado eran franquistas o no: Alférez Díaz Sanchis, Alférez Rojas, Capitán Adolfo Paya, Capitán Amador, Capitán Meca, Capitán Rueda, Capitán Hernández Mira, Olózaga (en realidad César Elguezábal), Sargento del Río Llamas, Sargento Vaillo, Sargentos Provisionales, Teniente Aguado, Teniente Álvarez Soto, Teniente Coronel Chapuli, Teniente Durán, Teniente Llorca y el Teniente Daoiz (que seguramente era el afamado teniente sublevado contra los franceses en Madrid en mayo de 1808), a lo que añadían el nombre de Vázquez de Mella (pensador tradicionalista fallecido allá por 1928). Naturalmente se incluía entre las calles a renombrar la dedicada al General Primo de Rivera por «golpista y dictador». No faltaron los chascarrillos cuando también se incluyeron en las propuestas, por ejemplo, la dedicada a los Reyes Católicos. O cuando se incorporó la Plaza Estella, alegando que era la «cuna del carlismo».
Probablemente el primer documento a tener presente, más allá de las declaraciones del «lobby de la memoria», sería la propuesta presentada al Pleno del Ayuntamiento de la capital para cambiar 55 calles en 2006. La propuesta fue rechazada por la mayoría absoluta del Partido Popular en atención a los perjuicios que tendrían los vecinos y a la posible apertura de heridas que deberían cerrarse y no azuzarse. El listado era más que discutible. Contenía calles que no tenían anclaje alguno en la LMH (Calle de los Cincuenta, Calle Capitán Segarra, Calle Pascual Orozco) y algunas ya no existían.
Detraídas las citadas el listado incluía las siguientes calles: Amadeo Valls, Antonio Noguera, Batalla del Ebro, César Elguezabal, Comandante Franco, Domínguez Margarit, Eduardo Langucha, Enrique Madrid, Enrique Pérez Cascales, Felipe Bergé, Felipe Herrero Arias, Fernando Madroñal, Fidel Pastor Carrillo, García Morato, General Aldave, General Millán Astray, General Varela, Haroldo Parrés, Calle Hermanos Alonso de Medina, Hermanos Bernad, Hermanos López de Osaba, Hermanos Pascual, Hermanos Soto Chápuli, Jaime García Buch, Jaime Niñoles, Joaquín César Asensio, José Aldeguer, José Barreras Pérez, José de Cabo Palomares, José Gil Muñoz, José López Agudo, José Salvetti, Luis Bellido, Miguel Jiménez Reyes, Pascual de la Mata, Rafael García Vidal, Ricardo Oliver Fo, Romeu Palazuelos, Salvador García Muñoz, Sierra de Cavalls, Sierra de Pandols, Teniente Álvarez Soto, Teniente Robles, Tomás Aznar Doménech, Treinta de Marzo, Tucumán, Calle Ubaldo Capdepón, Vicente Bonastre, Victoriano Ximénez Couder. A las que se sumaban la Plaza José Antonio y el Barrio José Antonio.
Al finalizar la primera década del siglo XXI la Asociación Alicante Vivo trabajaba sobre un listado que conformaría la base para la siguiente petición de cambio de calles. En este caso se incluía, de forma breve alguna indicación de las razones para su eliminación. Una propuesta de máximos porque algunas calles, se reconocería después que habían perdido el significado original (Alemania, Portugal, Ejércitos Españoles, Italia, Plaza de los Luceros, Pandols, Somosierra, Cavalls…), era muy cuestionable la forzada relación que se establecía (Plaza Pío XII dedicada en 1955, Juan de la Cierva), se ocluía la verdad histórica (Calvo Sotelo, mencionándose que se trataba de un «político derechista asesinado, mártir del franquismo» prescindiendo que fuera asesinado con participación socialista antes del estallido de la guerra), o eran pura persecución ideológica como sucedía en el caso de Vázquez de Mella. La ideología de los confeccionadores se hacía traslúcida en la explicación para pedir la retirada de los Reyes Católicos, indicando que «lógicamente no es netamente franquista» (mantener el error y no enmendarlo).
Atendiendo a las breves indicaciones, según la Asociación, podrían perder la rotulación las calles que les habían dedicado por tratarse de personas o hechos englobados en las siguientes categorías:
- «derechistas fusilados»: Amadeo Valls [era falangista], Antonio Noguera, Deportista Ramón Mendizábal, Domínguez Margarit, Eduardo Langucha, Enrique Madrid, F. Herrero Arias, Fidel Pastor Carrillo, Haroldo Parres, Hermanos Alonso de Medina, Federico Aguilar, José Aldeguer, José Barreres Pérez, José Salvetti, Martínez de Velasco, Manuel Jiménez Pérez, Rafael García Vidal, Ramón Saavedra, Salvador García Muñoz, Victoriano Ximénez de Couder, Ubaldo Capdepón, Vicente Bonastre, Ricardo Oliver.
- «derechistas muertos» durante la guerra: Fernando Madroñal, Jaime Niñoles, Joaquín César Asensio.
- «falangistas fusilados»: Camarada César Elguezábal, Camaradas Manuel y Santiago Pascual, Camarada Romeu Palezuelos, Deportista Manuel Sánchez, Enrique Cascales, Hermanos Bernard, Hermanos López de Osaba, Hermanos Soto Chapuli, José del Cabo Palomares, José López Aguado, Juan Mingot Tallo, Luis Bellido García, Pascual de la Mata, Tomás Aznar Domenech.
- falangistas: Calle Felipe Bergé y Barrio de Felipe Bergé (muerto en accidente durante la guerra); Barrio de José Antonio (Fundador de Falange. Mártir del franquismo), Parque Ruiz de Alda («Héroe del Plus Ultra y Co-Fundador de Falange. Rotulado en 1939» se obviaba que había sido asesinado por los frentepopulistas en una saca).
- «voluntarios de la División Azul»: Antonio Moreno Lancho, Francisco Esteban Román, José Cabrera Vicario, Francisco González Sánchez, Juan José Domínguez Milán, Francisco Candela Martí, Jaime Galiana, Juan Ballesta Pozuelo. Además se incluía la Plaza División Azul («Voluntarios que lucharon junto al ejército nazi en la IIGM»).
- militares golpistas fusilados: General García Aldave, Capitán Meca, Teniente Robles, Teniente Coronel Chapuli.
- religiosos asesinados: Cura Planelles (confesor de José Antonio), Jaime María Buch, Padre Cerdá, Padre Recaredo de los Ríos.
- políticos del régimen de Franco: Conde de Vallellano (ministro de Obras Públicas), Federico Mayo (primer director del INV), Manuel Senante.
- nombres relacionados con hechos y combates en la Guerra Civil: Batalla del Ebro, Sierra de Cavalls, Sierra de Pandols, Somosierra, Treinta de Marzo, Tucumán («Buque argentino que acogió a derechistas y golpistas al inicio de la guerra civil»).
- militares: Comandante Franco («héroe del Plus Ultra. Bombardeó la costa levantina con el ejército fascista»), García Morato («Aviador franquista muerto en 1939»), General Primo de Rivera («Dictador. Calle repuesta en 1939»); General Millán Astray («adherido a la sublevación. Rotulada en los 20-30»), General Varela («militar golpista»), Teniente Álvarez Soto («militar golpista muerto durante la Guerra Civil»).
En total casi un centenar de calles entraban en el debate público y mediático. A resultas del mismo, en 2010 se constituyó una Comisión de Trabajo aprobada en el Pleno del Ayuntamiento mediante una moción socialista. Formarían parte de la misma representantes de Alicante Vivo, otro de los vecinos, otro del comercio, representantes políticos, técnicos, asesores históricos y de la Comisión para la Recuperación de la Memoria Histórica. La Comisión eliminaría todas aquellas que ya no tenían el significado original.
Cabría estimar que se produjo una situación de bloqueo y espera hasta que el Ayuntamiento estuviera en poder de la izquierda. A partir de los estudios previos, la Concejalía de Memoria Histórica preparó un informe para razonar la retirada de los nombres en virtud de lo dispuesto en la LMH. En 2016 se aprobaba el cambio de las 26 calles «franquistas» seleccionadas. De forma genérica se optó por no incluir todas aquellas que habían perdido su significado, así como la mayor parte de las dedicadas a religiosos, derechistas asesinados y otros. No se incluyeron referencias a políticos locales como en algún momento se pretendió. Ahora bien, los nombres propuestos, algunos de marcada tendencia política despertaron oposición. Extractemos las referencias que contenían las alegaciones finales presentadas para la retirada de sus nombres del callejero en las que hemos introducido entre corchetes las explicaciones no incluidas por los autores:
«Adolfo Muñoz Alonso. Periodista [filósofo, pensador, profesor universitario]. Fue nombrado director de Radio Alicante en 1939. Incautó Radio Alicante en marzo de 1939. Fundó “Hoja Oficial de Alicante” y colaboró en la fundación de la “Gaceta de Alicante” en 1939. El nombre cambia a Las 27 Constituyentes.
Antonio Moreno Lancho. Nacido en Orihuela, fue miembro de la División Azul, muriendo en Rusia durante la II Guerra Mundial. Cambia a Cecilia Bartolomé Pina.
Batalla del Ebro. Acción bélica librada en 1938 durante la guerra civil española. La victoria del ejército nacionalista sobre el republicano aceleró el final de la contienda. Cambia a Riu Ebre.
Plaza Calvo Sotelo. Político conservador. En 1934 encabezó la coalición monárquica Bloque Nacional. Fue asesinado en 1936. En 1935 tenía como nombre Plaza 14 de abril. Cambia a Plaza Porta de Sant Francesc.
Capitán Meca. José Meca Romero. Participó en la Guerra de Marruecos y en los disturbios de 1936 en Alicante. Fusilado ese mismo año por las fuerzas republicanas. Promueve en Alicante el levantamiento de la guarnición. Cambia a Adelita del Campo.
[Camarada] César Elguezábal. Miembro de Falange, [estudiante] murió fusilado el 29 de noviembre de 1936, después del bombardeo de las ocho horas en el cementerio de San Blas [a resultas de la saca efectuada en la prisión en que se encontraba]. Con anterioridad recibió el nombre del liberal Torrijos. Cambia a Pintor Lorenzo Aguirre.
[Anota en su trabajo sobre las calles de Alicante la siguiente narración Gonzalo Vidal Tur: «Transcurría tristemente el mes de noviembre de 1936, porque a más de sus recuerdos funerarios, el patriotismo, la religiosidad y la honradez alicantina sufría persecución a muerte. En uno de sus días, la aviación nacional presentóse en Alicante verificando aquel histórico bombardeo «de las ocho horas», que inmediatamente dio motivo a los hombres dueños de la situación para tomar represalias ejecutando en masa considerable grupo de cautivos. Sin perder tiempo, aquellos hombres piden listas de detenidos a los directores de cárceles, escogiendo nombres y más nombres, que todos quedan condenados a muerte sin más tribunal ni juicio.Aquellas pobres víctimas nada saben y llegada la noche, la vida de penal no parece alterada. Suena la hora y se toca a cenar y descanso. Toda la población reclusa se halla en el primer sueño. El descorrer de los cerrojos de celdas, dormitorios y calabozos altera el silencio de la negra noche de la prisión. Una voz ronca y autoritaria pausadamente va llamando por sus nombres propios hasta cincuenta y dos detenidos. Estos prevén que ha llegado para ellos su último momento y, con ánimo, despídense de sus compañeros que en las cárceles quedan, les hablan algunas palabras para que las transmitan a sus hijitos, madres o esposas, y, sin tiempo para más, dicen valerosamente a los que por ellos vienen:
—“Decididos; cuando ustedes quieran”.
Son conducidos a los patios centrales del penal. Allí preparados esperan dos camiones. Sin consideraciones, los verdugos hacen subir en ellos a sus víctimas. Las
puertas carcelarias todas se abren. Por doquier aparecen bocas de fusiles que apuntan a los que en precipitada carrera trasladan los camiones. ¿Es que les temen?
Unos minutos nada más y aquellos camiones con su carga inocente, se encuentran junto a las tapias del cementerio. Momentos después cincuenta y dos cadáveres son trasladados por tétricos sepultureros desde aquellas tapias a una fosa común. Es que unas ráfagas de ametralladora disparada por el odio, les ha segado la vida. ¡Así cayó César Elguezábal, y así cayeron sus compañeros!»]
Comandante Franco. Ramón Franco Bahamonde. Aviador. En 1926 estableció un récord de distancia al volar entre Palos y Buenos Aires. [Conspirador a favor de la República, Diputado por ERC. Al estallar la guerra regresa desde EEUU para ponerse a las órdenes de su hermano]. Participa en los bombardeos de la provincia de Alicante [falleció en extrañas circunstancias en una misión]. Cambia a María Teresa León.
Plaza de la División Azul. Contingente militar español compuesto por 40.000 voluntarios que luchó en Rusia, integrado en el ejército alemán, desde 1941 a 1943. Murieron 4.000 hombres. Cambia a Plaza del Pueblo Gitano.
Enrique Madrid. Nacido en Valencia. Militante de la Comunidad Tradicionalista [en la juventud jaimista], se adhiere a la rebelión. Era propietario de una tintorería: “La Valenciana”. Murió fusilado en el cementerio alicantino de San Blas el 29 de noviembre de 1936 [tras la saca efectuada en la prisión]. Cambia a Amado Granell.
Felipe Bergé. Nacido en Alicante y miembro de Falange. Murió durante la Guerra Civil en [acto de servicio] en un accidente de coche en carreteras castellanas . Cambia a Periodista Pirula Arderius.
Fernando Madroñal. Secretario de propaganda de la Juventud de Acción Popular de Gil Robles. Combatiente voluntario en las filas sublevadas. Murió en Teruel, durante la guerra civil, en 1936. Maestro de profesión. Cambia a Institución Libre de Enseñanza.
Francisco Candela Martí. Jefe local de Falange en Crevillente. Miembro de la División Azul, murió en Rusia durante la II Guerra Mundial. Cambia a María Nomdedeu [alicantina, dirigente anarcosindicalista, miembro de las Juventudes Libertarias]
Francisco Esteban Román. Formó parte de la División Azul, que luchó en Rusia durante la II Guerra Mundial y donde falleció [fue perseguido por los republicanos durante la guerra]. Cambia a Víctimas alicantinas del Holocausto.
Francisco González Sánchez. Formó parte de la División Azul, que luchó en Rusia durante la II Guerra Mundial y donde falleció. Cambia a Rosa Luxemburgo [nacida en Polonia, teórica marxista, dirigente comunista en la revolución espartaquista alemana, asesinada en 1919].
García Morato. Joaquín García Morato Castaño (Melilla,1904-Griñón,1939). Militar franquista. Aviador que combatió en la Guerra Civil española en el bando nacionalista. Muerto durante la Guerra Civil en el año 1939 [murió en un accidente aéreo días después de acabar la guerra, el 4 de abril de 1939]. Condecorado con la Cruz Laureada de San Fernando. Cambia a Miquel Grau.
General Aldave. José García Aldave y Mancebo. Gobernador Militar de la provincia de Alicante durante el levantamiento militar del 18 de julio de 1936. Fue fusilado en octubre de ese mismo año. Cambia a Hipatia.
Miguel Primo de Rivera. Miguel Primo de Rivera (Jerez de la Frontera,1870-París,1930). Formó y presidió por encargo de Alfonso XIII un gobierno militar antidemocrático. Cambia a José Luis Lassaleta Cano [alcalde socialista].
General Varela. José Enrique Varela (San Fernando,1891-Tetuán,1951). Militar golpista [bilaureado]. Mandó la columna que rompió el asedio del Alcázar de Toledo. Ministro del Ejército entre 1939 y 1942. Cambia a Carmen Burgos.
Hermanos López de Osaba. Miembros de Falange. Murieron fusilados durante la Guerra Civil española. Activistas contra la República en la sublevación. Cambia a Las Cigarreras.
Plaza Hermanos Pascual. Santiago y Manuel. Miembros de Falange que murieron fusilados en 1936 durante la Guerra Civil. El militar estuvo implicado en la trama golpista de Alicante. Cambia a Plaza José Estruch [alicantino, director de teatro, exilado tras acabar la guerra volvió a España en 1967 siendo profesor de la Escuela de Arte Dramático de Madrid].
Jaime Niñoles Maeazanera. Falangista [estudiante]. Luchó con los sublevados. Murió en combate durante la Guerra Civil española en la Batalla de Teruel. Cambia a Clara Zetkin [Alemana, militante comunista, condecorada con la Orden de Lenin].
Joaquín César Asensio. Falangista. Luchó con los sublevados. Murió en combate durante la Guerra Civil española, en Alcalá de Chivert. Cambia a María Montessori.
José Cabrera Vicario. Miembro de la División Azul, murió en Rusia durante la II Guerra Mundial. Cambia a Arcadi Blasco.
Juan Ballesta Pozuelo. [Falangista] Miembro de la División Azul, murió en Rusia durante la II Guerra Mundial. Cambia a Carolina Pascual [oriolana, gimnasta rítmica].
Luis Bellido [García]. Falangista fusilado. Alférez alicantino provisional del Ejército sublevado, que murió en la Muela de Teruel en 1938 durante la contienda civil española. Rotulada en periodo franquista (1955). Cambia a Adrián López.
Manuel Senante. Manuel Senante Martínez. (Alicante1873-Madrid,1956). Abogado, político y periodista. Propietario de la finca Santa Rosa de Alicante. Dirigió en Madrid el periódico católico «El Siglo Futuro». Diputado en Cortes. Representante del Tradicionalismo en la Junta Nacional de Burgos en 1936 [falleció en 1950]. Cambia a Marta Baldó [Campeona Olímpica de gimnasia rítmica].
Martínez de Velasco. José Martínez de Velasco y Escolar (Madrid,1875-1936). Abogado y político. En 1931 fundó el Partido Agrario, de tendencia conservadora. Entre 1934 y 1936 fue ministro en varias ocasiones. Murió en la Cárcel Modelo de Madrid en agosto de 1936 [en una saca efectuada por los frentepopulistas]. Cambia a Maisa Lloret [natural de Villajoyosa, gimnasta rítmica].
Ricardo Oliver Fo. Alférez. Derechista. Murió como consecuencia de una enfermedad contraída en las trincheras de la Guerra Civil española. Cambia a Isadora Duncan [coreógrafa y bailarina norteamericana].
Romeu Palazuelos, Camarada. Falangista fusilado en plena Guerra Civil española el 18 de enero de 1937. Cambia a Estela Giménez [Cid, gimnasta rítmica, campeona olímpica].
Parque Ruiz de Alda. Antes “Parque del Doctor Rico”. Aviador falangista. Héroe del Plus Ultra y Co-Fundador de Falange. [Es asesinado en la saca realizada por los frentepopulistas en la Cárcel Modelo de Madrid el 22 de agosto de 1936]. Rotulado en 1939. Cambia a Parque Derechos de la Infancia.
Teniente Álvarez Soto. Militar que se adhirió al ejército franquista. Perdió la vida en el frente de Castellón, durante la Guerra Civil. Cambia a José Coloma Pellicer ‘Tío Cuc’.
Teniente Coronel Chápuli. Militar alicantino que se adhirió al levantamiento militar del 18 de julio. Murió en Albacete, recién iniciada la Guerra Civil. Cambia a Federica Montseny [política anarquista, ministra de Sanidad y Asistencia Social, formó parte del Consejo de Ministros que votó a favor de la ejecución de José Antonio].
Pasaje Teniente Luciáñez. Militar destinado en Alicante. Conspiró contra la República [Detenido fue fusilado]. Cambia a Pasaje Angelita Rodríguez Preciado.
Teniente Robles. Enrique Robles Tejero. Se adhirió al levantamiento militar contra el Gobierno de la República. Intenta sublevar Alicante. Fusilado [por los frentepopulistas] durante la Guerra Civil española, en 1936. Cambia a Francisca Aguirre [Benito, alicantina, su padre fue condenado a muerte y ejecutado tras la guarra, escritora, Premio Nacional de las letras ».
La corporación de mayoría izquierdista procedió a la sustitución inmediata de las placas, pero chocó con un recurso planteado por el PP apoyado en que la corporación no había cumplido los trámites establecidos por la propia LMH, por lo que se pedía que se detuviera la aplicación de los cambios. La magistrada de lo Contencioso Administrativo ordenó al Ayuntamiento la reposición de las placas eliminadas debido a que con su proceder habían impedido que el tribunal se pronunciara sobre la cautelar pedida. La magistrada Begoña Calvet subrayó en apoyo de su decisión los «evidentes perjuicios para vecinos, comerciantes y ciudadanos en general» si el fallo final diera la razón a los demandantes, debido a que originaría «confusión generada por la indebida utilización, durante un dilatado periodo de tiempo, de unas denominaciones derivadas de un acto administrativo cuya legalidad es cuestionada».
El Ayuntamiento interpuso recurso ante el TSJ de Valencia. Pero el alcalde socialista Gabriel Echávarri no tuvo más salida que firmar un decreto en consonancia con el auto judicial. El hecho de mayor calado político se centró en la obligación de reponer la placa dedicada a la Plaza de la División Azul. De hecho, también constaba el recurso del Colectivo de Familiares de Caídos en Rusia. La sentencia de 2017 se aplicó procediendo a reponer el nombre eliminando el de Plaza de la Igualdad. Compromís acusó al PP de restituir el callejero franquista.
El cambio en el Ayuntamiento supuso el fin del gobierno del tripartito PSOE-PSPV, Guanyar y Compromís. El 19 de abril de 2018 tomaba posesión de la alcaldía Luis Barcala, del Partido Popular, tras la salida del anterior edil, el socialista Gabriel Echávarri, investigado en casos de prevaricación. A partir de ahí, la corporación dirigida por el Partido Popular estimó conveniente cerrar el «arma de la oposición» y aplicar según su criterio la Ley de Memoria Histórica. El día 3 de julio se aprobaba el expediente para el cambio de las calles a partir del Acuerdo Plenario tomado por el tripartito de izquierdas el 28 de diciembre de 2017 bajo la presidencia de Echávarri. La concejal de Cultura del PP, María Dolores Padilla, se vanaglorió públicamente: : «es el Partido Popular el que finalmente ha conseguido cambiar las calles y hacer cumplir la Ley de Memoria Histórica en esta ciudad». Es interesante revisar los cambios definitivos además de los ya señalados como hacemos en la tabla adjunta.
| Cambios aprobados en Alicante en 2018 | ||
| Denominación | Nueva | Alegación-Observaciones |
| Adolfo Muñoz Alonso | Antonio Martín Trenco | Intelectual falangista |
| Batalla del Ebro | Cineasta Cecilia Bartolomé Pina | Batalla de la guerra civil |
| Barrio José Antonio | Poeta Miguel Hernández | Fundador de la Falange |
| Capitán Fernando Ballenilla | Pedro Mas García | Asesinado por los maquis |
| Capitán Meca | María José Agreda y Muñoz | Fusilado por frentepopulistas |
| Camarada César Elguezábal | Susana Llaneras | Falangista. Fusilado |
| Camarada Romeu Palazuelos | Gimnasta Maisa Lloret | Falangista. Fusilado |
| Comandante Franco | Racing San Gabriel Asociación Cultural y Deportiva | Hermano de Franco |
| Enrique Madrid | Fiscal Miguel Gutiérrez Carbonell | Derechista asesinado |
| Felipe Bergé | Periodista Pirula Arderius | Falangista muerto en accidente |
| Fernando Madroñal | Periodista Rafael González Aguilar | Derechista. Muerto en la guerra |
| Fernando Madroñal (2º tramo) | Vicente Chavarri | Derechista. Muerto en la guerra. |
| Francisco Candela Martí | María Nomdedeu | Falangista. Jefe de Crevillente. Caído en la División Azul |
| Francisco Esteban Román | Josep Lluís Albinyana Olmos | Voluntario en la División Azul |
| Francisco González Sánchez | Enrique Monsonís Domingo | Voluntario en la División Azul |
| García Morato | José Gutiérrez “Petén” | As de la Aviación. Ejército Nacional |
| General Varela | Eloy Arenas | Ministro del Ejército con Franco |
| Hermanos López Osaba | Indalecio Prieto | Falangistas fusilados |
| Plaza Hermanos Pascual | Músico Óscar Tordera | Fusilados por los frentepopulistas |
| Jaime Galiana Garmilla | Escultor Adrián Carrillo | Caído en la División Azul |
| Antonio Moreno Lancho | Adsubia | Voluntario en División Azul |
| Joaquín César Asensio | Vergel | Derechista. Muerto en la guerra |
| José Cabrera Vicario | Sebastián Cortés Sevilla | Voluntario en División Azul |
| Juan Ballesta Pozuelo | Angelita Rodríguez Preciado | Caído en la División Azul |
| Luis Bellido | Periodista Adrián López | Falangista. Fusilado |
| Paseo Conde de Vallellano | Paseo de los Mártires de la Libertad | Ministro de Obras Públicas con Franco. |
| Pérez Vengut | Fotógrafa Pilar Cortés | Capitán. Sublevado en Mallorca |
| Plaza División Azul | María Yolanda Escrich Forniés | Unidad que luchó con los nazis |
| Porvenir del Productor | Porvenir del Obrero | Denominación franquista |
| Ricardo Oliver Fo | Pantaleón Boné | Alférez Provisional. Muerto por enfermedad de guerra. |
| Teniente Robles | Humorista Gráfico Forges | Fusilado por frentepopulistas |
| Teniente Álvarez Soto | Cándida Jimeno Gargallo | Caído en la Guerra Civil |
| Tomás Aznar Domenech | Soc. Cultural y Deportiva Betis Florida | Falangista asesinado |
| Treinta de Marzo | Nou D’Octubre | Toma de Alicante por E. Nacional |
| Valero Bermejo | Celia Valls | Falangista. Dirigente Sindical |
Con la decisión final del Partido Popular, variando en algo los nuevos nombres con respecto a la propuesta de la izquierda, perdía su presencia en las calles el alicantino Jaime Galiana Garmilla, que cayó heroicamente en el frente ruso siendo recompensado con la Cruz Laureada de San Fernando. Cita más amplia merece la dedicada a Juan Ballesta Pozuelo que el PP decidió dedicar a Angelita Rodríguez Preciado, conocida como la «dama roja», afiliada al PSOE y la UGT. Ángela fue detenida al acabar la guerra y sometida a Consejo de Guerra, condenada a muerte la sentencia fue conmutada por Franco a 30 años de prisión; salió en libertad vigilada en 1953. Pero, ¿quién era Juan Ballesta Pozuelo?
Un joven huérfano, falangista, que al acabar la guerra formaba en la Centuria Permanente de la Milicia, que había participado en el traslado de los restos de José Antonio llevando el féretro y que en 1941, corrió a alistarse en la jefatura de Milicias para ir a luchar contra el comunismo en la División Azul. Su hermana, militante de la Sección Femenina, decidida a impedirlo, hizo lo imposible consiguiendo que no fuera seleccionado. Sin embargo, posteriormente, consiguió marchar con uno de los Batallones en Marcha. Herido de muerte el 1 de marzo de 1943 fue enterrado en el cementerio de Mestelewo. Su hermana, tras recibir la noticia, loca de dolor sufrió una grave enfermedad mental que le llevó a tener que vivir en un asilo.
Al revisar la información resulta curiosa la existencia de otro caído con los mismos apellidos y de nombre José. Este, nacido en Redován, de extracción humilde, ingresó en el Seminario de Orihuela tras sentir la llamada de la fe en 1928. Siguió estudios becado en Roma. Se contaba que cuando durante la República se intentó quemar el Seminario el joven Juan se vistió de miliciano y consiguió evitar la destrucción. Tras estallar la guerra fue detenido en 3 ocasiones. Acabó en el Seminario convertido primero en prisión y después en campo de prisioneros. Allí continuó con su labor pastoral. Evitó una saca consiguiendo escapar cuando iban a buscarlo a la prisión. Amenazado uno de sus tíos de muerte si no se revelaba su escondite decidió entregarse a los frentepopulistas. Llegaba el día de Todos los Santos de 1936, los milicianos lo llevaban en una camioneta camino a la muerte, decidió lanzarse a la carretera y correr. En un primer momento no le siguieron, pero entendió que la vida de sus familiares correría peligro por lo que volvió al lugar donde estaban los milicianos. Les pidió perdón, le dio un abrazo al conductor y le entregó su reloj para que se lo dieran a sus padres con el mensaje de que perdonaba a sus asesinos. Clavó sus rodillas en tierra, en una de sus manos una imagen del Sagrado Corazón, gritó «¡Viva Cristo Rey!» mientras sonaban los disparos.
Más incomprensible resulta la decisión, apoyada o incluida por el Partido Popular, de una calle que inicialmente no parece que hubiera sido objeto de denuncia en los trabajos previos, la dedicada al Capitán Fernando Ballenilla. ¿Quién era Fernando Ballenilla? En julio de 1936 su padre, comandante de la Guardia Civil, se sumó a la rebelión, al no triunfar en su demarcación fue fusilado por los frentepopulistas. Es posible que alguien alegue que, una limitada información, les llevó a incluir la calle dedicada a Fernando entre las que había que retirar al confundirle con su padre, de nombre Enrique. Pero la historia de esta familia era de sobra conocida en Alicante.
Fernando Ballenilla Fajardo nació en Alicante el 19 de junio de 1924. Al acabar la guerra ingresó en la academia militar, pasando por Ceuta y Zaragoza. Como alférez fue destinado a la unidad de cazadores de montaña en Antequera. En 1949 fue promovido al empleo de teniente. Su hermana Ana formaba en las filas de la Sección Femenina, alcanzando el puesto de Delegada Provincial y vocal del Montepío Nacional del Servicio Doméstico. Fernando pasó a la Guardia Civil y se encontraba de servicio el 29 de octubre de 1950 cuando encontró la muerte en un atentado realizado por los maquis en Alberique (Valencia). En 1952 fue homenajeado en la Academia Militar de Zaragoza y en la de Ceuta, el Ayuntamiento de Alicante le dedicó una calle. Figuraba como capitán en la denominación, probablemente por el ascenso tras ser promovido al empleo superior por su muerte. Su hermana Ana, además de asumir la dirección de la empresa familiar, concurrió a las elecciones legislativas de 1967, en el régimen de Franco, convirtiéndose en la primera diputada de Alicante en las Cortes, destacando su participación en la Ley de Educación de 1970. En 2022 fue reivindicada al figurar en la exposición dedicada a 12 mujeres alicantinas, realizada por la Concejalía de Igualdad del Ayuntamiento con el objetivo de dar a conocer el legado de estas mujeres «pioneras, inteligentes, triunfadoras, trabajadoras e innovadoras que constituyen un reflejo y un referente para las generaciones presentes y futuras y que, sin embargo, son auténticas desconocidas para la mayoría de la ciudadanía». Además de haberle quitado la calle a su hermano a nadie se le ocurrió dedicarle a ella, política alicantina destacada, una vía en la ciudad.
Señalemos que, en 2025, VOX pediría la retirada de la calle dedicada a Indalecio Prieto, en sustitución de la que tenían los Hermanos López Osaba, por su participación en el golpe de estado perpetrado en octubre de 1934 contra el gobierno de la II República. Ya en 2011, la alcaldesa popular de Elche, Mercedes Alonso, eliminaba el nombre de un jardín que otra corporación había asignado a Dolores Ibárruri la Pasionaria.
La batalla librada por la izquierda para la retirada de las calles con referencias franquistas genéricas ha sido larga, recrudeciéndose con la publicación de las leyes de Memoria Democrática; entrando, a partir de estas últimas, en la proscripción posible de cualquiera que fuera dedicada a personalidades locales por su labor durante el régimen de Franco. Por ejemplo, hasta 2012 resistieron algunas calles en Orihuela, entre ellas la Calle José Antonio que pasó a denominarse Avenida de España. Fueron cambiadas tras el habitual dictamen de la solícita Comisión de Expertos constituida a tal fin para justificar el cambio. Hasta 2016 aguantaron otras en Santa Pola. Las que aún quedaban en Elda, a tenor de lo anotado por la Comisión de Memoria Histórica, desparecerían: Alcázar de Toledo, Andrés Amado, Eugenio Montes (escritor falangista), Federico García Sanchiz, Pedro González-Bueno (ministro de Franco), José María Pemán (ensayista y literato), Ricardo León, Tropas Gallegas, Vázquez de Mella, Belchite, Brunete, Plaza del Santuario, Alto de los Leones, Luis Batllés, Alféreces Provisionales. En 2019 el Ayuntamiento de Alcoy había reemplazado la mayoría de las vías en debate.
Mayor problema presentaba Elche donde según se publicaba en 2022 existían 123 calles en la zona de Carrús, según el citado catálogo de vestigios. Cambios a los que el Ayuntamiento se negaba porque afectaban a más de 80.000 vecinos. En esa época aún existían en Teulada y Castell. En marzo de 2022 se procedía a retirar los nombres de las calles que aún pervivían en Crevillente.
La LMD y en su correspondencia la derogada LMDC valenciana abrieron la vía para impulsar el cambio de otras calles o retirada de reconocimientos, incluyendo aquellas que pudieran ostentar el nombre de políticos locales, intelectuales… que hubieran desarrollado su labor en esferas oficiales durante el régimen de Franco. En la información remitida por los Ayuntamientos, es de suponer que a través de sus secciones dedicadas a la memoria histórica cuando no concejalías, también se comenzaban a incluir los nombres de aquellas personas que habían sido asesinadas o ejecutadas por el Frente Popular al no considerarlas víctimas de la guerra civil. Hay que señalar que, en muchas localidades, continuaban preservándose el nombre de estos «caídos» que también estaban en el punto de mira de la izquierda. Reiteremos que la LMD, sumando nuevas causas, permite a la izquierda continuar manteniendo como instrumento político la ideología de la memoria. Algún rastro de ello se trasluce en el incompleto e inconcluso Catálogo de vestigios a retirar. Repasemos brevemente los datos deteniéndonos en algunas localidades:
a) en Altea se pedía la retirara del título de alcalde honorífico al Conde de Altea (probablemente referida al primero que ostentó el título creado por Alfonso XIII), o los de hijo predilecto concedidos a Francisco Zaragoza Alvado (alcalde y fundador de la Sociedad Filarmónica), Francisco Martínez Martínez (historiador) y a Joaquín Planell (Ministro de Industria Comercio y Turismo);
b) en Alcoy se denunciaba que permanecían las calles: Alcalde Francesc Boronat y General Prieto. Su proscripción es impulsada por ultraizquierdista Guanyar. Boronat fue alcalde franquista de gran popularidad, llegó incluso a meter en prisión a 3 inspectores que retiraban pan en posguerra y no dudó a la hora de defender los intereses de la ciudad frente al gobernador civil.
c) en Cox permanecía la calle dedicada al aviador García Morato;
d) en Monóvar las calles Demetrio Martínez Pujalte (caído en la División Azul), Matías Giménez Massós (caído en la División Azul) y José Quiles Mollá (voluntario en la División Azul);
e) Caso arquetípico es el de Petrer. Se señalaban para retirar las siguientes calles: Alcalde Nicolás Andreu, Antonio Torres [Martínez] (miembro de la Derecha Regional Valenciana, ejecutado por los frentepopulistas), Cura Bartolomé Muñoz (párroco de Petrer, asesinado por los frentepopulistas en 1936), Gabriel Brotons [Paya] (miembro del Partido Radical, ejecutado por los frentepopulistas en octubre de 1936, el grupo comunista pidió la eliminación de la calle en 1979), José Perseguer [Ferrero] (farmacéutico, afiliado a la Derecha Regional, ejecutado por los frentepopulistas en 1936, el grupo comunista ya pidió la eliminación de esta calle en 1979), Julio Román [Aracil] (ejecutado por los frentepopulistas, afiliado al Partido Republicano Radical), Julio Tortosa [Poveda] (miembro del Partido Republicano Radical y de la Acción Católica, ejecutado por los frentepopulistas), Leonardo Pardines [Román] (empresario local, del Partido Republicano Radical, asesinado por los frentepopulistas), Luis Andreu (ingeniero, donó a la iglesia las imágenes de la Inmaculada Concepción y San Antonio de Padua), Pedro Requena [García] (falangista, ejecutado por los frentepopulistas), Rafael Duyos [Riset] (médico, miembro del Partido Republicano Radical, ejecutado por los frentepopulistas), Remedios Jover la Casera (militante de las JSU, teniente en el Ejército de la República, exilada en Francia y retornada a España en 1971), Ventura Navarro [Paya] (asesinado por los frentepopulistas), y la Avenida Joaquín Poveda [Gómez] (miembro del Partido Republicano Radical, asesinado por los frentepopulistas).
f) en Pinoso, la calle Cura García. Caso singular, se trata de un sacerdote asesinado por los frentepopulistas, autor de la partitura y el himno de la localidad. Es Compromís el partido que en 2023 presentó la última petición de retirada del nombre de la calle, a lo que el alcalde socialista, Lázaro Azorín, que gobierna con mayoría absoluta se negó. El habitual Carlos Mulet presentó la consabida pregunta al gobierno para instar a la eliminación.
Escudos y placas
En 2016 se retiraba en Orihuela el escudo nacional vigente entre 1938 y 1985 sito en el edificio de los antiguos juzagados. En 2008 suscitó polémica en Villena el anuncio de la retirada del escudo nacional, habitualmente calificado como franquista, del frontispicio del antiguo cuartel de la Guardia Civil, convertido en Pabellón Festero aunque conservaba algunos elementos del anterior uso. Al conocerse que el derribo para hacer una piscina comportaría su desaparición se presentaron peticiones para que fuera conservado para ser colocado en el previsto Museo Etnológico y Etnográfico. En la misma línea, en 2005, se abrió la presión para la retirada del escudo que se encontraba en la fachada de la Comisaría de la Policía Nacional. En 2022 se señalaba que en Orihuela continuaba una inscripción (en realidad una pintada) con el lema «Patria y Franco» en la fachada del colegio Santo Domingo y un «panel de piedra sobre la fachada del grupo de viviendas Luis Bueno Ferrer»; que en Villajoyosa aún existía una placa dedicada al General Mola en la calle Constitución; en Elche una «placa conmemorativa de las viviendas grupo Agatángelo – Yugo y Flechas y CNS»; o que en Agost existía una «inscripción franquista» en la fachada de la Iglesia Parroquial de Sant Pere Apóstol…
De los muchos escudos retirados el más importante, por su valor histórico, era una vidriera situada en el techo del patio de operaciones de la sede del Banco de España en Alicante. Obra de los artesanos de la importantísima Casa Maumejean fue instalado en 1947 ocupando casi seis metros cuadrados. Pese a las peticiones de la izquierda, de acuerdo con lo dispuesto en la LMH, por su valor histórico y artístico, tenía que conservarse, tesis mantenida por el gobierno de Mariano Rajoy por lo que se negó a autorizar su retirada. Con la LMDC valenciana la Generalitat decidió presionar para su retirada en febrero de 2022. A pesar de su derogación en la Comunidad, el Banco de España, dependiente del gobierno socialista de Pedro Sánchez, apoyándose en la petición realizada por la Generalitat durante el gobierno del socialista Ximo Puig, pidió al Ayuntamiento la licencia de obras para su retirada, siendo concedida en junio de 2024. La corporación del popular Luis Barcala, pese a que se encontraba pendiente la elaboración del Catálogo de Protecciones, decidió dar un permiso que podía haber bloqueado. El escudo sería sustituido por paneles incoloros, las planchas que componían el escudo serían guardadas. Los propios maestros vidrieros al desmontarlo explicaron al diario El Mundo que «se trata de un escudo sobre un vidrio soplado coloreado en la masa y pintado con grisallas de óxidos metálicos amarillos, de plata y esmalte. También tiene piezas grabadas… es un proceso complejo y la verdades que está muy bien ejecutado, con una gran maestría… es una obra técnicamente impecable en perfecto estado de conservación que, sin duda, hace que merezca la pena preservarla por su valor artístico y cultural». En diciembre de 2024 la importante obra quedó encerrada en cajas de almacén perdiéndose la posibilidad de ser contemplada, con el peligro que del encierro pasara en un futuro a su desaparición, deterioro o destrucción.
Poco a poco fueron desapareciendo ya en el siglo XXI los centros educativos que conservaban el nombre de Primo de Rivera, como el CEIP de Callosa de Segura que figuraba en el Catálogo de Vestigios de 2022 -cambio denegado por el propio colegio en dos ocasiones y que el Ayuntamiento entendía que no entraba en colisión con la LMH al tratarse del general Primo de Rivera y no de su hijo José Antonio-; o de algún dirigente falangista local, como el Vicente Tena de Jávea o el dedicado al gobernador civil José María Paternina en Daya Nueva.
La búsqueda de lápidas y placas conmemorativas para su elimincación fue también habitual por parte de las asociaciones de memoria. Así, por ejemplo se retiraron algunas como las conservadas en la Diputación. Una era un recuerdo a los caídos, la otra reproducía el último parte de guerra firmado por Franco anunciando la victoria.
La última batalla librada en toda España son las placas de las viviendas. Inicialmente se buscó eliminar la referencia que existía con respecto a determinados barrios, después retirar las que hacían referencia a grupos de viviendas en las que usualmente aparecía el número de las construidas por el Estado o por la Organización Sindical. Finalmente se incluyó la placa que aparecía en casas y edificios construidos por el Instituto Nacional de la Vivienda o el Ministerio de la Vivienda, que indicaban que estas habían gozado del precio reducido de la protección oficial o eran directamente viviendas sociales. Fruto de la decisión del Estado, adoptada a mediados de los años cincuenta, de convertir a los españoles en propietarios facilitando hasta límites absolutos el acceso a la vivienda construyendo o impulsando la construcción de decenas de miles de viviendas cada año, a veces superando las 100.000 anuales (en 1970 el coste medio de una vivienda era el equivalente a dos años de salario cuando era común que solo trabajara el cabeza de familia, pero en realidad para la gran parte de los españoles el coste real era aún menor). Es fácil entender por qué se querían eliminar las placas: borrar esa memoria para transformar el hecho en inexistente.
Además del la presencia del emblema falangista, adaptado al logo del organismo, estas placas suelen indicar la participación estatal en la construcción directa o indirecta: «Ministerio de la Vivienda. Esta casa está acogida a los beneficios de la Ley de 15 de julio de 1954». Sería muy prolijo relatar aquí todo el periplo pueblo a pueblo. Subrayemos, por ejemplo, la permanencia en la persecución en la moción presentada en abril de 2024 por el grupo municipal socialista de Benidorm, defendida por el concejal Toni López, con el argumento: «lamentablemente en Benidorm todavía podemos encontrar este tipo de placas con el escudo de la Falange en algunos portales de viviendas sociales que se beneficiaron de las ayudas del ministerio de la Vivienda en la época franquista», calificándolas de «reliquias de la dictadura», añadiendo que «si bien es verdad que Benidorm no sufrió la guerra y la posguerra con la crueldad de otras poblaciones, no podemos mantener un símbolo de homenaje a una época muy dura para nuestro país». Ardúa tarea, porque, por ejemplo, en Alcoy superaban los dos centenares las casas y edificios.
La prensa se convirtió en este proceso en notario de la retirada o las peticiones de retirada por la izquierda o por el lobby de la memoria, especialmente impulsada en la Comunidad Valenciana por la LMDC. En Elda, en 2017, por ejemplo, se pedía la eliminación de la placa del grupo de viviendas Luis Batllés, conserejo nacional de Falange, asesinado durante la Guerra Civil por los republicanos (en este caso se pedía que la placa se conservara en el Museo Arqueológico Provincial); también se pedía que se hiciera lo mismo en otras que se situaban en las viviendas Monte Calvario o las que indicaban que eran obra del Instituo Municipal de la Vivienda.
El Catálogo de vestigios, sin la colaboración de muchos municipios, no pudo identificar en 2022 más que una parte pequeña de las calles afectadas en todas las localidades por la existencia de estas placas, pero los datos son interesantes. Pese a que no se realizó un trabajo de campo, sino una serie de aproximaciones, y que este se vería frenado por la aprobación de la LCC, en el mismo encontramos las siguientes referencias: en Ondara se registraban 23 calles con placas que habían sido retiradas; otras seis calles en Onil que permanecían; 5 en Benissa; en Alcoi se registraban 142 placas en 40 calles; en Agost se anotaba que existían en varias calles; en la capital permanecían extendidas por los barrios del Remedio y San Gabriel; también eran numerosas en Altea; no se cuantificaban las que existían en Elche, Petrer, San Juan, Villajoyosa y Elda; 140 placas eran las que subsistían en Pinoso…
La fiebre y el olvido
El afán persecutorio a los vestigios del franquismo puede llegar hasta tiulares que rozaban el ridículo como el utilizado por El Mundo en octubre de 2016 referido al derribo de un edificio que debiera haberse conservado como patrimonio. La notiticia aparecía con el significativo titular: «Costas derriba el último vestigio franquista en Benidorm». Un edificio de la Diputación Provincial destinado a residencia de su presidente que el Ayuntamiento había propuesto conservar y musealizar.
No fueron extraños en muchos pueblos la creación de los denominados «Hogar del camarada». Locales populares con precios asequibles que eran centros de ocio para jornaleros y trabajadores. El de Almoradí estaba situado en la Plaza del Generalísmo, en su fachada el Yugo y las Flechas falangistas. Al iniciarse el desarrollo de la televisión los aparatos se incorporaron a estos locales para que se pudiera acceder a las emisiones. Muchos sobrevivieron en la Vega Baja hasta bastante después de la muerte de Franco. Algunos eran de titularidad municipal. En Benidorm, por ejemplo, dejó de funcionar en 2009 proyectándose su conversión en un centro para jóvenes y mayores. El Hogar del Camarada de Elche, sito en los bajos del local de la Falange, se cerró en 1986. El de Novelda se encontraba en la Calle San Alfonso n.º 17. El Hogar del Camarada de Callosa de Segura acabaría transformándose, años después de la muerte de Franco en la Casa de la Juventud. También existieron en San Vicente de Raspeig, Alcoy, Ibi (inaugurado en 1964), Biar…
Cabría, por ejemplo, en este apartado recordar la existencia del denominado Hogar José Antonio, en el Paseo Campoamor de la capital, dedicado a la beneficencia desde mayo de 1939. Se situaba en el antiguo convento de las Capuchinas. Con el tiempo, a finales de los sesenta, se decidió por parte de la Diputación construir un nuevo edificio para tal fin, aunque el antiguo continuaría funcionando hasta 1978. El nuevo Hogar José Antonio pasaría, tras la muerte de Franco, a denominarse Hogar Provincial de la Diputación y después Hogar Provincial Antonio Fernández Valenzuela, uno de los niños que habían sido atendidos décadas antes por la institución.
Cerremos este trabajo con la referencia a un proyecto que finalmente no se llegó a ejecutar de forma íntegra. La organización estatal denominada Obra Sindical de Educación y Descanso creada en 1939. Su objetivo era hacer real la posibilidad de disfrutar las vacaciones que, por vez primera, se habían hecho en España obligatorias e irrenunciables a precios asequibles o de forma subvencionada. También fomentarían las actividades culturales (teatro, cine-clubs, coros y danzas) y deportivas entre los trabajadores. De un modo u otro, por convicción o por relativa obligación, las grandes empresas y todas las del INI crearon y subvencionaron sus grupos de Educación y Descanso. Todo ello incluía los parques sindicales (el más famoso en la Casa de Campo de Madrid) y los Hogares Sindicales para actividades culturales.
Educación y Descanso puso en pie una amplia red de albergues y residencias, la mayoría en zonas privilegiadas, incluyendo la costa, que iban a convertirse en polo de atracción con el boom del turismo. En los años cincuenta, cuando la Delegación Nacional de Sindicatos estaba dirigida por José Solís, se incorporó la idea de crear ciudades de vacaciones para trabajadores. A mediados de los cincuenta ya se disponía de 35.000 plazas que en menos de una década llegarían a más de 80.000. Inicialmente estas ciudades de vacaciones se pusieron en pie en Tarragona, Marbella y Perlora (Asturias). Dado el éxito que estaban teniendo se proyectaron dos nuevas ciudades que se situarían en Punta Umbría y Guardamar del Segura.
En Alicante ya existía, cuando empezó a tratarse la cuestión de la Ciudad Residencial para Trabajadores de Guardamar, un Complejo Sindical de Turismo Social en Torrevieja en Cala Higuera, consistente en un conjunto de bloques de apartamentos e instalaciones comunes alquilado que entró en funcionamiento en 1969. A finales de los sesenta comenzaron los trabajos para construir la ciudad de vacaciones que dispondría de 200 chalets y 3 edificios de apartamentos, junto con las zonas comunes (piscina, supermercado, biblioteca, zonas deportivas, comedores y salas para actividades de formación); se estimó que estaría destinada principalmente a trabajadores del campo con una capacidad para 1300/1500 personas. A pesar de tratarse de un proyecto de la poderosa Organización Sindical contó con notable oposición, incluyendo un informe negativo medioambiental de la Dirección General de Montes. Como el régimen de Franco era una dictadura un tanto peculiar la Organización Sindical y Educación y Descanso tuvieron que abandonar el proyecto. No dispuestos a ceder mediante la Hermandad Nacional de Labradores y Ganaderos de la Delegación Nacional de Sindicatos se crearía la Residencia Campoamor integrada con un hotel que existía en la zona levantado entre 1973 y 1974.
