Es misión esencial del Estado, mediante una disciplina rigurosa de la educación, conseguir un espíritu nacional fuerte y unido e instalar en el alma de las futuras generaciones la alegría y el orgullo de la Patria.
Todos los hombres recibirán una educación premilitar que les prepare para el honor de incorporarse al Ejército nacional y popular de España.
Según este Punto el Estado Nacional Sindicalista se propone conseguir un espíritu nacional fuerte y unido e instalar en el alma de las futuras generaciones la alegría y el orgullo de la Patria. Sin este espíritu colectivo de reacciones y apreciaciones encaminadas todas hacia el bien común de la Patria, como unidad de destino, es imposible hacer un pueblo fuerte. Por eso la Falange quiere acabar con aquella diversidad de disciplinas y de enseñanzas en que lo mejor no era lo más conveniente para el engrandecimiento de la Patria, sino la teoría de tal o cual señor que muchas veces iba en contra de la misma Patria.
El Estado liberal, que es contra lo que ha venido la Falange, sostenía que había que dejar en libertad a los ciudadanos para que cada uno recibiera la educación que tuviera por conveniente. De modo que según esta teoría había Centros de Educación en España donde a los alumnos se les enseñaba incluso a odiar a la Patria, y el Estado tenía que permanecer indiferente ante esas enseñanzas. De un profesor o del régimen de estudios de una escuela dependía el que los españoles salieran bien o mal educados, españoles o extranjerizados, creyentes o ateos. Y es tan absurdo el que el Estado se inhiba de la educación de los ciudadanos, como el que un padre abandone la educación de sus hijos a lo que ellos quieran, sin preocuparse de si a sus hijos se les enseña a creer en Dios o a odiarle.
Pues bien, la Falange no permitirá eso. Toda la enseñanza estará controlada por el Estado, para que en las cosas fundamentales como son la Religión, la Patria, el trabajo, etc., tengan todos los españoles la misma conciencia colectiva que les hace reaccionar de la misma manera contra los mismos enemigos.
Que no pueda pasar, por ejemplo, lo que pasó en la guerra de la Independencia, donde había españoles que eran afrancesados, y lo que ha pasado en esta guerra, en la que los mismos españoles son los que pedían la separación de Cataluña y las Vascongadas y los que gritaban con mucho más gusto Viva Rusia que Arriba España.
También viene la Falange a darles a las futuras generaciones la alegría y el orgullo de la Patria, porque sin este orgullo no aprenderían nunca a quererla y sin quererla no la defenderían. Además se preocupará la Falange de que «todos los hombres reciban una educación premilitar que les prepare para el honor de incorporarse al Ejército Nacional y Popular de España».
Ya con esta preparación van recibiendo los españoles este espíritu de milicia que quiere la Falange para todos sus afiliados, esta manera de ser mitad monjes y mitad soldados, de que os hablaba JOSE ANTONIO, y que forman el conjunto de las virtudes humanas: la obediencia, la disciplina, el valor y el desprendimiento.
Fundamentalmente para esto, existen las juventudes de la Falange, cuyo fin es darle al niño una conciencia de Unidad e incorporarle a la Patria.
